jueves, 18 de octubre de 2012

Althusser nunca vio a Dora, la Exploradora



Cuando se inventó la televisión, y ésta empezó a llegar a los hogares, se vendía bajo el ideal de que este aparato iba a reunir a la familia, para que juntos observaran el programa favorito de todos. Sin embargo, décadas después, la televisión ha sido, más bien, motivo de desunión. Y, aunque toda la familia esté reunida para ver un programa, en realidad son soledades quienes lo están observando. Este hecho ha merecido que la televisión merezca más críticas como destructora de la cultura y de inteligencias.

Sin embargo, ha habido una tendencia para que la televisión mejore y se elimine sus efectos perniciosos, como el sedentarismo y la poca interactividad, lo cual es mucho más dañino para los niños pequeños, que, embobados, podrían pasar todo el día observando la televisión.

Desde hace unos cuarenta años, Plaza Sésamo (Sesame Street, en su nombre original en inglés), intentó hacer un cambio en esta tendencia, al mostrarse como educativa y valiosa, sobre todo para el público infantil, preescolar y escolar. Este programa era un bálsamo para la niñez, sobre todo porque los programas infantiles se caracterizaron, por muchos años, por la extrema violencia, como Tom y Jerry, La Gata Loca o Looney Toones, en que se golpeaban inmisericordemente, haciendo creer a la niñez que la violencia era perfectamente normal y sin consecuencias.

En pleno siglo XXI, ha surgido una nueva generación de programas educativos, especialmente para preescolares, que recoge todos los avances en la ciencia pedagógica para aplicarla en sus programas. Y con motivo del próximo Día del Niño, presento el siguiente análisis para poder comprender un poco más a los pequeños de la casa.

LA NUEVA TELEVISIÓN INTERACTIVA

Si no estoy mal, el primer programa de esta tendencia habrá sido Las pistas de Blue, estrenada en 1996. Se trata de una perrita caricaturizada que va dejando huellas en objetos, para que su dueño, personificado por un actor de carne y hueso, devele el deseo de la mascota. El programa se estrenó en el canal Nickelodeon, que se ha caracterizado por la innovación de nuevas tendencias en la televisión, no solo en cuanto a las técnicas para elaborar programas infantiles, sino también en el contexto ideológico en que se producen.

Nickelodeon pareció haber encontrado la fórmula con Las pistas de Blue. Posteriormente, en el 2000, estrenan Dora, la exploradora, una niña latina en Estados Unidos, bilingüe, a quien le gusta salir a explorar y resolver problemas, al paso de que va enseñando palabras en español al original público infantil angloparlante. Cinco años después, como un spin off de Dora, surge Go, Diego, go!, un niño hispano, primo de Dora, que sigue más o menos la misma tendencia. Solo que Diego se enfoca sobre todo en la temática ambientalista y de protección de los animales y los ecosistemas.

La misma Nickelodeon ha lanzado otros programas similares, como El equipo Umizoomi, de dos hermanos y un robot diminutos, que ayudan a resolver problemas a niños de Umiciudad, utilizando las Matemáticas, en todas sus disciplinas, desde la Aritmética, pasando por la Lógica Matemática y la Geometría.

Las Mascotas Maravillas es otro buen ejemplo, producido por Nickelodeon, en que tres animalitos: un pollo, una tortuga y un hámster, rescatan a otro animalito en problema. El objetivo pedagógico del programa es enfatizar el trabajo en equipo, además de que la mayor parte de la trama es cantada en clave de ópera.

El último programa realizado bajo esta óptica es Ni Hao, Kai-Lan, una niña que se propone enseñarnos a hablar chino mandarín, y reforzar la inteligencia emocional de los niños.

Tras el éxito de esta tendencia de televisión educativa, Disney Channel empezó a producir programas similares. La Casa de Mickey Mouse inició en 2006, con el ratón insignia de esta productora, acompañado de personajes habituales, como Donald, Goofy, Pluto, Minnie, Daysie, en mayor medida, y apareciendo con menos frecuencia: Pedro, el profesor Von Pato, Clarabeya y Chip y Dale.

También ha producido, más recientemente, Jake y los piratas, en el cual retoman al Capitán Garfio y su segundo a bordo, Smith, aunque el protagonista es Jake, un niño pirata, y su tripulación, quienes, pese a ser piratas, son allegados de Peter Pan, quien nunca ha aparecido, pero sí es referido en la serie. Finalmente, Oso, agente especial, un osito de peluche, que, a la usanza de los espías de la Guerra Fría, se le asignan misiones para ayudar a niños pequeños a desarrollar por sí mismos algunas actividades, como cepillarse los dientes, comer fideos sin ensuciarse, o ponerse una curita.

El programa El jardín de los sueños, producido por Cbeebies, también utiliza esta metodología, aunque este canal está dirigido a niños entre 1 y 3 años, cuando los anteriores referidos es para niños entre 3 y 5 años. Cbeebies tiene otro tipo de programas, también muy buenos, pero que por su público objetivo, bebés, no duran más que cinco minutos: también son pedagógicos, pero no pueden

CARACTERÍSTICAS

Este tipo de televisión posee muchas características del proceso de enseñanza pedagógica. Es decir, tienen las siguientes características: se fijan objetivos al principio del programa; celebrar cada logro alcanzado; se busca que sea una enseñanza integral, que incluya el fortalecimiento de las inteligencias múltiples (teoría desarrollada por Howard Gardner); ser interactivos, esperando respuestas de los discípulos; ser incluyentes y no caer en el maniqueísmo; utilizar muchas repeticiones como herramientas para el aprendizaje; uso de herramientas específicas que ayudan a facilitar la tarea, y finalizar resumiendo todo lo sucedido.

Repasaré estas características haciendo alusiones a algunos programas.

RUTA TRAZADA

Cada programa presenta un problema, que se anuncia desde un principio. Los personajes se mueven con el fin de solucionar el problema. Usualmente, el objetivo general se divide en tres, que serían los objetivos específicos; el tercer objetivo específico es, además, el objetivo general. Cada programa resuelve esto de diferentes formas.

El más pedagógico, a mi gusto, es Dora, la exploradora. En la introducción, se establece el problema, que usualmente es un lugar a donde llegar (porque Dora casi siempre se propone llegar a un lugar). Cuando se establece a dónde deben ir, Dora consulta el Mapa, que es un personaje habitual. El Mapa posee la ubicación de todos los lugares. Para llegar al punto deseado, propone dos puntos intermedios, es decir, tres lugares por dónde pasar. Estos tres se convierten en los objetivos.

Go, Diego, go! que en su estructura es muy similar, resuelve esto en forma similar. Diego casi siempre tiene que viajar para salvar a un animal en peligro. Con la ayuda de una cámara mágica, logra ubicar al animal en medio de la selva, y luego hace un alejamiento para ver un panorama más amplio: allí se pueden ver desde ya dos puntos intermedios, que le servirán al personaje de guía para poder llegar.

En el caso de Las pistas de Blue, los tres objetivos se van marcando porque la perrita deja siempre tres huellas en objetos. Cuando se encuentran estos tres, el dueño de Blue se sienta en su “sillón para pensar”, y trata de descifrar lo que Blue quiere.
En Oso, agente especial, cada tarea que debe enseñar a los niños pequeños, está conformada por tres pasos, que se los dicta un aparato electrónico especial que el osito de peluche tiene en su chaleco. Por ejemplo, para lavarse las manos, los tres pasos serán: mojarse las manos, echarse jabón y secarse.

En el caso de La Casa de Mickey Mouse, los objetivos se van marcando por las herramientas que se utilizan. Usualmente son cuatro herramientas que les son dadas al principio para cumplir la misión, solo que los personajes no saben exactamente para que les servirán. Solo a medida que avanzan, se dan cuenta de qué herramienta necesitan. Siempre se les incluye una herramienta “misteriosa”, que no es visible, y que es utilizada solo cuando ya no queda otra, o cuando es evidente que otras herramientas no son útiles para las necesidades

CELEBRACIONES

El proceso pedagógico requiere que con cada logro, se haga una celebración. En este caso, con el cumplimiento de cada objetivo específico o paso, cada programa lo evidencia de alguna forma. Y cuando se cumple el objetivo general, la celebración es mayor.

En el caso de Dora, una orquesta de insectos, que va a acompañando a Dora, ejecuta una fanfarrea, que es más efusiva al final. Además, se canta una canción, que repite cada programa “Lo hicimos, lo hicimos, lo hicimos muy bien.” En casi todos los programas es similar. En Las pistas de Blue, cada pista encontrada es anotada en una libreta, y cuando se descubre el misterio, se canta una canción. En La Casa de Mickey Mouse, se canta y se baila la Mouse que Marcha. El Equipo Umizoomi invita a bailar, mientras que Jake y los piratas cuentan los doblones de oro que fueron encontrando en el camino; con cada objetivo cumplido, se les entrega cierta cantidad de doblones, según la dificultad del objetivo, y finalmente se cuentan todos, con una canción. Oso, agente especial recibe una medalla tras completar una misión, mientras que Las Mascotas Maravilla reciben un trozo de apio, comida que les encanta.

INTELIGENCIAS MÚLTIPLES

Cada programa se esfuerza por tener un desarrollo integral, siguiendo las teorías de las inteligencias múltiples de Howard Gardner y sus continuadores, que son las inteligencias: matemática, espacial, lingüística, musical, afectiva, etc. Y aunque tengan una tendencia especial hacia cierta inteligencia, tratan de incluir todas las inteligencias.

El equipo Umizoomi es un caso particular, porque su objetivo es reforzar especialmente las matemáticas. Mientras que Ni Hao, Kai-Lan busca la inteligencia afectiva. Go, Diego, go! refuerza el área ambiental.

REPETICIONES E INTERACTIVIDAD

La Pedagogía ya había descubierto que la repetición es útil para el aprendizaje. Solamente que erró el camino, porque consideró que leer infinitas veces hasta aprenderlo de memoria era el camino. Las repeticiones son útiles cuando los niños empiezan a descubrir cosas conocidas dentro de lo desconocido. Es por ello, que en la nueva televisión educativa, estas repeticiones se forman por clichés o gags de los personajes, que se repiten en todos los programas. Las canciones son un buen ejemplo de ello. En Dora, casi siempre cantan una canción entre objetivo y objetivo, que ha tenido algunas variaciones con respecto a las temporadas. O bien, las mismas canciones de celebración son parte de estas repeticiones, o la aparición de ciertos personajes.

Las Mascotas Maravilla cantan casi toda la trama en clave de ópera, y existen ciertas estrofas que se cantan en cada programa, a tal punto que los mismos niños empiezan a cantarlas. O bien, en Oso, agente especial, que repite “Todo es parte del reto… bueno, más o menos”, cada vez que se equivoca.

Estas repeticiones solo sirven para marcar ciertos puntos, aunque se incluyen de tal forma que no consuman mucho tiempo. La mayor parte de la trama es desconocida.

Asimismo, esta nueva televisión educativa invita a la interactividad. Donde es más evidente, es que los personajes lanzan preguntas a los televidentes, intentando romper la barrera de la llamada “cuarta pared” (en las teorías de Brecht). Pero no solo preguntan al niño televidente, sino que dejan un lapso en silencio, en el cual se supone que los niños responden.

Los niños tienen algunos mecanismos para responder. En Las pistas de Blue, hay una voz infantil, de un personaje que no se mira nunca, y que supone ser la voz del niño espectador. En Dora, se les presentan las opciones en forma visual, y una flecha (como si fuera el puntero del mouse de la computadora” elige la opción correcta. El niño, idealmente, está señalando la opción correcta con el dedo. En Diego, es similar, solo que sin puntero del mouse, sino que la opción correcta se ilumina.

En los programas de Disney, usualmente dejan un espacio para que el niño responda, y el personaje simplemente interacciona según la respuesta esperada. Por ejemplo, Mickey Mouse siempre pregunta al inicio del programa: “¿Quieres entrar a mi casa? (espacio de unos cinco segundos) Muy bien, pasa adelante”, y la cámara se abre como si caminara, simulando el movimiento del niño.

INCLUYENTES Y SIN MANIQUEÍSMOS

Estos programas tienen la característica de ser incluyentes. Por ejemplo, es más que evidente que Dora es una niña latina, que debe desenvolverse en inglés (Estados Unidos, obviamente), pero que en su casa habla español, por lo que su objetivo es enseñar algunas palabras en español a los televidentes (en su versión traducida al español, es al revés, intenta enseñar inglés). Otras personas se dividen entre los que hablan inglés y español, sin que existan conflictos entre ellos. Incluso, Botas es un mono que habla inglés (en el original) y es el mejor amigo de Dora. Es obvio el intento de inclusión de los migrantes latinos, usualmente discriminados en Estados Unidos. El mismo hecho es el de Diego, que también es latino, y de igual forma es bilingüe.

De la misma forma, se incluyen personajes que usualmente son discriminados en la vida real, como las diferentes etnias o personas con discapacidad. Además, la mayoría de personajes son femeninos, rompiendo la hegemonía de personajes masculinos en las caricaturas. El mejor ejemplo de ello es Las Mascotas Maravillas, porque de los tres animalitos, dos son hembras, incluyendo a la líder, una hámster. Además, se invierten los roles de género, porque el otro personaje femenino, una pollita, tiene actitudes que usualmente se atribuyen a los hombres, como la valentía, y el tercer personaje, una tortuga macho, tiene actitudes femeninas, como ternura y paciencia.

En cuanto al maniqueísmo, estos programas evitan simplificar las categorías de bueno y malo, eliminándolas. De hecho, ningún personaje es mayoritariamente malo, sino que simplemente tiene algunas actitudes negativas. Por ejemplo, en Diego, se enfrenta con un par de monos que crean problemas, pero no por maldad, sino por descuido. Luego de que Diego les hace ver el error, ofrecen disculpas y prometen no volver a hacerlo.

Los programas de Disney dan un giro a su tendencia maniqueísta original. En Mickey Mouse, Pedro, personaje que ejecutó papeles de malo (de hecho, en películas anteriores, este personaje era llamado “Pedro, El Malo”), deja de serlo. Interactúa con los personajes y usualmente ofrece algunas dificultades para el desarrollo de la resolución del problema, pero no por maldad, sino que a veces por torpeza o por ignorancia. Además, es evidente que antaño era representado con una pata de palo (también se le llamaba antes Pedro Pata de Palo), pero ahora aparece con sus dos piernas, para eliminar la relación entre maldad y discapacidad, que es incorrecta.


En Jake y los piratas, el Capitán Garfio sigue siendo un antagonista, pero no con maldad verdadera, sino con problemas y motivaciones contrarias, que los hace competir con Jake. A veces se unen al final, porque perciben que buscan lo mismo.

Otro detalle que hay que agregar en esta cuestión de personajes buenos-malos, es que los protagonistas, que intentan comportarse bien (aunque a veces tengan comportamientos erráticos) buscan imponerse de buena forma cuando otros personajes, moralmente no tan buenos, intentando portarse de un modo no correcto.

El ejemplo más claro, nuevamente, es el de Dora, la exploradora. El Zorro, el personaje con más actitudes negativas, usualmente intenta quitar los objetos a la protagonista. Para evitarlo, Dora sabe que diciéndole enfáticamente que no, el Zorro terminará por irse. “Zorro no te lo lleves, Zorro no te lo lleves, Zorro no te lo lleves”, repite para imponerse, sin recurrir a la violencia. Ello también refuerza el concepto que no hay que permitir que la maldad impere, lo que revierte la idea tradicional de que el “bueno” no tiene muchas herramientas ante el “malo”.

Sin embargo, de vez en cuando, el Zorro logra quitar el objeto, como para enseñar de que no siempre las cosas salen como se quiere. Cuando esto ocurre, el Zorro lanza lejos el objeto; y cuando surge la desesperanza entre los personajes, éstos se disponen a enmendar la situación y se ponen a buscarlo. Esto también refuerza el concepto de que no se pueden quedar con los brazos cruzados cuando hay contratiempos, incluso si éstos fueron provocados por personajes maliciosos, y que provocan problemas aun cuando no hay razón aparente.

RESUMEN

Finalmente, los programas terminan siempre con una recopilación de lo aprendido. Dora pregunta siempre al final: “¿Cuál fue tu parte favorita?”, y tras unos segundos de espera, para que el niño televidente comente, ella y Botas dicen su parte favorita, a modo de resumen. “Diego”, arma un rompecabezas de cuatro piezas con el animal rescatado. Cada pieza aparece después de hacer una pregunta y que el niño responda correctamente.

Durante la “Mouse que Marcha”, Mickey Mouse recuerda lo que hicieron en la aventura del día, y Oso, agente especial recuerda cuáles fueron los tres pasos que siguieron para completar la tarea asignada. El jardín de los sueños, de Cbeebies, termina con un cuento para que los personajes se duerman; el cuento es la misma historia que ellos vivieron durante el programa, pero no se dan cuenta; pero el niño lo debe percibir como una historia conocida, en la cual repasan lo ocurrido.

CONCLUSIÓN

La nueva televisión educativa pretende empezar a influir en la conciencia de la niñez desde muy temprana edad. Los ejemplo acá vistos se refieren para un público entre 3 y 5, etapa en que el niño aún no ha empezado su educación formal, es decir, preescolar. Hay programas que incluso ya van dirigidos a niños entre 1 y 3 años, que son más simples pero también con intenciones educativas.

¿Es esto lo ideal? Quizá, no. Pero al menos, la televisión empieza a eliminar algunos componentes negativos, como la violencia dentro de las caricaturas. En un mundo moderno, es casi imposible esperar que un niño pase sin que la televisión sea al menos un momento del día. Idealmente, se espera que el niño no pase todo el día pegado a la pantalla, y que se dosifique la televisión a pocos minutos, quizá no más de una hora. Incluso, los mismos creadores de estos programas advierten sobre los problemas del sedentarismo que provoca la televisión, y mueven a los niños a moverse dentro del mismo programa. Incluso, algunos programas atacan este problema, como es el caso de Lazy Town, un programa cuyo objetivo son niños entre 5 y 10 años y los invita a hacer ejercicio; incluso, hay personajes que pasan todo el día practicando videojuegos o viendo televisión, y se les corrige por esta actitud negativa.

Pero, volviendo al punto, la televisión está asumiendo cada vez más un rol más importante en lo que se refiere a la transmisión de ideologías. Ya no le basta con los programas de opinión o los noticieros dirigidos hacia el público adulto. La transmisión ideológica ahora se inicia desde la temprana edad, ofreciendo a los niños algunas tendencias de lo que el mundo globalizado considera positivas: trabajo en equipo, corrección política, tolerancia a las diferencias, protección al medioambiente, etc. Claro está, que todo ello, inmerso en las tendencias globalizantes, hace correr el peligro de que los criterios se vayan unificando, eliminando las diferencias locales y haciendo de todo un producto uniforme.

Louis Althusser, en su ensayo Ideología y aparatos ideológicos de Estado, advertía que la escuela se había constituido como el mejor mecanismo de transmisión ideológica del Estado, sobre todo porque en el siglo XX ya se había aceptado como “buena” la noción de que todo niño debe estudiar, al menos completar la primaria. Desde la escuela (y, por extensión, todos los establecimientos educativos), los grupos de poder pueden transmitir su ideología a los más pequeños, quienes crecerán adquiriendo estas conductas, además de que, a fuerza de repetirlas en la casa, también las pueden transmitir a sus mismos padres.

“Ningún Aparato Ideológico del Estado dispone durante tantos años de la audiencia obligatoria (y, por si fuera poco, gratuita...)” que la Escuela, escribe Althusser en ese ensayo.

Sin embargo, el modelo educativo de la escuela ha tenido siempre muchas críticas, y que cada vez van más en aumento debido a que se profundiza la crisis, por la necesidad de más maestros y más recursos para la población educativa, y esta demanda no puede ser cubierta, profundizando las deficiencias. Por ello, la Pedagogía actual ya no se limita a concentrarse en la escuela, sino que busca otras formas para hacer una educación integral.

La televisión, por ejemplo, es una de ellas. Y quizá una de las más poderosas, porque este aparato se ha constituido como uno de los objetos infaltables dentro de los hogares. Si Althusser consideraba que la escuela tenía un enorme poder, no solo por estar dirigida a niños, sino por su carácter de gratuidad y obligatoriedad que la mayoría de Estados habían declarado, sin duda que estaría sorprendido al ver estos programas de las nuevas tendencias de educación educativa; la televisión no solo es gratuita (en la mayoría de canales) sino que tiene un carácter de obligatoriedad, y ello sin que esté regulado por las leyes de los países. No, Althusser nunca vio a Dora, la exploradora; si lo hubiera hecho, hubiera sido un capítulo más en su ensayo sobre las transmisiones de ideologías y hubiese concluido que la televisión dirigida a los preescolares era mucho más potente que la misma educación primaria.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Excelente informacion mis hijos tienen 2 y 5 años respectivamente y les encanta los programas educativos el mayor ahora esta cambiando sus gustos y ya no mira tanto cbeebies ahora le gusta mas discovery kid caso contrario el menor que es fiel a la cadena londinense, desde el punto de vista paterno creeo que los programas de antaño (de los cuales muchos crecimos con ellos) promovian si no expLicitamente de una forma subliminal el ABUSON o lo q hoy se conoce como BULLY es de esperar que esta nueva generacion evolucione desde el origen su manera de ver el mundo. F.Nelson