lunes, 30 de noviembre de 2009

¿Qué hay detrás del arte emergente?

En febrero y marzo del presente año, una exposición que se extendió por tres espacios diferentes, abrieron las puertas para ofrecer una muestra de arte emergente. Así, Morfo se constituyó en una de las pocas oportunidades para mostrar algo diferente del quehacer del arte visual del país, que difiere mucho a las exposiciones y muestras que se ofrecen en galerías comerciales y muestras itinerantes (y casi inexistentes) en los museos del país.

La exposición fue organizada en conjunto por el Ministerio de Cultura y Deportes, a través del Departamento de Apoyo a la Creatividad (CREA), la UNESCO, la Embajada de México y la Alianza Francesa. Recientemente, salió a luz el catálogo de exposición, en donde se ofrecieron decenas de las obras expuestas.

La curaduría de la exposición estuvo a cargo de Gerardo Estrada Rodríguez (Museo de Bellas Artes, México), Hilda Trujillo (Museo Frida Kalho, México), Claude Belanger (Manifestation Internationale D’art de Québec, Canadá) y Gerard Saurin (Alianza Francesa de Guatemala), además de los curadores nacionales Javier Payeras, Lucrecia Cofiño de Prera, Jorge de León y Benvenuto Chavajay.

Según el catálogo, las obras fueron seleccionadas merecieron esta elección por su calidad técnica y estética, así como por la originalidad, tanto temática como de recursos técnicos, además de tener una significancia dentro del contexto actual de Guatemala.


Sin título de Benvenuto Chavajay (San Pedro La Laguna, Sololá, 1978)

Un crucifijo iluminado por un débil reflector es el centro de atención en esta imagen. El contraste entre la oscuridad predominante y lo iluminado hace que el espectador se centre sobre la imagen central. A pesar de que la oscuridad ocupa casi el 90 por ciento de la imagen, el autor es hábil para hacer centra la atención el crucifijo. ¿Será este efecto parte del mensaje? Juzgue usted.

Mi pueblo de Manuel Chavajay (San Pedro La Laguna, Sololá, 1984)

Esta muestra consiste en varios lentes oscuros, sobre los cuales se han pintado paisajes del pueblo del autor. Según la descripción que ofreció el autor, “Ver la vida atrás de mis lentes, el lago, las montañas, las calles, casas, y las sombras del sol que se distorsionan en el reflejo de mis lentes y con esto nace la idea de pintar sobre los lentes.” Sin embargo, esto es como querer ver sobre la propia retina, efecto imposible, a menos de que se utilice un espejo. Y, en realidad, esta es la visión sobre un espejo, que no por ello debe olvidarse que este artefacto es una ayuda externa y no es la propia visión. Ésta es la visión, no de un habitante del lugar, sino que, obviamente, intenta reflejar la visión del visitante, del turista, del extranjero. Pero, analizando bien, ésta es la visión del lugareño que hace de su pueblo a través de los lentes que simboliza al turista.

La chaloupe de Francis O’Shaughnessy (Montreal, Quebec).

El autor presentó varias imágenes, de las cuales se eligió ésta. Según la descripción del autor, “mi trabajo cuestiona varias facetas románticas del asombro y estupefacción en distintos ambientes estéticos”. La tranquilidad de los semblantes se fusiona con la paz del ambiente y la simbología del lago. A pesar de no mostrar emoción, sí es perceptible, como describe el autor, es deseo de volver a sorprenderse por la realidad. El traje negro de los personajes simboliza lo cerrado de su psique, quizá saturados de emociones, a tal punto de que necesitan reinventarse. Las saturaciones de los tonos cálidos, sobre todo el rojo, es un efecto visual para hacer más evidente y dar más expresión a los rostros casi pálidos. Un ligero desenfoque del primer plano ayuda a despersonalizar la escena, la cual, si bien se observa, parece reflejar el momento previo a desembarcar, lo cual representa que se llegó a un lugar. ¿A dónde? Quizá ni ellos lo sepan.


Matilda… de Martín Díaz (Xelajú, 1986)

El cuadro viene acompañado de un texto-poema, el cual hace que se adquiera otra significación. Sin embargo, voy a referirme únicamente a lo que refleja la obra (porque si el autor necesita de palabras para explicar su obra, entonces, ¿dónde queda el metalenguaje pictórico?) Las llagas de las manos y el corazón con espinas son simbolismos cristianismo, específicamente de Jesucristo, lo cual se refuerza por el aura que sustituye a la corona de la figura del príncipe de la baraja, base sobre la cual realiza su parodia. Una traslación, como si fuera la tripa de una película de cine, que empieza a desplazarse, sirve como el motivo de la angustia del personaje con dos cabezas, que empieza a ver cómo la cabeza inferior se convierte, ahora, en la superior. El predominio de las figuras de círculos en la vestimenta del príncipe-redentor, refuerza la idea de recursividad de la figura de la baraja. Según la descripción del autor, esta doble figura representa “perspectivas con ojo de pez desde el centro de las situaciones, plasmadas como si fueran cartas de póker.



Arte sufijo… de Autrey Houben (Guatemala, 1977)

Según la autora, éste es un “estudio de elementos orgánicos vivos transformados desde la idea y utilizados como objetos decorativos, de uso cotidiano y piezas de arte”. La propuesta consiste en romper el espacio dominado supuestamente por la arena-aserrín; sin embargo, si se observa bien, en realidad se trata de un gran jardín, el cual fue rellenado por esta arena-aserrín, y luego se rescata, en su centro, a través de madera y piedras. Es decir, no es la decoración de un elemento sin vida, sino es el rescate de la vida en medio de elementos que se sobreponen. Un diamante, que domina la parte superior del elemento principal verde, contiene el jardín original, pero en los otros cuadros, la vegetación se observa más agreste, efecto logrado por la inclusión de plantas espinosas y puntiagudas, la cual simboliza la defensa a ultranza de la vida. Los tomates sólo sirven de contraste por su color rojo. En sí misma, la obra es original, ya que utiliza elementos no tradicionales del arte decorativo.


Línea recta. Línea orgánica de David Pérez Karmadavis (Santo Domingo, República Dominicana, 1976)

Según la descripción del autor, “la línea recta y la línea orgánica: ambas líneas sirven para diferenciar espacios según su connotación. En donde las personas deben seguir una formación adecuada para la necesidad. Las formaciones de espera (filas) están organizadas según el nivel social y la locación de un espacio; sea exterior o interior”. En sí, una propuesta poco ambiciosa, si se compara con otras en que se convocan a miles de personas, incluso en situaciones poco usuales, como desnudas o pintadas de pies a cabeza. El concepto evidencia a personas que supieron ejercer bien la postura solicitada, es decir, la de la espera, y el artista que logró una buena ubicación para capturar toda la imagen. Lo interesante de la propuesta (además de utilizar a las personas como materia prima) es observar que la fila, de espera, no tiene un objetivo, como una taquilla o una ventanilla de atención al público. Sin embargo, se espera, se hace cola sin saber ni por qué. ¿Esperarán a Godot? La incomunicación es evidente. Nadie se habla. Algunos pocos intentan voltear a ver. La mayoría tiene frío, pero nadie se abraza. La solidaridad sólo sirve para formarse según la conveniencia de saber quién.


Atracción de María Catalina Acero (Bogotá, Colombia, 1984)

De acuerdo con la descripción, “ésta es una instalación en la que muestra la relación que existe entre el arte y la ciencia, puedo decir que lo que tienen en común es la magia, como forma de la apropiación de la realidad”. La imagen, ciertamente, es contrastante, ya que la suavidad de la mano enguatada en lana pareciera ajena a los ganchos sandinos, que más que parecer atraídos por la magia, representan una imagen contraria, es decir, hiriente a la suavidad de la primera figura. Sin embargo, la escena no representa dolor, al contrario, como dice la artista, el vínculo es la magia.


Ausencia de Marco Tulio Roquel (San Juan Comalapa, Chimaltenango, 1981)

Según el autor “descomposición, desintegración, desequilibrio, separación y ruptura del núcleo familiar y social en un espacio establecido a partir de códigos y valores de respeto, convivencia y armonía. Como resultado y producto de nuestro entorno social de marginalización y la presión que lo económico ejerce sobre la existencia humana. Una búsqueda o reflexión de las consecuencias de una línea limítrofe”. Una buena propuesta que parodia los símbolos habituales para representar las diferencias entre lo masculino y lo femenino. En la propuesta, se localiza la versión globalizada y se impregna de características propias. Con mucha ironía, el autor utiliza baños portátiles, cuyo producto del interior no es más que los desechos de las necesidades humanas. Es de hacer notar, también, que las figuras del hombre y la mujer con la niña, se dan las espaldas. También, que estas figuras representan los roles habituales dentro de una cultura machista: la mujer criando, y el hombre con un morral, listo para emprender el viaje, como un Ulises moderno.

sábado, 28 de noviembre de 2009

¿Y la cantante calva?



A pesar de que este mundo se vuelve más globalizado, y que el inglés (aunque sea a nivel técnico) se ha vuelto comprensible en casi cualquier punto urbano del globo terráqueo, la Humanidad aún no se salva del problema de la incomunicación, y seguimos sintiéndonos solos sin poder expresar nuestros sentimientos para que alguien los comprenda.


La escena puede ocurrir en un autoservicio de cualquier “restaurante” que no ofrece calidad, sino rapidez.


- Por favor, ¿podría decirme qué oferta tiene hoy? –pregunta el automovilista, ante una bocina sin rostro humano.

- Espere un momento –responde la bocina; 48 segundos después está lista (la bocina) para responder –por el momento sólo le ofrezco el menú del día a 25.

- ¿No estaba a 20? –pregunta con una mezcla de ilusión y sentimiento de engaño (el aviso comercial le había informado que valía eso y no 25).

- No, esa promoción ya no la tenemos… fue el mes pasado –responde la bocina, sin ninguna empatía.

- Y, ¿cuál es el menú de hoy? –pregunta el consumidor.

- Hoy, martes, está de oferta el menú de pollo.

- ¿No podría ofrecerme el del jueves, el de costillas…?

- No, ésas son el jueves. Hoy es martes –responde sin emoción.

- Bueno, deme el pollo de todos modos.

- ¿Agrandado? Sólo cuesta 2 más.

- Mhhhh…, bueno, está bien –responde sin mucho convencimiento.

- ¿Algo más a su orden? ¿Algún pastelito o bebida para acompañar?

- Mhhhh, no, muchas gracias.

- Está bien, entonces son 30, pase a vent…

- ¿Tiene desayunos todavía? –pregunta el consumidor automovilista cortando a la bocina.

- Ya no tenemos, dejamos de servirlos a las 11 de la mañana, y son las 11:20 –justifica la no existencia de desayunos, sólo 20 minutos después de haber despachado el último paquete frío, preparado, indistintamente, una noche antes.

- Entonces, solamente.

- Pase a ventanilla…


El consumidor con ruedas avanza.


- Buenos días, ¿en qué puedo servirle? –pregunta la voz ahora con rostro que se visualiza en la ventanilla.

- Señorita, ya había pedido, era un menú…

- Disculpe, no es a usted –interrumpe al cliente (que no por ello tiene la razón), señalando el aparato comunicador, haciéndole entender que está hablando con otro cliente, por la bocina despersonalizada. Tras 3:38 minutos, la señorita está lista para atender de nuevo a su cliente frente a ella.

- Me pidió el menú de camarones, agrandado, ¿verdad?

- No, le pedí el de pollo, normal, el de 20 –responde un poco molesto, ya que se da cuenta de que no obtuvo lo que pidió.

- Ése le cuesta 25, ¿algo más a su orden? –reitera la señorita.

- ¿Desayunos no tiene, verdad? –insiste.

- Mhhhh, déjeme ver… ARTURO, ARTURO, ¿TODAVÍA TENEMOS DESAYUNOS? Fíjese que no. Disculpe. ¿Una bebida para acompañar?

- Mhhhh, ¿tiene té frío?

- Sí, pero le tarda cuatro minutos, ¿está bien?

- Entonces deme un café mejor.

- 35 por todo. ¿Tiene NIT o es consumidor final?

- Mejor no me dé factura.


A pesar de que ésta refleja una escena cotidiana, y que se reitera infinidad de veces en cualquier ciudad urbana del mundo, podemos ver que bien podría ser una parte de una obra del llamado teatro del absurdo, o, para ser específicos, de La cantante calva, la obra maestra de Eugene Ionesco, quien esta semana habría cumplido los cien años de vida (si es que estuviese vivo).



La cantante calva, estrenada en 1950, la obra fundacional del Teatro del absurdo, en la que Ionesco, junto a otros autores, como Samuel Beckett, se dan cuenta de que la Humanidad está sufriendo por trampas hechas por sí misma, como la incomunicación o las falsas esperanzas.


Ionesco, que el jueves pasado habría cumplido cien años, supo explicar mejor que nadie cómo sufría la sociedad (sobre todo la del primer mundo), especialmente en la posguerra. Supo comprender que pasamos por la vida sin lograr comprendernos, y que nuestro mundo interior no podrá ser comprendido.


La idea le surge cuando Ionesco (rumano de nacimiento, francés por filiación) intentó aprender inglés. De ahí pudo observar algunos de los problemas de la incomunicación.


Leer la obra pudiera ser un proceso extraño, quizá incomprensible. Sin embargo, presenciarla en el acto, y observar los gestos de los buenos actores, es una de las experiencias más ricas que puede ofrecer las tablas.


La trama trata sobre nada. Una pareja, al principio, habla sobre cualquier cosa, enfrascándose en juegos del lenguaje. Posteriormente, se suma otra pareja, una criada y hasta un bombero, quien recuerda a la cantante calva, preguntando por ella, sin que ésta tenga relación con lo que les preocupa.


Al final, todos terminarán dando vueltas por el escenario, pronunciando textos descontextualizados, sin relación uno con otro, y poco a poco una fuerza, como un remolino, los atrae para sí, sin que tengan escapatoria.


Antes, hubo otros intentos de mostrar lo absurdo de nuestra existencia, como Alfred Jarry, que propuso a Ubú Rey como el personaje típico que se preocupa por sí mismo, sin importar lo demás. También, Miguel Mihura, dramaturgo español, había propuesto Tres sombreros de copa, que también raya en los diálogos y situaciones absurdas, pero que por ser incomprendido en su época, su obra termina estrenándose posteriormente a las obras de Ionesco y Beckett, a pesar de que la escribió 20 años antes que éstos.


Pero el objetivo de este artículo es celebrar a Ionesco, considerado el padre del Teatro del absurdo, la obra que revolucionó el teatro mundial. A pesar de que su propuesta tiene casi 60 años, aún tiene mucha vigencia, porque el problema de la incomunicación sigue siendo una constante, sino es que peor ahora que hace medio siglo. De vez en cuando, alguna compañía se arma de valor y de mucho talento para representarla por Latinoamérica. Si tiene esa suerte, vaya a verla… será una experiencia que le tocará la vida.



viernes, 20 de noviembre de 2009

Grito profundo de protesta




"¡Esa mano tiene estuche!"

Escuchado de la boca de un guatemalteco, en las calles de Dublín.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Dejémonos de tabúes, mojigatos

A María Lourdes, que tardó en venir, pero ya vino


De algo sí esto seguro: es que tanto la Iglesia, como el Magisterio y la Familia, podrían ejercer una función (buena o mala) para la educación sexual. He leído argumentos en contra de que estas instituciones no deberían ejercer esta enseñanza, ya que ha habido casos de abusos sexuales tanto de maestros, sacerdotes y padres de familia. Claro, se dan casos.

LASTIMOSAMENTE, HACE MÁS RUIDO UN ÁRBOL QUE CAE QUE UN BOSQUE QUE CRECE.

Yo no creo que la educación sexual deba ser una papa caliente para lanzar hacia otro lado por no querer asumir la responsabilidad, pero que, al mismo tiempo, no nos gusta que el otro tenga esa potestad.


La Iglesia, sobre todo la Católica, se ha pronunciado a favor de la educación sexual, pero no de los métodos anticonceptivos. Guatemala, para quien no lo sepa, es un paraíso para la experimentación en métodos anticonceptivos. Si no, que lo digan las mujeres que han sido hospitalizadas de emergencia por reacciones adversas.


Yo no estoy en contra de la planificación sexual; al contrario, a como van las cosas, no se puede vivir sin planificar. Sin embargo, me da tristeza que haya parejas que optan por no tener hijos… pero ésa es una opción respetable, si se quiere.


PERO ME DA MÁS TRISTEZA VER A PAREJAS QUE, A PESAR DE QUE INTENTAN, NO PUEDEN TENER HIJOS.

Sé, por ejemplo, de una pareja muy creyente y simpatizante del Opus Dei, que la única forma de haber podido tener hijos propios era por inseminación in vitro, pero este método está estigmatizado por el sector más conservador de la Iglesia Católica, por lo que optaron por adoptar, tragándose muchas lágrimas y buena parte de su orgullo.

A PESAR DE ELLO, ME PARECE QUE SON FELICES.

¿Y no es la felicidad el medio y el fin del Estado, la familia y la religión? Si se pregunta así tan de frente, creo que todos dirían que sí. El problema es que nos enfrascamos en discusiones sobre cómo alcanzarlo o sobre qué es lo inmoral, y ponemos fuera de foco al ser humano, objeto de todas las instituciones.


La sexualidad -dejémonos de rodeos, mojigatos- es aún un tabú entre nosotros, y nuestras prácticas aún son a puerta cerrada, a luz apagada y boca cerrada, porque las instituciones nos han hecho creer en la “suciedad” de estos actos. Buena parte de nuestros problemas personales se deben a conflictos internos en torno a nuestra insatisfacción sexual, parafraseando a Freud, que, aunque ampliamente refutado, no deja de tener razón.


Una educación sexual científica y que, sobre todo, no vaya buscando favorecer otro tipo de intereses (ya sea políticos, empresariales farmacéuticos o religiosos) es primordial en nuestro país que proyecta su insatisfacción sexual en los conflictos de poder.


Sólo de esa forma, las relaciones sexual serán vistas como la caricia plena del amor erótico, el cual conduce, tarde o temprano, al ágape, es decir, a una buena convivencia. Sólo visto de esa forma, y con la formación necesaria, hombre y mujeres (sin poner límites en preferencias sexuales) podrán decidir cuándo y en dónde disfrutar (o no) de su sexualidad, y no a la fuerza, a escondidas o avergonzados por no sé qué impedimentos morales, políticos o académicos.


Y SI LA PAREJA QUIERE, NACERÁ UN BEBÉ DE ESA RELACIÓN, PARA QUE ESE FRUTO DEL PLACER SEXUAL VENGA A ESTE MUNDO CON MAYOR LIBERTAD Y MAYOR EDUCACIÓN.


jueves, 12 de noviembre de 2009

existencialismo.com


EXISTENCIA

Pienso, escribo ese pensamiento en mi status de Facebook, y luego existo.


INEXISTENCIA

Cuando abro mi correo electrónico, y sólo encuentro spam.


CERO A LA IZQUIERDA

Cuando abro mi correo electrónico, y no encuentro ni siquiera spam.


¡TE VI!

24.86.178.160 es tu nombre en la red, y aunque me lo niegues, el código html me revela que has visitado mi blog.


A LO ERNESTO CARDENAL

Si tú estás en mi lista de amigos en Facebook,

en mi Facebook no hay nadie más.

Si tú no estás en mi lista de amigos de Facebook,

en mi Facebook no hay nadie.


ALEGRÍA

Que entre los 300 correos diarios que recibo, haya tan sólo uno tuyo.


INTERNACIONALIZACIÓN

Cuando el Clustermap revela que alguien en Amatitlán visitó mi blog.


A LO HEIDEGGER

Cuando nadie visita tu blog, el suicidio (del blog) es la única solución posible. Si decides continuar pese a ello, significa que tu blog vale la pena.


BAJA AUTOESTIMA EN FACEBOOK

Diario Paranoico te ha sugerido ser fan de Diario Paranoico.


AGNÓSTICO

Dios no existe, porque no tiene usuario en la Web.


NIHILISTA

Si Dios no existiera, entonces le crearíamos un usuario.


ANGUSTIA

La angustia es la disposición fundamental que nos advierte que no hay video en YouTube de lo que buscamos.


CONDENA

El hombre está condenado a registrarse en Facebook.


INFIERNO

El Infierno es Hi5. (Dicho por un usuario de Facebook)


LA VERDAD ESENCIAL

La vida es un spam.


miércoles, 11 de noviembre de 2009

How deep is your love?


Durante la década de los ochenta, y todavía a principios de los noventa, era costumbre del hombre enamorado (aunque había mujeres también), grabar cassettes con música romántica para regalar a su amor.

Entonces, el cassette servía para que el ser querido escuchara y pensara en quien se lo había regalado.

No era fácil esto, sobre todo si recordamos cómo eran los aparatos de sonido de antaño. Era un dolor de cabeza conseguir el disco acetato de tal o cual canción; es memorable, aún, recordar qué tan fácil se reyaban esos cochinos discos, lo cual imposibilitada la grabación (porque nadie querría regalar una canción rayada).

La otra opción era grabar de un cassette, pero los aparatos que lo permitían fueron inventados hasta mucho después, por lo que era casi imposible, a menos que se grabara de un equipo a otro, lo cual daba como resultado una grabación con eco.

La última opción, la más gacha, era grabar de las estaciones de radio, y los cassettes usualmente iban con el spot de “METROSTEREO” o de la “DOBLE S” por encima.

Sin embargo, el amor todo lo perdonaba, y ya cuando se regalaba el cassette -el cual llevaba escrita (con mala letra, por cierto) una leyenda mamona, algo así como “Para que pienses en mí”-.

Este regalo era muy efectivo, ya que, aunque sea por curiosidad, la agasajada lo escuchaba sólo para oír qué canciones incluyeron, y quizá la suerte, quedaba enganchada con alguna (o varias) canciones.

Pero, si al día siguiente, en el bote de basura del salón de clase se miraba el cassette tirado, bien se podía dar uno por derrotado.

Ahora, esto podría seguirse dando (no lo sé, me imagino que sí) sólo que con discos compactos, pero el sacrificio no es tanto, sobre todo con Internet.

Pero, por si alguien quiere revivir esta práctica, enlisto hoy las diez mejores canciones, las más mamonas pero buenas para ir directo al hueso.

NÚMERO DIEZ

To be with you, de Mr. Big

Canción buena, no tan vieja, de las últimas que se ganaron el corazón de los colgados (enamorados).


NÚMERO NUEVE

More than words” de Extreme

Un grupo contradictorio, porque quiso ser de rock duro, pero que sólo le pegó esta canción romántica.


NÚMERO OCHO

Nothing compares to you” de Sinead O’Connor

Un impacto visual para la conservadora sociedad de los ochenta, una mujer que se había rapado (la cabellera). Bella canción con una bella voz.


NÚMERO SIETE

Time after time” de Cyndi Lauper

Cyndi Lauper, quien propagó la moda de los cabellos parados, el pelo anaranjado (o púrpura), medias altas con faldas y chalecos. Posteriormente, Madonna le robaría el look, y es, más bien ésta última a quien se considera “Reina del Pop” (sin reconocer el aporte de Lauper).


NÚMERO SEIS

Eternal flame” de The Bangles

The Bangles fue de las primeras bandas de mujeres que tuvieron proyección mediática. Tenían otras canciones rítmicas, pero ésta romántica aún es perdurable.


NÚMERO CINCO

Sweet child of mine” de Guns & Roses

Sin perder su estilo agresivo, Guns & Roses también tuvo canciones mamoncitas, pero buenas.


NÚMERO CUATRO

Somebody to love” de Queen

Esta obra de arte sólo es digna de que se junten varios genios musicales en un grupo musical. Las armonías y contrapuntos influencias por el bel canto no es casualidad.


NÚMERO TRES

If you leave me now” de Chicago

La utilización de instrumentos de viento metal, pero con aire tenue para dar sensación de dulzura, es sólo cuestión de un genio.


NÚMERO DOS

Close to you” de Carpenters

Más genial es la inclusión de este agresivo clarinete para que contraste con la voz dulce femenina. Quizá la canción de amor en inglés más perdurable hasta hoy día.


NÚMERO UNO

How deep is your love?” de Bee Gees

Los Bee Gees lograron impulsar seis canciones sencillas, gracias al éxito de la película Saturday Night Fever, protagonizada por John Travolta y no sé quién más. Según muchos, ésta es una película muy mala, pero no se le reconoce el impacto que tuvo en la cultura pop, sobre todo el traje blanco de Travolta, que aún hoy día es un símbolo de la época, además de su modo de actuar. Esta canción era la única romántica de la película, que eminentemente tenía canciones bailables, afines a la música disco.


Dicho sea de paso, la película dio pie a una larga serie de remakes, cuyo tema no se agota… el chico callejero que se divierte bailando en las discotecas, quiere ganar un concurso y quiere hacerlo con la ¿bella? chica que baila académicamente. Así, se puede nombrar a Dirty dancing (1 y 2), Breakdance, Lambada, etc.


BONUS TRACK

No sé por qué siempre había un bonus track, como que si eso significara algo. Pero bueno, acá les va ésta que también es digna de un cassette mamón como éste.

Wild World” de Cat Stevens

martes, 10 de noviembre de 2009

Semblanza de un Ingeniero en Aerodinámica Neumática Automotriz (¡pinche cabrón!)


Hay algunos oficios que son simplemente apasionantes y deseables. Uno de ellos es el de Ingeniero en Aerodinámica Neumática Automotriz, o más conocido como “dependiente de pinchazo”.


Al contrario de oficios y profesiones en que es un quebradero de cabeza hallar soluciones, el “dependiente de pinchazo”, o dicho –de ahora en adelante, pinche cabrón- no tiene más que tres opciones, las cuales se las sabe de memoria.


  • a) o la llanta está pinchada con, al menos, un puyón,
  • b) tiene los bordes malos (que nadie sabe qué significa), o
  • c) falla la válvula.


El procedimiento es muy simple. La llanta es introducida en un baño lleno de agua con jabón, y donde empieza a ver que sulibeya (esta palabra es de los Mejía Godoy), cabal allí está la zona para trabajar.


Los pinches cabrones nos tienen a sus pies. Sólo cabe una posibilidad de escapatoria: de que usted haya reemplazado la llanta por la de repuesto.


Sin embargo, si usted llega con la llanta a medio pincharse, o no tiene llanta de repuesto, al pinche cerote (perdón, pinche cabrón) no tiene otro remedio que utilizar su propio tríquet, y dejar el carro ahí a medio levantar, sin posibilidad de decir: “sabe qué, mejor vuélvame a poner la llanta y me voy a ir a otro lado”.


Queeeee… Primero sale más fácil de la Prisión Preventiva que de las fauces del pinche cabrón. Ahí está usted a su merced. Debe esperar la evaluación, la cual puede ser como la siguiente:


  • - Fíjese que está pinchado (claro, eso usted ya lo sabía), pero no le puedo poner parche, sino que debe ser con tubo - tiende la trampa la hábil araña.
  • - ¿Y cuánto cuesta, pues? –dice la ingenua mosca, a medio paso de caer en la telaraña.
  • - Mmmmmh (se queda pensando el muy cerote, como que si no supiera; lo que pasa es que estima la ingenuidad del cliente)… como unos 45, con todo y todo –dice sin parpadear ni tragar saliva.
  • - Pero, y ¿por qué? Yo miro que la llanta todavía está lisa –se intenta salir la mosca, sin saber que ya está sobre las cuerdas pegajosas de la red.
  • - Sí, pero es que los bordes ya están malos, también –dice, sin explicar qué eso de los bordes.
  • - Pos, ni modo – dice el cándido cliente.


Lo mismo ocurriría si fuera la válvula, un pinchazo (que a veces se convierten en dos o tres) o si simplemente le falta el aire.


Y como parte del oficio, también sabe echar casaca. Por ejemplo, si el carro es grandote, así tipo Surunban de narco, el pinche sabe echarle color, y le empieza hablar de cosas caras pero grotescas, y el otro se emociona hablando de pistolas, chuchos agresivos y otros objetos para autoestimas bajas. Pero si el carrito es chiquito y ya todo echo mierda, el pinche se echa en la bolsa al cliente y se refiere al cacharro como “El poderoso”.


  • - Fíjese que yo leí una vez que hay un carros, Chrysler creo yo, que si se pincha una llanta, se puede seguir conduciendo, sin necesidad de repararla – pregunta el cliente, todavía dolido porque le va a sacar más de 50 morlacos.
  • - Sí, es cierto –dice con una actitud casi paternal –pero ya ve, que por eso es que la Chrysler ya dio las Nylontex S.A… ¡JAAA! Si yo soy Ingeniero Neumático, pero porque mi padre me ensartó el negocio, pero yo bien hubiera sido corredor de bolsa –explica con incredulidad hacia sí mismo.


Los pinches son culeyes por naturaleza. La otra vez, sobre la 10a. calle, entre 2a. y 3a. avenida, me abrieron el baúl y me robaron la llanta de repuesto y la herramienta para cambiar la llanta. Además, me cambiaron una de las llantas buenas que tenía el carro, por una a punto de romperse… y todo ello, bajo la mirada vigilante del cuidacarros.


Cuando me di cuenta, tenía una llanta en mal estado y sin repuesto. Por suerte, a la vuelta había un pinchazo.


  • - Compa, me hace la volada de ir a cambiarme la llanta, sólo que está a la vuelta –pregunto yo, creyendo aún en la bondad.
  • - No se puede - responde sin dejar de tallar en una llanta.
  • - Pero si es acá a la vuelta - insisto.
  • - Sí, pero no se puede – reitera más necio él.
  • - Al menos prestame un tríquet, es que fijate que me rob…
  • - No se puede –interrumpió sabiamente, antes de que empezara la chillona.


Cuando por fin conseguí un tríquet y llevé la llanta, él me dice, aprovechando la ocasión:


  • - Tengo tríquets en oferta.


El negocio del pinchazo es muy rentable. Lo supe por mi amigo Ronaldo, alias Carne Asada (o Cholojo, como posteriormente se deformó el apodo), estudió conmigo en la universidad, y mientras su “dependiente” trabajaba en el Pinchazo, él se echaba los tragos con nosotros, en esas interminables discusiones sobre la homosexualidad en “El hombre que parecía un caballo”, o sobre quién había motivado más cambios en la década de los ochenta (mi hipótesis inicial fue para Cyndi Lauper).


Y él, entre copa y copa –que por cierto nunca patrocinaba- ofrecía sus productos.


  • - Fijate, vos, que ahí tengo unas llantas que son Firestone, pero las doy baratas porque no tienen la marca tatuada aún – me ofrecía a partir del tercer octavo.


Pero, a pesar de toda la tirria que podría tenerle a los pinches -sobre todo hoy que tuve que pasar con uno-, ésta es una de los oficios a los cuales me hubiera gustado ejercer: sin complicaciones, sin estrés y con la parsimonia de saber que el cliente tiene que esperar, le guste o no le guste.