miércoles, 2 de julio de 2014

El éxito tico

Los ticos, que dicen ser pura vida, recién ganaron el Grupo de la Muerte en el Mundial de Brasil 2014. ¿Paradoja? No lo creo. Los costarricenses empezaron desde hace varias décadas para elevar el desarrollo humano de su población, especialmente confiando en ellos mismos.

En estos días, supongo que a la mayoría de los guatemaltecos se sintió identificada con el buen papel que realizaron los ticos en el Mundial. Eso es bastante comprensible, a sabiendas de que la realidad costarricense es similar a la guatemalteca (salvando enormes diferencias en ciertos temas). A lo que voy es que los aficionados guatemaltecos pueden ver en los equipos centroamericanos realidades similares, como verse a un espejo. Al menos, es lo más cercano a nuestro país que se podrá ver en este Mundial.

El “milagro tico” se inició en la década de los cuarenta, casi al unísono con Guatemala; ambos países se mostraban afectados por la crisis de 1929 en la Bolsa de Valores de Estados Unidos y por la II Guerra Mundial. En la misma década, Guatemala y Costa Rica enfrentaban grandes reformas sociales, de la mano de hombres cultos.

Ello, por supuesto, movió a los sectores poderosos que se sentían desplazados, y en Guatemala se gestaron varios intentos de golpe contra Arévalo Bermejo, los cuales continuaron hasta la presión para que Arbenz renunciara. En Costa Rica, por su parte, se desencadenó una guerra civil en 1948, que motivó que un año después se suprimiera el Ejército.

Pero no solo era una simple erradicación de las fuerzas armadas, sino que se inició el proyecto de nación para que los fondos militares se destinaran específicamente para la educación. A partir de los cincuenta, los ticos empezaron a confiar en su gente, en su propio recurso humano, es decir, en educarlos y capacitarlos.

Mientras que en Guatemala, el Congreso de la República no pudo restarle poder al Ejército en la Constitución del 45 y, por el contrario, creó una doble figura de autoridad en la institución armada, para albergar las personalidades de Jacobo Arbenz (que representaba al ala académica) y a Francisco Javier Arana (afín a los militares de carrera), y que posteriormente acentuaría la división militar, que impactaría más en la Contrarrevolución, en el MR-13 de noviembre y que actualmente aún se nota cierta división castrense.

Pero como estamos hablando de futbol y de Costa Rica, cabe decir que de la mano de la eliminación del Ejército se dio un proceso generalizado en ese país para promover el desarrollo humano entre la población. Los equipos de futbol ticos empezaban por esa época, el trabajo base para tener a niños y que estos empezaran a jugar de forma recreativa. Si bien, desde hacía años lo estaban haciendo (quizá en los años veinte) en los inicios de los cincuenta tomó mayor auge.

Aunque el proceso tardó en cuajar (lo cual nos indica que no hay soluciones rápidas), casi tuvieron que pasar dos generaciones para que Costa Rica fuera a su primer Mundial, en Italia 90, aprovechando el vacío que dejó México en esa época, suspendido por la FIFA por falsear expedientes de los jugadores.

Costa Rica aprovechó la ausencia de México y representó, junto a Estados Unidos, a la Cocacaf en ese Mundial. Luego la FIFA aumentó plazas a nuestra confederación, y habitualmente los ticos han dominado la región de Centroamérica y siempre están pujando por clasificar, lográndolo nuevamente en 2002, 2006 y 2014.

O sea, no se trata de algo conseguido por casualidad, y siempre en mejora. Los equipos ticos, al menos los más fuertes, forman bases en los niños, adolescentes y jóvenes adultos, que sirven de semilleros para sus mayores. Al igual que en Guatemala, tienen un límite de contrataciones de jugadores extranjeros en su liga mayor, pero usualmente no llegan a ese límite, porque confían en su recurso humano, y casi no tienen futbolistas foráneos.

Se trata de un modelo más parecido al sudamericano, en que los equipos tratan de darle la oportunidad a los jóvenes de la comunidad, lo cual sirve no solo para competir en el torneo local, sino también para que los jóvenes tengan una opción de futuro.

Los sueldos para los futbolistas ticos son relativamente bajos, contrastados con la locura que se vive a nivel mundial. Ello impulsa a que los jugadores se esfuercen en destacar y salir a jugar al exterior. Si no estoy mal, actualmente tendrán poco menos de cien legionarios jugando en el extranjero, algunos en las mejores ligas a nivel mundial, como en España, Holanda o Inglaterra.

Por último, la mayoría de entrenadores de la liga mayor en Costa Rica son nacionales, salvo unos pocos extranjeros, pero que no son importados, sino que ya han permanecido en el país por varios años. Es decir, que prácticamente viven en Costa Rica y la superación de su recurso humano significa la superación de sí mismos.

Mientras que Guatemala, sigue el proceso contrario, en un modelo más parecido al mexicano, en que se prefiere contratar más extranjeros que nacionales. En la Liga Mayor, pueden jugar cuatro jugadores extranjeros. Y para poder evadir la regla, nacionalizan en forma fugaz a jugadores foráneos para que puedan jugar como nacionales, restándoles espacios a los jóvenes de la comunidad.

La mayoría de técnicos son extranjeros. De doce equipos, solo tres tienen entrenadores nacionales, entre ellos el Deportivo Marquense, que además jugó solo con nacionales el torneo pasado, pero más por un tema económico que por convicción.

Y, por último, los sueldos de los futbolistas en Guatemala son relativamente mayor que el resto de Centroamérica, por lo que a muchos de los jugadores nacionales se acomodan a ganar bien acá, en vez de ir a picar piedra a un equipo extranjero, como bien lo hacen los ticos, los hondureños y los panameños.


Lo del futbol solo es una excusa para hablar del desarrollo humano de la región. El éxito en el balompié y el deporte en general es solo un reflejo del nivel educativo, nutricional, social y de salubridad de la sociedad. No se trata, pues, de llegar por la fuerza a un Mundial, como pretenden hacer las autoridades futbolísticas del país, e incluso las estatales. Se trata de que el deporte, en especial el futbol, evidencie el buen desarrollo humano que tenemos, tal y como lo está demostrando Costa Rica en este Mundial.