miércoles, 27 de octubre de 2010

Aquí siempre es de noche de Byron Quiñónez

La novela Aquí siempre es de noche del escritor guatemalteco Byron Quiñónez ganó el III Premio Nacional de Novela Corta Luis de Lión.

Ésta es su segunda novela, después de El perro en llamas (2008, Editorial Cultura, Guatemala; 2008, Editorial Yellow Books, Chile), y su tercer libro, siendo el primero Seis cuentos para fumar (2001, Editorial X, Guatemala; 2007, Libros Mínimos, Guatemala).

El libro se inscribe dentro de la aún incipiente novela negra en Guatemala, es decir, la novela policíaca o detestivesca, en la cual el protagonista (detective, necesariamente) sea poco ortodoxo y se acerca más al antihéroe.

jueves, 7 de octubre de 2010

Sobre el Nobel a Vargas Llosa



Para quienes me preguntan mi opinión sobre el Premio Nobel a Vargas Llosa, anunciado hoy por la Academia Sueca, debería advertir, primero, que la reacción debería ser tan compleja como se perfilan las decisiones del Nobel.

En algo tendríamos que estar de acuerdo: sin duda alguna, el Premio Nobel de Literatura es el más prestigioso para un escritor. Y, por ende, si goza de tal prestigio, es porque la misma Academia se ha preocupado en mantener un estándar de calidad, sobre todo en sus decisiones después de la Segunda Guerra Mundial.

Digo esto como previa, ya que sé que para muchos Mario Vargas Llosa no hubiera merecido el Premio Nobel, justificando este rechazo por sus posturas políticas, y muchos no se explican cómo se lo fueron a otorgar, siendo un defensor a ultranza del neoliberalismo.

lunes, 4 de octubre de 2010

Los fantasmas de Diario La Hora


Una máquina para imprenta muy antigua. Aún se conserva como decoración y para que los fantasmas se sientan como en sus años mozos.

El pasado jueves 30 de septiembre, falleció Oscar Marroquín Milla, que firmaba sus artículos periodísticos y políticos como Oscar Marroquín Rojas, y para artículos culturales utilizaba el pseudónimo de Rosauro Carmín Q.

Hijo de Clemente Marroquín Rojas, el llamado Decano de la Prensa Independiente, Oscar Marroquín Rojas dirigió Diario La Hora -el periódico privado más longevo de Guatemala-, y como periodista ganó tanto prestigio que ejerció como Constituyente en 1965, y dos veces como diputado, así como presidente de bancos, entre otros puestos.

El periodismo en Guatemala le debe la creación de la Asociación de Periodistas de Guatemala, para la protección de los derechos de los periodistas, así como darle fuerte impulso al periodismo cultural. Antes, los periódicos acostumbraban brindar sólo una página semanal a la cultura, y fue él quien adaptó la idea de un suplemento cultural de ocho páginas.
La biblioteca de Oscar Marroquín Rojas, en la cual pesa una maldición a quien se robe un libro.

Su muerte vendrá a engrosar aún más la población de fantasmas que ya se perciben en este edificio antañón de Diario La Hora, que a pesar de estar en un sector donde prolifera la indigencia, y que fue ideado como una de las viejas casonas de principios del siglo XX, ha servido para mantener funcionando este periódico, incluyendo la enorme máquina de la rotativa.

Este edificio, que a pesar de su edad y de su apariencia, es en realidad entrañable, y por ello no me extraña que haya varios testimonios de fantasmas en estas instalaciones, porque los trabajadores -algunos tan longevos como el edificio- se mantienen acá como si estuviesen en su propia casa.

viernes, 1 de octubre de 2010

Autorretrato

Converso con el hombre que siempre va conmigo
-quien habla solo espera hablar a Dios un día-
Antonio Machado




A pesar de haber llorado mucho, recuerdo una infancia feliz…


  • Freddy Mercury vestido de mujer en I want to break free
  • Mi postre de banano con miel, si es que me terminaba toda la comida
  • Dormirme con la música de Chopin o el Chapulín Colorado
  • Mis crayones marca Crayola, gruesos
  • Esos marcadores con olores a fruta
  • Los personajes de Plaza Sésamo, esforzándose por enseñarme la diferencia entre lo lejos y lo cerca
  • La música charleada del carro de helados Topsy
  • El resbaladero gigante del Hipódromo del Norte
  • Mis tenis marca Kanguroos que compré con los ahorros de todo el año. Costaron 16 quetzales
  • Los videos con bloopers de Canal 7
  • Los paseos en la Sexta Avenida, cuando aún no estaba comercializada
  • La vez que vomité en clase después de comer unos Quesifritos. El vómito sabía a queso sintético
  • La Mocosita
  • La vez que tuve mucho miedo porque mi papá me dejó solo en un comedor de la
  • Terminal. Me compró una Pepsi-Cola
  • Las Bebetinas
  • Las hamburguesas de Berlín y Burger Shops
  • Las caricaturas de He-Man
  • Esquilandia, que estaba donde ahora está PeriRoosevelt
  • El Coyote del Correcaminos
  • La vez que lloré porque vi a mis papás alejarse en el carro
  • Los muñequitos que traían las promociones de la Pepsi
  • Las tardes de domingo en el Parque Morazán
  • Las maquinitas de Donkey Kong
  • Musicales del Trece
  • La Incaparina con textura a tierra
  • Las pachas de leche, que dejé hasta los siete años
  • Las mañanas de domingo en el Cerrito del Carmen
  • Las mixtas de Frankfurt
  • El Atari
  • La televisión sin cable
  • Los forros de las pelotas de plástico, hechas con una pelota de plástico pinchada
  • Los juegos de kickball a las nueve de la noche
  • La señora que no devolvía las pelotas si se trababan en su balcón
  • Abdón narrando el béisbol
  • La pelota que se le fue entre las piernas al primera base de los Medias Rojas de Boston en la Serie Mundial de 1986 contra los Mets
  • La canción del Soldado en el Canal 5
  • Los teléfonos de disco
  • Los tiquetes de las camionetas que sumaban 21
  • Mi bicicleta californiana
  • Tom y Jerry, producido por Tex Avery
  • Los dos goles de Maradona contra Inglaterra
  • La Abejita Maya
  • El año que me enfermé con siete infecciones del oído
  • Las obras teatrales del colegio
  • Thriller de Michael Jackson
  • El breakdance
  • El cine Lux, el Lido, el Capri y el Leo
  • Los Pitufos
  • La vez que me puse salsa de tomate en la nariz para simular que me había golpeado
  • Jacinta Pichimahuida
  • Los moretones
  • Mentes Sanas, ¡Así se contesta!
  • Los patines de cuatro ruedas paralelas
  • Barbuchín
  • El homerun de Kirk Gibson contra Dennis Eckersley
  • Los libros de Ciencias Naturales de Valecillo
  • Arnold en Blanco y negro
  • La vez que me explotó un cuete en la mano, cerca del oído
  • Los Picarones
  • Las canillitas de leche
  • El anunciador del circo que gritaba “NIÑOSHHHHH NO INTENTEN ESTO EN CASA”
  • McGyver
  • Los Magníficos
  • Las clases de Moral y Urbanidad
  • Los libros de Estudios Sociales que decían que Arévalo y Arbenz habían sido los peores presidentes de Guatemala
  • Mis cincos, sobre todo las chimbombonas
  • Mi trompo y yoyo Duncan
  • Las pelotas de béisbol hechas con una pepita de aguacate y calcetines rotos
  • Campiña
  • Taco y Chalío
  • El miedo a la Llorona y El Sombrerón
  • Las motonetas Beluga
  • Edín Roberto “el Quetzalito” Nova y la vez que le ganó, él solito, a los colombianos
  • La URSS
  • Las películas del 007 con Roger Moore
  • Beverly Hills 90210, la primera versión
  • El primer beso
  • La electricidad que sentías en la piel cuando estabas cerca de la que te gustaba
  • Quitarle las coletas a las niñas
  • Vanilla Ice
  • Sugar Ray Leonard
  • El bulín de Los caballeros de la cama redonda de Porcel
  • El hombre y su mundo de Canal 5
  • La moto de Otto de la Metrostereo
  • La ponzoña de Aquí el mundo
  • El Gráfico
  • Los Supercampeones
  • Las galletas Chiki con batido de banano
  • Las tiendas sin barrotes
  • Mis zapatos con lodo
  • Mis pantalones con raspones
  • Las camisas escolares
  • La Samaritana
  • Rambo I
  • La casa con olor a frijoles
  • La flauta dulce
  • Cindy Lauper
  • Todas y cada una de las veces que me quedé dormido llorando.
  • Esa sensación de sentirme desnudo
  • Mis pañales de tela
  • Las papillas Nestum
  • Ese primer recuerdo de mi cuna blanca, alumbrada por una luz neón
  • Simbad, el Marino
  • Popeye
  • E.T., y el álbum después de la película
  • Los libros de la colección Tesoros de la juventud
  • Las películas de Cantinflas
  • Mi reloj de cuerda
  • La vez que mi hermana hizo el gran esfuerzo para reunir tres quetzales e invitarme a un combo en Al Macarone
  • La otra vez que mi otra hermana me llevó directo al hospital, porque me caí de la bicicleta californiana y necesitaba puntos.
  • El parque de diversiones de Buenaventura, al cual mi papá nunca me llevó.
  • Los carritos de Go Karts
  • Mi colección de 309 chistes de Memín Pingüín
  • Mi colección de carteritas de fósforos
  • La primera vez que me confesé con un sacerdote, y le dije que tenía rencor de Dios. El sacerdote se asustó mucho.
  • La Gallinita Tutú, que pone, tutú, los huevos, tutú
  • La marimba que precedía al anuncio de un golpe de Estado
  • La Carabina de Ambrosio, Cachún Cachú Rará y Chiquilladas
  • El disco para hacer aeróbicos de mi mamá, musicalizado por Ray Conniff
  • La boina de los Scouts
  • Snoopy
  • Kalimán
  • El álbum Vida, que costó quince centavos, lo que costaba un TorTrix
  • El Hombre de la Barra de Hielo de Titanes en el Ring
  • Cuando lloré cuando murió Beth en Mujercitas
  • El señor Vitalis y Corazón Alegre de Remi.
  • El olor de los libros de texto nuevos.

Espero que el niño que fui me mire algún día con respeto, y considere que soy o me parezco bastante a lo que él siempre soñó ser cuando fuera grande.