miércoles, 20 de abril de 2011

Simplemente, una buena noticia

Este Jueves Santo, mi hijo Miguel Antonio cumplirá dos meses de nacido. No es gran cosa lo que le cuento, y quizá a usted ni siquiera le importe. Pero, en estos tiempos en que las noticias nos hablan de divorcios por conveniencia, el simple hecho de que una familia crezca es, per se, una buena noticia.

Como decía San Pablo, “cuando era niño, pensaba como niño” (1 Corintios 13:11). Por eso, creo que el ser humano debe ir evolucionando y no continuar siendo egoísta como cuando se era niño; la persona crece cada vez que se asume mayores responsabilidades en la vida, y con cada estadio en nuestra evolución de relaciones personales, crece nuestro espíritu.

Por ejemplo, cuando una pareja se une en matrimonio (o simplemente se une), la persona deja de ser un poco egoísta, y empieza a pensar en el cónyuge. No digamos cuando nace un hijo, que el grado de entrega aumenta casi al máximo.

Hay otro tipo de vocaciones, como la vida religiosa, que opta por entregarse a un nivel mayor; también, aquellas personas que optan por la soltería para que su vida sea más productiva, como la de un científico que busca las 24 horas del día la cura para enfermedades.

En el caso de la mayoría de los mortales, se vive la experiencia de la familia, y por eso creo que usted me entiende cuando le digo que el nacimiento de bebé es, simplemente, una buena noticia.

miércoles, 6 de abril de 2011

Sophia Mertins, el nacimiento de una dramaturga





Sophia Mertins, el nacimiento de una dramaturga 

Sophia Mertins nació en Guatemala en 1985. Inició su formación artística en el país con diversos grupos de teatro y danza. Desde hace cinco años, reside en Londres, donde ha trabajado en diversos proyectos artísticos, escribe para teatro, cine y cuentos cortos. Sus últimos trabajos incluyen la presentación de un monólogo corto en la capital inglesa y la filmación de su primer cortometraje.




Mertins fue la ganadora del II Premio Nueva Dramaturgia Guatemalteca, concurso convocado por el Centro de Cultural de España, con su obra Todos los loros se llaman igual. Ésta es la historia de Roberto, quien tiene otro Roberto y puede llegar a ser varios Robertos, inesperadamente muere y junto con él el segundo Roberto. Ambos llegan a las puertas del cielo pero dado que los dos son el mismo y sin embargo distintos, deben decidir quien va a los niveles inferiores, suscitándose, a las puertas del cielo, un absurdo proceso burocrático.

El jurado del concurso, conformado por Javier Payeras, Marco Canale y Eduardo Ortiz, destacó su calidad y economía dramática, el juego teatral que la articula y atraviesa, así como una mirada lúcida frente a uno de los tabúes contemporáneos: la muerte.

Como parte del premio, la obra se montó y se puso en escena este pasado viernes. Todos los loros... es la primera incursión teatral de Sophia, por lo que tomó el vuelo desde Londres únicamente para ver la obra.

El director de la obra, Jorge Hugo Carrillo, director de Teatro Independiente Sobretablas, destacó su vez, el sugerente juego escénico, los diálogos frescos y humanos, y el hecho de que encierra un enorme reto actoral y de puesta en escena. "A nivel personal, creo que muestra lo frágiles que somos los seres humanos. Casi me atrevería a decir, que vuelve a acercarnos al Zoo de cristal que todos llevamos dentro. Me agrada lo alejada que está del panfleto político y lo cerca que permanece de la conflictividad humana. La obra de Sophia Mertins se encamina a la connotación por la vía de lo humano que, desde mi personal punto de vista, es lo que le atañe al teatro." El elenco, está integrado a su vez por Daneri Gudiel, Luis Román, Victoria Zuleta, Emy Coyoy y Braulio Padilla. La producción es del Centro Cultural de España con la colaboración de Teatro Independiente Sobretablas.

- ¿Quisiera que nos contaras un poco sobre esta obra Todos los loros se llaman igual?
- Bueno, la obra la escribí para el concurso de Nueva Dramaturgia Guatemalteca, que otorga el Centro de Cultura Española. La obra trata de Roberto, que decide que es muy complicado vivir sólo en una persona, así que se convierte en dos. Sin embargo, él muere y cuando llega al Cielo sólo admiten a una persona, no a los dos. En lo que resuelven este conflicto, él descubre quién es.

sábado, 2 de abril de 2011

El Chamalé y los narcocorridos





Esta semana, con la captura de Juan Ortiz, alias “Chamalé”, se conocieron detalles sobre este importante personaje en la vida del narcotráfico guatemalteco. Requerido por Estados Unidos, para las autoridades guatemaltecas, el Chamalé parecía no haber existido nunca. Pero, de la nada, este personaje se presentó con una historia apasionante detrás suyo. Incluso, es tan conocido que se ha dado a conocer un narcocorrido en el que exaltan su figura, y dicen que hasta Los Tigres del Norte le compusieron otra pieza musical. En esta entrega, analizaremos sobre los narcocorridos, su evolución musical, sobre todo en México, y de cómo se han convertido en un elemento de cultura popular de hoy día.

Tras darse a conocer de su captura, se supo que El Chamalé tenía tal grado de influencia que, al menos, se le había dedicado un narcocorrido. Fue Óscar Ovidio, un cantante guatemalteco más conocido como El Águila de Guatemala, quien le compuso la canción.

En ella, se presentan todas las características de los corridos latinoamericanos, en especial mexicanos. Inicia con situar al personaje en un contexto temporal y geográfico, y procede a relatar una historia que raya el punto de la heroicidad y la fantasía; esto, según los estudios, se hace para dar a entender al público que el protagonista fue un personaje real, y que con la historia se intentará exaltar su figura.

En este narcocorrido, El Chamalé es denominado como el “Hermano Juanito”, una persona muy importante y que tiene tres guardaespaldas que no lo abandonaron nunca: “Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo”, aludiendo a que Juan Ortiz presuntamente estaba muy vinculado al protestantismo. En esta  historia, cuenta sobre un supuesto pasaje de la vida real del protagonista, en el que habría sobrevivido a un ataque sufrido en El Palmar, cuando iba camino a Coatepeque.