miércoles, 16 de julio de 2008

El cliente nunca tuvo la razón

(...) nunca Anónimo, siempre Lui Même, el colmo de los colmos de cualquier gloria terrestre.
Augusto Monterroso

Ayer fui a un almacén X a comprar un producto Y, (en realidad no importan los nombres porque no quiero que esta reflexión se torne en una venganza personal).
Al llegar a la caja a pagar, el cobrador me “invitó” a dirigirme a otra sección de la tienda para pedir la garantía del producto. Tuve que tomarme la molestia de ir a pedirla; me imagino que esa es una buena estrategia para evitar que muchos, por la tardanza que ello significa, optan por no solicitarla.
Cuando llegué, una señorita con falsa amabilidad me informó que mi garantía tenía ciertas restricciones; tuve que ofrecer mis datos, los cuales posteriormente servirán para que me envíen basura por correo, y, lo que más me molestó, es que la garantía tenía vigencia por la mitad del tiempo que me había dicho el empleado que me atendió.
“¿Entonces me engañaron?”, le pregunté a la empleada, a quien se le desvaneció la falsa amabilidad por todo lo largo de la cara. Se rió nerviosa, sin importarle mi queja.
El verdadero problema es que aún nos creemos esa mentira neoliberal de que “el cliente siempre tiene la razón”, la cual nunca se ha llevado a la práctica.
Y pienso en nuestra idiosincrasia como guatemaltecos, ya que un largo período de guerra interna y dictaduras militares nos han condicionado, cuales perros de Pavlov, ha callarnos, a no reclamar por nuestros derechos como consumidor.
Sucede, pues, que hemos perdido las herramientas para quejarnos y solicitar nuestros derechos. Lo único que se nos ocurre (o que nos dejan de opción) es bloquear alguna carretera o calle principal de la capital, a fin de provocar molestias; sin embargo, el Estado no se molesta en sacar a entrenar a sus antimotines, para que afinen su puntería de sus lacrimógenos disparos, en contra de vecinos que se defienden con terroristas piedras y filosos palos de un árbol de casuarina.
Nuestra habilidad para organizarnos y provocar desestabilización a los abusadores la hemos enterrado junto a los muertos de la guerra y la violencia común. Pensamos en que vivimos en un país peligroso y damos gracias a Dios por el hecho de tener vida cada día, pero, hasta ahí, sin meternos a problemas.
Olvidamos, por ejemplo, que en las variables del juego liberal también está incluida la demanda de productos, pero estamos poco acostumbrados a quejarnos del alto precio o la poca calidad de estos; es cierto, tenemos derecho al pan nuestro de cada día, pero las empresas utilizan el Padrenuestro como estrategia de venta y no les importa subir el precio de la harina, porque, de todas formas, no seremos capaces de protestas con efectividad, y no sospechamos siquiera que los empresarios no son nada si dejamos de consumir.
Y todo esto podría extenderse a un plano mayor, al sociopolítico, en donde podríamos exigir a nuestros gobernantes y legisladores que actúen dentro de la justicia, y exigirles su renuncia en caso contrario.
Pero estamos condenados al anonimato, a no decir nunca con voz propia nuestras exigencias; si una empresa encuestadora contratada por un periódico nos contacta en la calle para pedirnos nuestra opinión si nos parece o no la gestión de Colom, sólo así podremos tener una anónima voz, sin atrever a firmar por sí mismos nuestras exigencias.

7 comentarios:

Fernando Ramos dijo...

Mario: das en el clavo, lo que pasa es que como guatemaltecos estamos acostumbrados a que nos dicen no y lo aceptamos sin reparar.

Si nos sirven la comida fría en un restaurante, la aceptamos. Si nos dicen que no nos cambiarán un aparato en mal estado, aunque tengamos dos días de haberlo comprado, lo aceptamos. Si nos cobran propina y el servicio fue malo, lo aceptamos; los ejemplos pueden seguir.

Creo que todos tenemos derecho que hay que exigir, no se debe quedar uno con la boca callada. La toma de conciencia empieza por uno mismo.

Saludos

E. Cárdenas dijo...

Buen día. Es una buena reflexión, y muy dramática.

Pero yo no diría que todos los guatemaltecos somos iguales. Los guatemaltecos que vamos a almacenes X sí, la mayoría no reclama sus "derechos", pero la mayor cantidad de habitantes de Guatemala no compramos sino en la tienda de la cuadra o en la abarrotería, donde la cosa es un poco más déspota, más alegre, y en nuestro caso, más acorde a la hipocrecía que tanto parece gustarnos. En mercados cantonales, tampoco hay garantías, ni formularios qué llenar, y ahi sí no sé cómo será la cosa.

Esos derechos, en el caso de un sistema de mercado, el de almacenes con publicidad, son muy relativos. La gente no tiene la obligación de venderte, ni vos de comprar. Cómo podés exigir algo sino con falsas sonrisas?. Eso lo rige la oferta y la demanda. La especulación existirá siempre, porque siempre ha existido, y es la que controla la oferta y la demanda, y al final, los supuestos derechos son una ilusión, y yo lo miraría al revéz, si no podés exigirle nada a tus "gobernantes", mucho menos a lo que está medianamente legislado.

En nuestro caso, porque no sé si en otros paises sea distinto, lo único que podés hacer es intentar pasarte de "astuto". En Guatemala, la gente que tiene más plata, sabe cómo comprar, qué, y dónde, y cuando. Ellos sí exigen que les den lo que han pagado. No me acuerdo dónde leí esto: - "A donde fueres, has lo que vieres" - hace varias decadas, y entonces sería cuestión de aprender. Muchos compran en Internet, al mercado yanqui y suele no importarles la garantía, entonces también parece ser cuestión de fe.

Hay también un librito de quejas por ahi en varios locales, pero como en Guatemala la ley es también en base a la oferta y la demanda, en otras palabras: la ley se la procura cada quién, escribir ahí es como escribir en un blog.

He sabido que el trabajo de la DIACO es muy bueno, nunca he intentado comprobarlo.

Pero bueno, al final, creo que ellos (almacen X) sólo querian tus datos, y creo que lo que compraste no te va a fallar. Y casi sé dónde compraste. Yo me preferí no arriesgar.

Un saludo.

EDS dijo...

En la linea de lo que mencionas, creo que yo sí colocaría el nombre de la empresa. Para hacer justicia (y no venganza como bien decis) a esto que es a todas luces un abuso.

Saludos.

Anónimo dijo...

Fijate Mario, en Guate vamos a comprar y decimos "Me hace el gran favor de venderme aquello, si no es mucha molestia". Y luego de soportar malos humores decimos "muchísimas gracias" y hacemos mil y una reverencias. Es mucho más que simple cortesía, es sumisión.
Y es que así nos programan como sociedad. En los colegiones (universidades privadas que les dicen) es la misma cosa. Los patojos pagan para "educarse" pero les prohiben pensar apenas un poco diferente a la línea dogmática de estos comercios académicos. Son clientes solo al momento de pagar sus cuotas mensuales.

Con un Estado en trapos de cucaracha, ¿quién vela por los intereses del consumidor?

espyder dijo...

Yo siempre he tratado de no "sacarle la madre" a quien me atiende de mal modo, a la fuerza, enojado y encima le pago caro, pero me resulta imposible, mas bien, y no haciendo alardes de nada, pero varias veces he quedado en hechos "bochornosos" cuando con inconformidad, alego la presencia del "gerente" por ejemplo y obligo a que se atienda mi reclamo.

En fin, creo que algo que me funciona mucho a mí y deberían de utilizar los dueños de negocios "x" y "y`s", es: "voy a tratar a la gente, tal y como me gustase a mi que me trataran"

saludos!

Tania dijo...

Creo que lo esencial para poder reclamar es conocer los derechos que tenemos como consumidores. En el caso de las garantías, las empresas tienen regularmente un tiempo de garantía estándar, y esto hay que preguntarlo siempre, y si hay dudas preguntar al gerente o encargado de tienda. La garantía no es algo que las empresas den de buena gente, lo que pasa es que es más barato para los productores dar garantía que controlar que todos los productos estén en perfectas condiciones. En muchos países es ley dar una garantía de por lo menos 2 años. En Guatemala no está regularizado, y las tiendas dan una garantía entre 3 y 6 meses (antes eran por lo menos de 1 año), esto significa que el producto que se vende en Guatemala es de menor calidad. Le recomiendo la página consumidorguate-punto-com. Saludos y gracias por tratar el tema!

Diego Vásquez dijo...

Mario Cordero:

1. Ampliando lo dicho por "anónimo" yo diría que, aunque salí de una universidad privada, pude ver un pensamiento más crítico que el que muchas veces hacen alarde en la USAC. Aunque lo acepto, no son todos, pero alegar por alegar no quiere decir tener pensamiento crítico, ni tampoco usar la parte positivista de Marx (sin leer los Grundisse por ejemplo).

2. Con lo del tema, pues siempre me ha interesado el hecho de que acá pareciera que se vive una especie de ficción del mundo capitalista, porque ni es capitalista ni es lo que era antes (feudal le dicen algunos, neocolonial otros, y otros suspiran al recordar la represión de antaño). Curiosamente la peor versión del capitalismo (no hay ninguna buena para mí, que conste) cayó acá, y pues le favoreció tanto el conflicto como la ya tradicional pasividad de los habitantes de este país.

3. Por otra parte, en realidad han sido más los mayas y los campesinos quienes se han organizado y defienden de mejor forma sus derechos. En las comunidades rurales la gente está mejor organizada que en los guettos capitalinos, donde todos se odian sin haberse conocido, y solo los une esa pendejada de la guatemalidad.

4. Para mí, a diferencia de lo que usted pone - o como también lo deja entrever el E. Cárdenas - la solución no se encuentra en la humanización del capital, que solo supondría una vuelta más a la tuerca de la cosificación, así como sucede en el primer mundo, donde ya no se vislumbran soluciones. Creo que la solución debe pasar por cuestionarse el Estado y el capital, y romper con esas categorías casi teleológicas.

Es todo, saludos cordiales a todos,