
Todo empezó en un lejano siglo, cuyo número no deseo acordarme, en que los ingleses, en una de tantas invasiones, observaron a dos nativos jugar con una especie de pelota de hule, intentando encajarla en un pequeño marco de piedra. Los jugadores, a lo Hunahpu e Ixbalanque, eran muy hábiles, y podían jugar con las manos, la cabeza, la rodilla, la cadera...
Los ingleses, más listos, dijeron que ellos habían inventado el futbol cuando vieron que éste tuvo éxito comercial, sobre todo en los Mundiales. Sin embargo, los ingleses le hicieron la variante de que, como todo lo hacen a patadas, establecieron que no podía jugarse con las manos.
Y así, a lo largo de la historia, los equipos han encontrado diferentes formas de jugar, según la parte del cuerpo con que lo hacían.


