miércoles, 15 de enero de 2014

Manual para sobrevivir el 2014

Buenos días, Guatemala. Buenas noches, China. Estamos en los estertores del año y seguramente usted está haciendo una evaluación del 2013 y programándose sus propósitos para los siguientes doce meses. O más bien, está planeando un listado de propósitos para que queden chileros y poder presumirlos en Facebook y que todxs le pregunten, asombradxs, “¿de verdad te vas a meter al gimnasio?” o “¿en serio por fin vas a terminar tu tesis?” O bien, lo más probable es que usted piense que no necesita de propósitos, porque su vida, más bien, es un despropósito.

Cualquiera que sea su caso, ya sabemos en realidad que el único propósito que se anhela cumplir es el de (sobre)vivir el año venidero. A como van las cosas en este país violento, si llegamos a vernos dentro de doce meses será ganancia.

Y no solo porque no se sabe si al salir uno de casa podrá regresar; también las deudas, la depresión, el estrés, la presión alta, la diabetes, los traumas de la niñez y las enfermedades venéreas amenazan seriamente nuestra continuidad en este valle de lágrimas. Es por ello que aquí le presento una guía práctica para (sobre)vivir el 2014, aunque no le aseguro que tendrá éxito en la vida, pero sí que la disfrutará más.

1. Lea (más)

Los libros no muerden. Al menos no cuando están cerrados, sin leerse. Entonces, ¿por qué no darle una satisfacción a nuestra maestra de Idioma Español que nos inculcó, a puro miedo de los exámenes, el hábito de la lectura? Retome esta práctica que tantos dolores de hígado le dio a esa maestra. Podría terminar de leer esa obra inconclusa de Primero Básico, ya sea esta La tentativa del león, o el éxito de su empresa. O bien, si usted ya lee, hágalo de manera más habitual. Propóngase leer, al menos, un libro al mes. Mucho mejor si el libro se sale de su zona de confort. Puede comprarlo, así estimula al gremio. Pero si se sale del presupuesto, podría prestarlo, ir a la biblioteca y, ¿por qué no?, incluso robarlo. Su educación y la cultura se lo perdonarán.

No es necesario leer el libro de moda de Vargas Llosa o Francisco Pérez de Antón. Ni siquiera es necesario leer sobre literatura. El último libro que yo disfruté, realmente, fue uno sobre cómo mejorar la memoria (no recuerdo ahorita el nombre). Usted puede buscar temas de su predilección, sobre arquitectura, brujería, maternidad, música, chistes, etc. Lo importante es que lea. Incluso puede buscarlo en otro tipo de presentación, como libros electrónicos (para leerlos mientras hace como que trabaja en la oficina) o en revistas.

De igual forma, propóngase ir al cine una vez al mes, por lo menos, pero no para ver las licas de acción, sino algo diferente, quizá cine latinoamericano, guatemalteco o independiente. Si en las salas de cine no las pasan, vaya a otro tipo de espacios, como centros culturales. También oblíguese a escuchar un disco de música diferente cada mes, al menos. O vaya a las exposiciones de pintura.

Y finalmente, abra un blog, y escriba sus opiniones de cada libro, película, disco o exposición que haya experimentado. Así expiará sus culpas por cada libro o disco robado.

Recompensa: tendrá menos tiempo para leer Prensa Libre o Siglo 21, la telenovela de odio-amor entre José Rubén Zamora-Baldetti en elPeriódico, menos muertos en Muerto Diario, y también podría evitar ver televisión.

2. Estudie las formaciones tácticas del futbol

Vea el futbol, pero no solo de su equipo favorito. Ni siquiera lo vea como aficionado. Al contrario, desde que se paran los jugadores en el terreno de juego, observe cómo es el esquema táctico. No le crea a los narradores de ESPN o Fox (y mucho menos a los delCanal 7) para quienes, invariablemente, todos los equipos se plantean de la misma forma, es decir, imitando al Barcelona. De hecho, sería buena idea quitarle el volumen o elegir la opción de “sonido ambiente” de Sky.

También observe si la formación se mantiene así, a lo largo del partido. Por ejemplo, es asombroso ver que un lateral izquierdo termine jugando prácticamente como puntero, o que un contención termina jugando como centro delantero, y que un centro delantero a veces baja a defender como central. No crea mucho eso de que Messi y Cristiano Ronaldo son jugadores excepcionales (aunque lo son); para que lo sean, necesitan de otros que hacen cosas inimaginables. Para entenderlo, considere que si pusieran a Messi en la Selección de Guatemala no lograría clasificarnos al Mundial.

En otras palabras, no se trata de enceguecerse con la pasión, sino de trata de analizar lo que usted ve. Si desea niveles mayores, empiece a ver futbol americano o, mucho mejor, ajedrez, con esa mirada analítica.

De a poco, se irá acostumbrando a ver y analizar todo lo que ocurre a su alrededor. Por ejemplo, podría terminar descifrando cuántas veces sus compañerxs de oficina van al baño o a fumar, o quién es el/la que más trabajo hace para que otrxs se luzcan. O identificar qué carril del tránsito funciona mejor (que usualmente es el que lleva la cola más larga), o discernir sobre qué día y hora es mejor para ir al banco o al supermercado.

Recompensa: su vida se complicará más, pero sus trámites serán más fáciles.

3. Lleve una libreta de notas

No necesariamente debe ser una gran agenda, o un cuaderno grande. Puede ser de esas libretas chiquititas, que caben en un bolsillo, acompañado de un lapicero que cabe en cualquier parte (menos en esa parte que está pensando –aunque también cabe ahí-). Mucho mejor si es lápiz, que evita la incomodidad de quedarse sin tinta. En cualquier caso, siempre puede usar el reverso de una factura que siempre lleva en la billetera o en el bolso; más ahora que estos documentos ya no sirven para evadir impuestos, digo, para reducir el pago del ISR.

Elija un tema del cual usted se considere expertx. Puede ser sobre perros callejeros, atardeceres, economía política, edictos de cambio de nombre, combinaciones de ropa de sus amigxs, etc.

Lleve estadísticas sobre el tema elegido; usted podría ser el/la “míster chip” de la comida callejera, por ejemplo. Las puede incluir en su cuaderno de notas, y lo puede hacer con dibujos y colores. Si abrió el blog (como le recomendé en el punto número uno), puede incluir estas anotaciones en él. No se preocupe, nadie leerá su blog. O quizá sí, dentro de siete años podría recibir el comentario de alguien que leyó y le pareció interesante su anotación sobre cuántas veces fue citado Hugo Maúl en los periódicos guatemaltecos en el 2016.

Recuerde el dicho: “Piensa mal y acertarás”; así que todas esas notas y estadísticas le servirán para poner orden y cuerpo a sus teorías. Así que si usted ve micos aparejados, no dude en anotarlo. Y si le gusta inventarse el resto de la historia, también hágalo. Seguramente acertará solo en el cinco por ciento de los casos, pero usted defienda, a capa y espada, que su índice de éxito de sus hipótesis es del ochenta y nueve por ciento.

Recompensa: estoy seguro de que, pasado el tiempo, usted enseñará esas anotaciones a sus amigxs, y estxs van a querer robárselo.

4. Ejercítese

Seguramente se avergüenza de esa timba que le cuelga por la espalda del ombligo, y que le impide amarrarse los zapatos, o recoger un billete de a veinte quetzales que encontró tirados en la calle. Por eso, haga ejercicio. Pero no se meta al gimnasio para verse ricx y mamadx, porque eso le quita el encanto al ejercicio. Con salir a caminar será suficiente. Puede hacerlo a la hora del almuerzo, por quince minutos, para regresar con más apetito.

Evite el anterior consejo si trabaja en una zona roja y salir haría que las maras lo extorsionen, o si trabaja en un call center que solo le dan veinte minutos para almorzar. En ese caso, identifique estrategias novedosas, como ir a trabajar en virula (con excepción si debe atravesar la Calle Martí bicicleteando), o bien salir a correr los fines de semana. ¿O qué tal una excursión? De esas en que uno va a caminar a una montaña del interior del país.

Aventúrese. No haga siempre lo mismo. Eso es también un buen ejercicio mental, no solo del cuerpo vive el ser humano. Cómprese uno de esos libros que tienen ciento cincuenta sudokus de dieciséis casillas, o que son tridimensionales. O, al menos, haga elsudoku de Diario La Hora, que es el mismo sudoku de hace un año, pero que ellxs creen que no nos hemos dado cuenta.

El nivel máximo será cuando decida hacer un deporte de verdad, como el ajedrez, o el billar, o conversar con alguien inteligente, y su vida va a empezar a cambiar de a de veras.

Recompensa: estará más cansadx, pero más contentx.

5. En busca del sentido del humor perdido

No se tome tan a pecho la vida. Las cosas hoy son, y mañana ya no. Así que no se debe afanar de más, a menos que le acaben de hacer un transplante de hígado de un quinceañero y se le asegure que usted aguantará más cóleras durante los próximos doscientos setenta y siete años de perro. Un poco de humor nunca cae mal.

El humor siempre servirá de rompehielo (a menos que esté en una reunión de fundamentalistas religiosos), le hará parecer más inteligente (a menos que diga un chiste idiota) y le mantendrá la salud mental.

Sea creativo con sus historias; le pondrán más atención si las condimenta un poco. Si va a usar excusas, invéntese una buena. Si llegó tarde, no culpe al tráfico. Diga que pasó toda la noche conquistando al mundo. Si se le olvidó el regalo de cumpleaños de su pareja, dígale que los de Fedex se tardaron en traer empacada la Luna. La gente se dará cuenta de la mentira, pero al menos no se enojarán.

También no evada responder las preguntas de sus hijxs, sobre todo las difíciles, las sexuales o las trascendentales. No tema, ellxs no se tomarán ideas falsas de la vida si les inventa un poquito. Más bien, les fomentará la creatividad.

Y ya que estamos en esto, ¿qué tal si le agrega humor a ese blog? ¿Y creatividad? Podría proponer, por ejemplo, soluciones absurdas y creativas, pero funcionales, a los problemas de la política y economía nacional. No tenga pena, las soluciones absurdas e disfuncionales ya las dicen en el Gobierno y en el Congreso, por lo que cualquier solución alterna será muy bien vista, o al menos dará risa. Recuerde que nuestro (casi) próximo presidente tiene de sobrenombre “Payazón”. Y que el actual mandatario se le ocurrió decir que sufrimos por el peligro de la no clasificación de la Selección mexicana al Mundial de Futbol. A comparación de ello, la Patafísica y las obras de Alfred Jarry son coherentes.

Recompensa: nada, pero su hígado se lo agradecerá.

6. Guarde bajo siete llaves la tarjeta de crédito

¿Asutadx por tanta deuda de la Tarjeta Citi o Ficohsa? Y eso que solo la usó para echar gasolina y hacer un pago de emergencia. Pero ahora parece que hubiera comprado un carro medio nuevo. Olvídese de la tarjeta y déjela en casa y tírela en una gaveta y pierda la llave. En caso de tener préstamos bancarios, también, no se acostumbre a pagar solo lo mínimo, sino que un poco más. Ello le ayuda en sus intereses y podría terminar de pagar antes de tiempo. Diecisiete quetzales pagados de más podrían hacer la diferencia y se evitaría que el cajero le devuelva el saldo en fichas de a veinticinco len.

Quizá se lamente que en su trabajo no le paguen lo que se merece. En realidad, nadie gana lo que se merece: o se es muy bueno con un sueldo bajo, o se es un idiota con sueldo alto. Los que reciben el salario justo son tan inexistentes como los unicornios o los billetes de a doscientos quetzales. Pero no se cobre esta falta de dinero pelándosela en el trabajo. Al contrario, trabaje de más. Y si le sobra el tiempo, haga otras cosas productivas. Como mantener el blog que le mencioné en el punto número uno.

Y si se queja de que no le pagan bien, pues abra una empresa. Ese cuaderno con apuntes y estadísticas le podrían ayudar a reconocer qué tipo de empresa puede ofrecer usted a sus potenciales clientes. Yo sé que quizá sea difícil a alguien interesado en anotaciones sobre el clima o sobre los partidos de softbol de Guatemala. Pero, ¿quién sabe, eh? Recuerde que el Cielo ha de ser algo así como trabajar en lo que nos gusta.

Recompensa: evitará que una señorita con acento salvadoreño le llame constantemente para recordarle el pago puntual de su deuda con el banco.

7. Abra su cuenta de Twitter

Imagínese escribir sobre usted mismo. Eso puede ser su cuenta de Twitter. No es necesario que se identifique con su nombre: puede adquirir una personalidad diferente (o más bien, su personalidad real) y que lo conozcan como tal. Ni siquiera es necesario que ponga su foto. Puede denominar a su cuenta como algunas locas que hay por allí, como Cadejo Pardo, la Filistea, Rex Mamey, o Pelancha.

Pero si su ego le hace manita de puerco para que su nombre sea reconocido, pues identifíquese con su nombre de pila bautismal y su fotografía.

Eso me recuerda que debo recordarles que a mí me encuentran en Twitter como Mario Cordero Ávila y usuario @mariocorderoa, en donde yo lxs seguiré y me interesaré por lo que escribe, con solo con que usted me siga y se interese por lo que yo tuiteo.

Por el contrario, cierre su cuenta de Facebook en donde únicamente sirve para que le envíen cadenas de oración, y para que su tía que vive en Florida, Estados Unidos, vea crecer a sus hijxs. Y para que un aspirante a reguetonero guatemalteco le envíe la invitación para que le dé like a su fanpage personal.

Recompensa: evitará que su tía de Florida lo etiquete, junto a mil quinientas cuarenta y nueve personas más en una foto (en la que usted ni siquiera aparece) de Facebook para desearle ¡Feliz 2014!

8. Hable con niñxs (si usted es pedófilx, por favor, pasar al punto número nueve)

Es lo más coherente que puede hacer. En nuestra lógica de adultxs, creemos que ya no tenemos nada que aprender, y nos equivocamos tanto en ese punto. Con los niñxs, puede ejercitarse en el consejo del punto número cinco.

Recompensa: si además de hablar también se duerme con niñxs, puede amanecer orinadx. Por lo demás, no se arrepentirá.

9. Domine el arte de buscar en el amansaburros

No se quede con dudas. Busque en el diccionario palabras que no conoce y que leyó por allí. Puede empezar con las que leyó aquí, como “estertor”, “lica”, “virula”, o “Patafísica”. Incluso, puede buscar qué significa “amansaburros”. También busque los escritores, políticos, pasajes históricos, inventos, libros, películas, etc., que usted lee o escucha mencionar, y se queda como en gallo. Puede empezar buscando quién fue Alfred Jarry. Es increíble que no hagamos esto teniendo el Internet tan fácil, y que le podemos preguntar a San Google o a Santa Wikipedia.

Pero, eso sí, no se pavonee en su blog, en Twitter o en sus conversaciones cotidianas, no se pavonee con estos conocimientos, sobre todo si los buscó treinta y tres segundos antes. Es tan odiosa la gente que presume de conocimientos prestados del Google.

Y si la vida le sonríe, y si ya adquirió el arte del bueno humor, invente sus propias palabras.

Recompensa: Esas búsquedas son solo la base para que se empiece a interesar en otros temas, y para adquirir otras palabras. Quizá, hoy, al terminar de leer esto, empiece a leer Ubú Rey.

10. Sea feliz

Especialmente, no crea en esos listados en que forzosamente le dan con exactitud diez pasos o consejos para ser feliz. Abrace a su familia. Quizá al final del 2014 ya no pueda abrazar a alguien. O quizá ya no puedan abrazarlx a usted. La felicidad no se alcanza, simplemente se es. No necesita nada. Apague cuando pueda el teléfono y haga cosas diferentes.



Recompensa: si sigue estos consejos al pie de la letra, seguramente no conseguirá nada, más que ser feliz esporádicamente, además de terminar el año con un blog, una cuenta de Twitter y un cuaderno con estadísticas y apuntes.