viernes, 27 de julio de 2007

Canción

Hace algunos años quedó documentado que, un excelente músico (aunque otras fuentes decían que era, en realidad, un excelente amante) había encontrado la melodía perfecta. Para los que aún son muy jóvenes, y no vivieron la época, durante el siglo XXI surgió el mito de que una canción podría resumir todas las emociones del mundo: tristeza, alegría, corrupción, un grito de eureka, etc.
Fue durante el siglo posterior, en que los musicólogos consideraron que ése talvez no era un mito, sino una realidad inminente. Los estudios se iniciaron; muchos estudiosos se animaron a intentarlo, una vez destruido el mito de que no podría existir el crimen perfecto, especialmente después de que muchos políticos, y algunos gobernantes, habían demostrado lo contrario.
Pues, bien, luego de que muchos músicos habían estado "cerca" de crear la melodía perfecta (que resumiera todos los sentimientos), como Close to you de The Carpenters, la Rapsodia turca o el tema de Darth Vader en las quince películas de La Guerra de las Galaxias, hubo un autor, el que refería al principio, que logró descifrar el problema, y desatar el nudo gordiano de la música.
Su criterio fue que debía dejar a un lado la concepción de que se podrían reunir todos los sentimientos al mismo tiempo; concibió una melodía que, según el estado de ánimo del músico, podría transformarse, incluso, sugirió un complejo sistema de cambios para que un ejecutante normal de la música pudiera tocar el sentimiento que él quisiera.
Es decir, el truco que encontró fue que una misma melodía pudiera ser ejecutada con la influencia de cualquier sentimiento, y que reflejara en realidad ese sentimiento, sin confusión alguna de quien escuchare.
Pero, el verdadero problema fue encontrarle letra a esa canción, y que siguiera con su característica de poder representar a cualquier canción.
Con ayuda de un lingüista cubano y un taxista neoyorquino, logró crear, también, la letra perfecta para la canción perfecta.
La letra era una mezcla de todos los idiomas. Estudiaron mucho sobre los efectos que tenía cada fonema en la psique de las personas, y lograron crearla así:
Ru tei gua ti floritaaaaa, u mey, uhhhh. Gua te, si li floritaaaa, tu mei mi.
De hecho, encontraron que un lingüista ya había considerado los efectos de las vocales en su relación con los sentimientos de las personas, por lo que se sintieron muy contentos de que habían coincidido en casi todos los efectos, menos en la "a".
Pero, esto les sirvió para poder realizar algunos matices a la canción. Por ejemplo, si las vocales eran sustituidas todas por la "e", entonces la canción podría representar el sentimiento de la victoria:
Re tee gee ei flereteeeee, e mee, ehhhh. Gee te, se le flereteeee, te mee me.
Si era sustituido por la "i", entonces daría la sensación de asco:
Ri tii gii ti fliritiiiii, i miy, ihhhh. Gii ti, si li fliritiiii, ti mii mi.
Por la "u", la más completa armonía:
Ru tuu guu tu flurutuuuuu, u muu, uhhhh. Guu tu, su lu flurutuuuu, tu muu mu.
Y por la "o", el sonido del silencio:
Ro too goo to florotooooo, o moo, ohhhh. Goo to, so lo florotoooo, to moo mo.
También, para darle sabor europeo, se suprimían todas las vocales:
Rtgtflrtmhhhhgtslflrttmm.
Se quería usarse para exaltar los sentimientos patrióticos, y enviar a jóvenes muchachos a las trincheras, se sustituían todas las consonantes por "r" (y entre más erres mejor):
Rrrrru rrei rua ri frorirrrrrraaaaa, rrru rrrey, rrrrurrr. rrrrua rre, rri rri frorirrrraaaa, ru rei rrirrrrrrrrrrrrrr.
La canción tuvo tanto éxito, que la mayoría de gente se hastío de escucharla tantas veces y con tantas variantes, por lo que se legisló para que se quemaran públicamente todas las grabaciones en cualquier formato de esta melodía, por lo que cobrara nuevos bríos, y volvía a ser escuchada en la clandestinidad, y se convirtió en un himno de la época (eso sí, todas las consonantes debían ser sustituidas por la "p", y las vocales por la "a"). Luego, cuando caía derrocado el gobierno que decretó la prohibición de la melodía, surgían en todas las emisoras programas sobre música del recuerdo, en donde esta melodía era el jingle de identificación (sólo se sustituían las consonantes por "gl").
Así sobrevivió la canción por muchas épocas, y cada vez que surgía un sentimiento nuevo, como el que surgió en todas las personas del mundo cuando declararon que Plutón no era planeta, los músicos se esmeraban en conseguir la combinación para poder conseguir ese sentimiento, con sólo cambiar alguna consonante, o dos o tres vocales.
Además de la letra, algunas personas realmente disfrutaban de la versión instrumental de la melodía. Pero, para ello, se debían utilizar efectos sonoros para transformarla en el sentimiento adecuado. Por ejemplo, si se quería reflejar la locura, debía interpretarse con piano (como Chopin); o si se quería interpretar la sublimación de todos los sentimientos, se debía tocar con trompeta.
Si un músico se sentía mal porque un hijo suyo se murió de hambre, debido a que el músico siempre será músico, y por lo mismo no conseguía un buen trabajo, y la pobreza era la causa de la desnutrición de su hijo, y quería reflejar ese sentimiento, entonces debía interpretarla tono y medio abajo.
Si se utilizaba para flirtear, sólo con bemoles; si se utilizaba para bailar, una octava arriba; si se utilizaba para marchas fúnebres, debía alargarse cada nota lo más posible, especialmente si se utilizaba un instrumento de viento, con el cual se podían utilizar dos personas para que, mientras uno soplaba, el otro tomaba aire y lo remplazaba en la siguiente nota.
Los críticos de la música lograron encontrar el tema de la canción, y definieron que era éste:
do do do sol la

miércoles, 25 de julio de 2007

Aquí no lloró nadie

"Aquí no lloró nadie, aquí sólo queremos ser humanos; comer, reír, enamorarse, vivir; vivir la vida, no morirla".
Otto René Castillo

Luego del revés contra la CICIG en el Congreso, la actual Legislatura se ha convertido en la peor de los últimos años. No sólo porque no han logrado aprobar ningún decreto de peso, sino porque, si se observa, los temas por tratar tocan directamente el bolsillo de los poderes paralelos. La ley de adopciones, la del gas, la de celulares, la de armas y municiones, la de policías privadas, la de circos, la de planificación familiar, son algunos de los ejemplos. Algunos se han caracterizado por aprobarse (o intentar) para favorecer los ilícitos, y otros han buscado que no entren en agenda.
Todas las leyes, por cierto, han estado vinculadas a posibles hechos ilícitos, que con su práctica ofrecen grandes sumas de dinero: la venta de niños, el contrabando de cilindros de gas, el robo y flaseho de celulares, la entrada de espectáculos extranjeros, venta de abortivos peligrosos para la salud de la mujer, etc.
Lo de la CICIG es sólo el broche de oro de la Legislatura actual (dude de que conozcan otra ley en lo que queda del período); aprobar la entrada de la CICIG, es aprobar el que se pueda investigar esas "gusaneras" (como diría, con toda propiedad, el vicepresidente Stein) que algunos diputados han "legislado" o bloqueado (algunas de las leyes -la del gas, la de circos, por ejemplo- no se han aprobado).
Lastimosamente, algunos de esos diputados "engusanados", bloqueadores de "ciciges" y leyes de armas, ya están ubicados en los primeros lugares de las casillas para el próximo período del Congreso. Es deci, que la próxima legislatura será, al menos, igual, o peor.
Mientras se desvía el tema de la aprobación de la CICIG (con temas como la disputa interna de la UNE o el supuesto "conflicto de intereses" de La Hora señalado por Armando de la Torre -quien, por cierto, criticaba a gritos a la CICIG en su otrora programa radial Milenio 3 en Emisoras Unidas), un narcotraficante es liberado con suma facilidad; parejas de extranjeros aprovechan el verano del hemisferio norte para venir a comprar niños robados a Guatemala; la violencia continúa elevando el número de asesinatos diarios, y Guatemala sigue siendo pieza clave para el tráfico ilegal de armas (noticia que, por cierto, ningún medio sacó, sólo La Hora, pese a nuestra "poca objetividad"). En suma, Guatemala sigue sin CICIG y, por tanto, sigue siendo paraíso para todo lo malo.
El Colectivo de Organizaciones Sociales (COS) impulsa su "contracampaña" de no votar por militares, por genocidas, por corruptos ni por pastores evangélicos (esa me la acabo de inventar); es decir, que prácticamente están aconsejando por no votar, a excepción de que Francisco Arredondo encontrara un partido (en ese caso, el COS hubiera dicho: "No vote por ingenuos"). La propuesta de la contracampaña, no sólo es viable, sino que es una buena opción.
La abstinencia, habitualmente, no es tomada en cuenta por los analistas ni por los políticos. Sin embargo, cuando un pueblo decide "no elegir", los funcionarios electos no son legitimados. En ese caso, a pesar de haber "ganado" las elecciones, tendríamos derecho a levantarnos y optar por la desobediencia civil.
En estos días me he sentido muy incómodo por este tema, y he caminado por las calles y me he subido a las camionetas para percibir el sentir de la gente. Me parece que para la gran mayoría, este tema del bloqueo de la CICIG pasa sin desapercibido. En la Plaza de la Constitución, la gente seguía leyendo las páginas de deportes más que las noticias de política. Vi a la gente reír, trabajar, vivir, ajenos a estas "gusaneras".
Así como dijo Otto René Castillo: "Aquí no lloró nadie". Los políticos engusanados deben saber que poco nos importan sus negocios ilícitos, aunque nos afecten seriamente.

¿Qué hay que leer?

He decidido ofrecer una lista de obras que, considero, son las más representativas de cada época de la literatura guatemalteca. ¿Por qué? Porque creo que las clasificaciones son buenas para historiar la literatura, para poder reseñarla, para poder enseñarla, para poder estudiarla, o simplemente para poder leerla. Escogí sólo 25 libros, los cuales se agrupan de la siguiente forma:

Los orígenes: para comprender los primeros años (realmente son siglos) de la literatura guatemalteca, hay cuatro libros claves: para empezar, Pop Wuj y Rabinal Achi. El primero, se supone, tiene algunas contaminaciones posconquista, pero, en ambos casos, se les considera como de los mejores ejemplos de la literatura precolombina, no sólo guatemalteca sino hispanoamericana. Los autores del siglo XX han encontrado una gran riqueza en ellos para inspirarse. Otros dos libros claves son del período colonial. La historia verdadera de conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo, visión de un "conquistador" vencido por el mismo sistema, quien narra su versión de cómo vivió (o cómo se lo contaron) la conquista de México y Guatemala, reaccionando por las crónicas oficiales que no le otorgaban el verdadero mérito a los soldados que participaron en ella. Otro libro es Rusticatio mexicana, obra que se adelantó al neoclasicismo, es una visión idílica y nostálgica de Guatemala desde el exilio.

Las novelas: a partir de la Independencia, se puede establecer el inicio de una "literatura nacional" (si este término algún vez ha sido o será correcto). Las novelas han sido el género preferido por los escritores guatemaltecos. El primer documento que debería ser caracterizado como "novela", son los libros de José Milla. El más representativo ha de ser Los nazarenos (a algunos les gustará otra, o sus cuadros de costumbre, pero la novela citada es más difundida a nivel internacional). Luego, en el siglo XX, desde Asturias, la novela ha sido el género rey en Guatemala. De este mismo autor, considero que la mejor es Mulata de tal, en donde ya muestra toda su técnica depurada, más que en El señor presidente y Hombres de maíz. De Augusto Monterroso, necesariamente hay que mencionar a Lo demás es silencio, uno de los mejores ejemplos de la novela contemporánea, que ha sorprendido a los críticos de todo el mundo. Otras novelas que marcaron una época en Guatemala, son Los compañeros de Marco Antonio Flores, Los demonios salvajes de Mario Roberto Morales y El tiempo principia en Xibalbá, de Luis de Lión; aunque los críticos han encontrado algunas similitudes entre estas tres, es necesario leerlas todas para comprender la novela actual.

Los cuentos: la narrativa breve ha sido el género más prolífico en Guatemala; sin embargo, pocas compilaciones han quedado en la memoria del pueblo. Habitualmente, destacan algunos cuentos sueltos, pero libros completos, no. La primera compilación, y que ha sido difundido a nivel mundial, es El hombre que parecía un caballo y otros cuentos de Rafael Arévalo Martínez, quien sorprendió por su técnica del psicozoomorfismo, que consiste en atribuirle actitudes de animales a los seres humanos. Nuevamente, Augusto Monterroso ha sido paradigmático en todo el mundo por su narrativa "brevísima", en especial con su colección de relatos La oveja negra y demás fábulas. Por último, aunque no se le ha dado suficiente difusión, y es difícil encontrar versión hoy día, La vida rota y otros cuentos de José María López Valdizón, es un buen ejemplo de la literatura de después de la caída de los gobiernos de la Revolución. Incluso, este libro ganó uno de los primeros premios de la Casa de las Américas, de La Habana, Cuba.

Poesía: ha sido otro de los géneros prolíficos, pero pocos poemarios han trascendido. Malstrom, uno de los poemarios menos conocidos de Luis Cardoza y Aragón, podría considerarse como la mejor obra poética de Guatemala. Poemas de la izquierda erótica de Ana María Rodas, fue uno de los primeros poemarios que abordó la temática de la mujer, y que, además, es poéticamente muy bueno; motivó la aparición de toda una tendencia, no sólo en Guatemala sino en Centroamérica y más allá. Por último, habría que recordar un poema del siglo XIX, El sermón de María Josefa García Granados, duro, directo, y que hasta se ha considerado "pornográfico e indecente".

Teatro: los textos encaminados a representar una obra dramática, han sido los menos favorecidos en Guatemala. Son pocos los autores que se pueden mencionar en este rubro. El primero que viene a la mente es Manuel Galich. Sin embargo, en materia de citar algunas obras, éstas serían Soluna de Miguel Ángel Asturias, probablemente la mejor obra de teatro de Guatemala; Las manos de Dios de Carlos Solórzano, buen ejemplo de la inversión de valores y de géneros teatrales clásicos, y Delito, condena y ejecución de una gallina, excelente metáfora teatral y con buen uso de técnicas dramáticas y escénicas de Manuel José Arce.

Otros: hay otros libros y autores que merecen especial atención. Dos autores nacionales, Enrique Gómez Carrillo y Otto-Raúl González, no tienen una obra especialmente espectacular; al contrario, si hay que recomendar un libro, habría que decir que hay que leer todos de estos dos. Sólo por mencionar algunos, de Gómez Carrillo, se podrían leer las Tres novelas inmorales o El Japón heroico y galante, y de Otto-Raúl, Diez nuevos colores o sus cuentos breves.
Por su parte, dos obras que se salen de la clasificación de géneros literarios tradicionales, como Guatemala: las líneas de sus manos, de Luis Cardoza y Aragón, y Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia, de la venezolana Elízabeth Burgos, transcribiendo el testimonio de la Premio Nobel de la Paz guatemalteca, son dos obras fundamentales para la literatura nacional.

miércoles, 18 de julio de 2007

Más allá de mis narices

Y más de uno dirá que ya era hora y mi sombra empezará a mirarme con respeto.
Benedetti

Hasta hace algunos meses, era placentero escribir; además, era un acto, para mí, propositivo. Recuerdo que mi primer reportaje periodístico fue sobre un fenómemo astronómico sin importancia, pero interesante. Poco a poco, me fui emocionando con el hecho de escribir, y de vez en cuando yo mismo me sorprendía por los artículos que fueron saliendo.
Varias veces, por un poco de vanidad, he intentado rastrear por Internet mis artículos; he visto, por ejemplo, uno sobre Otto René Castillo en España; otro sobre Otto-Raúl González reproducido en México; uno sobre Baudrillard en Colombia. Mis reseñas sobre libros cuelgan de las páginas de las editoriales.
Artículos sobre política, economía o salud, reproducidas en páginas especializadas de Internet. Me he visto citado, ya, en tesis universitarias. También, he visto mis artículos reproducidos sólo en su texto, sin atribuirles el autor. No importa; mi intención no es buscar fama. Otras veces, he escrito anónimamente, debido a los peligroso de algunos temas, o simplemente por aburrición.
Me han escrito algunas felicitaciones, pero han sido más las críticas negativas.
Antes, los temas fluían con mayor soltura; hasta hace algunos meses, era placentero escribir. Me he dado cuenta, empero, que mis artículos han sido inútiles. Que todo esfuerzo, que toda crítica contra lo malo, sólo ha provocado caspa en las personas, pero no un cambio. HOY, ME DOY POR VENCIDO.
“Menos mal que me conozco”, diría Benedetti, y a pesar de mi cansancio, sé que algún día dará fruto mi esfuerzo y el de otras personas.
Sé que algún día, como Pinochet, morirán todos los dictadores, y “volverán los libros, las canciones, que quemaron las manos asesinas”, como dice Milanés.
Sé que algún día, se abrirán los archivos militares, y se declararán los genocidios en Guatemala, así como sucedió con la masacre de Tlatelolco.
Sé que otro Papa cerrará de nuevo al Infierno, y declarará que las misas sólo deban decirse en el idioma materno del pueblo.
Sé que habrá más reencuentros de familiares desaparecidos en la guerra, y que la honra de los muertos inocentes serán estribillos en la boca del pueblo.
Pues, yo creo en la resurrección, o en la reencarnación, o en la reivindicación o en el retorno del ave fénix, como quieran llamarle las religiones. En cualquiera de los casos, creo en que lo muerto, algún día renacerá, y la dignidad humana levantará la cabeza, se recordará que otras veces ya ha salido adelante, pese a la adversidad. Como dice la canción, se hará un nudo en el pañuelo, y se le olvidará que no sería la única vez, y seguirá cantando.

¿Dónde está Roberto Obregón?

De aparecer apareció
pero en una lista de desaparecidos
Nicanor Parra

Roberto Obregón fue un poeta guatemalteco que destacó en la década de los 60. Había nacido el 13 de noviembre de 1940, en San Antonio Suchitepéquez, Mazatenango. Estudió Derecho de la Universidad de San Carlos de Guatemala; entre 1958 y 1960 recibió cátedra de Flavio Herrera. Publicó sus primeros poemas, intitulados 'Los versos del alfarero'.
En 1961, obtuvo una beca para estudiar en la Universidad Patricio Lumumba, de Moscú, en donde siguió cursos de filosofía; de esa etapa, logró un doctorado en 1967. Viajó por varios países de Europa, y hasta 1968 fue que regresó a Guatemala.
Se integró al grupo recién formado "Nuevo Signo", que se había reunido para poder publicar los poemarios de sus integrantes. Obregón, anteriormente, había publicado varios de sus poemarios en la Unión Soviética, siendo traducidos a varias lenguas de esa nación. En Guatemala, publicó en 1969 "El fuego perdido".
En enero de 1970, el grupo "Nuevo Signo" había logrado publicar un libro en conjunto. El 28 de marzo de 1970, Roberto Obregón viajó a San Salvador, invitado por el grupo poético de ese país "Piedra y Siglo" para dictar algunas conferencias.
El 6 de julio del mismo año, la salida de Roberto Obregón quedó registrada en la aduana de salida de El Salvador, pero jamás se tuvo registro de él en la entrada de Guatemala; desapareció en ese breve intervalo de la frontera. Recientemente, seis días atrás, Manuel Arana Osorio había tomado posesión, augurando así las masacres de su período.
Roberto Obregón jamás apareció, pese al esfuerzo de sus padres por encontrarlo, pues él no era diputado al Parlamento Centroamericano (que ni existía para entonces) y las muertes de guatemaltecos en El Salvador o viceversa no merecieron tanta bulla como la muerte de los representantes salvadoreños.
Recién cumplido un nuevo aniversario de su desaparición, vuelve a sonar la pregunta: ¿Dónde está Roberto Obregón? Por el momento, ante las dificultades de encontrar respuesta, nos limitamos a buscarlo en su poesía.

RESURRECCIÓN
Cristo se fue desprendiendo del madero
quedóse con los clavos con las espinas
retoñando ya en las manos y en la frente
volcía robustecido de crímenes y leyendas
milagros y amenazas de destrucción y advenimiento
Allí mismo nos sentamos a jugar a los dados
yo apuesto a la vida pronunció serenamente
y yo por qué no voy a apostar a la vida respondí
(sonreí malquiciosamente si le llevaba ventaja)
Yo tiré AFIRMASTE ser el camino la verdad y la vida
Mas indicastevía irreal no contando la crueldad
mas en el primer encontrón pusiste la otra mejilla
aunque en ciertas cosas claro poseías la razón
y para rematar a tus amigos preferiste la muerte
cada quien reconoce su lugar y le señalé la cruz
juguemos entonces apostemos la eterna moneda
antes de descender y precipitarme en el gólgota
cara me apresuré y él no tuvo más que decir CRUZ
y el hacha de un abismo nos separó a los dos
Él halló en una orilla y yo desde aquí clamoreaba
YO MISMO ESCOGÍ ESTE MUNDO Y AGUANTARÉ
NADIE ME MANDÓ YO SOLITO COMO CUALQUIER CRISTIANO
El viento solamente el viento allá en el fondo
arrancaba tierra a los pies de la alegoría
ya no quiero saber nada nada nada me alejaba
con el dolor y los sueños de barro del hombre
y la historia toda del que se llame Juan o María
En pasando tres días al disiparse la bruma
la cruz surgió desnuda así como antes del símbolo
fresca y olorosa a árbol derramando sombra
se le durmió Adán a la cabeza informó la prensa
y a teletipo difundieron el rumor entre la muchedumbre
En menos de lo que canta un gallo
en los amplios dominios de Jehová
en plenas narices le reventó un foco guerrillero
comandado por el hijo de un carpintero
(El fuego perdido, 1966)
UNCIÓN
Reduciré mi palabra
a una gota de agua,
la depositaré en la hoja
humedecida de tu lengua,
en tu sabroso paladar.
Y enmudeceré, contento.
(La flauta de Ágata, 1968)
PROLONGACIÓN DE LA NOCHE
No me niegues que a veces,
al despertar,
quisieras refugiarte nuevamente
debajo de mis manos,
quedarte quietecita, apenas
respirando,
convertida en la misma huella
de la noche.
(La flauta de Ágata, 1968)
Mis manos,
mis pies,
a los grandes sueños
habéis encadenado.
Mi corazón, mi sangre
he plantado con tu queja,
mis ojos
llenos de visiones
mis manos
llenas de guijarros.
Mis manos,
mis pies,
a los grandes sueños
habéis encadenado
habéis encadenado...

(El aprendiz de profeta, 1965)

¿Qué es literatura guatemalteca?

¿Qué es literatura guatemalteca? Desligándonos de problemas metafísicos, la respuesta pudiera parecer muy obvia y sencilla al principio. Se podría decir que la literatura guatemalteca es la literatura escrita en español por guatemaltecos o guatemaltecas, con referencia a temas guatemaltecos.
Sin embargo, esta sencillez podría pecar de ingenuidad, pues, como se verá, el problema es mucho más complejo. Por sentado se da qué es literatura guatemalteca, y qué no; en esta lista, pareciera que el patrón se rompiera de golpe, con la inclusión de los no nacidos en el país, obras escritas en otro idioma, o publicadas fuera del país. Incluso, hay algunas excepciones de las que realmente se puede dudar de su guatemalidad.
En primer lugar, habría que dudar del mismo concepto "literatura"; la raíz de esta palabra procede de "letra", a lo que se refiere que es un arte que se caracteriza por ser escrito. De tal forma, habría que recordar que varios documentos de la literatura guatemalteca son meras transcripciones de la tradición oral.
Probablemente, la obra más representantiva es el Rabinal Achi, que sobrevivió durante siglos transmitiéndose por herencia, hasta que se documentara por escrito.
También, las inscripciones en murales, códices, esculturas, monolitos, escalinatas, de la cultura maya, utilizando escritura que no era fonética al ciento por ciento (alguna incluso escritura jeroglífica), no han impedido reconocer rasgos literarios en esas culturas, pese a que no son, precisamente, "literatura" porque no están escritos.
Otro concepto del cual se debe dudar es el hecho de que la literatura guatemalteca está escrita en español. Hay que recordar que muchos textos fueron concebidos en otras lenguas. Por ejemplo, la nueva literatura indígena ha sido escrita en k'iche', para mencionar algunos casos. De esa cuenta, tenemos libros como La otra cara de Gaspar Pedro González, escrito en q'anjob'al.
Otro punto que hay que tomar en cuenta es el que los autores no necesariamente deban ser nacidos en Guatemala, para que se considere literatura nacional. Desde los inicios de la literatura guatemalteca, el español Bernal Díaz del Castillo escribió una de las obras fundamentales de las letras hispanoamericanas; nadie ha dudado nunca que la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, que en su mayoría relata pasajes de la conquista de México, sea realmente una obra guatemalteca.
De hecho la nacionalidad viene en consecuencia de una territorialidad, lo cual no define realmente a la nación. El concepto Guatemala se ha ido modificando sus límites a lo largo de la historia. Primero, era conocido así el Altiplano en donde habitaban los reinos indígenas descendientes de la raíz maya. Luego, para la colonia española, Guatemala era un reino que abarcaba toda Centroamérica. Para la independencia, el país estaba constituido por Chiapas, Soconusco, Tabasco, Belice... (¿Será la literatura beliceña de antes de 1983, guatemalteca?).
De esa cuenta, hemos considerado literatura guatemalteca al hondureño José Cecilio del Valle o al salvadoreño José Batres Montúfar, pues en ese tiempo eran considerados con su nacionalidad guatemalteca.
Decenas de casos de duda pueden surgir. Por ejemplo, Augusto Monterroso fue tan guatemalteco como hondureño, pero escribió toda su obra en México. Antonio José de Irisarri, aunque nacido en nuestro país, llegó a ser presidente de Chile, pero se le considera literatura guatemalteca.
Rafael Landívar escribió Rusticatio mexicana en latín y lo publicó en Italia.
Francisco Goldman es de madre guatemalteca, pero esencialmente estadounidense. Escribió en inglés su novela "The Long Night of the White Chicken", que ha sido considerada como de las mejores de los años 80.
Varios extranjeros han publicado en Guatemala sobre temas guatemaltecos, como Horacio Castellanos Moya, Marcela Serrano y Francisco Pérez de Antón.
Carlos Solórzano nació en San Marcos, pero la mayor parte de su vida y de su obra literaria la desarrolló en México, país que, por su parte, se lo ha hecho muy suyo; sin embargo, él se considera guatemalteco.
En conclusión, la literatura guatemalteca es un término que aún es muy ambiguo, que se define más que todo por un capricho del mismo autor que quiso denominarla así, o por un público lector que se apropió de la literatura guatemalteca. La discusión debería ser revisada de nuevo para ampliar el panorama de literatura guatemalteca, pues casi que se incluye a los textos escritos en español, por escritores guatemaltecos, con temas guatemaltecos (y urbanos, además) en editoriales guatemaltecas.