lunes, 21 de enero de 2008

Balam (1/5)

Escenario
El escenario presentará el salón central del Palacio de Zaculeu, capital del Reino Mam. Al fondo una pared formada por grandes bloques de piedra blanca. Por la derecha del espectador, habrá una abertura que es la puerta al exterior del Palacio. Por la izquierda, otra abertura que será la entrada hacia el balcón; éste se encuentra al centro y arriba del muro. En el salón central del Palacio, habrá un trono, preferiblemente de piedra blanca, que estará revestido de una piel de jaguar. Habrá objetos que denoten un pueblo guerrero: lanzas, macanas, escudos... Todas las armas estarán hechas con roca, madera, piedras preciosas y obsidiana.
Personajes
BALAM: Rey mam. Actúa como un jaguar. Es un hombre alto, moreno, fuerte, casi llegando a los 40 años. Su temple es fiero y guerrero, aunque sus decisiones denotan humanidad. Viste un taparrabos amarillo y su cabeza está adornada con largas plumas verdes. Tiene un cetro de unos cincuenta centímetros de piedra porosa verde, que tiene incrustadas piedras preciosas. Su vestimenta de guerra es una capa con piel de jaguar y un collar hecho de maíz.
QUEJ: mensajero mam. Actúa como un venado. Rápido, sensato, noble. Hombre de unos 30 años. Viste un taparrabos anaranjado oscuro. Para la batalla se le investirá con cuernos como los de un venado.
BATZ: mezcla de bufón y de hechicero. Actúa como mono. Distraído, solidario. Aunque no es su naturaleza, defiende cuando es necesario y ataca con agilidad. Hombre de unos cuarenta y tantos años. Taparrabos negro y una capa del mismo color. Para la guerra se le investirá con una garras filosas hechas de madera, cuero y obsidiana.
ICBOLAY (1): consejero de Balam. Actúa como una serpiente. Sensato, sabio, cauteloso. Hombre de unos treinta y tantos años. Taparrabos verde. Su cabeza está adornada con pequeñas plumas negras, rojas y amarillas. Se le investirá para la batalla con una especie de casco con incrustaciones de jade.
TIXL: jefe guerrero mam. Actúa como un tapir o danta. Fuerte, perseverante y musculoso. A pesar de su juventud de unos 25 años, su sabiduría y fuerza es sorprendente. Taparrabos rojo y una lanza de unos 2 metros con punta de obsidiana. Se puede adornar sus brazos y piernas con detalles rojos y amarillos.
GONZALO DE ALVARADO: conquistador español. Actúa como un caballo. Arrogante, negligente, feroz y firme. Viste una armadura ligera de metal y ropas azules, rojas y amarillas. Tiene armas de fuego antiquísimas.
CORO: representa al pueblo mam. Actúa y viste como pájaros de diferentes colores y especies (deberá haber aves grandes y feroces como halcones, hasta pequeños como colibríes.) Comentan las acciones, intervienen en las conversaciones, pero sus opiniones no pesan. Aprueban o desaprueban las decisiones de Balam. Es importante que ellos investirán a todos los nobles mames, salvo a TIXL, para la guerra. En general, pesa sobre ellos el augurio de la derrota.
Inicia la acción.
Escena primera
Antes de descorrerse el telón, iniciará una música triste (2), que aparecerá recurrentemente. Al abrirse el telón, aparecerá el escenario descrito, con BALAM parado en el balcón, preferiblemente de espaldas. El coro estará dividido, algunos entrarán por la derecha, otros estarán en el centro del salón y otros saldrán por detrás de los espectadores. Al llegar todos al centro, caminarán sin dirección, sin verse las caras y sin toparse, simulando la vida cotidiana del pueblo. Al cesar la música, los integrantes del coro moverán sus brazos como alas y harán movimientos propios del ave que representan. Al entrar QUEJ por la derecha, se detienen y le abren espacio en el centro. QUEJ entra dando unos pequeños saltos ágiles, como un venado.
QUEJ.— (A Balam.) Valiente varón, vos que reinás cuanto ves desde tu balcón, Balam, Kaibil Balam, prestame atención. (BALAM voltea su cuerpo dando un rugido felino.)
BALAM.— Noble varón, audaz mensajero, Quej, que corrés por la selva como jugueteando con las aguas, ¿qué noticias me traés?
QUEJ.— Nuestro pueblo amigo, el reino K’iche’, ha sucumbido ante los invasores del norte, del negro norte.
BALAM.— (Asustado.) ¿Cómo? ¿Y no siguieron el consejo que les di?
QUEJ.— Valiente guerrero, astuto estratega, Balam, Kaibil Balam, Rey de los ahuehuetes. Tu consejo fue audaz y tu plan tenía augurios de éxito. Vos dijiste, vos aconsejaste que los k’iche’s se hicieran pasar como amigos del invasor, e invitar, pacífica y cordialmente, al conquistador, al invasor, hijo de la Puerta del Sol, a que junto con su ejército entraran a su territorio, y de noche, incendiar la ciudad con el conquistador dentro. Pero la sospecha y la traición previnieron a Luz en el Rostro, y mató a Oxib Queh y a Beleheb Tzi, príncipes k’iche’s.
BALAM.— (Como pensando en voz alta.) ¡Qué mal sino! (Desciende al salón central. Mientras tanto, el CORO empieza a aletear.)
CORO.— K’iche’, el Reino K’iche’ ha sido derrotado. Ya no seremos más su colonia. Nos hemos librado de la opresión k’iche’.
CORANTE 1.— Sin embargo, habrá que registrar en la historia que el glorioso reino Mam fue servil ante su opresor.
CORANTE 2.— Pero piensa. Talvez, por la decisión de nuestro jefe y Rey, Balam, Kaibil Balam, de ayudar a nuestro opresor, nos hemos librado.
QUEJ.— Yo mismo estuve en la batalla en las afueras de Xel’ hu. El príncipe guerrero Umán, Tecún Umán, peleó con gran ferocidad, hasta que su sangre tiñó el río Xequijel. Al ver este mal augurio, Balam pensó en el peligro de un invasor tan fuerte como los Hijos del Sol.
CORO.— Nuevos tiempos vendrán para nuestro pueblo, los nietos de los ahuehuetes.
CORANTE 2.— Balam complació a los dioses, y éstos lo complacieron con la emancipación de nuestro pueblo.
CORANTE 1.— ¡Cuidado! Me parece que esta historia no ha terminado.
CORO.— Nos parece que nuestra historia no ha terminado. (Dicho esto, el CORO empieza a aletear como aves de mal agüero. BALAM sale por la izquierda, acompañado por ICBOLAY. BALAM entra caminando en cuatro patas y, al llegar al centro, se para dando un salto ágil. ICBOLAY entra muy cadenciosamente, como deslizándose.)
BALAM.— (A Quej.) Quiero que me confirmés la noticia. ¿Los k’iche’s han sido derrotados? Habla, valiente varón, expresalo claramente aquí, junto a mi consejero (3) Icbolay.
QUEJ.— Los guerreros del k’iche’ han sido derrotados, y sus príncipes herederos, muertos.
BALAM.— (Al coro.) Y ustedes, ¿qué es ese mal agüero que acongoja su corazón?
CORO.— Nos parece que nuestra historia aún comienza.
BALAM.— Nada de eso. Es tiempo de celebrar.
ICBOLAY.— Tené cuidado, Balam. La derrota de nuestros hermanos no merece la alegría de nuestro corazón.
BALAM.— (Enfático.) ¡Pero eran nuestros opresores!
ICBOLAY.— (Colérico.) ¡Y vos les eras servil! (Se calma.) Además, tené en cuenta que un enemigo más fuerte está cerca, y no vaya a ser...
BALAM.— ...si se atreven a atravesar nuestras azules montañas. (Al CORO.) Celebren, celebren, que hoy, nuestros dioses se han acordado de nosotros.
CORO.— Nuestra historia está por comenzar.
CORANTE 1.— Nuestra historia aún no ha terminado.
CORO.— Nuestra historia aún no ha empezado.
CORANTE 2.— Nuevos tiempos vienen para nosotros.
CORO.— Nuevos e incógnitos tiempos vendrán para nosotros.
CORANTE 1.— Nuestra historia está por terminar.
CORO.— Nuestra historia está por comenzar. (El CORO aletea mientras se empieza escuchar la misma música triste y las luces se van apagando totalmente. Al llegar la oscuridad total, la música estará en su más alto volumen.)
Escena segunda
Luz paulatina mientras desaparece la música. El CORO se encuentra concentrado a la derecha. BALAM está sentado en su trono. A su derecha, ICBOLAY, y a su izquierda, TIXL. BATZ está al centro haciendo suertes para entretener a BALAM y a los demás; por ejemplo, puede imitar animales, suertes con fuego, malabares... QUEJ interrumpe bruscamente la función. Al ver interrumpida la función de BATZ, se acerca a BALAM dando pequeños saltos, como los de un venado.
QUEJ.— Valiente varón, rey guerrero, Balam, Kaibil Balam, el favor de los dioses aún no ha sido completo.
BATZ.— (Burlón.) No te favorecerán si seguís interrumpiendo la alegría del pueblo.
BALAM.— ¡Calla, Batz! No es momento para tus bromas. (A Quej.) ¿Qué sucede?
BATZ.— Tras caer los príncipes herederos, Tepepul, heredero del reino K’iche’ en la línea que marca el Tz’olkin, ha tomado el mando.
ICBOLAY.— Tepepul siempre tuvo envidia de tus azules montes y de tu ciudad amurallada, Balam, rey misericordioso.
BATZ.— Seguramente fue llorando tras el conquistador. (Burlándose.) ¡Buaa, buaa! Yo debo ser el nuevo rey. ¡Buaa, buaa! Hijo del Sol, déjame ser rey.
BALAM.— ¡Basta! Ningún enemigo merece el ridículo.
QUEJ.— Lamento decirte, Balam, jaguar justiciero, que Batz tiene razón; justamente fue con Luz en el Rostro y reclamó su trono, aunque no de manera tan ridícula como lo hizo Batz.
BATZ.— Es que nunca me cayó bien...
ICBOLAY.— Pero el conquistador no es benevolente. Debe de haber algo detrás...
QUEJ.— Como siempre, tienes razón, astuto Icbolay; te mueves con precaución y tus comentarios son siempre certeros. El conquistador puso una prueba de amistad a Tepepul para que pudiera gobernar; éste informó sobre nuestro reino, que estábamos sometidos al k’iche’ y que vos, rey Balam, ideaste la estrategia para acabar con el conquistador.
TIXL.— Traición... Después de que nos unimos al k’iche’ para enfrentar al invasor. Yo mismo estuve en la batalla.
BATZ.— (Con burla.) Luz en el rostro, nosotros te queríamos recibir con cordialidad, pero el pueblo mam se sublevó... Ellos tienen la culpa. ¿Los castigarás?
TIXL.— Yo mismo pude comprobar en la batalla de Xequijel que el invasor era fuerte, pero poco numeroso. Únicamente debemos temer por sus lanzas que mandan fuego y truenos.
QUEJ.— Pues, para terminar de ganarse la confianza del invasor, Tepepul ofreció dos mil guerreros para invadirnos. (BALAM salta de su silla y cae en cuatro patas, camina en círculos y se detiene bruscamente dando un grito felino. Luego se para.)
BALAM.— Tixl, a prevenirse, alistá a tus hombres y enviá dos emisarios para que puedan ver más allá de nuestros azules montes. (Con desconsuelo.) Icbolay, necesito tu ayuda.
ICBOLAY.— Recuerda siempre acudir a los dioses.
BALAM.— ¡Los dioses...! (Asustado, sale corriendo.)
CORO.— (Al ver a BALAM salir corriendo, empieza a aletear.) ¡Los dioses! ¡Los dioses! (Aletea más asustado.)
CORANTE 1.— Nuestra historia ya comenzó.
CORO.— Nuestra historia está terminando.
CORANTE 2.— Nuestra historia empieza a acabarse.
CORO.— Nuestra historia ya terminó. (Las luces empiezan a apagarse y la música triste empieza a sonar, subiendo el volumen.)
Referencias de la primera y segunda escenas
1 Querido director: te reto a que implementes este personaje en una mujer. Aunque es inverosímil para la historia, la personalidad de Icbolay está más adecuada a una mujer. Te apuesto una pluma de quetzal que al público le encantará. En este caso, usarás un vestido, de una sola pieza, verde, con el decorado en la cabeza que se describió.
2 Querido director: ¿has escuchado Noche de luna entre ruinas? Te la recomiendo para esta obra.
3 Querido director: si aceptaste el reto de hacer que una mujer interprete a Icbolay, debes cambiar el masculino por el femenino de los diálogos.

1 comentario:

Hop dijo...

Interesante como la historia se repite....

el son "El Rey Quiché" habla de cuando quemaron a los reyes quichés, talvez te quedaría bien para una de las escenas del coro..