miércoles, 26 de octubre de 2011

La Ley de la Selva


Conozco a un señor, de 70 años de edad, quien me contó que en menos de una semana lo asaltaron dos veces en la misma ruta de la camioneta. Afortunadamente, no le robaron mayor cosa, porque a sabiendas de cómo es la situación en el país, viaja en las camionetas sin pertenencias valiosas, y sólo guarda un billete de a Q20, Q50 o, si mucho, Q100, en caso de que le exijan algo.

Hace poco, también, pudo observar desde una calle opuesta, cómo dos hombres –que caminaban como quien no quiere la cosa– hicieron un movimiento rápido para que uno le apretara el cuello a un señor que caminaba por la acera, mientras que el otro delincuente le buscaba entre los bolsillos.

Me llama la atención que los guatemaltecos ya hemos aprendido a vivir, por no decir “conformado”, con la delincuencia. La tomamos como una actividad más o menos probable de la cual consideramos que tarde o temprano caeremos, y que, ante la impotencia de las autoridades, hemos ideado estrategias para que el impacto no sea tan negativo.

Por ejemplo, quizá usted conocerá a más de alguno que tiene dos teléfonos celulares, uno de ellos (el que utiliza habitualmente) podría ser un Smartphone o algo por el estilo, y que siempre lo lleva escondido, mientras que a la mano (en el bolsillo o sobre el asiento del copiloto en el carro) lleva otro, más barato, del estilo “Frijolito”, que le llaman.

lunes, 24 de octubre de 2011

Arbenz, fin del exilio


En estos días, ha estado vigente la exposición fotográfica sobre Jacobo Arbenz Guzmán, la cual se instaló como parte de la sentencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), en la cual se ordenó al Estado de Guatemala ofrecer perdón a la familia del expresidente guatemalteco, así como otras consideraciones, como esta muestra para recuperar la memoria.

Todo empezó cuando Daniel Hernández-Salazar, al saber de la noticia de que el cuerpo de Jacobo Arbenz sería repatriado para ser enterrado en Guatemala, quiso documentar todo el proceso, por lo que tomó su cámara e hizo el recorrido desde la Fuerza Aérea, hasta que fue enterrado en el Cementerio General.

La repatriación del cuerpo tuvo lugar el 19 de octubre de 1995, y tras pasar una noche de honras fúnebres en el Palacio Nacional, fue inhumado en el Cementerio General. Previo a ello, pasó por el Museo de la Universidad de San Carlos, donde recibió póstumamente un doctorado honoris causa.

En el trayecto, que Hernández-Salazar hizo a pie, fue percibiendo a través de su lente los rostros de la gente así como de la familia. La viuda de Arbenz, María Vilanova, descendió del avión, con cierto dolor, luego de casi cuarenta años en el exilio, sin echar raíces en ninguna parte. Su esposo, que siempre quiso retornar a su patria, sólo lo pudo hacer con un traje de madera.




sábado, 22 de octubre de 2011

“Buenas costumbres” de Denise Phé-Funchal

Buenas costumbres es el primer libro de cuentos de la escritora guatemalteca Denise Phé-Funchal, publicado por F&G Editores y que el próximo miércoles, 26 de octubre, se presentará a las 18:30 horas en Librería Sophos (4ª. avenida 12-59 zona 10, Plaza Fontabella), con los comentarios de Vania Vargas, Oswaldo Hernández y la autora.

A pesar de la juventud de esta escritora, Phé-Funchal parece que ya ha alcanzado una alta voz narrativa con esta publicación. En su primera novela, Las flores, ya daba avisos de tener un gran potencial para la narrativa, pero con cuatro años de diferencia, ha pulido su estilo y empieza a tener ciertos rasgos que la caracterizarán inequívocamente.

Uno de estos rasgos es la simpleza y economía de las palabras, pero la fuerte carga simbólica y emotiva que éstas tienen. Su estilo narrativo es muy depurado, de tal forma que es evidente que ha habido mucho trabajo de reescritura de sus cuentos, de leerlos una y otra vez hasta que queden perfectamente pulidos.

viernes, 21 de octubre de 2011

La verdadera historia del puente de los Esclavos


El puente de Los Esclavos, en Cuilapa, Santa Rosa, aún sigue en pie, pese a tener más de 400 años de construcción, la cual data de 1579, por iniciativa del síndico Baltasar de Orena y del gobernador Pedro Mayén de la Rueda. La semana pasada, con las fuertes lluvias que provocaron la crecida del río de Los Esclavos, muchos observamos con sorpresa la fuerza de este río, pero el puente soportó sin mayores problemas.

Según cuenta la leyenda, este puente fue construido con el objetivo de enlazar el reino de Cuzcatlán con el de Guatemala, en una ruta que se estaba convirtiendo en paso frecuente, sobre todo desde la conquista de los xincas, en la región de la costa sur de Guatemala.

Los xincas, una vez esclavizados, fueron obligados a construir este puente, y de allí su nombre “de los Esclavos”. Según la leyenda, el capataz de la construcción (o en otra versión, uno de los esclavos), estaban preocupados porque ya estaban exigiendo la finalización de la obra, la cual se había quedado sin fondos; la presión fue tan fuerte, que esta persona, capataz o esclavo, decidió invocar al Diablo, e implorarle que terminara el puente, a cambio de venderle su alma.

Al día siguiente, el puente quedó finalizado. Sin embargo, el personaje de la leyenda, al ver que el Diablo le exigía su alma, se arrepintió y luchó con él para no entregársela. Satanás, enojado, pegó una patada (un manotazo, según otras versiones) que destruyó una parte del puente (una roca), la cual no ha sido posible repararla por más que se ha intentado.


miércoles, 12 de octubre de 2011

Cosmos, una propuesta conceptual



Esta semana, se inauguró la exhibición Cosmos, una propuesta fotográfica-conceptual de Clara de Tezanos y JJ Estrada T., en la Galería Ana Lucía Gómez (16 calle 7-30 zona 14), la cual permanecerá abierta hasta el 6 de noviembre.

La obra inconclusa de Efraín Recinos


El domingo 2 de octubre, un sismo de gran magnitud alertó a la población con epicentro en un hospital, provocando daños en nuestra identidad nacional y nuestro más alto sentido artístico: había muerto Efraín Recinos (1928-2011).

Sin embargo, un artista de la categoría de Recinos no puede morir; simulan su muerte, para trasladar su espíritu a sus obras. En su caso, el espíritu del maestro será morador eterno del Teatro Nacional, del cual ideó y construyó. Pero también de los murales del Crédito Hipotecario Nacional, del Aeropuerto y de la Biblioteca Nacional. Nos recordará su presencia en cada concierto en el auditorio del Conservatorio Nacional de Música, ya que ahora es uno de los personajes más de sus “Difusores acústicos”. Y aunque él haya muerto, su “Guatemalita” seguirá siendo su alter ego y hará travesuras, recordándonos que, ante todo, somos guatemaltecos, y a esta patria nos debemos.

Ésa es la ventaja de los artistas de la categoría de Recinos, que no pueden morir, porque persisten en sus obras.