viernes, 25 de junio de 2010

Oda al futbol (palimpsesto)*


Todo empezó en un lejano siglo, cuyo número no deseo acordarme, en que los ingleses, en una de tantas invasiones, observaron a dos nativos jugar con una especie de pelota de hule, intentando encajarla en un pequeño marco de piedra. Los jugadores, a lo Hunahpu e Ixbalanque, eran muy hábiles, y podían jugar con las manos, la cabeza, la rodilla, la cadera...

Los ingleses, más listos, dijeron que ellos habían inventado el futbol cuando vieron que éste tuvo éxito comercial, sobre todo en los Mundiales. Sin embargo, los ingleses le hicieron la variante de que, como todo lo hacen a patadas, establecieron que no podía jugarse con las manos.

Y así, a lo largo de la historia, los equipos han encontrado diferentes formas de jugar, según la parte del cuerpo con que lo hacían.

La pirueta: El efecto Brecht en la literatura guatemalteca


Eduardo Halfon se ha convertido en uno de los escritores simbólicos de la literatura guatemalteca actual, lo cual es contradictorio porque su narrativa se aleja mucho del canon de lo que hemos reconocido como letras nacionales. ¿Qué es literatura nacional? Eso bien podría dar para otro artículo periodístico o, incluso, un libro. Pero mi objetivo en este texto no es esto.

Decía, pues, que Halfon es uno de los escritores más mediatizados internacionalmente y que, en consecuencia, es uno de los representantes de la literatura guatemalteca. Pese a esto, no hay mucho de guatemalteco en sus páginas. Su narrativa puede tener como escenario ambientes guatemaltecos, pero no es el mismo espacio que hacía uso, por ejemplo, Miguel Ángel Asturias o los narradores del período bélico del país.

Por ejemplo, en su más reciente novela, La pirueta, es la historia de un pianista serbio, Milan Rakić, quien ofrece un recital en La Antigua Guatemala, donde conoce al narrador, un tal Eduardito o Dudú.

martes, 8 de junio de 2010

Consejos del Manual del Manager



Cuando el partido de béisbol está muy aburrido y cuando el equipo propio va perdiendo, el manager del equipo puede llegar a aprovechar cualquier decisión dudosa para salir a protestar aireadamente contra el umpire, de tal forma que debe hacerse expulsar.

Inclusive, si no logra tan rápidamente su propósito, debe patear el suelo, a fin de llenar de polvo los zapatos del umpire, hecho que lo enoja gravemente. Tras esto, es inevitable la expulsión.

Pero, ¿por qué un manager querría hacerse expulsar? Si el partido está aburrido, el público debería estar apagado, y con una falta de respeto así a la autoridad, es bastante probable que el público se anime.