miércoles, 30 de abril de 2008

Sin casaca


Hoy, a las ocho de la noche (aunque lenguas viperinas dicen que lo bueno empezará desde las siete), será la conclusión del trabajo realizado por Alan Mills en la compilación de relatos cortos denominado "Sin casaca".
El título se refiere a la estrategia en que debían ser escritos los relatos. Es decir, tenía que identificarse al "informante de la historia", o sea, aceptar que alguien primero contó la historia o parte de ella. Luego, el escritor debe utilizar su habilidad narrativa para escribir un cuento.
Al leer las opiniones de esta actividad, me parece, a la larga, un ejercicio interesante; pero tengo varias reflexiones que hacer con respecto a esto.

1. ¿El escritor escucha las historias o las inventa? Un tema que ha motivado el estreñimiento de más de algún crítico literario. Yo no lo sé, creo que cualquier postura es válida. Lo que no me gusta, y fue una postura común en la literatura de los ochenta en Guatemala, era que el "escritor" transcribía lo que le sucedía o lo que escuchaba, sin mayor ejercicio literario. (Siempre me he preguntado: si Beethoven se volvió sordo, entonces ¿dónde escuchó el pie que dio origen a la novena sinfonía?)

2. ¿Nuestra literatura guatemalteca es testimonial? Según algunos, la mayoría sí. Desde Bernal Díaz del Castillo, él quiso referir qué pasó en realidad en su tiempo... Después vinieron otros, hasta llegar a la más refinada y conocida posmodernamente como literatura testimonial. Pero, ¿será que los referentes siempre fueron verdaderos?

3. ¿Importa la génesis del cuento (u obra literaria, pues)? Tengo un amigo que pasó toda la carrera de la Licenciatura en Letras conmigo, que le apasionaba intentar descubrir la génesis de las obras, pero no siempre estaba yo de acuerdo. Por ejemplo, se sabe que Rojo y negro de Stendhal surgió por un caso de la vida real que él leyó en el periódico. Supo de un juicio contra un hombre que hirió con arma de fuego a su amante, y luego se inventó el resto. Este amigo del que refiero, quería adivinar siempre la génesis, por ejemplo, decía: "esta obra la escribió mientras veía una película porno", afirmaciones que me parecen muy improbables. En esta colección de relatos "Sin casaca", se refiere el origen de las historias. Una buena evaluación de la habilidad de los escritores sería ver cómo se construyó luego el relato. Si es muy parecido a la realidad, o si se ficcionalizó bastante. Así como decía Miguel Barnet, luego de escribir su novela testimonial sobre la vedette cubana Rachel: es lo que ella le contó, transformado en como yo se lo conté a ella.

De cualquier forma, están todos cordialmente invitados a asistir a este evento, aprovechando que mañana la actividad no es tan fuerte laboralmente. Se hará en el bar Las Cien Puertas, en el Pasaje Aycinena, en la zona 1. A los que no puedan llegar, les contaré después cómo estuvo (sólo casacas, ¿verdad?) El ejercicio fue interesante y creo que fue bastante bueno, no sólo para mí, sino para todos los que participaron; me alegra haber aceptado la invitación.

lunes, 28 de abril de 2008

Difusión de la cultura por medios alternativos


Mañana (martes 29 de abril) están todos invitados para una conferencia en Sophos impartida por Renata Ávila. El tema es sobre las nuevas tecnologías y la difusión de la cultura; ya sabrán ustedes: facebook, blogs, etc., y un montón que ni nos imaginamos que existen.

Poco a poco los medios alternativos se van posicionando con mayor autoridad dentro de la opinión pública. Por ejemplo, una columnista de elPeriodico, con un poco de ingenuidad, pidió a sus lectores que le recomienden algunos blogs, porque una cubana (creo) le dijo que eran parte de un interesante fenómeno. Si ustedes le quieren recomendar sus blogsitos, escríbanle a mopaiz@elperiodico.com.gt (por alguna extraña razón no se puede acceder a esta columna desde la mañana).

Sé que Renata apoya y se interesa en la difusión por medios alternativos, y la cultura es sólo una de sus especialidades. No es por nada, pero, ya lo he manifestado anteriormente, la difusión de la cultura, la literatura y, en fin, el arte, prolifera en los blogs, mucho más que en los medios escritos. Creo que esta actividad es un buen complemento a la anterior sobre periodismo cultural en los medios tradicionales (organizada también por Libros Mínimos) que tanto nos secó la saliva y molestó a más de algún editor añejado en las salas de redacción de los periódicos.

Es difícil encontrar a Renata en donde pueda estar sentada por más de una hora, así que es recomendable asistir... todos tendríamos mucho que aprender.

(Y para los que no se encuentren en el país, recuerden que Sophos después cuelga el video de la actividad, para que lo puedan ver)

viernes, 25 de abril de 2008

"Cartografía de la ausencia" de Silvia Donoso López


Cartografía de la ausencia es un poemario de la española Silvia Donoso López, escrito durante su estancia en Guatemala; fue publicado a finales del año pasado por F&G Editores.
Básicamente, Donoso López sigue una tradición de poesía escrita por mujeres en Guatemala (y en Centroamérica), en donde se caracteriza por ser un grito estético a favor de la dignificación femenina.
Desde la publicación de Poemas de la izquierda erótica de Ana María Rodas, ha sido una constante en nuestra literatura. Por lo mismo, las poetas nacionales tienen el difícil reto de superar esta obra.
Es habitual que en este tipo de poemarios se refieran autodefiniciones de la mujer a través de su cuerpo, sus deseos y el establecimiento de su erotismo. Estos campos contienen imágenes ilimitadas, pero comúnmente se cae en repeticiones que ya rozan el cliché.
Sin embargo, en Cartografía de la ausencia hay novedad. Por ejemplo:
Para libar de tu cuerpo
el tibio elixir
reptará mi boca
hasta tu sexo (página 48)
Pero Donoso López va más allá que el erotismo. A pesar de que este tipo de poesía ya tiene décadas, aún tiene validez porque las demandas de mujeres siguen sin practicarse en la sociedad.
Las mujeres continúan padeciendo una situación de desventaja ante el hombre, ya sea en los ámbitos personal, familiar, laboral o social.
Esta situación es simbolizada por Donoso a través de la imagen de la ausencia, porque las desigualdades y las injusticias son como vacíos, que no deberían estar, pero se descubren cuando se buscan para abrazar cosas o personas que deberían ocupar ese lugar.
Un poema, “El brazo”, expresa bien este sentimiento:
Acabo de tener otro terrible ataque de tristeza.
A veces pienso
que me someto a la realidad de no tenerte
con la misma resignación de un hombre
que ha perdido un brazo.
La pérdida es definitiva y real,
y sin embargo,
a veces el hombre siente el brazo
y cree poder moverlo.

¡Qué dolorosa ilusión!

Y ahora,
con el corazón hecho llaga
volver a casa,
donde otro hombre
piensa aún,
que yo soy su brazo. (página 47)
La ausencia es el tema central de este poemario de Silvia, que podría interpretarse en casi todos los campos en que se desenvuelve la mujer. Por ejemplo, en las relaciones sexuales:
En tu ausencia
se me ponen los senos tristes
y la vagina melancólica. (página 56)
También en la maternidad:
Los hijos que pudimos tener
y no tuvimos
se atrincheran en mi vientre,
pequeñas muertes clavadas en mi costado
mordiéndome el alma y
arañándome por dentro,
desgarrándome. (página 22)
O en su cotidianidad:
De tristezas clandestinas,
traigo el cuerpo lleno de señales
y me sobra dolor para darlo de mamar. (página 77)
Como dije antes, este tipo de poesía ya tiene más de 30 años de producirse en Guatemala; pero todavía sigue vigente, sobre todo porque en nuestras sociedades no se ha dado ese proceso de dignificación de la mujer; a eso apunta este poemario, que representa el sentir de cierto grupo de mujeres.
Termino con estos versos de Donoso López que son como la síntesis de su poemario:
En permanente tránsito
ardió cuanta nave me pertenecía,
sin retener la vida,
sin alcanzar la muerte.

¿De qué o quién soy trofeo?
¿Qué parte no entendí? (página 69)
FICHA TÉCNICA
DONOSO LÓPEZ, Silvia. Cartografía de la ausencia. Guatemala: F&G Editores, 2007. 84 páginas. Precio aproximado: Q.40.00.

jueves, 24 de abril de 2008

Arturo Arias: "La nueva novela centroamericana se transformó en una especie de campo de juegos"


Desde que publicó Gestos ceremoniales. Narrativa centroamericana 1960-1990, Arturo Arias se convirtió en el crítico de literatura centroamericana más importante, debido a que decidió analizarla en conjunto, y no como un fenómeno aislado en cada país.

Arias tiene un doctorado, y es especialista en literatura y en identidad cultural. Además, es un prolífico autor; como novelista ha publicado Después de las bombas, Itzamná, Jaguar en llamas, Los caminos de Paxil, Cascabel y Sopa de caracol. Ha ganado varias veces el Premio Casa de las Américas, de La Habana, Cuba, uno de los premios más importantes del continente americano.

Hace más de un año, le hice esta entrevista en torno a la literatura centroamericana; hoy se me volvió a aparecer esta transcripción, sólo para compartirla con ustedes.


¿Cuáles son las características básicas de la literatura centroamericana?
Entre 1969 y 1983, por lo menos una docena de escritores de los seis países centroamericanos hispanohablantes publicaron unas 18 novelas de primerísimo nivel, además de publicar muchas otras novelas, testimonios, y colecciones de cuentos. En todos estos trabajos, los procesos de narrar fueron más importantes que la trama, encarnando el lenguaje oral como regulador de información que resistía las representaciones tradicionales o hegemónicas. Por medio de estas estrategias textuales, el lenguaje mismo se convirtió en lo representado. La "nueva" novela centroamericana se transformó así en una especie de campo de juegos en el cual los intercambios verbales podían imaginar nuevos modelos de realidad, de espacio y de tiempo.

Dado el clima cultural de los tiempos, sin embargo, cuando la simpatía por la revolución cubana imperaba métodos violentos para derrocar a los regímenes militares eran la orden del día, los escritores tenían poca alternativa fuera de representar los temas sociales politizados, independientemente de cuán innovadores fueran en términos estilísticos. Esto último ha dado un giro de 180 grados a partir de los noventas. Los jóvenes escritores no quieren ni siquiera oír la palabra "guerra." Escriben de todo menos de eso. Asimismo, son menos innovadores en lo formal y en los juegos lingüísticos.


¿En qué se diferencia la literatura centroamericana por ejemplo, de la literatura andina, la mexicana o la hispanoamericana en general?
La literatura centroamericana se diferencia mucho de la de aquellos países latinoamericanos donde imperó una mayor cultura cosmopolita urbana modernizante, pero se asemeja mucho a cierta literatura andina y mexicana, debido a la naturaleza cultural de estos países. Todos estos son países marcados por lo que Aníbal Quijano ha denominado la colonialidad del poder. Es decir, países interculturales, plurilingüísticos, donde, sin embargo, el castellano, y la visión eurocéntrica dominante, ejercieron una opresión brutal sobre las civilizaciones indígenas que los castellanos destruyeron bárbaramente. De esta herencia surgieron, sin embargo, identidades híbridas, al influenciarse ambas corrientes interculturalmente. Como mucho de esta lucha epistémica tomó lugar en la arena discursiva, es en la discursividad donde debemos detectar y explicar esta hibridez cultural. Allí encontramos el parentesco entre autores como Arguedas, Asturias o Rulfo, a manera de ejemplo. Son culturas donde, hasta ya muy entrado el siglo XX, predominaron los problemas de tierras debido al despojo de los propietarios originales, y esto marcó sus conflictos políticos (revolución mexicana, revolución boliviana, revoluciones centroamericanas, reforma agraria peruana impulsada por los militares). Lo cultural, lo afectivo, lo político-social, son la argamasa de la literatura. Por ello se da este acercamiento entre la producción literaria de estos países.


¿Qué nuevos valores de las letras han surgido en los últimos años en Centroamérica?
Han surgido muchos, y el problema es mencionar nombres, pues se le olvida un nombre a uno, y se arma un lío acerca de por qué fulano o mengano no apareció mencionado. Sin embargo, podemos hablar de Horacio Castellanos Moya, Jacinta Escudos, Rafael Menjívar Ochoa, Carlos Cortés, Maurice Echeverría, Ronald Flores, Eduardo Halfon o Carol Zardetto como escritores jóvenes de primera línea. Todos son excelentes, y varios de ellos ya son más conocidos en el exterior que muchos de la anterior generación.

Sin embargo estoy convencido de que, como fenómeno literario, lo más importante que ha sucedido en Centroamérica en los últimos años es la emergencia de una literatura maya en sus propios idiomas. Con novelas como las de Gaspar Pedro González o Víctor Montejo, o poesía como la de Humberto Ak'abal, Maya Cu, Calixta Gabriel Xiquín o Juana Batzibal, se revoluciona la literatura centroamericana que ha estado enmarcada por el idioma castellano y una visión ladina eurocéntrica del mundo. De consolidarse la nueva literatura maya, sería el fenómeno literario más importante a aparecer en América Latina desde la escritura del Popol Vuh. De manera metafórica, podríamos decir que su obra funciona algo así como la excavación de cementerios clandestinos. Saca a luz la riqueza y complejidad de una cultura oprimida socialmente y enterrada culturalmente por 500 años.


¿Por qué, a pesar de tener tan buenos escritores, especialmente en Guatemala y Nicaragua, la literatura centroamericana aún no es tan conocida en ámbitos europeos, por ejemplo?
Es un problema de promoción y de mercado. A partir de los ochentas, las editoriales españolas han acaparado la producción, distribución y circulación del mercado del libro. Las editoriales nacionales, universitarias, o sin afán de lucro, han prácticamente desaparecido en todo el continente. En la región centroamericana, una de las consecuencias colaterales de las fuerzas globalizadoras fue la creación de mercados literarios regionales dominados por corporaciones editoriales globalizadas que rompieron los viejos esquemas nacionales de producción cultural. Su irrupción desplazó la posibilidad de circular localismos imaginarios como dimensión de la literariedad. La dimensión global de las editoriales que coparon el mercado regional subrayó la necesidad de disciplinar las memorias o adherencias afectivas que caracterizan las subjetividades locales dentro de un espacio translocal, en el cual lo territorial pueda ser ordenado, normativizado y reproducido como legible dentro de los espacios regulados por el nuevo orden transnacional. En otras palabras, para que lectores de otros países puedan identificarse con esos productos, de la misma manera que en todo el mundo se identifican con Shakira sin saber que es colombiana. Al imperar el mercado, domina la producción de aquellos países con mayor consumo interno del libro. Es decir, los países con mayor población, dado que, como resultado concomitante, tienen un público lector más amplio, que compra más libros, y que se interesa por su producción nacional. De allí que en este nuevo período circulen más los escritores de los países más poblados de Latinoamérica. Venden más en su propio país, y esto mismo atrae la atención del mercado español. A partir de los noventas, la única excepción en Centroamérica ha sido Sergio Ramírez, y esto se debió a que ganó el premio Alfaguara de novela en 1998. Margarita está linda la mar convirtió a su autor en best-seller, y en el novelista centroamericano mejor conocido en el mundo de habla española desde que se le otorgara el premio Nobel de Literatura a Miguel Ángel Asturias. Pero, aunque Alfaguara Guatemala editó mi novela Sopa de caracol en 2002 y A-B-Sudario de Jacinta Escudos en 2003, y ambos textos recibieron excelente crítica, ninguno de los dos libros vendió mucho por la debilidad del mercado nacional. Esto les impidió proyectarse al mercado español, sin el cual es imposible saltar a ningún otro espacio internacional. Afecta también el hecho de que las sedes regionales de las editoriales españolas no pueden actuar coherentemente para promocionar libros a nivel continental, sino tienen que vendérselos unos a otros como si fueran agencias separadas. Esto afecta sobre todo a los escritores de los países más pequeños.


¿Ha cambiado en algo la literatura centroamericana desde la apertura democrática de la década de 1980-1990?
Sí. Durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX, las representaciones identitarias problematizadas en las textualidades del istmo estuvieron atadas a la constitución de lo nacional y a la creación de un estado moderno, fijando la representatividad de los sujetos en un estrecho modelo que posicionaba todo aspecto identitario dentro de un parámetros unívocos de nacionalismo utopista a los cuales de manera general se llegaba, al menos imaginariamente, por la vía guerrillera.

Sin embargo, a partir de finales de los años ochenta, donde se combina en la región el inicio de la era globalizada con el fin del período guerrillerista, tanto la representación topográfica como la de las identidades textuales se transforma. De pronto, los sujetos literarios comienzan a residir en heterogéneos espacios diferenciados de su atribuida nacionalidad de origen, y se reinventan a sí mismos como individuos de la más variada índole que intentan forjar comunidades transnacionales que desnaturalizan los viejos discursos nacionalistas de autenticidad. En las nuevas novelas, como en las obras de Jacinta Escudos, a manera de ejemplo, los sujetos que antes estaban enraizados en representaciones locales simbólicas que connotaban nacionalidad, ahora aparecen insertos en disímiles y heterogéneos espacios ambiguos, fantásticos, desterritorializados, con nombres como "Sanzívar" o "Karma Town," donde intentan reciclar los fragmentos remanentes de su memoria cultural para reconfigurar algún nuevo tipo de identidad posnacional.

viernes, 18 de abril de 2008

Espacios de publicación, ¿espacios de poder?

La próxima semana, se celebra el Día Internacional del Libro, una fiesta que debería tener más sentido en Guatemala por la relevancia que debería tener la lectura en países como el nuestro. En esta ocasión, deseo hacer un repaso, casi mental, sobre los espacios de publicación de la literatura guatemalteca.
Es decir, actualmente, la literatura guatemalteca se difunde, sobre todo, a través de los libros. Pero ello no significa que esto siempre fuera así. A lo largo de nuestra corta historia de literatura eminentemente guatemalteca, ésta se ha difundido por diferentes medios. Como parte de la reflexión, cabe imaginarse que no toda las obras, ya sean de excelente, mediana o nula calidad, fueron publicadas, y que el criterio de difundirse debió de adjudicarse a una persona o un grupo de ellas, que tenían el poder de decidir dentro de estos medios de difusión.

Prehistoria literaria
Aunque el tema es motivo de una reflexión mucho mayor, y con tal de no extenderse mucho en el tema, habría que referir que en tiempos prehispánicos, la literatura debe entenderse desde un punto de vista no occidental. Si se piensa en que las obras se difunden por medio de un texto escrito con caracteres latinos, entonces sería impensable sugerir una literatura precolombina. Pero, si se piensa en un modo de escritura maya y sucesores, pues habría que tomar en cuenta que existen documentos tangibles de “historias”, que nos refieren que hubo algo de literatura. Sin embargo, el modo de transmisión debió de ser no a través de un libro. Los murales, las inscripciones en monolitos y escalinatas, los códices, por mencionar los supuestos mayas; y luego la tradición oral que se recoge en el Pop Wuj, o la preservación del Rabinal Achi’ a través de representaciones clandestinas, entre otros, forman parte de una transmisión literaria ajena a un libro.
De hecho, como se recordará, los textos indígenas, como el Memorial de Sololá, Pop Wuj, el Título de los Señores de Totonicapán, por mencionar sólo algunos, fueron transcritos luego de la Colonia, en donde se recogía parte de la tradición oral, aunque pasado por un filtro de transcriptor cristiano o cristianizado. Los textos prehispánicos que hoy se conocen, debieron pasar por la aprobación de los sacerdotes y misioneros que transcribieron —o enseñaron a transcribir— los textos, si es que antes los documentos no pasaron por el fuego de los conquistadores.

Época colonial
Se debe recordar, para avanzar en la historia, que la imprenta vino sino hasta el siglo XVIII a Guatemala, y que ésta sirvió para difundir comunicados oficiales de la Corona, o catecismos de la Iglesia Católica. Es decir, el modo de difusión continuaba con los grupos hegemónicos.
No por nada, hasta antes de la Independencia, el modo de transmisión de literatura fue muy restringido, a manos, usualmente de sacerdotes. Es por ello, que uno de los primeros documentos literarios publicados en el país fue “La tentantiva del León y el éxito de su empresa” de fray Matías de Córdova, quien realizó una fábula en donde el felino protagonista simbolizaba a las clases insurrectas que deseaban emancipación de la Corona, y es por ello que el fraile, desde una intención más didáctica que literaria, hace circular su fábula para hacer entender que un león (insurrectos) no podrán sublevarse ante el hombre (grupos hegemónicos).

Surgen los semanarios
Sin embargo, previo a la Independencia, los grupos de poder se hallan divididos entre los peninsulares, que gozaban de las más altas posiciones, y los criollos, que comandaban desde posiciones de mediana decisión. Sin embargo, en poder económico se igualaban.
Es por ello, que previo a la Independencia, varios semanarios surgen para impulsar ideas emancipadoras.
Se saben de dos de los semanarios más famosos previo a la Independencia: “El editor constitucional”, de Pedro Molina, que proponía una emancipación rápida y liberal a favor de los criollos, basándose en los derechos establecidos en la Constitución de Cádiz (de ahí su nombre), y “El amigo de la patria”, que proponía una liberación de España, pero en forma paulatina, sin cambiar las estructuras de poder y a favor de los peninsulares, dirigido por José Cecilio del Valle.
Antes y después de la Independencia, los semanarios también eran la forma de difundir masivamente la literatura. En éstos y otros periódicos, sobresalían nombres como el de Simón Bergaño y Villegas y Rafael García Goyena. De hecho, el primero en mención se “ganó” un exilio forzado a Cuba, debido a sus poemas con alusiones independistas. Tras la independencia, la literatura era vista como una forma de transmitir ideas políticas; surgen, además, los folletines, que son novelas por entregas que salían periódicamente en los semanarios. Hoy día, se puede aún encontrar publicaciones de las novelas de Antonio José de Irisarri, a quien se le reconocen dos novelas por entregas: “El cristiano errante” y “La historia del perínclito Epaminondas del Cauca”.

Época conservadora
Como se recordará, los primeros pasos de nuestras naciones centroamericanas fueron, sobre todo, liberales. Sin embargo, el paso a las ideas conservadoras volvieron; en Guatemala, de la mano del presidente Rafael Carrera.
Con ello, hubo un cambio sustancial en la literatura guatemalteca, ya que se dieron juntos la influencia del romanticismo europeo y el retorno a las viejas estructuras de poder de la Colonia. Como uno de los principios del romanticismo se basaba en la búsqueda del pasado, a los conservadores les vino como anillo al dedo esta idea, ya que aprovecharon que los literatos buscaran en las raíces de lo colonial la identidad.
El caso más significativo fue el de José Milla, quien además fungió como funcionario durante el gobierno de Rafael Carrera. En torno a la figura de este escritor, se dio una serie de escritores. Ante el analfabetismo reinante en el país, la lectura se daba a un nivel muy bajo, y siempre desde los periódicos. El folletín novelero era la mejor estrategia para difundir las novelas, y el mismo Milla se hizo el más leído por sus cuadros de costumbres, que eran, además, artículos periodísticos.
Sin embargo, el modo de difundir realmente la literatura fue a través de las famosas tertulias literarias, que eran “coordinadas” por José Milla. Desde ahí, se decidía qué se publicaba y qué no. De la tertulia, a los periódicos.
Se sabe, por ejemplo, que varios textos de María Josefa García Granados eran leídos por ella misma en estas tertulias, pero por su condición de mujer, se le dificultaba publicarlos como tal, así que varias veces encontró el cobijo de publicarlos como coautora con figuras como José Batres Montúfar, aunque, por el estilo literario, se sabía que éste no había participado en la creación.

Época liberal
Como indicio fundamental de los liberales, fue un apoyo más consciente a la educación; el periodismo creció más que con los conservadores, y por ello la producción literaria también fue en aumento.
Surgen más periódicos de tendencia liberal, que daban más cabida a los jóvenes escritores que empezaban a aborrecer el romanticismo y que estaban dispuestos a renovar la literatura. Un joven, llamado Enrique Gómez Carrillo, se hizo famoso porque su primer texto publicado fue una crítica en contra de José Milla, lo que le valió muchos abucheos de la clase acomodada, pero también un futuro brillante en la literatura.
A partir de esa fecha, era usual que los periódicos fueran el modo de transmitir la literatura. Después vendrían editoriales interesadas en publicar, pero siempre con muchas limitaciones.
Así se entra en el siglo XX. Tener el control de las secciones culturales de los periódicos, significaba decidir qué se publicaba y qué no. A principios de la centuria, eran Rafael Arévalo Martínez, Flavio Herrera, Máximo Soto Hall, por mencionar a algunos, quiénes lograban impulsar a los nuevos escritores editando poemas y cuentos dentro de las páginas literarias.
A medida que fueron pasando los años, los nombres de César Brañas y David Vela, en el desaparecido El Imparcial, y Alfonso Enrique Barrientos, en La Hora, fueron referidos como los impulsadores de las letras guatemaltecas.

Revolución
Sin embargo, en el intermedio del siglo, como se sabe, la Revolución de Octubre y sus gobiernos, intentaron cambiar el panorama de todo cuanto existía en Guatemala, entre ello la literatura.
El gobierno de Juan José Arévalo creó la Editorial José de Pineda Ibarra y la del Ministerio de Educación Pública, las cuales buscaban impulsar las letras nacionales.
Sin embargo, este período de auténtica democracia duró muy poco para las urgentes necesidades nacionales, y el panorama para la literatura continuó casi igual en todo el siglo.
Alrededor de los años de la Revolución, también surgieron grupos de escritores inquietos que, ante el cierre de espacios en los periódicos por parte de las generaciones anteriores, crearon revistas, como la Revista Guatemala (dirigida por Luis Cardoza y Aragón) o la Revista Acento, en donde participó, por ejemplo, Augusto Monterroso y Otto-Raúl González. Sin embargo, estos escritores inquietos, con la Contrarrevolución, debieron exiliarse, y la literatura guatemalteca se empezó a publicar en libros, sólo que en otros países, como en Argentina (Miguel Ángel Asturias) o México.

Plaquettes
Ya pasado la mitad del siglo XX, dos grupos, Nuevo Signo (1968) y Rin 78 (1978), debido a las dificultades de publicar sus textos literarios, se formaron con la idea de realizar ediciones.
Sin embargo, ante la falta de experiencia y la ausencia de un mercado dispuesto a comprar literatura, estas ediciones no se lograban difundir mucho; lo que sí se asegura, es que fue un gran esfuerzo de parte de estos poetas y narradores en publicar sus obras.
El término plaquette fue el utilizado para estas publicaciones. El plaquette se refiere a libros que en las editoriales se encuentran en “placas” para la imprenta, sólo esperando una orden para la impresión.
Ante la falta de editoriales fuertes que encontraran rentable el publicar la nueva literatura nacional, los escritores de la época realizaban publicaciones de poco tiraje, a fin de transmitir la literatura, a las cuales le llamaban plaquettes, como referencia que no eran ediciones definitivas, sino que esperaban una más formal.
Otro cambio sustancia de esta época, es que los poetas empezaron a animarse a leer en público sus poemas. Era usual en la época que existieran declamadores de calidad, especializados en entretener al público en las reuniones de confianza con sus interpretaciones. Pero este don de declamar, dependía de que las personas que lo poseían gustaran de declamar poemas nacionales, y, mucho más, de poetas recientes, lo cual era muy difícil que ocurriera. De esa cuenta, la poesía dejó de ser “declamada” por especialistas, y a fin de transmitirla, los poetas empezaron simplemente a leerla, sin ánimos de declamarla.

Las editoriales
Los grupos inquietos de la segunda mitad del siglo XX, fueron los que recibieron la apertura democrática de la década de los ochenta. Con la nueva Constitución y los gobiernos civiles, surge también el Ministerio de Cultura y Deportes, junto con la Editorial Cultura, la cual fue creada y dirigida por los poetas y narradores que anteriormente publicaban en plaquettes.
Asimismo, otras editoriales privadas se crearon y se fortalecieron otras ya existentes, pero, desde entonces, las publicaciones en libros han sido el modo usual de transmitir la literatura. Los periódicos y revistas dejaron de ser el espacio favorito para ello.
Cientos de libros, que guardaban su turno en su forma de plaquette, encontraron por fin luz editorial en la década de los noventa.
Pese a esta apertura editorial, el país había carecido de la falta de producción de libros por tanto tiempo, que eran muchos los escritores que reclamaban, con justicia, una oportunidad para publicar. Así, libros que tenían 20 años de creación, eran publicados.
Entra, pues, un nuevo conflicto, ya que fue tanto la espera, que apenas había presupuesto para publicar lo pendiente por años, que los escritores jóvenes no encontraban mucha cabida.
A mediados de los noventa, un grupo de escritores jóvenes crean la Editorial X, que dio cabida a sus libros, que no eran aceptados en las otras casas de publicación. Este suceso formó una nueva generación de literatos, los que hoy día son los más pujantes en la creación, en contraste de la generación anterior, de quienes es más frecuente las reediciones.

En la Internet
Aunque la producción editorial ha sido mucho mayor en los últimos años, aún la demanda de espacio de parte de los escritores, es mayor a la que los libros puedan ofrecer.
Con las nuevas opciones en Internet, como la de adquirir un dominio a un precio no tan elevado, o recursos gratuitos como los blogs, los escritores noveles han aprovechado estas herramientas a fin de que publiquen ellos mismos sus textos.
Actualmente, en Guatemala existen una gran serie de blogs de escritores jóvenes que han encontrado un modo más fácil, accesible y barato de publicar sus creaciones, en vez de esperar varios años a que una editorial publique los textos, o de pagar costosas ediciones.
Un ejemplo interesante es la página de Internet Libros Mínimos, la cual consiste en publicar en la red cuentos y poemas.
Uno de los escritores de ese proyecto, Juan Pablo Dardón, escribió un texto reconociendo que su libro publicado por una editorial, a pesar de ser barato y de estar en una conocida librería, su venta avanza muy lento. En cambio, el libro publicado en Internet, en apenas unos cuantos días de haberlo hecho, ya tenía varias personas que habían accedido a él.
En conclusión, habría que aceptar que el libro sigue siendo el modo hegemónico de transmisión de la literatura actual. Un escritor guatemalteco no puede reconocerse como tal si no ha publicado al menos un libro. Sin embargo, actualmente se sigue dando una evolución en cuanto a los espacios de publicación, y, ante las limitaciones que tienen los libros impresos y las facilidades de Internet, es posible que haya un cambio de visión en este tema.
Por el momento, sigamos celebrando que hay libros, que sólo el año pasado se hayan publicado más de 1,500 títulos y que las proyecciones van en aumento. El próximo Día del Libro, el 23 de abril, no celebremos únicamente este modo de transmisión de la literatura, sino el arte, la literatura y la lectura en sí misma, que es lo más valioso para una persona, aunque lo haya leído en un periódico, una revista, un libro o en Internet.

viernes, 11 de abril de 2008

Publican los Códices mayas

La próxima semana, se presentará la colección Los Códices que incluye los cuatro documentos mayas conocidos hoy día. Estas publicaciones fueron realizadas en ediciones bilingües español-k’iché, comentadas y analizadas, bajo el sello editorial Amanuense..
La colección incluye el Códice de Madrid, el de Dresde, el de París y el Grolier. El Códice de Madrid (Tz’ib rech Madrid) consiste en 112 páginas, en las cuales la cultura maya se manifiesta con toda su sabiduría. En ellas el lector descubrirá, cargada de intensa significación y colorido, la conjunción de sentimientos, reflexión, filosofía, arte y ciencia del pueblo maya.
Los códices de Dresde, de París y el Grolier (Ri Mayatz’ib’k’o Dresde, Paris, xuquje’ri Xk’ut pa Grolier), han sido compilados en un mismo texto, el cual se encuentra cargado de profecías y magia; los Códices Grolier y París son netamente augurales, testimonios únicos del mundo esotérico visto por la cultura maya.
Con una calidad de trazo excepcional, el Códice de Dresde es el más bello y asombroso de todos los que han sobrevivido al tiempo. Este documento habla de las interconexiones de los tejidos, del tiempo, de la astronomía, de la astrología, del encendido del fuego nuevo, de la pesca, del grano divino del maíz, de la fecundación, del matrimonio, del trabajo, de las ofrendas, de la mitología, de los cuerpos solares, entre otros.
Historia
La Amanuense Editorial logró que por primera vez en Guatemala se editan en una colección los cuatro principales códices mayas. La iniciativa nace de la necesidad que los guatemaltecos conozcan la riqueza visual y de contenido que tienen los Códices. También por primera vez dos reconocidos académicos guatemaltecos realizan los comentario: Federicho Fahsen y Daniel Matul.
Federico Fahsen es un arquitecto guatemalteco especializado en Urbanismo. Tiene 32 años de hacer estudios de epigrafía maya concatenados con la arqueología de esa cultura. Ha sido catedrático de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de San Carlos y conferencista en la misma universidad en la Escuela de Historia.
También ha sido catedrático de Epigrafía Maya en las Universidades del Valle de Guatemala y Rafael Landívar, y actualmente catedrático del curso de Cultura y Arquitectura Maya de la Universidad Francisco Marroquín. Ha trabajado como epigrafista en diversos proyectos entre los cuales se destaca el descubrimiento y estudio de la Escalinata principal de Dos Pilas, Petén, y como co-director del proyecto arqueológico de Cancuén en ese mismo departamento.
Daniel Matul es k'iche' de Quetzaltenango, licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, con Maestría en Administración Pública y Doctorado en Mediación Pedagógica. Es premio latinoamericano de ensayo, otorgado en Caracas Venezuela al documento el "Estamos Vivos".
Ha publicado numerosos artículos y entrevistas en periódicos y revistas de Europa y Latinoamérica sobre cultura maya y misticismo. Su trabajo ha sido recogido en múltiples antologías. Actualmente es presidente de Liga Maya Guatemala y director del departamento de pensamiento maya.
Amanuense Editorial combina en la presente edición dos visiones de cómo estudiar los códices mayas. Una visión desde la epigrafía, la academia occidental y otra visión desde la cosmovisión y cultura maya.
El haber traducido al k'iche' los textos tiene como objetivo rendir tributo a la cultura maya contemporánea, para lo cual se invitaron a participar a dos prestigiosos traductores k'iche'-hablantes Manuel Raxulew y Tomás Gutierrez.
Se guardó el mayor cuidado editorial realizando una edición estéticamente bella y con un precio accesible a los guatemaltecos. La Liga Maya Guatemala gestionó fondos de la cooperación Noruega para el apoyo a tan importante edición y sobre todo permitir el acceso público al conocimiento de nuestro identidad.
La presentación se llevará a cabo el miércoles 16 de abril, a las 17:00 horas, en el Centro Cultural "Luis Cardoza y Aragón" (2a. avenida 7-57 zona 10, Embajada de México). Participan Federico Fahsen, Daniel Matul y Carolina Escobar Sarti.

miércoles, 9 de abril de 2008

Farewell

En Guatemala, y en el mundo en general, la palabra empatía no significa gran cosa, obviamente por la falta de esta actitud, que consiste en ponerse en los zapatos del otro, no para criticarlo ni para ver cómo se le puede ayudar, sino que, simplemente, para comprenderlo.
Hoy día, cotidianamente, decenas de instituciones presentan informes: sobre la niñez, sobre la violencia familiar, sobre la mujer, sobre el migrante..., pero nosotros, en nuestra falta de empatía, somos incapaces de sentir lo que se dice en esos informes, porque no nos atañe. Incluso, a veces, esos informes dicen algo de nosotros, pero no logramos discernirlo.
En especial, cuando se trata sobre los gravísimos informes sobre la niñez en Guatemala, en donde se ubica al país como el último en Centroamérica y uno de los peores de Latinoamérica, deberíamos reflexionar sobre el tema, sobre todo porque la mayoría de personas, alguna vez, fuimos niños, aunque a algunos ya no se les nota.
¿Recuerda usted cómo era de niño? Si usted pudiera conversar con el niño que fue, ¿qué le diría ese niño?
Luis Cardoza y Aragón, en Dibujos de ciego, decía sobre la niñez:

La infancia te está resoñando; y no tú a la infancia, soñada por la infancia de todos, siempre única. No la inventas ni la recuerdas ni la sueñas. Crees que la exhumas; ella te exhuma y autopsia sobre sus rodillas vagabundas. Cuando se evoca y se invoca se piensa en el tiempo que falta por vivir y se imagina lo vivido. Te asomas a tu prehistoria, y tu rostro no es tu rostro. ¿Quién es aquel niño? ¿Quién es? Ya no puedes cambiar tu muerte ni tu vida. La memoria díscola, tumbos de la noche en tus sienes, proyecta su sombra sobre el futuro, en donde vas queriendo identificar a tus hijos, como si fueras el padre de tus abuelos. Como si fueras tu bisnieto.

Seguramente, usted deberá recordar todas esas oportunidades que tuvo que le hicieron ser quien es ahora; aunque talvez no las mejores oportunidades, pero las tuvo. De la misma forma, la niñez guatemalteca merece que tengan oportunidades. Los niños aún no pueden definir por sí mismos su futuro y por ello debemos preocuparnos que, al menos, no sufran discriminaciones, enfermedades crónicas, desnutrición, golpes, analfabetismo, en fin, es decir, ningún tipo de violencia.
Trate de revisar su niñez y vuelva a hablar con el patojo que fue: el mocoso; la que jugaba con la misma muñeca siempre; el que no le gustaba matemáticas; la que jugaba a cantar y a ser artista famosa; el que siempre salía bien peinadito por su mamá y regresaba desarreglado; la que soñaba con ser como su mamá. Piense que ese mismo niño, como dice Cardoza, son todos los niños y procúreles el bien (su bien).
Pablo Neruda, en su primer libro publicado Crepusculario, cantaba un poema a su niñez, titulado "Farewell", que decía:

Desde el fondo de ti, y arrodillado,

un niño triste como yo, nos mira. (...)

...Desde tu corazón me dice adiós un niño.

Y yo le digo adiós.

Hoy se presenta el Encuentro Nacional de la Primera Infancia, por lo que es buena oportunidad de recordar nuestra niñez y procurar que los pequeños de hoy día gocen de mejores condiciones que nosotros.

lunes, 7 de abril de 2008

Generación Incaparinosa

El problema de la pistocracia es que los gobiernos se basan en favorecer a sus financistas, razón por la cual no progresamos, pues se pasan los cuatro años pagando favores.
Ése es, por ejemplo, el caso del "vaso de leche", en donde los ganaderos se empeñan en defender su vaso de fresco leche, más agua que leche, con ricos sabores, del cual generan una jugosa ganancia, pero sin favorecer a la nutrición.
Nuestra gente guatemalteca, incluso yo o usted, padecemos de un mal crónico de malnutrición, que ya está incrustado en nuestro ADN. La altura es cuestión de las clases altas y hasta en el aspecto físico se sabe en dónde hay discriminación en nuestro país. Los niños que crecieron con la galleta escolar de Serrano Elías, no son más nutridos que los de antes.
Hoy, en Diario La Hora, se publicó un iluminado artículo del por qué de la Incaparina en vez del vaso de leche; muchos se empeñan en ver los favores que se puedan estar pagando a una familia, pero nadie puede oponerse que, en verdad, la Incaparina es lo mejor que pueda haber en países como el nuestro.

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El gobierno de Berger, por ejemplo, favoreció a muchas empresas de sus allegados. Los lecheros sólo son una muestra. Pero, hay que recordar también a los mineros, a los azucareros y otros más que aún no han salido a luz.
Por ejemplo, el tema del etanol pasa por los azucareros, ya que el etanol que se produciría en el país estaría hecho por alcohol a base de caña de azúcar; la iniciativa de ley que está en el Congreso dice que la administración de alcohol carburante debe ser obligatorio; es decir, que todos estaríamos condenados a consumir etanol hecho a base de desperdicio de ingenios.
Obviamente que Colom también tendrá que cumplir con obligaciones con ciertos sectores de empresarios, pero cuando se trata de Incaparina, al menos creo que es una medida correcta. Por ello, les invito, si no lo han hecho, a leer ese artículo de La Hora, ya que establece bien la diferencia entre favorecer a los empresarios y favorecer a la población.

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Yo, como muchos de nosotros, crecí con la Incaparina. Soy de la Generación Incaparinosa. Muchos recordarán su textura "lodosa" que tenía, pero que actualmente desapareció; quienes la vuelven a probar ya no les provoca desprecio.
Yo no quiero hacer publicidad gratis a la Incaparina; de hecho, si sería de estar a favor de sus productores, me hubiera gustado que la Incaparina siguiera siendo comercializada por el INCAP, pero bueno... ¿Qué decirles? En este mundo moderno, ya no nos permite ni desayunar, tomarse un vaso de Incaparina diaria nos da la nutrición necesaria para poder seguir comiendo todo el día porquerías, como CocaColas, chocolates Crispín, Tortrix, shucos, jugos de bote que se hacen pasar por natural en las mesas de pino que ponen frente al IGSS de la zona 9, mezclados, si lo desea, con ginsen o polvos de calaguala, y otras porquerías que nos ofrecen en la calle.
De hecho, si a Mohamed Yunus le dieron el Premio Nobel de la Paz por su programa de microcréditos (porque el bienestar económico también es procurar la paz), ¿por qué no pensar en que un buen programa de nutrición lo merezca?