De mis primeros recuerdos en torno al futbol, me acuerdo del Mundial de España 82, pero muy a lo lejos. También recuerdo los partidos de la Selección Nacional para los Juegos Centroamericanos que se disputaron en Guatemala, en la década de los ochenta. Y recuerdo la final del entonces torneo de la Liga Nacional de 1985, entre Comunicaciones y Juventud Retalteca.
En realidad, no recuerdo mucho de los anteriores torneos. No creo haber visto ningún partido completo. Del Mundial, me recuerdo, más bien, jugando con un carrito impulsado por una vejiga, mientras mi papá miraba por televisión los partidos. De la final entre Cremas y Reu, no recuerdo el partido: recuerdo a Hermenegildo Pepp Castro.
Esa final había sido muy reñida: 0 a 0 casi hasta los últimos minutos. En eso, el árbitro pitó un penal a favor de Comunicaciones, el cual parecía muy dudoso. Por ello, los de Reu protestaban airadamente, mientras que el gran tamalón que era Pepp Castro se imponía por sobre todos, además de que era el que más protestaba.
Los de Juventud Retalteca estaban empeñados a que ese penal no se cobrara, y hasta amenazaron con abandonar el campo. Sin embargo, varios minutos después, el penal sería cobrado, y Pepp Castro era la última esperanza para detenerlo.