lunes, 11 de mayo de 2009

Quasimodo viste a la moda


Notre Dame, vista desde la orilla opuesta del Sena.


La catedral de Notre Dame es quizá el punto religioso más significativo de París. Este París que está más preocupado por el perfume; el París de los diseñadores del Boulevard Saint Germain; el París de las mujeres con falda y medias negras rotas; el París de hombres de camisa a rayas, corbata, sobretodo, pantalón de lona y tenis blancos. Notre Dame es un sitio fuera de lugar –un no lugar- dentro de París. Los parisinos pasan por él; sino fuera por los turistas, este lugar estaría desierto, y no tendría sentido que los músicos estuvieran en sus alrededores esperando alguna generosa moneda de, aunque sea, veinte centavos de euro.

Violinista en las afueras de Notre Dame.


La visita a Notre Dame es una de las obligadas en París; la fila no es tan larga como para subir la Torre Eiffel. Un minuto y ya entraste. Además, tiene la ventaja de que su ingreso es gratuito, y eso es un buen motivo para este París carísimo, que te cobra tres dólares por una veladora que en Guatemala vale cien veces menos que eso.


Encaminándose a la entrada principal de Notre Dame.


Veladoras en Notre Dame. Éstas valen alrededor de doce dólares.


Las dimensiones de la Iglesia parecen transformadas. Desde fuera, pareciese un enorme bastión de la religión parisina, pero por dentro se reduce a su mínima expresión. Pese a las numerosas recomendaciones al entrar, sobre apagar el celular, quitarse el sombrero o gorra, y respetar a quienes hacen actos de fe, el respeto hacia esto es casi imposible ante una horda de turistas que buscan conocer París de un sopetón, para luego irse a sus países y decir que conocieron París.


Las iglesias góticas fueron construidas con la visión cosmogónica-arquitectónica de que, al estar dentro, sientas tu alma despegar hacia el cielo. Por eso, los mandalas que ahí les llaman rosetones… por eso las torres que parecen pinchar las nubes, porque a través de ellas tu alma sube, y cual embudo, pero al revés, te conduce suavemente hacia el cielo.


Vista hacia arriba de la fachada central.


Mandalas-rosetón en Notre Dame.


No sé si ya lo habré dicho, pero París es demasiado grande como para que te entre en los ojos. Tenés que usar todo tu cuerpo, todos tus poros para que te penetre París. Si no, te da igual ver la Torre Eiffel o la Torre del Reformador.


Volviendo a Notre Dame, la experiencia es un puro acto de turístico. Entras, tomás unas cuantas fotos y te vas. Así nomás, no hay nada más.


Casi nadie tiene la calma de guardar su cámara y sentarse. Casualmente, mientras me quedé sentado simplemente, dio inicio un concierto con el Órgano, esa bestia que suspira musicalmente, pero que se necesita de maestría en los dedos para tocarlo.


El órgano mayor de Notre Dame; detrás, un Mandala-rosetón.


Después de un buen rato, empecé a salir, siempre entorpecido por los japoneses que se quedan parados por doquier para tomar fotos. Y, debo decirlo, entre la multitud, vi a Quasimodo, ese ser que, a pesar de su fealdad, su belleza espiritual hacía que la gente se compadeciera de él y le hiciera caso para salvar a Esmeralda de las garras de la justicia.


Sí, lo vi, pero ni él ni los turistas se dieron por enterados. Como buen parisino, vestía con camisa a rayas, pantalón de lona, tenis blancos y sobretodo, ahh, y una bufanda.


Afuera, una bosnia-herzegovina inmigrante me preguntaba, con su mal inglés, si yo la entendía. Me dijo que la ayudara, porque en todo el día sólo había comido un pedazo de pizza. Me compadecí de ella, a pesar de que yo sólo había comido unas Tortillitas Señorial, y sólo pensaba en pasar comprando agua pura en algún expendio.


La gente pasaba de ella sin atender su súplica, tal como Quasimodo, hace varias centurias, pedía agua por piedad, y sólo una gitana fue capaz de compadecerse.

5 comentarios:

MMMesquinca dijo...

y allá que te dijieron, te doy opciones:

BIENVENIDO A LA CIUDAD MÁS CURSI DE EUROPA...

BIENVENIDO AL HOGAR DE QUASIMODO!

BIENVENIDO A UN PAÍS DESARROLLADO QUE NO SE APENA TANTO POR LA GRIPE PORCINA!

ese cronista español si que nos puso en que pensar en cuanto a bienvenidas a países se refiere!

PROSÓDICA dijo...

Ah, París!... (suspiros míos). Qué dicha la tuya la de ir a conocer. NM la verdad es que siempre la imaginé distinta, no sé, un poco más grande, creo. Sin embargo guarda ese misticismo de ser precisamente la gran ND que hace que uno se sienta con respeto por su misma estructura.
Buenas Fotos Mario.
Muchos, muchos abrazos.

ixmucane dijo...

Notre Dame es bonita, aunque mi lugar preferido en Paris es el Museo Rodin, así como mi lugar preferido en México es la casa de Frida Kahlo. Esa combinación de arte y pasión (Rodin-Camille Claudel, Frida-Diego) me emociona un montón. Cada uno con sus traves, verdad? ;-)

ixmucane dijo...

Ah, y que disfrute mucho Paris! Muchos saludos.

Mario Cordero dijo...

Pues, no, obviamente no me dijeron ninguna de esas opciones, MMMesquinca, pero sí es cierto lo de la gripe porcina, porque de todos los aeropuertos que pasé, en éste fue el único donde no vi paranoia, a pesar de tener muchos más casos que en Guatemala. Gracias por tu visita.

Gracias, Prosódica; es cierto, ND pareciera más grande por fuera, pero no por eso pierde su encanto.

ixmucane: es cierto, de los lugares que he ido el que más me ha obligado a repensar mi vida ha sido el Museo Rodin, sobre todo al ver la escultura de las Tres sombras, pero eso lo contaré en un post posterior. Gracias.