lunes, 23 de febrero de 2009

La vida no vale nada


Por casualidad, me senté en una banca mientras cargaba a mi bebé, cuando tuve que recoger mis piernas para que pasara el cortejo fúnebre. Sí, estaba en Capillas Señoriales de la Avenida Reforma, mientras saludábamos a unos amigos que estaban velando a su abuelita.


Como no soy supersticioso, no creí que nada le pasaría a mi bebé; sin embargo, la apreté con fuerza, porque supuse que estaba viendo transcurrir el paso de la vida profunda: mientras unos mueren, otros nacen… y mientras tanto, a otros, no les importa este evento casi cósmico.


Porque de algo sí estoy seguro, cuando nacimos y cuando morimos, el mundo sigue dando vueltas; a algunos seres queridos les importará, pero normalmente nuestro período de vida no afectará mucho la trayectoria del universo.


Y es curioso que reflexione sobre eso, especialmente este domingo, cuando inicia un nuevo año solar, según el calendario maya… Ese calendario que –al contrario del gregoriano- tiene armonía con el universo; está basado en observaciones de la vida profunda, del ciclo de los planetas y la periodicidad de la naturaleza, por lo que no es arbitrario, sino que tiene conjugación con los tiempos.


Y entre tanto pensar y pensar, me di cuenta que la vida no vale nada, y aunque no es una reflexión original, porque ya antes lo había dicho José Alfredo Jiménez y Pablo Milanés, me di cuenta de que nuestra visión de la vida es al revés.


Sí, porque pensamos que nuestra vida vale mucho, y seguramente que sí. Pero ese “valer mucho” tratamos de cuantificarlo con dinero. Cada año, al menos una vez, nos engañan haciéndonos creer que la vida vale demasiado, como para no escatimar esfuerzos económicos.


Lo dicen los doctores al tener un familiar enfermo, al recordarnos que la salud no tiene precio, y es mejor quedarnos pobres pero con un familiar vivo, que con ahorros pero con familiares muertos. Sin embargo, la gente muere igual, sin importar si gastaste todo lo posible.


Lo dicen las aseguradoras, al venderte cada año un papel que asegura que hiciste algo para evitar tu miedo.


Lo dicen los colegios, los supermercados, las tarjetas de crédito y todo aquel que quiere hacerte sacar dinero fácil.


Y saben qué… la vida no vale nada. Lo supe al ver la gente llorando en el cortejo fúnebre. Y, porque a la hora de la muerte, ni todo el dinero del mundo te comprará más vida. No es que la vida no merezca todo el oro del mundo. Simplemente, la vida no puede ser cuantificada según las reglas del mercado.


El nuevo año, según el calendario solar maya, estará dedicado al aire. Recién, la semana pasada, vivimos los cinco días finales del calendario, que erróneamente se ha calificado como los “días de mala suerte”, cuando en realidad son días de resguardo, de repensar tu vida, y reencausarla si fuese necesario.


En casi todas las cosmovisiones, un nuevo ciclo está precedido de un período de resguardo, de quedarte quitecito en tu casa, sobrio y pensar para qué hemos venido a este mundo.


Y pensando en muchos casos, quizá no sepamos la respuesta, sobre todo por gente que no entendemos para qué está… en otros casos, no sabemos por qué nacen los niños al mundo y mueren pequeños. Pero de algo estoy seguro, todos tenemos una misión en la vida y, cuando la cumplimos, ¡puf! desaparecemos, sin que merezcamos una explicación.


Les deseo, pues, un feliz año nuevo, según el calendario solar. Que sea un tiempo de reflexión, y que estos días de resguardo hayan servido para reflexionar sobre nuestras vidas. Les dejo la canción de José Alfredo, en donde se hinchó el hocico de razón.


No vale nada la vida

La vida no vale nada

Comienza siempre llorando

Y así llorando se acaba

Por esto es que en este mundo

La vida no vale nada

Bonito León Guanajuato

La feria con su jugada

Allá se apuesta la vida

Y se respeta al que gana

Allá en mi León Guanajuato

La vida no vale nada.


En la foto, mi bebé, vista en septiembre a través del ultrasonido 4D. Ahora está por cumplir tres meses de vida.

3 comentarios:

EDS dijo...

Interesantes reflexiones mi estimado. Sobre todo creo que uno se preocupa más por vivir mucho tiempo cuando tiene en sus brazos un pequeño ser indefenso que depende totalmente de uno.

Yo me acuerdo que antes de que naciera mi beba (ahora de 3 años) yo era muy temerario en ciertas circunstancias y me importaban poco algunas consecuencias. Sin embargo despues de que naciera mi hija, soy mas cauteloso y pienso un poco más las cosas.

Gracias por la información del año solar maya, es muy interesante.

Saludos y buena semana manito.

el Kontra dijo...

No vale nada a menos que nosotros le asignemos su valor.

Black! dijo...

no sabia que ya eras papa... felicidades por ello. realmente creo que la muerte es ya una protagonista cotidiana del país. cuando se pertio todo sentido de asombro y condolencia no lo se, pero ir a velorios es habitual, uno no sabe cuando le va a pasar, creo que la reaccion que tuviste de abrazar a tu hijo fue normal, aferrarte a lo que queres y saber que le has dado la vida pero que este es un camino duro y lleno de alegria y dolor, tu espirirtu de proteccion se manifesto y que bueno poder transmitir con abrazos la seguridad de que la vida es dura pero que le ayudaras a sobrellevarla.

saludos vos