viernes, 18 de julio de 2008

Signos de fuego de Ronald Flores


“Signos de fuego” del escritor guatemalteco Ronald Flores ofrece, como lo dice la portada, una visión panorámica de la literatura guatemalteca de los últimos cuarenta años del siglo XX. Fue publicado el año pasado por la Editorial Cultura, como parte del premio del Certamen Permanente Centroamericano “15 de septiembre”.

El tema de ese certamen era cualquier análisis sobre la literatura guatemalteca entre 1960 y 2000; podía ser un tema puntual, un autor, una obra, un grupo de autores, etc. Ante esta gran gama de posibilidades, Flores optó por una visión panorámica.

La historiografía literaria de Guatemala tiene algunos ejemplos de visiones panorámicas, como la “Historia de la Literatura Guatemala” de Albizúrez / Barrios y Barrios; “La identidad de la palabra” de Arturo Arias; “Visión crítica de la literatura guatemalteca” de Dante Liano, o “Historia crítica de la novela guatemalteca” de Seymour Menton.

Sin embargo, las obras anteriores no alcanzan a analizar los últimos años del siglo XX, sino que sólo llegan aproximadamente a 1980; además, los últimos años descritos ya perdían fuerza por la cercanía del tiempo en que fueron escritas esas obras.

Pasados ya algunos años del fin de siglo, corresponde empezar a ver la segunda mitad del siglo veinte en conjunto, como un bloque literario cuya coyuntura particular fue caracterizada principalmente por la guerra interna.

“Signos de fuego” se centra en esta perspectiva. Los signos a los que hace referencia el título, son las obras literarias, y el fuego está marcado por la violencia de los últimos años en nuestro país.

Ronald Flores acierta en empezar este ensayo con Miguel Ángel Asturias como el punto de fuga de sus reflexiones, además de describir el contexto literario intelectual con el que empieza la década de los sesenta.

Uno de los méritos de esta obra del autor, es que se aparta de la tradicional “crítica asturiana” (si es que existe esto en Guatemala), que refiere únicamente las conocidas “Hombres de maíz”/ “El señor presidente”/la trilogía bananera. En cambio, empieza revisando las últimas obras de nuestro Nobel, para descubrir un nuevo Asturias. “Tres de cuatro soles”, “Mulata de tal”, “Viernes de dolores”, son las obras analizadas por Flores.

A partir de la obra de Asturias, y la conmoción socioliteraria que representó el Nobel para el país, revisa la producción de Mario Monteforte y de Luis Cardoza, que formaban un tridente representativo de las letras guatemaltecas.

Sentadas las bases de su hipótesis, Flores avanza en la línea del tiempo, ofreciendo un capítulo por cada década. En los setenta, valora la obra de Severo Martínez, Ana María Rodas, Augusto Monterroso, Marco Antonio Flores y otros más.

En los ochenta, Mario Payeras, Luis de Lión, la Rial Academia, Rigoberta Menchú y Francisco Morales Santos. Para terminar en la década de los noventa, valorando a Humberto Ak'abal y Rodrigo Rey Rosa.

Como apéndices, incluye breves reflexiones sobre Francisco Alejandro Méndez y Javier Payeras, para tocar en parte la producción literaria de los primeros años del siglo XXI.

Como se mencionó al principio, “Signos de fuego” es una visión panorámica de la literatura guatemalteca. Es decir, no pretende profundizar en un autor u obra en particular.

Como era parte de un concurso literario, la obra debía tener limitaciones en el número máximo de páginas, por lo que, en una visión panorámica se convierte en una exigencia.

Ronald Flores, pues, debió ser muy hábil para condensar 40 años de literatura en cierto número de folios, lo cual no es nada fácil si se piensa detenidamente. Es difícil tener la capacidad de decir lo principal, sin dejar detalles sueltos, y sin caer en la tentación de dar más espacio a uno o a otro autor, obra o período.

Existe un tercer apéndice, en que se enumeran los libros destacados desde 1960 hasta el 2005, publicados por guatemaltecos. Obviamente, faltarán algunos libros, pero el criterio de Flores debió prevalecer para identificar cuáles eran los principales. Como cualquier lista, habrá acuerdos y desacuerdos; lo que sí no se duda es que es una recopilación valiosa de títulos. Las visiones panorámicas, usualmente, se olvidan de incluir este tipo de material.

Es de suponer, para concluir, que sólo esta publicación no basta para conocer la literatura guatemalteca reciente, pero sí se convierte en un aporte pionero para empezar a estructurar una crítica literaria de calidad para evaluar nuestras letras recientes.

3 comentarios:

PROSÓDICA dijo...

Gracias por compartirnos esta obra, me pareció sumamente interesante, sobre todo por que no es fácil hacer una reseña panorámica que incluya años tan recientes como el 2005. Creo que teniendo la fecha tan cercana muchas veces cuesta ser objetivo, sobre todo en este país, en el que el poco trabajo que haces siempre es criticado y jalado para abajo hasta botarlo. Aprecio mucho el valor del autor....hay que tener valor en el medio de la literatura para hacer una evaluación de la misma, en la que seguramente quienes te leerán, serán a quiénes se les expone.

Me gustó este post vos. Ahora a conseguir el libro y el tiempo para leerlo. Me dejaste picada.

abrazos

E. Cárdenas dijo...

Buen día. Me permito dejar otro comentario en este blog.

No he leído ningún libro de Ronald Flores, ni los de las otras visiones panoramicas que mencionás, pero en general, en mi opinión todo lo que acá (Guatemala) se llama "Literatura Guatemalteca" es lo escrito en castellano, mayormente ladino o criollo (una de las razones por las que no me atrae tanto la literatura guatemalteca).

La perspectiva, no literaria, sino de vida de los autores, escritores, parece no haber podido superar el conflicto de clases y el dominio racial y economico de una minoría, y en muchos casos los temas indigenas, literariamente se abordan de manera paternalista o folklorista, y en un porcentaje sumamente bajo.

No pongo en duda la sensibilidad de los escritores, como artistas, ni el valor estético de sus obras, por que su calidad ha sido reconocida, pero parece ser que el arte en Guatemala no se salva de las tendencias economicas y sociales, e incluso es fácil reconocer a qué sector pertenece cada artista, cuando en mi opinión los artistas debieran ser los primeros y en muchas ocasiones los únicos en dibujar a su sociedad de manera más real.

Siendo un territorio con 23 idiomas, con más del 60% de población indigena, en especial en la última mitad del siglo pasado me pregunto si no existió más literatura contemporanea en idiomas mayas, garifuna, etc. y en este inicio de siglo debieramos ver, cada vez más literatura en idiomas mayas, pero no es así.

Los premios nacionales de literatura, juegos florales, en mi opinión debieran ser abiertos para libros escritos en todos esos idiomas, y eventualmente merecer un premio uno de ellos.

La iniciativa de Rey Rosa, al crear un premio para literatura en idiomas mayas, me parece algo muy grande, pero eventualmente debiera ser el mismo premio el que englobara a toda la literatura escrita dentro del territorio de Guatemala, y también este tipo de reseñas.

Soy un aficionado a estos temas, me gustaría leer tu opinión, Mario, de ser posible.

Saludos.

Anónimo dijo...

Mario: sinceramente agradezco tu comentario. Respetuosamente, Ronald