miércoles, 31 de octubre de 2007

Viva la muerte

En el informe Guatemala, memoria del silencio, recuerdo bien, que consignan una estrategia del Ejército durante el conflicto armado interno, en donde cargaban con cadáveres y, a través de aviones, los arrojaban en mar adentro.
Pensé que ése podría ser el inicio de un cuento, y que, parodiando Pedro Páramo, un campesino ixil abordara un avión, diciendo que estaba en busca de su padre. Sin embargo, desistí, por la certeza de que Juan Rulfo es insuperable.
Recuerdo esto, justamente cuando estamos a pocos días de celebrar el Día de Todos Los Santos, y el Día de los Santos Difuntos, los primeros dos días de noviembre, y que popularmente redundan en el Día de los Muertos, celebrado con visita al cementerio y fiambre el 1 del décimo primer mes.
No es casualidad que las culturas latinoamericanas, en especial México y Centroamérica, celebren tanto el culto a los muertos. De hecho, esta es una de las mayores diferencias entre la cultura occidental con las no occidentales.
La tradición griega, latina y judeo-cristiana, nos enseñan en que, si hay vida después de la muerte, ésta es lejana al mundo terrenal. En cambio, las culturas no occidentales (La India, China, África y Latinoamérica), sienten a los muertos muy cerca, casi palpables, acompañándonos siempre para nuestra protección.
Celebrar la muerte es, en sí, celebrar la vida. Recuerdo un fragmento de una canción de Silvio Rodríguez llamada Río, donde dice: "Río, y no es un desafío, a la mitad del sueño, es que vivo camino al cementerio". Y es que recordar la muerte, es tener en cuenta de lo efímero de nuestra vida.
Especialmente, hay pueblos que deben rendir un culto muy especial a la muerte, sobre todo en países como Guatemala, que han visto perder a miles de víctimas durante las guerras internas, especialmente en gente inocente.
Nuestra tierra en sagrada, porque ha sido regada con sangre; recordémoslo este Día de Muertos...


Luego, me acordé que Charly García también había escrito Canción para mi muerte.

Ganadores y perdedores


¿Quién gana y quién pierde en estas elecciones? Obviamente, se establecerá que el máximo ganador será quien alcance la Presidencia en esta segunda ronda; otros más ingenuos dirán que ganó la democracia y el pueblo. Pero esto no es del todo cierto.
En primer lugar, tal como se observa en las encuestas (que ahora prefieren decir que los resultados serán “muy apretados” para quedar bien con los dos y lavarse las manos como Pilatos), cualquiera que gane tendrá un panorama muy difícil.
El Congreso lo tendrá dividido, aunque de entrada varios diputados del partido opositor optarán por integrar la eventual bancada oficial. Pese a ello, el nuevo Presidente tendrá que asumir en medio de una sociedad dividida, tal como ocurre en México, Estados Unidos, Honduras, Costa Rica, y en otros países en donde el balotaje condujo a resultados muy cerrados. En estos países, como se ve, cada día se viven fuertes movimientos de oposición, y prácticamente no se puede gobernar.
Bush no puede aumentar sus tropas en Irak; Calderón no puede implementar su “gasolinazo”, y Arias se salvó por un poco de no aprobar el TLC.
Caso contrario ocurre en países como Argentina, Venezuela, Colombia, Bolivia y Nicaragua, en donde el resultado del ganador fue apabullante, y, aunque han tenido protestas de grupos opositores, éstas no han obstaculizado el progreso.
De esto, podemos aprender una gran lección. El ganar con una buena diferencia no es, de otro modo, una “dictadura”, como se le han llamado; para que los juegos de poder y hegemonía funcionen, deben tener, necesariamente, oposición y alternativas. Si no, el poder se ahoga en sí mismo.
Nuestra participación política no debe conformarse con ir a votar. La democracia no “gana” si usted vota. Como lo he dicho antes, en las elecciones de este domingo tenemos muchas opciones: por alguno de los dos candidatos, votar nulo, votar en blanco o simplemente no ir a votar. Pero, más importante para la democracia, es que usted participe, ya sea con su oposición o con sus propuestas. De esa forma, la democracia si gana. Si usted sólo se limita por votar por alguno de los dos, su participación es como que las ovejas sigan a su verdugo.
Muchos candidatos quedaron en buena posición para las siguientes elecciones. Alejandro Giammattei, por ejemplo, podría encabezar encuestas, si no es que opta por entrar al Gabinete de Gobierno de quien quede. El empuje de Eduardo Suger podría ser dudoso a la hora que participe Harold Caballeros, quien le restará muchos votos al ex candidato de CASA.
Otra perdedora fue la izquierda, ya que no se vislumbra que alguien siente cabeza para reflexionar sobre su poca apertura. Entre ellos, Rigoberta Menchú se enterró políticamente por haber dado la espalda a quienes la apoyaron en un principio: campesinos, agricultores, área rural, izquierda, etc. Yo pensé que la doctora Menchú quedaría mejor ubicada y que, en cuatro años, impulsada con su partido, llegaría a la Presidencia, pero ahora lo veo muy lejano.
Pero la gran perdedora fue la democracia, ya que aún sigue teniendo un sistema muy malo: sigue habiendo micropartidismo, que sólo ofrecen inmunidad a los secretarios generales para que arañen una curul; se sigue propiciando el transfuguismo en diputados y alcaldes; un muy débil Tribunal Supremo Electoral, que no es capaz de pedir finiquitos, ni de impedir que se violente la Ley de Partidos Políticos. Y, por último, una violencia política imparable, que nos conduce a los más grandes perdedores de estas elecciones: las víctimas mortales.

sábado, 27 de octubre de 2007

Ramón Ávila: en busca de su identidad

Ramón Ávila es un pintor y diseñador gráfico, nacido en Barcelona; de ahí adquiere su formación, tanto profesional como artística. Luego, se traslada a Brasil. A principios de la década de los sesenta, llega a Guatemala, en donde se adhiere pronto a los grupos artísticos del país, como el Grupo Vértebra.
Estéticamente, ha sido clasificado, en su etapa temprana, como uno de los pioneros de las vanguardias, no sólo en Guatemala, sino que en Latinoamérica; en una etapa intermedia, se adaptó a las características del fotorrealismo norteamericano, para luego, en su etapa más reciente, volver a la abstracción.
Ha logrado conciliar su trabajo profesional en el diseño gráfico con su actividad artística. La objetividad del diseño gráfico y su campo de acción en la publicidad, le ha mostrado a capturar la esencia de las cosas, lo cual ha sabido trasladar esta práctica al ámbito artístico.
Por su parte, su ejercicio estético también lo ha incrustado dentro de su profesión, logrando aplicar las teorías del color, la abstracción y la belleza estética, dentro de la publicidad.
Pese a que, como se mencionó, nació en España, Ávila se siente guatemalteco. Ha residido por más de 40 años en el país, y su estética ha sido influida por la experiencia de la sociedad nacional.
Entre sus características pictóricas están: la inclinación por el abstraccionismo, por lo orgánico (influido por el intenso contacto con la naturaleza guatemalteca) y la utilización de técnicas no tradicionales, como la mancha y el tachismo, que lo acerca a que sus cuadros sean simbólicos, figurativos y esencialistas.

Trayectoria estética
A lo largo de la trayectoria de Ramón Ávila dentro del arte, se denota una preocupación por el quehacer estético. Él, a su vez, con este ejercicio, también fue aportando al arte guatemalteco con las nuevas estéticas que provenían del extranjero.
Como se mencionó, Ávila nació en Barcelona. Como publicista viaja a Brasil, y luego se radica en Guatemala. Estos datos no caen únicamente en el biografismo, sino que cada lugar le influyó de alguna manera en su estética.
Como español, Ávila trajo consigo las grandes renovaciones artísticas del siglo XX, especialmente en tres vanguardias: el Surrealismo, el Expresionismo y, fundamentalmente, el Dadaísmo.
Guatemala había caído en un receso en cuanto a las posturas artísticas y a su renovación. La represión de los años sesenta, década de inicio del conflicto armado interno, hizo que muchos intelectuales se exiliaran. Al parecer, sólo los pintores lograron reconstruir y quedar en pie de batalla; sin embargo, había que recuperar el tiempo perdido, y la estética vanguardista aún no había entrado al país, no más de lo que habían ofrecido Carlos Mérida y compañía.
Corresponde, pues, a Ávila y al Grupo Vértebra (entre otros), recuperar esta estética para el país, y relacionarse con las tendencias que marcaban a nivel internacional. Por supuesto que Ávila, al venir en ese contacto desde Barcelona y Brasil ofrece un enorme aporte.
Éste es el aporte que se muestra en las pinturas que se muestran en estas páginas, que forman parte de su producción de 1962. Huye de los neorrealismos, y se aproxima más a una estética Dadá.
Su formación como diseñador gráfico también le ayuda en su estética: usualmente en la publicidad es necesario caputrar la esencia de los objetos, para evidenciarla y que el público lo compre. En pintura, Ávila también logra caputrar la esencia de los objetos, y la codifica para logar un verdadero símbolo que tenga trascendencia para cualquier época y espacio.


Una búsqueda
Estos primeros trabajos tienen mucho de vanguardista. Sin embargo, durante una época, por influjo también del diseño gráfico, Ávila se involucró en los movimientos Fotorrealistas, provenientes de Estados Unidos. Sin embargo, se puede considerar que esta es una etapa, ya que, en general, su estética global se puede ubicar en el Figurativismo, con matices organicistas.
Este aspecto organicista, probablemente, le viene del contacto de países como Guatemala y, por qué no, también Brasil, en donde la naturaleza aún forma parte fundamental del paisaje.
La naturaleza, codificada con técnicas Dadaístas, como la mancha, el gesto, el tachismo, la abstracción, el geometrismo, conducen a que los cuadros de Ávila indiquen una forma de ver la vida.
Los paisajes son transformados, siguiendo una tradición realista, a imagen fotográfica, pero más afín a su compatriota español Goya, esperpentizandola. La naturaleza adquiere en Ávila otra realidad: las manchas, los tachones, las líneas, son en realidad árboles, piedras, tierra, montañas, cultivos, vegetales, etc., unidos artificialmente, lo que ofrece su visión particular.
En todo ello, la búsqueda que se refleja en Ávila es constante: en su obra se dennotan características del arte español (europeo), brasileño y guatemalteco, pintando paisajes de nuestro país.
Ávila se considera y es guatemalteco; este país ya lo hizo suyo. Sin embargo, su andar por otras latitudes del globo le han dado las suficientes herramientas para proyectar una nueva visión del país. Su eterna búsqueda: conciliar sus raíces españolas, su experiencia brasileña y su nacionalidad guatemalteca, en su obra pictórica.


El Grupo Vértebra
Ramón Ávila, rápidamente, al llegar a Guatemala, se incluyó dentro del grupo pictórico Vértebra. Sin embargo, la historia del arte del país casi no lo incluye dentro de esta agrupación.
El Grupo Vértebra se formó por Marco Augusto Quiroa (1937-2004), escritor y pintor; Roberto Cabrera (1939), pintor, escultor, grabador, crítico de arte e investigador, y Elmar Rojas (1937), artista y arquitecto.
Este grupo se constituyó como uno de los renovadores de la plástica nacional, luego de que las condiciones sociopolíticas no permitieran mucha difusión del arte.
Ramón Ávila, al llegar a Guatemala en 1969, se incluyó dentro de este grupo espontáneamente. Se sintió muy cómodo con esta renovación artística.
El Grupo Vértebra surgió en la década de los sesenta. El 6 de marzo de 1969 fue publicado el manifiesto del Grupo Vértebra, y se presentó la primera exposición de este grupo, uno de los más importantes en la historia de la plástica guatemalteca.
Ese mismo año, en 1969, Ramón Ávila participó en una muestra colectiva en la Galería Vértebra, y, más tarde, realizó en la misma casa de arte una exposición individual.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Signos de fuego de Ronald Flores


Recientenmente, el Ministerio de Cultura y Deportes dio a conocer los resultados del concurso anual "Certamen Permanente Centroamericano 15 de septiembre", cuyo ganador fue el escritor guatemalteco Ronaldo Flores.
Para este año, se convocó a un concurso de ensayo, en donde se reflexionara sobre la producción literaria de Guatemala de 1960 al 2000.
Flores ganó el concurso con su ensayo Signos de fuego / Panorámica de la literatura guatemalteca de 1960-2000, en donde presenta una propuesta personal para analizar estas cuatro décadas.
Según relata Flores, decidió participar ya que constantemente ha tenido la oportunidad de reflexionar sobre la literatura nacional. "Dando clases en universidades, me he visto obligado a estar en constante contacto con la literatura, releyendo, elaborando exámenes para los estudiantes, y la misma retroalimentación con éstos. Además, es lo que siempre estoy hablando, y me decidí por fin hacerlo".
Para el ganador del premio, hay un vacío crítico en la producción literaria de estos años, ya que la mayoría de estudios sobre las letras nacionales no han abarcado las últimas décadas.

Acto de premiación
Debido al ensayo ganador, Flores se hizo acreedor del premio, que consiste en una suma de dinero y en la publicación del texto. La entrega oficial del libro será el próximo martes 30 de octubre, a las 18:00 horas, en el Salón Rigoberta Menchú, del Edificio de la Dirección del Patrimonio Cultural y Natural (12 avenida 11-11 zona 1). La entrada es libre.

La propuesta
La línea estructural de la literatura guatemalteca que siguió Ronald Flores para analizarla, sigue los siguientes postulados.
  1. Como antecedentes, analiza la participación del grupo Saker-Ti, que surgió durante la época revolucionaria guatemalteca; valoró la forma en que este grupo era parte de las estructuras del Estado. Ya entrada la década de los sesenta, Flores analiza que los literatos son ajenos a los puestos públicos y de decisión, por lo que, con ese antecedente, se inicia el análisis del período que comprende la obra.
  2. En los sesenta, sucede uno de los acontecimientos más importantes de nuestra literatura: el Nobel de Asturias, que, en palabras de Flores, "logró que la literatura guatemalteca se posicionara en el ámbito mundial". En respuesta a dicho galardón, los escritores guatemaltecos más renombrados de la época, reaccionan, como sucede con Mario Monteforte Toledo y Luis Cardoza Aragón. Como parte de esta década, Flores analiza la última producción de Asturias, como Mulata de Tal, Maladrón, Viernes de Dolores y Tres de cuatro soles, libros de los que se ha analizado muy poco.
  3. Para la década de los ochenta, Flores le confiere importancia a la producción de Mario Payeras; analiza su extensa producción por esos años, y arma sus conclusiones con base en ello.
  4. Para la década de los noventa, el ganador del premio analizó la producción de Rodrigo Rey Rosa, uno de los novelistas más prolíficos y de mayor impulso a nivel internacional.
  5. En el camino, se van cruzando otros autores y obras, que enriquecen el ensayo.
  6. De acuerdo con la formación académica de Flores (obtuvo una Maestría en Literatura Comparada en la Universidad de Austin, Texas), se basó exclusivamente en el análisis comparativo de los textos, sin asumir posturas extraliterarias, como las tendencias o los conflictos sociopolíticos de la época.
Ronald Flores
Nació en la ciudad de Guatemala en 1973. Obtuvo una licenciatura en Educación en la Universidad del Valle y una Maestría en Literatura Comparada en la University of Texas en Austin. Se ha desempeñado como catedrático universitario en literatura. Pese a su corta trayectoria en la literatura, ha tenido una intensa publicación de sus obras, que van desde la narrativa (novela, cuento y cuento corto) y la crítica literaria.
Ha publicado Maíz y palabra (1999, crítica literaria); El cuarto jinete (2000, cuento corto); Errar la noche (2000, cuento); El último silencio (2001, novela); The señores of Xiblablá (2003, novela); Conjeturas del engaño (2004, novela); Stripthesis (2004, novela); El vuelo cautivo (2004, ensayo); La sonrisa irónica (2005, crítica literaria); Un paseo en primavera (2007, novela); El informante nativo (2007, novela), y Signos de fuego (2007, crítica literaria).
Además, constantemente publica en su página de Internet.

martes, 23 de octubre de 2007

Una nueva editorial



Desde hace algunas semanas, un nuevo espacio para la publicación de obras literarias guatemaltecas se ha abierto, buscando alternativas a través de la Internet.
La propuesta editorial se llama “Libros Mínimos”, que se publica a través de Internet en la dirección http://www.librosminimos.org/.
La editorial surgió como un proyecto universitario, pero que, luego de cumplir su objetivo inicial, está buscando expandirse.

Los inicios
De acuerdo con Julio Serrano, coordinador y editor de “Libros Mínimos”, la idea surgió hace tres años, en un almuerzo con tres escritores guatemaltecos: Ronald Flores, Javier Payeras y Estuardo Prado, quienes se plantearon la posibilidad de reeditar los libros de la colección “Antes del fin del mundo”, de la ya desaparecida Editorial X.
Luego de madurar la idea, Serrano lo planteó como proyecto en la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos, y como resultado da un nuevo espacio para la publicación.
Como se mencionó, la idea original era reeditar los libros de la Editorial X, que por su poco tiraje y su poca difusión, se ha perdido gran parte de la producción literaria de mediados de la década de los noventa en Guatemala.
“La idea es tener un espacio para la difusión de las obras, que actualmente es difícil encontrarlas. Los autores cedieron la posibilidad de obtener remuneraciones económicas con esas obras, a cambio de tener difusión, de libros que prácticamente están perdidos”, mencionó el editor.
Entre las obras que se encuentran publicadas, están: El cuarto jinete de Ronald Flores; (...) y otros relatos breves de Javier Payeras; 6 cuentos para fumar de Byron Quiñónez; Crónicas suburbanas de Francisco Alejandro Méndez; Encierro y divagación en tres espacios y un anexo de Maurice Echeverría; Testamentofuturo de Alan Mills, y Bizarro de Simón Pedroza.
Los libros están a disposición del público; pueden ser descargados de forma gratuita. “Mi intención fue publicar libros que, por su forma y extensión, no moleste tanto leer en una pantalla de computadora. En todo caso, el lector puede optar a imprimirlos, ya que no poseen muchas páginas”, mencionó Serrano.

Proyectos futuros
Julio Serrano manifiesta que el proyecto inicial está a punto de ser concluido, ya que de la propuesta sólo le falta incluir dos libros más. Sin embargo, la idea ha sido tan exitosa que piensa en continuarla. “De hecho, no niego la posibilidad que en un futuro “Libros Mínimos” también publique ediciones impresas”, aceptó el editor.
También, se tienen contactos para extender la editorial a un nivel centroamericano, incluyendo obras salvadoreñas, hondureñas y nicaragüenses. El éxito de las publicaciones también se ha extendido por Latinoamérica, ya que, gracias a la página de Internet, se han leído las obras en países sudamericanos, donde ha surgido la posibilidad de publicar en forma impresa algunos de las obras de “Libros Mínimos”.

Espacio abierto
De acuerdo con Julio Serrano, “Libros Mínimos” se ha convertido ahora en una nueva opción para publicar literatura en Guatemala. El espacio está abierto para jóvenes literatos inéditos, quienes pueden optar a poder publicar en esta editorial en línea, enviando su obra por correo electrónico.
Un consejo asesor de la editorial evalúa la calidad literaria, y decide publicarla o no.


La idea es crear un espacio alternativo para la difusión de autores centroamericanos contemporáneos y sus obras, además de generar una discusión crítica a partir del trabajo promoviendo un espacio abierto para el ejercicio de la crítica. Además Libros Mínimos pretende contribuir a la construcción de un mercado editorial que permita el desarrollo de la industria cultural en general y de la editorial en pashticulash. En fin, un ambicioso proyecto colectivo donde autores, editores, críticos y lectores encuentren un espacio práctico y profesional para entrarle a la literatura de por estos
lares.
El espacio está abierto a ser intervenido, éntrenle pues, click y bienvenidos.
Julio Serrano
Publicado en La Hora, el 23 de octubre de 2007

miércoles, 17 de octubre de 2007

Popwujiana

¡Que todos se levanten, que nadie se quede atrás!
Pop Wuj
Por fin, los Señores de Xibalbá fueron vencidos por los míticos gemelos, quienes, tras derrotar a la oscuridad, ascendieron en forma de astros para alumbrar el día y la noche.
Y del maíz que trajeron los animales, se creó la raza nueva, y, así, se constituyó una nación, y gracias al fuego que nos dieron nuestros dioses, nuestra civilización tuvo un gran auge.
Sin embargo, desde la venida de Tonatiuh, quien se hizo pasar por Gucumatz, se instituyó que no fueran gemelos ni el pueblo quienes gobernaran, sino que fuera un regente que velara por los intereses del Imperio, que se localiza allende de nuestras fronteras. Hemos sobrevivido más de 500 años de gobiernos que no gobiernan.
Debido a la confusión que armaron los extranjeros en nuestras tierras, los Señores de Xibalbá resurgieron del inframundo, y de nuevo han instaurado su reino de terror. No les bastó 36 años de guerra; no les bastó ese lapso para robar nuestros niños, para violar nuestras viudas, para reclutar a nuestros hijos, para mercar nuestra dignidad por unos cuantos granos del ixim sagrado.
Ahora, los Señores de Xibalbá han salido de la oscuridad, para llevar a los hombres y a las mujeres hacia la pobreza. Han subido la tasa de interés líder para detener el crecimiento económico del país; se han aprovechado del grosero aumento del barril de petróleo, de la escacez de trigo y de la crisis hipotecaria que impera en otros países.
Enviaron a sus mensajeros para asesinar pilotos de transporte colectivo, para matar a activistas políticos y para acosar periodistas, e, incluso, para acribillar a diputados del reino hermano del Cuzcatlán.
Como sucede cada cuatro años, Hunahpu e Ixbalanque han bajado de su trono celeste, para intentar poner orden; uno ha prometido que derrotará a los Señores de Xibalbá con mano dura, y el otro dice que sólo con inteligencia los vencerá. Sin embargo, mientras los gemelos no se unan de nuevo, los Señores de Xibalbá seguirán reinando.
Pueblos hermanos, preocupados por la situación de nuestras tierras, han enviado a un comisionado para que luche contra la impunidad; pero los Señores de Xibalbá esperaron a que diera la vuelta para asesinarnos de cinco en cinco.
Y, lo peor, es que esta vez ni siquiera nos permitirán que nos despidamos de nuestros montañas y de nuestros valles, sino que de una vez nos eliminarán, a base de hambre, cansancio y balas. Escribo esto para que quede testimonio de nuestra historia, nuestros orígenes y nuestras creencias, a la entrada de una nueva era.
Gumarcaaj, 8 cimi, 14 yax.

viernes, 12 de octubre de 2007

El mestizaje en Miguel Ángel Asturias

Que Miguel Ángel Asturias fue un gran literato, eso ya nadie lo duda. Sin embargo, si únicamente nos hemos limitado a leer El señor presidente, nuestra apreciación hacia él es muy limitada.
De hecho, su valoración como escritor se basa casi exclusivamente como novelista, olvidando que abarcó todos los géneros: poesía, teatro, periodismo, ensayo, locución radiofónica, cine y algunos textos híbridos que no se encasillan dentro de un género.
Uno de los aspectos que más se le ha criticado es su tesis de graduación, ya que se le califica como racista. En una oportunidad anterior, presenté argumentos en contra de esta creencia.
Algunos “estudiosos” de Asturias, consideran que su tesis fue un “error de juventud”, y que fue hasta su viaje a París en donde supo valorar las culturas indígenas en Guatemala. Considero que Asturias ha sido consecuente consigo mismo y con su obra desde siempre, incluyendo su tesis, por motivos que presentaré a continuación.
En su tesis, Asturias muestra una preocupación hacia los entonces llamados “indios”. Es de resaltar el momento histórico en que vivía nuestro Nobel: creció en el pleno auge de los gobiernos liberales, quienes miraban al indio como parte del paisaje mismo y como herramientas para el cultivo de las grandes extensiones de tierras.
Si bien, ciertamente, Asturias utiliza calificativos en su tesis que hoy día, en el siglo XXI, son políticamente incorrectos, en su tiempo no lo eran. Pero, lejos a eso, la idea central de su tesis es redactar un trabajo para ayudar al indio, a mejorar sus condiciones de vida.
En primer lugar, su preocupación es por la presencia de los indígenas sin que nadie si haya hecho algo por ellos.
Esta preocupación no es aislada. Desde los primeros años de las repúblicas americanas, los grandes pensadores latinoamericanos buscaban solución sobre la identidad del continente, y se preguntaban qué hacer con los grandes conglomerados de mestizos e indios que conformaban las naciones; por ejemplo, Simón Bolívar en su Carta de Jamaica; Domingo Faustino Sarmiento, en Facundo; José Enrique Rodó, en El Ariel; José Martí, en Nuestra América, o José Vasconcelos, en Raza cósmica.
El eterno problema de Asturias fue reflejar su guatemalidad. Una estancia de niño en Salamá le hizo entrar en contacto con el mundo indígena, lo cual le abrió una gran sensibilidad hacia él.
En su tesis se maneja el concepto de mestizaje como la solución, propuesta que probablemente retomó de Sarmiento y Vasconcelos. Pero, al parecer, su trabajo de graduación no fue lo único que propuso para ello.
El mestizaje, la ladinización, la transculturación (de lo ladino a lo indígena), el ocultamiento de las costumbres culturales, es un tema recurrente en la literatura guatemalteca. El mismo Mario Monteforte Toledo planteó sus hipótesis literarias sobre la asimilación de un indígena en un mundo de ladinos y viceversa, en sus novelas Entre la piedra y la cruz y Donde acaban los caminos. El problema de Monteforte es que logró más bien una novela de tesis, mientras que Asturias no se preocupó nunca de dar una solución al conflicto interétnico (pese a su tesis), sino que a plantearlo de un modo literario (que no logró muy bien Monteforte, a mi parecer).

Lo indígena como disfórico
Una relación indígena-ladino en la obra de Asturias, viene dada porque los elementos indígenas concluyen terminan subyugándose a los elementos ladino-criollos.
Por ejemplo, su célebre novela Hombres de maíz relata el levantamiento de Gaspar Ilom y sus hombres en contra de los maiceros. Hay una relación entre los indígenas que desean mantener sus costumbres (los de Ilom), con los indígenas ladinizados (los maiceros, que comercian con el maíz, pese a que es considerado sagrado).
Desde el primer capítulo, Ilom muere; en el resto de la novela, Asturias realiza un riquísimo entre tramado en donde retoma varios aspectos culturales de Guatemala, y los mezcla, sin ninguna “corrección política”. Es decir, asume la postura de la interculturalidad, y lo muestra como que si fuese un espejo del país.
Sin embargo, lo indígena siempre cae en lo disfórico, aceptando que el fluir histórico del país siempre ha beneficiado a los mestizos y criollos.
De la misma forma se establece el mecanismo en su poema Tecum-Umán, del cual también ya me había referido en un artículo anterior, en donde lo indígena, representado por el príncipe “Tecum-Umán”, cae en subordinación frente a lo español, representado por el “Gavilán de Extremadura” (Pedro de Alvarado).
Historia total de Guatemala
En la mayoría de textos de Asturias, su idea es la de representar la historia total de Guatemala, más o menos de la siguiente manera: hay un estado inicial, en donde todo es paz y armonía (generalmente, esto correspondería a una etapa precolombina). Luego, hay un agente que provoca caos (la Conquista), y después hay una etapa de confusión, que representa el momento actual, en el cual Asturias no sabría qué pasará o qué está pasando siquiera.
Ésta es la estructura de Tecum-Umán, así como de Marimba tocada por indios, otro de sus poemas. Luego de evocar un pasado glorioso, armonioso, representado por una alegre melodía de marimba, Asturias rompe el poema cuando:
Caen lo refagos. Huyen las mujeres
a tuto o a teta los críos. Plomazos, caballos....
En este punto, por ejemplo, la simbología de las armas de fuego y los equinos remiten inmediatamente a la Conquista. Después, viene el caos en el poema, que culminará dos estrofas después.
Una estructura similar se observa en Émulo Lipolidón, una fantomima (género creado por Asturias, que es un híbrido entre la poesía y el teatro), en donde el personaje central homónimo al texto, es un:
¡Fertilhombre
por el parto, soy velludo
de la parte,
bigotudo,
colmilludo
patilludo...!,
es decir, una descripción poetizada de un español.
Émulo Lipolidón busca enamorar a Pimalina Cantabrita, fija del Endomingado Don Cantabro Aspas-Azules. Como ella no le hace caso, Émulo le corta la cabeza a la noche, para que amanezca de golpe.
Como en el Pop Wuj, los fenómenos astronómicos son parte vital en Asturias. Casi siempre en su obra, el sol y el día estará identificado con lo ladino o lo español. En cambio, la luna y la noche, con lo indígena.
Tras cortarle la cabeza a la noche, Émulo enfrenta un juicio, juzgado por:
Siete Mesinos (un Mesino Presidente y seis Mesinos
Vocales).
El Mesino Presidente le dice:
“no tendremos noche más, y la luz nos hará rubios, luego
albinos, hombres blancos... qué desgracia... moriremos despintados sin nuestro
color de tierra”.
La historia refleja el proceso de la Conquista, en donde lo español trata de poseer lo indígena, y ya que no puede por las buenas, lo consigue por la fuerza. Los indígenas se lamentan de su futuro, y piensan en que se volverán blancos, es decir, sufrirán un proceso de ladinización. El texto concluye en que sobreviene un diluvio y todos mueren ahogados, lo que representa que en los tiempos actuales la relación entre lo indígena y lo español está unida, y que los contratiempos deberán sortearlos juntos.
Una mezcla más perfecta
Hasta ahora, sólo he mencionado textos asturianos en donde lo indígena no llega a tener una connotación eufórica. No recuerdo, por el momento, una obra del Nobel que tenga esa característica. La clave de ello, podría encontrarse en la “Advertencia” que hace el escritor en la edición de 1971 de su tesis:
“La situación del indígena guatemalteco no ha mejorado desde
entonces, en lo fundamental, bien que el progreso le haya hecho partícipe de
algunos de sus beneficios. La inercia del progreso”.
Lo disfórico en lo indígena en las obras de Asturias es simplemente su representación de la sociedad guatemalteca, en donde el “indio” vivía (y vive) en las peores condiciones.
Sin embargo, hay unos textos de este autor en donde propone un mestizaje perfecto, en donde la unión de lo indígena y lo ladino (y también de lo urbano y lo rural), logran entremezclarse sin causar daño uno del otro.
En la obra de teatro Soluna, Mauro (representación de lo indígena y lo rural) vive en el campo con Ninica (representación de lo ladino y lo urbano). Ella se cansa de la vida sencilla y decide irse en el tren a la ciudad, dejando a su esposo.
Porfirión, un personaje que representa el pasado precolombino, hace llegar a Mauro la máscara del Chamá Soluna, que tiene el poder de acelerar el tiempo. Mauro la utiliza, y como resultado, Asturias propone probablemente la mejor escena del teatro guatemalteco.
Al ponerse y quitarse la máscara, las luces del teatro se apagarán y se encenderán. Luego, saldrán decenas de personajes que apoyan al Sol, y una cantidad similar apoyando a la Luna. Es un eclipse, que está siendo visto por el espectador con unas dimensiones apocalípticas, que recuerdan al diluvio de Émulo Lipolidón. Esta confluencia de Sol y Luna, como dije anteriormente, es la representación de lo español y lo indígena, es decir, la Conquista.
Una vez pasada esta escena, Mauro cae rendido y duerme. Al despertar, Ninica está de vuelta, sin saber por qué, ya que ella viajaba en el tren hacia la ciudad, y sin darse cuenta ya habían pasado los días, y regresó para vivir para siempre y feliz con su esposo.
La mezcla que propone Asturias es la siguiente: Sol y Luna (elementos ladinos e indígenas) se funden en un eclipse, Soluna, que representa la Conquista, y que ahora, sin darnos cuenta, estamos condenados a vivir juntos y en armonía.
Preocupación constante
Desde su primer libro, Leyendas de Guatemala, Asturias quiso crear una obra en donde fundiera lo ladino y lo indígena, y diera cuenta de una cultura nacional eminentemente mestiza.
Leyendas de Guatemala incluyó el pasado precolombino y colonial, pero que cuyos aspectos ladino e indígena estaban perfectamente diferenciados.
Según los expertos en Asturias, este autor empezó a pensar en una novela completamente mestiza (e intercultural, nombre que se le daría hoy día), casi desde el inicio de la redacción de Leyendas de Guatemala.
Finalmente, lo logró crear con Mulata de Tal, probablemente la mejor novela de Asturias, pero que ha sido poco leída por el lector guatemalteco común.
En esta novela, los mitos y creencias de ambas culturas, se funden hasta lograr realizar un pastiche homogéneo, en donde ya no se diferencia, como en sí ocurre en Leyendas de Guatemala, lo precolombino de lo colonial.
En conclusión, el deseo de evidenciar una mejora real en todos los habitantes de la sociedad guatemalteca, así como dar cuenta que nuestra cultura es realmente mestiza, intercultural, se ha hecho evidente en Asturias desde su misma tesis, en donde habla de la problemática social y del mestizaje cultural como solución.
Éticamente, una ladinización del indígena ya no es correcta hoy día. Sin embargo, ¿acaso no fue estrategia contrainsurgente la ladinización? ¿Acaso la globalización no es pérdida de identidad? ¿Acaso no se quiere enseñar ahora al indígena a hablar, no sólo español, sino que también inglés?
Asturias fue consecuente y lejos de transculturizar elementos europeos en Guatemala, universalizó la cultura guatemalteca. Desde su tesis, hay evidencias de una preocupación por el indígena y su relación con el ladino, y la propuesta de mestizaje entre las dos culturas, lo cual se reflejó en la mayoría de sus libros.
Dicho sea de paso, su tesis no fue una travesura de joven, sino una propuesta seria que lo acompañaría siempre.
Cabe destacar el último párrafo de la “Advertencia” a la publicación de su tesis en 1971:
En todo caso, al publicarse de nuevo mi tesis, quiero
subrayar la vigencia de mi protesta de entonces frente a la injusticia con que
se trata al indio, actualmente, su total abandono, y la explotación a que es
sometido por las clases llamadas pudientes y el capital extranjero.

martes, 9 de octubre de 2007

Ya no te espero

Ya no te espero; ya he liberado a tu patria, hija de una espera larga. Ya hay un primero de enero que funda a sus compañeros con la sed de mi garganta.
Silvio Rodríguez
Esa foto del Che, esa que le tomó Korda, tiene un no sé qué. Algo como que aún tuviera algo que decir, pero no puede, y sólo el fotógrafo cubano lo supo capturar.
Los cuarenta años del cobarde asesinato del Che se celebró con un cúmulo de palabras, que dicen lo que ya sabemos: “El Che aquí, el revolucionario, ¿sabían que estuvo en el Congo?, el idealista; el Che como marca comercial; el Che en Cuba, en Bolivia, en Argentina, en Guatemala; ¿saben dónde durmió cuando estuvo en nuestro país?”.
“Él es el mesías; el Che es Cri-Cri; es un icono como Jim Morrison; la URGN y el Che, que haría hamburguesas al estilo double meat. La ética del Che, el ejemplo del Che, la moto del Che y hasta los huevos del Che.”
Hablar es sumamente fácil, especialmente para aquellos viejos “revolucionarios” que, cansados de luchar, se dedicaron ha hablar de él.
Su homenaje es justo; sin embargo, con gastar tinta en los periódicos no es la forma de hacerlo. Cuba, por ejemplo, es el mejor homenaje. Haber mantenido su revolución hasta ahora, es el mejor estandarte de que la vida y la obra del Che sí sirvieron.
Personalmente, felicito a Marco Vinicio Mejía por haberse tomado el enorme trabajo de recopilar los poemas del Che, y publicarlos ahora, labor que nadie había realizado; ése es un mejor homenaje.
Pero, en cambio, los “revolucionarios” de cantina, es decir que hablan de la necesidad de cambiar este país mientras se toman un par de cervezas, ellos están tan lejos de rendir un justo homenaje. La URNG mejor debería fortalecer el partido y darle apertura; tener un partido de izquierda es fundamental para la poca variedad de propuesta ideológica en el país.
Mientras que en el país haya injusticia; mientras no haya gente que de veras quiera trabajar, dar la vida y la muerte por el hermano; mientras no haya solidaridad; mientras no haya nada eso, la mayoría de nosotros no podemos rendir homenaje al Che.
Hablar, hablar y más hablar del Che, no nos hace revolucionarios. “La revolución se lleva en el corazón no en la boca para vivir de ella”, como diría él mismo. Recuerdo que Augusto Sandino también tenía una frase que más o menos decía: “No se habla de la revolución para vivir de ella; se lucha por la revolución, para morir por ella.”
Esa foto del Che, esa que le tomó Korda, tiene un no sé qué. Algo como que aún tuviera algo que decir, pero mejor calla porque los elogios no lo dejan hablar. Pienso en esa canción de Silvio Rodríguez, Ya no te espero, y me imagino que el Che nos la dedica, a 40 años de su muerte.

sábado, 6 de octubre de 2007

El idealismo de El Che

Ernesto Guevara, más conocido como El Che, cumplirá este lunes 40 años de su asesinato. Su imagen ha sido el arquetipo del héroe revolucionario, el idealista, el poeta de la Revolución y, sobre todo, una de las inspiraciones actuales de Cuba y de Latinoamérica.
Su constante lucha, su sensibilidad, y su fe en la vida y en la libertad, han sido las características que lo han marcado; la Guerra Fría, la resistencia de Latinoamérica estuvo muchas veces abanderada con el rostro de El Che, especialmente esa fotografía famosa que Korda le tomó, con su boina y su vista al cielo.
Sin embargo, su imagen, y especialmente esta fotografía, ha sido banalizada y adscrita a la globalización, al mercadeo y al consumismo. Su imagen ha sido manipulada para vender playeras, relojes, calcetines y pañuelos, confundiendo su simbolismo con una rebeldía absurda y sin ningún porqué de los jóvenes (y de algunos adultos también), que lo elevan en un pedestal como si fuera un artista de rock.
Pero, pese a ello, El Che Guevara sigue siendo el areté del idealismo, de la revolución pura, del hombre que da sin pedir nada a cambio, y que da, incluso, su vida (y también su muerte) en defensa de la justicia y en contra de la opresión.
No se vive para hablar de la Revolución, ni mucho menos para lucrar con ella. Por eso, es tan importante rememorar la muerte de El Che, hace 40 años en Bolivia, intentando ampliar la revolución cubana a ese país.
Recuerdo especialmente esa carta de Eliseo Reyes Rodríguez, más conocido como Capitán San Luis, que le escribió a su esposa cuando partió con El Che a Bolivia; presintiendo que no volvería, le escribió El dulce abismo, que Silvio Rodríguez musicalizaría después, y que hoy día el pueblo cubano lo está usando como estribillo para la liberación de los Cinco.
Por cierto, ni el Capitán San Luis, ni El Che regresaron a Cuba. El dulce abismo es la muerte, pero únicamente cuando la vida se vivió con justicia y con lucha.

El dulce abismo
Amada,
supón que me voy lejos
tan lejos que olvidaré mi
nombre.
Amada,
quizás soy otro hombre
más alto y menos viejo
que
espera por sí mismo
allá lejos,
allá trepando el dulce
abismo.
Amada,
supón que no hay remedio
remedio es todo lo que
intento.
Amada,
toma este pensamiento
colócalo en el centro de todo el
egoísmo
y ve que no hay ausencia para el dulce abismo.
Amada,
supón que
en el olvido
la noche me deja prisionero.
Amada,
habrá un lucero
nuevo
que no estará vencido de luz y de optimismo
y habrá un sinfín
latente bajo el dulce abismo.
Amada,
la claridad me cerca
yo parto, tú
guardarás el huerto.
Amada,
regresaré despierto
otra mañana terca de
música y lirismo
regresaré del Sol que alumbra el dulce abismo.

jueves, 4 de octubre de 2007

Citizen Kane

¡Rosebud!
Charles Foster Kane
Orson Wells dirigió Ciudadano Kane en 1941, la película que ha sido catalogada a lo largo de la historia del cine como la mejor de todos los tiempos. Aunque sentimentalmente cada amante del cine prefiera otra como la mejor, ninguna antología de cine se atrevería a decir lo contrario.
Esta película es poco conocida en Guatemala (debido al embargo cultural al que nos han mantenido los comerciantes del entretenimiento, que buscan sólo productos de consumo y no de alta cultura).
Su argumento es muy simple: Charles Foster Kane es un megaempresario de los medios de comunicación que muere en la más completa soledad, la cual fue cosechada por su deseo de manipular la verdad a través de sus periódicos. Quiso ser popular ofreciendo al público “la verdad”, pero murió en soledad.
Recuerdo hoy esta película puesto que la metáfora de Wells, sobre la manipulación de la verdad en los medios de comunicación, la estamos viviendo hoy día a través de las mal llamadas encuestas de opinión en procesos electorales.
Digan lo que digan, las encuestas manipulan el proceso electoral. Sólo porque a algunos se les ocurre quiénes deben encabezar las encuestas, se impone a puro tubo a quienes van a recibir mayor financiamiento y a quiénes invitar a foros presidenciales.
Para mí, las encuestas son ociosas, pues no contribuyen a la democracia. Lo único que ofrecen es saciar el morbo de la gente que desea conocer por anticipado quién ganará, pero se olvidan que para esto están las elecciones.
Se sabe, y no sólo de parte de los partidos políticos, sino de casi cualquier producto comercial, que las empresas encuestadoras manipulan la verdad en los resultados para satisfacer a sus clientes. Y es obvio; las encuestas necesitan financistas, y si éstas no satisfacen al dueño, éste no las pagará.
Se dice, en un discurso falso, que las encuestas sólo son una “fotografía” de la realidad, pero el margen de error con el que se juega es como si esta fotografía estuviera desenfocada, para que el financista interprete qué es eso que se mira borroso.
Se dice, también, que una encuesta es como tomar una gota de sangre a una persona; con esta muestra, se puede determinar enfermedades, niveles de azúcar, etc., pero se olvidan que la sangre es homogénea y la opinión de los votantes no lo es.
Se dice, además, que hay encuestas y Encuestas, y que algunas se equivocaron enormemente y que otras sólo un poquito, como que si los errores humanos admitiesen porcentajes.
El Ciudadano Kane muere en la completa soledad por la manipulación de la verdad, así como murió El Gráfico cuando empezó a manipularla. Además, las encuestas no son la única forma en que algunos medios manipulan la verdad. Habrá que recordar aquella publicación en donde se señalaban a los cabecillas de Pavón, sólo para justificar sus asesinatos un día después; o aquellas noticias que dicen que hay hambruna en una región, sólo para justificar un generoso “puente de alimentos”, por ejemplo.
Por último, dicen los “encuestadores” que a ningún medio de comunicación le convendría manipular las encuestas, pues esto publicar mentiras sólo afectaría negativamente al medio; sólo falta que se lo digan a los dueños de los medios.