martes, 19 de mayo de 2009

Los dictadores de la lectura

FOTO: Alan Mills (al centro), poeta y bloguero guatemalteco, durante un foro sobre el nuevo periodismo en el 5e Salon du livre d’Amérique latine, acompañado por (sentados, de izquierda a derecha) Jean Lebrun, Zuenir Ventura, Luis Fernando Verissimo, una traductora francés/portugués y Eduardo Olivares, en panel conducido por Alexandre de Nuñez (de pie a la izquierda).


El tema del libro y la expansión de la lectura ha dado muchos jalones de cabellos en los últimos años, no sólo en Guatemala, sino que en Latinoamérica. Es común síntoma que, tras largas dictaduras, los pobladores no se sientan atraídos a las actividades intelectuales, ya que el común d los mortales sufrió de una castración de la voluntad de pensar.


Dentro de una dictadura, es un privilegio leer, y quienes tienen acceso a la lectura (más que acceso a la educación) se les potencia su capacidad de oposición. La educación, dentro de un sistema de dictadura, más que una liberación, es una cadena que ata; obviamente, los dictadores se cuidan de que en las escuelas se ofrezcan sólo los temas que les interesa para perpetrarse en el poder.


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En Guatemala, por ejemplo, desde la Independencia hasta Ubico, el sistema educativo cambiaba según los intereses del partido de turno. Los conservadores, como Rafael Carrera, no estaban interesados en la educación primaria. Es preferible, pues, tener a un pueblo analfabeto que no cuestione un poder basado en familias hegemónicas, que es, a la larga, la definición más sencilla -y por ende más simplona- del conservadurismo.


Para los liberales, como Mariano Gálvez, era preferible fomentar la educación primaria, incluso básica, para formar mano de obra tecnificada, que luego te pueda mejorar la producción industrial. Sin embargo, desestimaban la educación superior, es decir universitaria, para evitar que la población se vuelva científica, es decir, intelectual.


Claro está, que hubo liberales y conservadores que se saltearon la regla, y esto no se aplicó con jefes de Estado como Justo Rufino Barrios o Jorge Ubico, que simplemente truncaron la capacidad educativa.


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Pero volviendo a la lectura, ésta es fundamental, incluso en sistemas educativos fuertes. A través de la lectura ingresa la mayor parte del conocimiento científico. Hay otras posibilidades, claro está, pero es a través de la lectura que se pueden lograr mejores resultados. ¿Por qué? Porque con la lectura, el ser humano se enfrenta solo ante un texto. Usualmente, la lectura no debería dar posibilidades a confusiones... quizá sí a polisemias, pero nunca a conceptos completamente equivocados. Un mal lector, probablemente, no comprenda el texto, o comprenda a medias, o quizá se imagine conceptos cercanos; pero ni el peor lector comprende completamente lo contrario a lo que lee.


Además, la lectura te permite la individualidad de profundizar y acelerar el conocimiento, mientras que el sistema educativo casi siempre es colectivo, y su objetivo es que todos avancen más o menos por igual.


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Es por ello, que en pleno siglo XXI, en donde hemos salido de ciertas ataduras políticas, sobre todo en Latinoamérica, es imprescindible optar por países lectores, porque sólo así podremos potenciar individualidades intelectuales.


Claro está, con sistemas educativos tan empobrecidos como el nuestro, se parece más a un modelo neoconservadurista, que privilegia la privatización y la elitización del conocimiento.


Y, en consecuencia, este sistema neoconservadurista tampoco ha hecho mucho para favorecer la lectura. Yo sé, por ejemplo, que en países culturalmente más desarrollados, como México, Argentina, etc., el libro carece de tasa impositiva. No sólo en cuanto al IVA, sino que al impuesto arancelario e impuestos a productos para la elaboración interna de libros.


Y, se quiera o no, el alto costo de los libros es una limitante para un país en que el valor del salario mínimo es menor al costo de la canasta básica vital.


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Venezuela recién acaba de lanzar, hace un mes, su plan de Plan Revolucionario de Lectura, que consiste en la capacitación de cuadrillas que promuevan el libro, además de ofrecer, a través de las editoriales estatales, libros con valor simbólico.


Se realizó una lista de cien libros “esenciales” y se hará un tiraje de dos millones y medio de libros, es decir un tiraje de 25 mil ejemplares de cada uno de la lista de cien.


Me parece que a principios de año (no estoy seguro), el Gobierno de Venezuela también eliminó la ayuda que ofrecía a libreros y editoriales para la importación de libros.


En ese contexto, hay libros que llegaron a costar mucho dinero, como ejemplares de Harry Potter, que alcanzaron más de los 130 dólares cada uno. En consecuencia, el mercado de libros decayó, ante la queja de los libreros.


Los libreros de Venezuela indican que la mayor parte de las ventas de libros son importados, y sobre todo libros de autoayuda, los de Harry Potter y Quién se ha robado mi queso, como los bestseller.


Valga decir que la tendencia en Guatemala es similar. Si se hace un sondeo entre los libreros, estoy seguro que enumerarán a Paulo Coelho, Harry Potter, Dale Carnegie, El rinoceronte, entre otros similares.


En cambio, el plan de Venezuela (que sobra decir que está impulsado fuertemente por su presidente Hugo Chávez) contempla libros de “tendencia antiimperialista”. Sin embargo, no es del todo cierto, porque también se observan libros, dentro de la lista, como El Ariel de José Enrique Rodó, poemas de Rubén Darío o novelas de Rómulo Gallegos.


La eliminación de la ayuda para la importación fue justificada por el gobierno venezolano con que había libreros que no estaban utilizando ese dinero para ese fin, y que en cambio desviaban la ayuda para otros fines.


Quién sabe.


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¿Dictadura de libros? Sin duda, para muchos, este plan de Chávez les sonará como cualquier otra cosa de Chávez, que huele a “dictadura marxista”. Sin embargo, yo considero que el plan tiene sus pros y sus contras.


Sus contras, obviamente está que pareciera una dictadura de libros, y que hay alguien que te está obligando prácticamente a leer una lista esencial, y no cualquier libro de libre elección. Sin embargo, como dije, no todos los libros pueden ser catalogados como “antiimperialistas”, porque se caería en anacrónicas inexactitudes.


Incluso, Las venas abiertas de América Latina, el regalo de Chávez a Obama, y que muchos lo catalogaron, por ese gesto, como la “biblia antiimperialista”, no se encuentra en la lista de cien libros “esenciales”.


Las ventajas de este plan de Chávez está en que ofrece muchos libros, incluso más de lo que lee el lector promedio. Además, los ofrece a precios muy bajos, casi gratis.


Además, los libros elegidos están pensados para formar un criterio amplio, y no, como creen algunos, que para poner límites al pensamiento.


Lo malo, también, es que no será tan fácil conseguir otro tipo de libros.


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Pero, quizá, lo más rescatable es que se esté atacando a una dictadura mayor. Si hemos podido darnos cuenta, son pocas las editoriales las que dominan el mercado del libro en Latinoamérica. Empezando con la literatura, algunas cuantas editoriales españolas dictaminan, prácticamente, qué autores leer. Fundamentalmente son Alfaguara y, menor grado, Anagrama.


En las librerías, en ferias de libro, incluso en “grandes” eventos como la Filgua, son estas editoriales quienes dictaminan al consumidor qué comprar, e incluso define a qué escritores leer. Los demás libros y escritores prácticamente están siendo invisibilizados.


Recientemente, en París, en el 5e Salon du livre d’Amérique latine, la cita era muy atractiva, con la presencia de varios escritores destacados de Latinoamérica. Yo fui con el interés de comprar algunos libros, muchos de los cuales son difíciles de conseguir en Guatemala, por ejemplo.


Sin embargo, cuál fue mi decepción al encontrar la mesa de exhibición dominada por Alfaguara, Anagrama y el Fondo de Cultura Económica.


Y muchos de los autores que han sido traducidos al francés son quienes han publicado en estas editoriales.


Además, observar que ciertos medios de comunicación son los más influyentes para impulsar las agendas de sus colaboradores y trabajadores. Tales son los casos de El País, de España, y Le Monde, de Francia.


Me parece que en Guatemala se quiere replicar este mismo modelo. Ya existe cierto monopolio sobre qué leer y qué no. Los medios de comunicación normalmente dan toda su atención a los libros de estas editoriales, e incluso se tiene preferencia para reseñar sus ediciones.


Pese a ello, fue refrescante observar en el Salon du livre... algunas traducciones al francés de Augusto Monterroso (cuyos libros traducidos, un día después que fui ya habían sido comprados), sorprenderme con una traducción al francés de Tres tristes tigres de Cabrera Infante, y la presencia, en uno de los foros, del poeta guatemalteco Alan Mills.




7 comentarios:

Engler Garcia dijo...

A manera de ilustración:

"Voy con una amiga y en medio del trafico hablando de todo un poco, me cuenta que está leyendo un libro.

Yo le pregunto cual y me dice: "las siete leyes del poder" y yo mmmmm

Es que te voy a contar, fijate que para Navidad (esta plática tuvo lugar hará unas tres semanas) mi papá me dijo que me iba a regalar un libro como yo leo mucho pero no sabía cuál, entonces fuimos a AE y escogi ese. La semama pasada volvi a ir a la libreria y fijate ¡que está entre los más vendidos!

En esta semana ya me leí un par de capitulos y está muy bueno..."

Mario Cordero dijo...

Gracias, Engler, por tu comentario. Es muy ilustrativo el caso.

Como respuesta te voy a contar uno más o menos similar, que más bien fue un reclamo de un lector después de leer un reportaje sobre el poco hábito de la lectura en Guatemala que publiqué en La Hora.

"- Mire, usté, eso que dice es mentira. No es que uno no quiera leer... lo que pasa es que sale muy caro -me dijo.

"- ¿Muy caro? Si yo no dije que comprara libros caros; si a usted le gusta leer, y no tiene dinero, lea periódicos, revistas; o compre libros usados... no importa el precio, lo importante es leer -le sugerí.

"- Sí, pero yo me guío en esas listas de Artemis Edinter, y a mí me dieron ganas de leer ese nuevo libro de Isabel Allende que venden ahí. ¡Pero vale 350 quetzales! Yo no tengo tanto pisto... Así no se puede leer - replicó.

"- (Sin palabras) - respondí con mi mirada."

Ernesto Cisneros-Rivera dijo...

El miedo a la fuerza de las palabras ha sido una determinante para imponer lo que es correcto pensar, sentir y hacer... correcto desde el punto de vista de esa minoría que maneja con absoluta avaricia y crueldad los destinos de la gran mayoría.

Dictar sobre el pensamiento es un crimen contra el ser humano. Decía Gandhi: "Me puedes encadenar, me puedes torturar, incluso puedes destruir mi cuerpo, pero jamás encarcelarás mi mente". Censurar lo que leemos es una forma de encarcelar la mente.

La maestra Alicia Zendejas rubrica su cápsula cultural en una estación de radio mexicana diciendo: "Todo lo que somos está en los libros". Censurar nuestra lectura es censurar nuestra existencia, nuestros pasado, nuestro presente y nuestro futuro.

Jamás existirá en el mundo epidemia o pandemia que ocasionen tanto pánico como el que origina la palabra, pero la es que directa, honesta, veraz, gestada en la mente y el corazón.

En México somos alrededor de 105 millones de seres humanos y el nivel de lectura cada día es menor. Ello sólo refleja la debacle social, política y ética en la que nos estamos hundiendo.

Quienes creemos en la libertad de la lectura nos estamos convirtiendo en un género humano en extinción.

Sin duda, es mucho más fácil decidir por y gobernar sobre quien sabe poco o sabe nada.

Un enorme abrazo, Mario y, como siempre, felicidades por tus reflexiones críticas que saben tocar en la llaga.

ixmucane dijo...

Este post me recordó a un corto que se llama "Beton" de los de los israelitas Areil Belinco y Michael Faust.
Yo creo que, dado el precio de los libros, habría que fomentar bibliotecas, tanto en las escuelas y colegios como en las universidades, que incluyan literatura que no sea técnica. En las oficinas también podría haber una especie de bibliioteca, donde los empleados puedan poner libros que hayan leído, para que otros puedan también leerlos.
Me acuerdo que hace tiempo leí del proyecto "Libro al viento". Sabe qué fue de esa iniciativa?

el Kontra dijo...

Sin duda que las listas que publican de Sophos y AE influyen bastante y siento que de forma negativa pues en mi opinión no es lo que más se lee precisamente lo mejor igual pareciera como si solo esas dos librerías existen en Guate. Los mejores libros que he conseguido ha sido en ferias y bazares de la ciudad y del interior también. Saludos.

sergio licardie dijo...

Estoy escribiendole en su diario paranoico, no se si sea periódico o el diario íntimo que se escribe todos los días, el carácter del documento no tiene importancia. No puedo escribir mis argumentos sobre lo que Ud. escribe en La Hora porque allí, bloqueando las opiniones matan el derecho que los editorialistas tienen de conocer el choque de ideas de sus argumentos. Se que tiene un objetivo importante en ese periódico y es el de tratar de modernizarlo, pero al mismo tiempo su posición ideológica es la mas cerrada de todos los que allí escriben, probablemente por su juventud y haber adoptado integramente alguna variante política de izquierda. El fragmento anterior es como una introducción para ver si abre la puerta y poder discutir con libertad, Ya me encontré el primer bloqueo, la cuenta de google, pero lo voy a intentar, porque me interesa romper ese muro del silencio del que está rodeado en La Hora. Mi comentario sera, si logro dar el Salto de Alvarado, mi comentario será sobre algunas barbaridades escritas acerca de educación en el documento que antecedio a los comentarios.

Sergio Licardie dijo...

LOGRE PASAR LOS LIMITES.

Mariano Gálvez fue un prominente liberal allí por el año 1830 y los conceptos radicales del 2010, realmente están fuera de foco y de tino.
DICE: como Mariano Gálvez, era preferible fomentar la educación primaria, incluso básica, para formar mano de obra tecnificada, que luego te pueda mejorar la producción industrial.

Opinión
En la época de Gálvez era importante acabar con los dominios de la Iglesia Católica, enseñar a leer para conocer a los escritores liberales europeos y escribir a mano era la tecnología mas importante que podía enseñarse en la escuela, no tenían cuadernos y se escribía rayando piedras llamadas pizarras, no tenían lápices sino otras piedras para rayar. Una buena letra significaba tener buenos empleos en el gobierno, en las empresas y en cualquier centro social La obra tecnificada de esa época era principalmente los telares, la imprenta, pero no se utilizaba en Guatemala la fuerza del vapor para mover máquinas. Tampoco existía la electricidad. La escuela primaria podía ser de un año, no había básica y a los 12 o 14 años se podían tener conocimientos universitarios según el desarrollo de los niños en sus casas. La formación para el trabajo era muy importante pero como siempre, se impartía fuera de la escuela y la labor de la iglesia en ese aspecto era muy importante. Gálvez implanta los principios liberales de la educación, además crea el cementerio para no enterrar en las iglesias, el matrimonio civil como reconocimiento del gobierno al vínculo del matrimonio

DICE: Sin embargo, desestimaban la educación superior, es decir universitaria, para evitar que la población se vuelva científica, es decir, intelectual.

OPINION: Los grupos sociales que tenían acceso a la escuela no tenían ninguna educación científica. Era clásico que en esa época solo se podía ser cura, militar, medico o abogado educativamente. Los dentistas eran los barberos. La universidad enseñaba teología, aparte de los conventos y la abogacía. Los militares eran de línea y se hacían en los cuarteles. Ser intelectuales en esa época era por tener esos conocimientos o leer por su cuenta en grupos perseguidos de amigos.

DICE: no se aplicó con jefes de Estado como Justo Rufino Barrios ,….., que simplemente truncaron la capacidad educativa

OPINION: La revolución de Barrios fue una de las épocas de mayores avances en educación para Guatemala. Lo reconoce Argueta el día de hoy (2009-06-03) El Periódico. Al decir que de 1890, (77 incluido) a 1900 fue la época de mayores publicaciones en Pedagogía. Allí ya se puede empezar hablar de producción industrial y tecnología y educativamente surgieron escuelas especificas, artes y oficios, las escuelas normales y los institutos de bachilleratos, niveles que hasta nuestros días no se ha superado su influencia social y se ha entregado a la iniciativa privada gran parte de esos niveles educativos.
Cada una de las épocas tiene sus grandes aportaciones históricas, para nuestros conceptos e intereses, la adaptación al alfabeto, la traducción del Popol Wuj, es tan importante su influencia como nuestra afamada revolución de Octubre, en los 6 años de Arévalo que fue la parte mas creativa. Compare los valores históricos de ambos eventos y déles un peso de importancia y verá como ideológicamente, en estos días, se pueden destacar las influencias. Si no lo cree pregúntele a los intelectuales indígenas.

Espero poder tener la oportunidad de comentar posteriormente sus conceptos sobre los libros,