sábado, 29 de marzo de 2008

Reseñar o pergeñar, ¿o perder el tiempo?

Ayer, en Diario La Hora, publiqué un comentario sobre el libro de Godo de Medeiros, quien a pesar de su nombre portugués es guatemalteco, en donde seguí los mismos criterios con he publicado otros comentarios, es decir, describir a grandes rasgos el libro (narativa, poesía o teatro; cuántos cuentos; temática, etc.); a continuación escribí valoraciones positivas y negativas. Así lo he hecho con otros libros, incluso de autores con mucho renombre que gozan del respeto del público por lo que decir cosas que no son de ellos podría hacer caer mi credibilidad.
Sin embargo, el señor De Medeiros, molesto, me escribió refutándome algunos puntos de mi comentario, incluso poniéndose en contra de las valoraciones positivas, lo cual me hace creer que no entendió nada.
Anteriormente, nos enfrascamos en una larga discusión que inició con las reseñas literarias y continuó con el periodismo cultural, en donde, al menos yo concluí, que deberíamos dar apertura a todo, pero sin dejar de ser críticos.
Sin embargo, ¿cuánto están dispuestos los artistas y los escritores a ello? Durante la discusión sobre periodismo cultural, las posturas de Michelle Juárez, editora de Piedra Santa, o de Alan Mills, escritor, eran válidas, pues demostraron que los medios guatemaltecos no les han dado apertura a sus proyectos literarios, y así me imagino que hay decenas de artistas que se les han cerrado sus puertas.
Pero, repito, ¿qué tan dispuestos están los artistas a un periodismo crítico? Digo, con esto, que el periodismo cultural no debe basarse únicamente en ser anuncios solapados sobre los carísimos conciertos o reseñas amigables para las ventas de la editorial, sino que debería ser una guía para que el país marche bien o mal en ese ámbito. Así lo es en el periodismo de política o economía, en donde los reporteros se muestran críticos contra las figuras públicas, a veces por antipatías, pero la mayoría de veces porque estas figuras públicas no van por buen camino.
Con ello, no quiero decir que el periodista cultural no se pueda equivocar, pero al menos debería estar bien legitimado para poder ofrecer al lector un panorama amplio de la variedad cultural que hay en Guatemala, así como procurar la mejora de los fenómenos artísticos.
Así, pues, que ofrezco los enlaces para que los lectores lean la crítica al libro de Godo de Medeiros, despúes la respuesta que él me hizo, y luego mi contrarrespuesta.

"Los crímenes de Cerro Quemado" de Godo de Medeiros
Respuesta de Godo de Medeiros
Contrarrespuesta

lunes, 24 de marzo de 2008

Graffitis

Como no logré fotografiarlos, los dibujé casi literalmente y traté de imitar su disposición según como los vi. Así como Tito Monterroso decía que su "Dinosaurio" no era un cuento, sino una novela, estos "textos" representan el compendio de historia de Guatemala o de Centroamérica.
Éste lo encontré en Nicaragua:

Éste, en no sé cuál departamento de Guatemala:

Éste en España:

lunes, 17 de marzo de 2008

Nada nuevo sobre la pobreza

Anteriormente, se hizo un extenso debate sobre el periodismo cultural. La razón principal por la que veo yo que hay que entrarle a esto, es que a través de esta herramienta los lectores tienen mejores herramientas para analizar, en sí misma, la cultura.
Si entendemos como "cultura" sólo los costosos eventos artísticos, como la ópera o los conciertos de artistas extranjeros, debemos agachar la cabeza y pensar que la cultura no está al alcance de todos.
En cambio, se debería pensar que la cultura es la forma en que nos hemos acostumbrado a manejar nuestra vida. El mojar la champurrada en el café o lamerse el dedo para darle la vuelta a la página de la prensa o un libro, son formas culturales que, por las deficiencias, no hemos podido analizar.
Quisiera presentar un análisis crítico de cómo de un simple texto, tan conocido y gustado como la historia de Robin Hood, podemos reflexionar sobre hechos que afectan nuestra vida. No quiero decir con ello que vaya a tener la razón, sino que no hemos sido acostumbrados a reflexionar sobre las cosas que leemos, escuchamos o comemos.
El ensayo que les presento a continuación está dividido en capítulos para su mejor lectura, ya que es muy largo.
En los primeros tres capítulos hago una reflexión general sobre la pobreza, y luego le entro a usar como auxiliar la literatura para continuar pensando sobre el hecho.
Sirva esta guía para que puedan leer con mayor facilidad.

1. La piedra filosofal
2. No hay nada nuevo sobre la pobreza
3. Ricos en vías de desarrollo (primera parte) (segunda parte)
4. Historia de la pobreza en la época clásica (primera parte) (segunda parte)
5. Los discursos del poder
6. ¿Y los derechos humanos?

jueves, 13 de marzo de 2008

Pa' qué... (elija la mejor opción)

Tras el panel organizado por Libros Mínimos y Sophos, el cual terminó ayer, sobre el periodismo cultural, me surgieron dos frases desde el fondo de mi pancreas. Pongo a disposición para que marque la opción que más le guste:
a) pa' qué putas...
b) pa' qué vergas...
He eliminado las dos para no recibir las quejas de las mujeres por la clara intención machista en las dos frases.
Sin embargo, es la verdad.
No hubo logros. Todo parece indicar que debemos conformarnos con lo que hay, y al que no le guste, que hable con los dueños de los periódicos y con los departamentos de mercadeo, para pedir que los muertos de hambre editores/reporteros de cultura tengan más recursos, más pisto, más reporteros, más huevos, más ovarios, etc.
No soy tan optimista como Michelle, en ver avances en el periodismo cultural.
Anoche quise expresar (no sé si lo logré) que el periodismo cultural no era atractivo, y que por eso debía tener una revisión profunda para mejorar. En la medida que mejore, mejorarán los espacios y los recursos.
Tras el final del conversatorio, una pesadez cayó sobre mí, sólo el pensar que en realidad no habrá cambios y que dentro de dos o tres años, los editores/reporteros de turno en el periodismo cultural estarán quejándose de nuevo, diciendo: "No se puede, muchá; a mí no me pagan y no tengo tiempo para ir a las cosas culturales, y a mí sólo me dan una página para cultura".
Yo estoy seguro de que si ponemos a disposición una página (sólo una) en un periódico para que alguien quiera hacer algo creativo con respecto a la cultura, habría varios interesados.
Peor aún después de escuchar los comentarios: el señor Rolando nos llamó "héroes" (gracias, pero no lo somos) y la señora Olga nos sugirió más chispa (gracias, también), y alguien más se quejó de nuevo de los pocos recursos (no sé quién, no le vi la cara), la pesadez se hizo más grande.
El periodismo cultural debe cambiar, y las propuestas no las voy a repetir, porque ya las dije. En un comentario de los lectores, alguien me llamó mediocre, y no me considero así, sobre todo porque no soy conformista. Mediocre es quien sabe que algo está mal, pero se conforma diciendo "puede estar peor". La invitación es a no ser mediocres, a no creer que somos héroes y que es mejor lo que está a como estuvo, o que podría ser peor.
En general, Michelle Juárez describió las dificultades que ha tenido como editora para lograr que los medios le ofrezcan una cobertura a las actividades que promueven; el emergente Luis Alejos también ofreció su experiencia desde dentro y desde fuera del periodismo cultural; Juan Carlos Lemus describió algunas interioridades y los pocos recursos para el periodismo cultural en Prensa Libre, y enumeró algunos de los logros que ha tenido en la apertura de los espacios; y yo que ya les comenté mis propuestas y lo que sentí después. Lo mejor de la noche, fue la risotada sincera de Ronald Flores en algún momento de la intervención.
Hay una tercera opción para este título que me ocurría mientras escribía, una forma más castiza y con el uso más correcto del idioma castellano:
c) Pa' qué mis tenis...
El audio y video del conversatorio, de las dos semanas, están disponibles en la página de Sophos.

lunes, 10 de marzo de 2008

El periodismo cultural debe mejorar

Al leer las percepciones de Alan Mills sobre la actividad sobre el periodismo cultural, me preocupa que los editores y reporteros de cultura de Guatemala se consuelen diciendo: “bueno, ése es el periodismo cultural que hay; si quieren bueno, si no, también”.
Es muy cierto, el periodismo cultural de hoy día es lo que tenemos y no hay muchas ideas de dónde sacar para cambiar. Pero hay algo que sí es cierto: debe cambiar. ¿Por qué?
Recuerdo yo que desde adolescente, aparte del deporte y los chistes, también me gustaba ver las páginas de “cultura” de los periódicos, porque desde pequeño tuve la intención de escribir y pensaba en informarme para prepararme para ello; pero nada, casi siempre era la decepción de que nunca (o casi nunca) encontraba algo que me interesara.
De hecho, hoy día abro los periódicos y no encuentro algo que me llame la atención. Adicto a las noticias, tengo la necesidad de comprar los periódicos, incluso los domingos, para medir mi trabajo, no sólo en la cultura sino en la política, la economía, deportes e internacionales; yo le llamó autoevaluación, porque observando el trabajo de los demás, se me ocurren ideas.
Pero, hablemos hoy sólo de cultura; y sigue igual. De vez en cuando sale algo interesante, pero normalmente no paso del titular y de leer el pie de foto. Nada sorprendente. No es interesante.
En Sophos, a las 18:30 horas, este miércoles 12 de marzo, es el segundo round, y ahí estará Michelle Juárez, Juan Carlos Lemus, Juan Pablo Dardón y yo.
ANÁLISIS
El punto central del inicio de la discusión fueron las reseñas literarias; éstas son un antiguo género periodístico que las ejercían personas que sabían de literatura. Por alguna razón, la discusión se fue más allá, tal vez por ardores añejos, se alcanzó a analizar el periodismo cultural.
Para hablar de periodismo cultural, hay que hablar primero de periodismo en general. Obviamente, a partir de las últimas décadas del siglo XX, el periodismo dejó de ser propiedad de quijotes y pelagatos, para que las grandes empresas se apropiaran de esa actividad. El periodista desde entonces cambió su prestigio por dinero y ahí se fregó la cosa.
En general, el periodismo moderno (salvo honrosas excepciones de los mejores periódicos del mundo) se basa en criterios comerciales.
De ese cuenta se explica por qué Siglo XXI despotrica en contra de Petrocaribe o por qué CNN insiste en declarar como la mejor candidata a Hillary Clinton, porque son criterios eminentemente comerciales, y no periodísticos que, por principios, deberían tener ecuanimidad, es decir, no inclinarse por ninguna opción, sino ofrecer panorámicamente el fenómeno.
El periodismo en Guatemala tiene el enorme defecto que no refleja fielmente la realidad. Si la CC bendice a los generales genocidas, los periódicos simplemente dejan de dar la noticia por algunos días, y pasado una semana, cuando ya se venció el plazo para interponer cualquier recursos para revertir la decisión, la publican, diciendo “upss, se me pasó”.
Lo mismo ocurre cuando quieren favorecer ciertos intereses: aprobar la ley del etanol, meterle el nabo a Joviel Acevedo, reducir el número de diputados, rechazar Petrocaribe, satanizar a Chávez y beatificar a Uribe, etc.
Ahora, trasladen todo eso al periodismo cultural, y nos daremos cuenta de que no refleja fielmente la oferta cultural de Guatemala. Si atendemos a los periódicos, en Guatemala sólo debe de haber unos diez o quince poetas, y unos tres pintores; las obras de teatro sólo representan huitecos, y los espectáculos más o menos serios sólo se dan en el IGA.
Nos estamos perdiendo de una amplia gama de artistas y de expresiones culturales. En Guatemala, hay tantos pintores que podríamos hacerle una entrevista diaria a uno, y nos duraría ad infinitum. Por de pronto, creo que actualmente habrá más de mil.
De los escritores, no sólo Halfon, Méndez Vides y Rey Rosa merecen la pena, criterio que tal vez es tomado porque son mentados en periódicos extranjeros.
¿Y la cultura en los departamentos? Los periódicos de Guatemala ni siquiera llegan a las expresiones culturales de Mixco o Villa Nueva. Si mucho, La Antigua Guatemala, pero eso no creo que dé cuenta de la cultura departamental.
PODEMOS MEJORAR
Si en el periodismo de noticias políticas, existe una especie de competencia entre periódicos por conseguir las primicias, con consecuencia en las inmejorables puteadas de parte de los directores de los otros periódicos a sus reporteros por no conseguirla primero, en el periodismo cultural no parece existir esa evaluación ni el deseo de ofrecer lo mejor. Simplemente es una página más para rellenar entre Internacionales y Deportes.
Por supuesto, que las críticas que hago y que podré hacer, son también autocríticas, y no sólo yo, sino en La Hora, en donde tenemos la facilidad de que no somos muchos y que podemos conversar de lo bien y de lo mal que hacemos las cosas.
En mi caso, me gusta la cultura, pero no es lo único que hago. La mayor parte del tiempo ando pensando en política y economía. Y, en los ratos libres, me dedico al periodismo cultural. Más de alguno me dará la razón, pero no he publicado exclusivamente a mis cuates, y, de hecho, he ido en busca de las personas en cuanto me entero de que sacará algún proyecto artístico. Pero, la verdad, es que no tengo mucho tiempo para ello, pero no quiero que eso sirva de excusa para que el periodismo cultural no mejore.
¿CÓMO MEJORAR?
  1. Hay que separar las noticias culturales, en nacionales, internacionales, columnas de crítica, agenda cultural y farándula. Habría que dar un espacio fijo a cada una de ellas. Actualmente, todo está un poco revuelto, aunque la farándula ya se ha desligado de la cultura. En cuanto a la agenda cultural, la sección cultura se basa en desarrollar las actividades culturales, pero no realizan verdaderos reportajes. La mayoría de lecturas de un periódico se hace por Internet, y de personas que no precisamente están en la ciudad de Guatemala. De nada les sirve saber que un evento fabuloso se desarrolla en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, si no pueden ir.
  2. Los editores deben quitarse esa idea de que la cultura no interesa, porque es una de las secciones que más interesa a los lectores.
  3. El Diario Oficial también debería mejorar su oferta de noticias culturales. (Por cierto, ¿qué pasó con su suplemento cultural?)
  4. Debería haber una gama más amplia del concepto de cultura. Hasta el momento, sólo se transmiten entrevistas o reportajes de eventos que van a realizarse en Guatemala, y esto sólo favorece a los eventos pagados. Habría que hacer análisis y reportajes balanceados sobre la cultura y el arte, para que éstos puedan favorecer lecturas críticas para quienes gustan de estas notas.
  5. En el caso de noticias internacionales, se deben publicar sólo aquellas que puedan contribuir a la cultura nacional. Por ejemplo, ¿a quién le interesa leer sobre un libro publicado en España y que no se consigue aquí?
  6. Por supuesto, la profesionalización de las secciones culturales debe empezar por mejorar el perfil de los periodistas de estas áreas. Muchos reporteros no tienen la especialización; igual los ponen a cubrir la noticias de economía, que las políticas o las culturales. Ejemplo es Prensa Libre en donde ahora hay una editora de Cultura que antes lo era de Departamentales, como si no hubiera especialización en ambos temas.
  7. Las escuelas de periodismo, por su parte, deberían tener opciones para que los estudiantes se especialicen, no sólo en periodismo cultural, sino en económico, deportivo, político, etc. En muchas carreras, se han creado los diplomados que pueden alcanzarse si es que demuestran cierta profesionalización, que pudiera ser por medio de diez o más cursos opcionales cursados y aprobados.
  8. Las columnas de crítica de arte (actualmente hay críticos de literatura, arte, lenguaje, música, historia, etc.) deben ser desarrollados por expertos. Eso sí, los periódicos deberían garantizarles una remuneración económica, a cambio de la profesionalización de las columnas. Un buen ejemplo de crítica de música es el de Paulo Alvarado, sobre todo la crítica que reciéntemente realizara a la marimba.
  9. Dar cabida también a las actividades culturales de los departamentos, así como de los centros culturales que usualmente no pueden costear anuncios. Los periódicos que se dicen
    Siempre hay nuevos artistas, y hay que ir en busca de ellos, y no esperar que ellos lleguen a los periódicos a mendigar promoción.
  10. Las actividades culturales están muy dispersas. Existen agendas culturales, pero no existen centros que promuevan a los artistas. Esta función debería estar a cargo del Ministerio de Cultura y, en otro caso, los artistas y promotores deberían formar grupos (pero no cerrados, de aquellos que sólo aceptan a sus cuates) para promocionarse. La Casa Cervantes y Manifestarte son ejemplos de estas agrupaciones que apoyan la difusión de artistas y se contactan con medios.
  11. Hace falta más noticias “post actus”. Las noticias de cultura sólo anuncian los eventos, pero casi no se refiere cómo fue. Personalmente, no observo a muchos supuestos “reporteros” de cultura cuando yo voy a los eventos culturales. Antes, sólo miraba a Jessica Masaya de Siglo XXI, pero ahora ella está en otra área; hace falta su reemplazo. Además, el reporte de lo ocurrido en los eventos culturales pasan a publicarse, un mes después, en las secciones de Sociedad, en donde interesa más quién fue y no qué pasó.

Y... QUÉ SÉ YO. APENAS SE ME OCURREN ALGUNAS IDEAS. QUISE PUBLICARLAS DOS DÍAS ANTES DEL EVENTO, PARA QUE USTEDES PUEDAN OPINAR Y QUE YO ME EMPAPE ANTES DE... CUALQUIER OBSERVACIÓN, PARA CONTRARIARME O PARA AUMENTAR, HÁGANLA POR FAVOR.

viernes, 7 de marzo de 2008

Periodismo cultural: vuelve la mula al trigo

Esta semana fue el "primer round" (como dice Julio) del debate sobre el periodismo cultural en Sophos, en donde participaron como los primeros "gallos" Alan Mills, Luis Aceituno, Raúl Figueroa, Fidel Celada y Philippe Hunziker. Al parecer hay personas que se siguen tomando eso como un ataque personal, y no se dan cuenta de la necesidad de reflexionar sobre el tema.

La otra semana sigue el debate, siempre con Philippe Hunziker, pero ahora con Juan Carlos Lemus, Michelle Juárez y este paranoico servidor. Mis puntos de discusión irán más allá de revisar simplemente el periodismo cultural, porque éste adolece de lo mismo que los otros tipos de periodismo, pasando por el de opinión, el económico, el deportivo, etc.; pero, eso sí, me enfocaré en el cultural. Pero eso, tal vez, lo exponga la otra semana.

Mientras tanto, transcribo el comentario de Alan Mills sobre la actividad del miércoles:

Otra buena noche la de antenoche, pero diferente. En lo particular siempre me da un pequeño pero vivo placer poder escuchar y aprender de las personas que conforman nuestra pequeña ciudad letrada. Esta vez el pretexto era un tema muy complicado, porque despierta pasiones de varios frentes. Lo que ocurre con el periodismo cultural guatemalteco, ahora lo veo más claro, es que es “lo que hay” y sus principales productores están contentos con ello. Es lo que percibí anoche de parte de Luis Aceituno y lo que logré entrever de los mails de Juan Carlos Lemus. Nos dicen: no estamos preparados para ningún cambio y nadie lo va a apreciar. Agradezcan lo que tenemos.

Y si te vi, no me acuerdo.

Por eso lo que nos toca, está claro es seguir propiciando el debate y documentar la larga discusión al respecto. Que lleva años. Julio Serrano y Libros Mínimos se encargará de editar un documento que recogerá estas inquietudes (además de los resultados de esta misma discusión hace un par de años) y podrá servir como referencia para los periodistas y editores del medio. No ya para aspirar a grandes cambios en sus políticas, que se ve cuesta arriba, sino para tener un panorama claro que permita definir nuevas y alternatives apuestas.

De anteayer, ya en seco, me llamaron la atención varios puntos (haré mi mínimo análisis de la intervención de cada uno):

1. Raúl Figueroa Sarti: Lúcido y al punto, defendiendo ideas que hacen parte de su interés como editor y de su gesta de crear un páis de lectores. Su principal aporte es precisamente el de demostrar que en la medida que el periodismo cultural guatemalteco no cambie, será cada vez más difícil hacer despegar el cachalote alado o, mejor, el albatros herido que resulta nuestra industria editorial.

2. Luis Aceituno: Cometió el error de tomar la actividad como un ataque personal. Aunque lo murmullen: no somos “adolescentes violadas”. Lo único que hacemos, Luis, es señalar algunos datos que se consideran de posible y deseable mejoramiento. Más allá de eso, no me es posible emitir juicio sobre su intervención, prefiero que ustedes lo escuchen de viva voz en la grabación de Sophos.

3. Philippe Hunziker: Convirtiéndose en el mejor informado y más audaz comentarista de la literatura guatemalteca (y sus relaciones con el mundo), logró atizar muy bien la llamarada líquida de la discusión y sus contornos. Gracias Philippe por crear estos espacios de democracia.

4. Fidel Celada: Creo que fue fundamental escuchar a un luchador “desde dentro” del periodismo cultural guatemalteco, su pragmatismo y conciencia de que algo no está funcionando del todo bien, resulta muy saludable para aquellos que desean encontrar caminos de mejoría.

CONCLUSIÓN: Optimismo, pues las posiciones están cada vez más claras al igual que el rol que cada actor desea asumir. Mi punto fundamental al respecto sigue siendo el mismo: al no profesionalizar el periodismo cultural, le restamos muchas posibilidades de desarrollo a diversas esperiencias artísticas, intelectuales y sociales, con lo que quedamos privados de serios matices que permitirían, al mismo tiempo, la construcción de un público más crítico y la ampliación de mercados y espacios de acción general. Insisto, aunque sientan que están ganando, jóvenes, están perdiendo. Y no solo buen pisto, se pierden la posibilidad de engrandecer a una comunidad que, en sus falencias y contradicciones, les dirigiría un buen chorro de respeto.

Pero caminos hay muchos, queridos arrieros.

Con un fuerte abrazo para todos,

Alan Mills

miércoles, 5 de marzo de 2008

"Gracias por participar"

En la versión electrónica de elPeriódico, se observa el siguiente comentario:

Nota del editor: Sr. Monzón, le ruego no insista en enviar comentarios que
desvían el tema del columnista. Si usted tiene un conflicto personal con él o
simplemente no coincide con él envíele un correo. Gracias por su
participación.


Al parecer, un tal Alvaro Monzón quería publicar un comentario en una triste columna sobre la masonería, escrito por Danilo Parinello (lo de triste, porque la columna no contribuía en nada al debate, sólo enlistó a algunos masones famosos); el editor de la página de Internet, que ha de ser pariente de Torquemada, porque ya son repetidas las quejas de sus censuras, se quejaba de que el señor Monzón insistía en enviar comentarios; pese a ello, de los cien, mil o diez que pudo haber enviado, no le publicó ninguno, y le instaba a enviarle un correo electrónico a Parinello, lo cual fue un mal consejo porque elPeriódico desde hace mucho quitó los correos electrónicos de reporteros y columnistas.

El artículo fue el más comentado de la edición del miércoles 5 de febrero; el hecho que tenga más comentarios, no necesariamente es indicador que es buen artículo. A lo que voy es que la actividad intensa para comentar, dio pie para razonar sobre el Torquemada de elPeriódico.

Un señor Antonio Medrano, bien hace en escribir al final del comentario, en donde contrariaba al columnista: "Espero que no me censuren"; no está de más suponer que el señor Medrano ya conoce las actitudes de Torquemada.

Nuestro Torquemada no sólo se dedica a decidir arbitrariamente qué se debe opinar y qué no, porque al parecer tiene un doctorado en Comentariología, en donde estudió por dos años cómo es un buen comentario. Torquemada, pues, también trunca los comentarios, es decir, publica sólo partes, y lo de más lo borra. Tal es su amable nota en un comentario de la misma columna; el comentario fue escrito por Manuel López:

aaaay no, ya viene este sr. con sus fumadas astrales. Por qué mejor no
menciona a los personajes funestos que han sido masones en nuestro país, tal
como lo hizo el hermano musulman Ibrahim Ayad.
Nota del editor: Se eliminó parte del comentario el cual no tiene relación
con la columna de opinión. Gracias por participar.


Lo más gracioso es que de los 26 comentarios recibidos, la mayoría fueron negativos, en contra del columnista, pues comentaron que su artículo no tenía sentido, que era un desperdicio y alguien, incluso, se animó a decir la fuente de donde obtuvo la idea de escribir el artículo:
Solo me explico tu nota de hoy, que ni llega a columna, pensando que el
gavilan es masón y le estas rascando el ala y al respecto te comento que la doña
no te quiere ver ni en el directorio del colegio de abogados. Y respecto a la
señora que se dejó impresionar por el directorio telefonico que le mencionaste,
le dijiste que en la masonería las mujeres no pueden ni hacer la limpieza
despues de las tenidas...? (Ibrahim Ayad)

solo para aclarar, el inventor del basquetbol fue James Naismith y no
el señor q se menciona (cesar de leon)

Señor Parrinelo, utilise de mejor manera este espacio, que en un periodico
como este, vale la pena mejor apostarle a la reconciliacion, a la educacion, a
como mejorar nuestra sociedad, y no a exaltar a este tipo de gente, menos cuando
se sabe que su presidente Colom tambien lo es. (Mario J Mendizabal)

De verdad, que aburrido pasquin, me pregunto: ¿No habran cosas mas
importantes que comentar en este prestigioso medio como para perder el tiempo en
publicar puras babosadas?.
¿A quien demonios le importa quien es o fué
Masón?.
Mas interesante sería conocer la historia de las
autopatrullas, contada de viva voz de su protagonista principal... (Santiago
Coronado Corado)

Tal parece que Mr. Parinello vio la misma documental que yo del History
Channel en Español. (Danilo Pinales)

Al parecer, Torquemada debería preocuparse por mejorar la calidad de sus columnistas, en vez de querer mejorar la calidad de sus "comentaristas".

lunes, 3 de marzo de 2008

Nuevo paradigma periodístico

El periodismo en el mundo debe cambiar; algunos medios ya se han dado cuenta de ello y buscan la adaptación. Esencialmente, el gran cambio es que anteriormente, a través de los periódicos, nos enterábamos de todo. Sin embargo, las comunicaciones electrónicas, como la radio o incluso páginas de Internet, incluyendo blogs de aficionados, son capaces de ser más rápidos que los periódicos, incluso de la versión electrónica de éstos.
Con base en ello, Jorge Lanata, un periodista argentino, creó el concepto de un periódico que está consciente de no dar noticias (es decir, informar sobre eventos novedosos), sino de retomar un periodismo investigativo, de seguir la noticia, profundizar, analizarla y ofrecer una crítica para el mejoramiento de la sociedad. Además, está en busca de mejorar el estilo de redacción, para que éste tienda a ser más literario, tal como era antes, a principios del siglo XX (habrá que recordar las crónicas periodísticas de Enrique Gómez Carrillo, que ahora se venden como literatura).
En fin, es que últimamente me ha dado por reflexionar, aunque no sólo a mí, sobre el papel del periodismo en sociedades como Guatemala, que lejos de ser propositivo, es un periodismo mañoso, que encubre los grandes temas y, además, tan soso y parco en su redacción (además, que no tiene temas interesantes y quieren trivializar los grandes temas, llenando, a su vez, con noticias de los gemelos y de la JLo, entre otras cosas).
Lanata creó el diario "Crítica de Argentina", y está disponible en su versión Web en www.criticadigital.com, en donde, además, está la versión en PDF para descargar el impreso, el cual se hace en blanco y negro, lo que le da un encanto adicional.
Un cambio que tiene bastante sustancia, es que le da bastante espacio a las noticias del arte y la cultura, y esta sección no se llama "Buena vida", ni "Espectáculos", sino "Culturas" (sí, así, en plural, para darle espacio a las culturas underground).