miércoles 21 de diciembre de 2011

La voz en el desierto


En la tradición cristiana -recordada sobre todo en estos días por los rituales católicos-, la figura de Juan el Bautista es muy importante, ya que su voz resuena en las vísperas de los inicios de la actividad pública de Jesús. La Iglesia Católica, en su ciclo de lecturas, ubica esta historia no en forma cronológica, sino que siguiendo un criterio pedagógico lo ubica previo a la celebración del nacimiento de Cristo.

La figura de Juan el Bautista es encantadora. Previo a él, la tradición judía había registrado profetas más importantes por sus logros, o al menos con una voz más poética. Pero a Juan le correspondió el privilegio de haber antecedido a Jesús, por lo que su papel cobró más relevancia.

Él se define como la “voz que clama en el desierto”, alejándose de la tradición de los profetas que gritaban en la plaza o frente a los palacios. Seguramente, en ese tiempo hubo otros “activistas” que gritaban en estos lugares más públicos, quizá con el ansia de ganar protagonismo, lo que equivaldría a estar hoy día acusando con denuncias falsas en el Ministerio Público, o subido en un banco dentro del Hemiciclo del Gobierno, o vanagloriándose de sus logros en la ONU. Por ejemplo.

Pero Juan gritaba en el desierto. Donde nadie lo oía. Donde nadie pasaba, salvo por necesidad. Pese a ello, la insatisfacción espiritual de las personas ha hecho que siempre busquen algo más que los llene, y que a veces no lo encuentran en los Megatemplos o en los centros comerciales. Entonces Juan empezó a recibir cada vez a más gente, a tal punto que hasta el mismo Jesús acudió a él, previo a iniciar su misión.

miércoles 16 de noviembre de 2011

Gracias a los soldados y no a los poetas


FOTO: Sandra Sebastián para Plaza Pública. http://plazapublica.com.gt/content/la-marcha-de-los-veteranos
Sí, gracias a los soldados, porque es por ellos que tenemos a este país. El pasado 13 de noviembre, militares retirados realizaron una caminata por la Avenida Reforma, con mensajes autocomplacientes, recordándonos, porque ¡oh ingrata memoria! no nos recordábamos de su labor realizada durante los años de la guerra.

Y es que no se sabe qué hubiese ocurrido si el país hubiera quedado en manos de los intelectuales y poetas, que, para más señas, son sinónimos de comunistas terroristas. ¡Quién sabe!, por ejemplo, a dónde hubiéramos ido a parar si se hubiera dejado al país desarrollarse libremente, con elecciones libres, con democracia.

Sólo imagine, si Otto René Castillo hubiera seguido publicando. ¡Qué barbaridades hubiera escrito! O Irma Flaquer, o Roberto Obregón, o Alaíde Foppa, o José María López Valdizón, o Luis de Lión, si aún vivieran. ¡Cuántos secuestros no hubieran ejecutado!, ellos solitos, con sus delicadas manos, que por la noche escribían poemas, y por las mañanas secuestraban a hijos de ministros, quienes se encontraban resguardados por dos o más guardaespaldas.

Por ello, gracias a Dios, y, por supuesto, también a esos héroes de la Patria, que el país está como está. No tenemos que envidiarle nada a nadie, salvo a Haití, pero a los carbieños ya casi los superamos. Gracias a los soldados, y no a los poetas, es que tenemos libertad, alimentos, transparencia y salud. Gracias a los militares, y no a los periodistas, es que yo hoy puedo hablar de frente, sin ironías ni sarcasmos.

miércoles 9 de noviembre de 2011

Recursividad


Reptiles, de Escher
El Presidente Electo luce orgulloso su sonrisa. Ahora es tiempo de relajarse, de desatarse la corbata naranja que le apretó la respiración durante la segunda vuelta, y aparecer en la conferencia de celebración del triunfo sin tener que guardar las apariencias y dirigirse a sus simpatizantes que, eufóricos, creen que ganaron también, sólo por haber votado por él.

Fue todo lo contrario hace cuatro años, cuando se quedó con las bandejas llenas de comida y boquitas, y las botellas sin descorchar en la habitación del hotel que habían arrendado para “celebrar”, y los grupos musicales sin poder pisar la tarima instalada frente a la casa de campaña, para recibir a los simpatizantes.

Hace cuatro años, la historia fue distinta. El entonces Presidente Electo –es decir, el Presidente actual- lucía orgulloso su sonrisa. Era el tiempo de relajarse, de desatarse la corbata verde que le apretó la respiración durante la segunda vuelta, y aparecer en la conferencia de celebración del triunfo sin tener que guardar las apariencias y dirigirse a sus simpatizantes que, eufóricos, creían que ganaban también, sólo por haber votado por él.

sábado 5 de noviembre de 2011

Presidentes literarios y literarizados


Manuel Estrada Cabrera ha sido el presidente más novelizado de la historia guatemalteca.
Este domingo estaremos eligiendo al nuevo presidente; los candidatos se han encargado de ofrecer lo que mejor les pareció para convencer a la mayor cantidad de votantes. La seguridad y el empleo fueron las dos áreas en que más destinaron sus discursos, ya que la mayoría se ve preocupada por estos ámbitos dentro del acontecer nacional. Sin embargo, para ser justos, hubo otras áreas en las que ellos y sus asesores han pasado por alto, quizá por desconocimiento, o porque consideran que no les hacen ganar votos.

Por ejemplo, el ámbito cultural, área que está contenida dentro del plan ejecutivo del Gobierno, por tener un ministerio encargado específicamente de la materia. El de Cultura y Deportes es sólo uno de las trece carteras del Organismo Ejecutivo, pero, al parecer, es una de las más olvidadas, incluso asignándoles menor presupuesto, lo que evidencia qué es lo que más llama la atención para los gobernantes.

Pese a ello, la relación presidencial con el mundo de la cultura y las artes no siempre ha estado divorciado del mandatario. A veces, la relación ha sido muy directa. Hablemos, por ejemplo, de la literatura, arte que ha tenido más relación directa con los mandatarios, y podremos observar que en ciertos momentos, cultura y poder, no siempre han estado divorciados.

INICIOS NACIONALES

La relación más directa entre literatura y mandatarios puede observarse en los inicios de la República. Quizá esto se deba al impacto directo de la educación de aquel entonces, en que los bachilleres y otros profesionales eran instruidos en el arte de la retórica, con lo cual fácilmente se relacionaban con el buen escribir.

En los tiempos previos y posteriores a la Independencia de España, se puede observar a dos figuras intelectuales que se hicieron notar, sobre todo, por las letras. Se trata de Pedro Molina (1777-1854), y de José Cecilio del Valle (1780-1834).

Molina fue miembro del triunvirato que mantuvo el poder entre julio y septiembre de 1823, y Jefe de Estado de Guatemala en dos ocasiones, en 1823, y la segunda entre 1829 y 1830; en ninguno de los dos casos, logró gobernar más de ocho meses.

Del Valle no fue presidente, pero sí ganó las elecciones de 1825, pero los aliados de su rival, Manuel José Arce y Fagoaga, lograron que se repitieran, dándole el triunfo en segunda vuelta a este último.

Ambos fueron las plumas visibles del debate “intelectual” que se produjo alrededor de la Independencia, aunque para muchos historiadores no se trató de un verdadero diálogo culto, sino de defensa de intereses económicos.

Del Valle, de pluma más refinada, fue el protagonista del Amigo de la Patria, periódico de tendencia conservadora, que inicialmente se negaba a la independencia, pero posteriormente pujaba por elecciones libres y por oponerse a la anexión a México. Molina era todo lo contrario.

De pluma más rústica, fue más prolífico en la producción, ya que de la misma forma publicó en El Editor Constitucional, que tras la Independencia pasó a llamarse El Genio de la Libertad, y se le recuerda por su libro titulado El Loco.

UN PRESIDENTE NOVELISTA

Antonio José de Irisarri (1786-1868) fue un guatemalteco que muy temprano en su vida (1809) se casó con una chilena, por lo que se afincó en el país sudamericano. Tuvo una destacada participación en la independencia de ese país; de hecho, por espacio de una semana (del 7 al 14 de marzo de 1814), tuvo que asumir como Director Supremo de Chile (jefatura del Estado chileno), en forma interina, mientras esperaba la llegada de Francisco de la Lastra.

Posteriormente, Irisarri se desempeñaría como diplomático guatemalteco en Nueva York, al ser embajador ante Estados Unidos entre 1855 y 1868, año de su muerte. Este “presidente chileno por un día” es considerado como el precurso de la novela centroamericana, con sus dos obras El cristiano errante (1847) y La historia del perínclito Epaminondas del Cauca (1867).

miércoles 26 de octubre de 2011

La Ley de la Selva


Conozco a un señor, de 70 años de edad, quien me contó que en menos de una semana lo asaltaron dos veces en la misma ruta de la camioneta. Afortunadamente, no le robaron mayor cosa, porque a sabiendas de cómo es la situación en el país, viaja en las camionetas sin pertenencias valiosas, y sólo guarda un billete de a Q20, Q50 o, si mucho, Q100, en caso de que le exijan algo.

Hace poco, también, pudo observar desde una calle opuesta, cómo dos hombres –que caminaban como quien no quiere la cosa– hicieron un movimiento rápido para que uno le apretara el cuello a un señor que caminaba por la acera, mientras que el otro delincuente le buscaba entre los bolsillos.

Me llama la atención que los guatemaltecos ya hemos aprendido a vivir, por no decir “conformado”, con la delincuencia. La tomamos como una actividad más o menos probable de la cual consideramos que tarde o temprano caeremos, y que, ante la impotencia de las autoridades, hemos ideado estrategias para que el impacto no sea tan negativo.

Por ejemplo, quizá usted conocerá a más de alguno que tiene dos teléfonos celulares, uno de ellos (el que utiliza habitualmente) podría ser un Smartphone o algo por el estilo, y que siempre lo lleva escondido, mientras que a la mano (en el bolsillo o sobre el asiento del copiloto en el carro) lleva otro, más barato, del estilo “Frijolito”, que le llaman.

lunes 24 de octubre de 2011

Arbenz, fin del exilio


En estos días, ha estado vigente la exposición fotográfica sobre Jacobo Arbenz Guzmán, la cual se instaló como parte de la sentencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), en la cual se ordenó al Estado de Guatemala ofrecer perdón a la familia del expresidente guatemalteco, así como otras consideraciones, como esta muestra para recuperar la memoria.

Todo empezó cuando Daniel Hernández-Salazar, al saber de la noticia de que el cuerpo de Jacobo Arbenz sería repatriado para ser enterrado en Guatemala, quiso documentar todo el proceso, por lo que tomó su cámara e hizo el recorrido desde la Fuerza Aérea, hasta que fue enterrado en el Cementerio General.

La repatriación del cuerpo tuvo lugar el 19 de octubre de 1995, y tras pasar una noche de honras fúnebres en el Palacio Nacional, fue inhumado en el Cementerio General. Previo a ello, pasó por el Museo de la Universidad de San Carlos, donde recibió póstumamente un doctorado honoris causa.

En el trayecto, que Hernández-Salazar hizo a pie, fue percibiendo a través de su lente los rostros de la gente así como de la familia. La viuda de Arbenz, María Vilanova, descendió del avión, con cierto dolor, luego de casi cuarenta años en el exilio, sin echar raíces en ninguna parte. Su esposo, que siempre quiso retornar a su patria, sólo lo pudo hacer con un traje de madera.




sábado 22 de octubre de 2011

“Buenas costumbres” de Denise Phé-Funchal

Buenas costumbres es el primer libro de cuentos de la escritora guatemalteca Denise Phé-Funchal, publicado por F&G Editores y que el próximo miércoles, 26 de octubre, se presentará a las 18:30 horas en Librería Sophos (4ª. avenida 12-59 zona 10, Plaza Fontabella), con los comentarios de Vania Vargas, Oswaldo Hernández y la autora.

A pesar de la juventud de esta escritora, Phé-Funchal parece que ya ha alcanzado una alta voz narrativa con esta publicación. En su primera novela, Las flores, ya daba avisos de tener un gran potencial para la narrativa, pero con cuatro años de diferencia, ha pulido su estilo y empieza a tener ciertos rasgos que la caracterizarán inequívocamente.

Uno de estos rasgos es la simpleza y economía de las palabras, pero la fuerte carga simbólica y emotiva que éstas tienen. Su estilo narrativo es muy depurado, de tal forma que es evidente que ha habido mucho trabajo de reescritura de sus cuentos, de leerlos una y otra vez hasta que queden perfectamente pulidos.

viernes 21 de octubre de 2011

La verdadera historia del puente de los Esclavos


El puente de Los Esclavos, en Cuilapa, Santa Rosa, aún sigue en pie, pese a tener más de 400 años de construcción, la cual data de 1579, por iniciativa del síndico Baltasar de Orena y del gobernador Pedro Mayén de la Rueda. La semana pasada, con las fuertes lluvias que provocaron la crecida del río de Los Esclavos, muchos observamos con sorpresa la fuerza de este río, pero el puente soportó sin mayores problemas.

Según cuenta la leyenda, este puente fue construido con el objetivo de enlazar el reino de Cuzcatlán con el de Guatemala, en una ruta que se estaba convirtiendo en paso frecuente, sobre todo desde la conquista de los xincas, en la región de la costa sur de Guatemala.

Los xincas, una vez esclavizados, fueron obligados a construir este puente, y de allí su nombre “de los Esclavos”. Según la leyenda, el capataz de la construcción (o en otra versión, uno de los esclavos), estaban preocupados porque ya estaban exigiendo la finalización de la obra, la cual se había quedado sin fondos; la presión fue tan fuerte, que esta persona, capataz o esclavo, decidió invocar al Diablo, e implorarle que terminara el puente, a cambio de venderle su alma.

Al día siguiente, el puente quedó finalizado. Sin embargo, el personaje de la leyenda, al ver que el Diablo le exigía su alma, se arrepintió y luchó con él para no entregársela. Satanás, enojado, pegó una patada (un manotazo, según otras versiones) que destruyó una parte del puente (una roca), la cual no ha sido posible repararla por más que se ha intentado.