jueves, 31 de enero de 2008

Ugo Hernández: "El maniquí ya no es el medio, sino el fin"

El artista guatemalteco Ugo Hernández presenta en el Cantón Exposición de Cuatro Grados Norte, una muestra fotográfica, cuyo objeto es el maniquí, en donde realiza un recorrido desde que el ser humano inventa el maniquí, y luego de cómo se revierte esa tendencia, es decir, que el maniquí inventa al ser humano.
Hernández presenta 37 fotografías de la historia del maniquí, desde que éste servía al sastre para confeccionarle la ropa a una persona, hasta que se convirtió en el modelo a seguir, la figura perfecta. "El maniquí ahora se convirtió en un objeto de deseo", expresó el artista.La idea es criticar a la sociedad de consumo, puesto que la figura del maniquí se ha convertido en un patrón de belleza.
De acuerdo con el artista, el maniquí era antes un artefacto que ayudaba a confeccionar y para colgar ropa en los aparadores. El ser humano empezó a vestirse por necesidad, por frío o por protegerse de los rayos de sol. Pero, luego, la vestimenta se ha convertido en una esclavitud, si es que ésta se utiliza en el sentido que la moda impone.Al ver ahora un maniquí, dice Hernández, no se mira la ropa, sino la figura del maniquí, y el comprador impulsivo desea adquirir la ropa, los zapatos, la peluca, los aretes, en fin, los objetos, con tal de parece a la figura del maniquí.
Las fotografías de Ugo están compuestas por los maniquíes, los cuales, en su mayoría, fueron tomados de aparadores de Nueva York y Madrid. Como parte del proceso creativo, el artista eliminó el fondo, y lo llenó de negro.
Esto es, según explicó el autor, todo lo negativo que hay detrás del mundo de la moda: la bulimia, la anorexia, la esclavitud a la moda, la drogadicción, el consumismo, etc.En algunos casos, el maniquí se vuelve tan real, que llega a confundirse a un ser humano. O más bien, diría el autor, el ser humano llega a confundirse con el maniquí.
"Lo que yo quiero expresar es que somos víctimas de nuestra propia creación. Antes el maniquí era rústico, sin cabeza, sin expresión; se amoldaba a nuestra fisionomía. Ahora, nosotros estamos condenados a parecernos al maniquí".
El título de la exposición se refiere a ello: "Imitación plebeya", porque este deseo de parecernos a lo artificial, no nos acerca a la belleza, sino a lo burdo y cursi. La muestra estará abierta hasta el 9 de febrero del presente año.

El abandonao que no engrasó su carreta

Hoy, el célebre cantautor y folclorista argentino Atahualpa Yupanqui cumpliría cien años de nacido. Él es el más importante músico argentino, quien inició la huella para que otros latinoamericanos continuaran su legado: Mercedes Sosa, Los Chalchaleros, Horacio Guarany, Jorge Cafrune, Alfredo Zitarrosa, José Larralde, Víctor Jara, Ángel Parra y Marie Laforêt, entre muchos otros.
Su nombre original era Héctor Roberto Chavero Aramburo, hijo de un descendiente quechua y su madre vasca.
Creció en la pura pampa; uno de sus textos, El canto del viento, expresan su amor más profundo al campo:
"mientras a lo largo de los campos se extendía la sombra del crepúsculo, las guitarras de la pampa comenzaban su antigua brujería, tejiendo una red de emociones y recuerdos con asuntos inolvidables. Eran estilos de serenos compases, de un claro y nostálgico discurso, en el que cabían todas las palabras que inspirara la llanura infinita, su trebolar, su monte, el solitario ombú, el galope de los potros, las cosas del amor ausente. Eran milongas pausadas, en el tono de do mayor o mi menor, modos utilizados por los paisanos para decir las cosas objetivas, para narrar con tono lírico los sucesos de la pampa. El canto era la única voz en la penumbra. Así, en infinitas tardes, fui penetrando en el canto de la llanura, gracias a esos paisanos. Ellos fueron mis maestros. Ellos, y luego multitud de paisanos que la vida me fue arrimando con el tiempo. Cada cual tenía 'su' estilo. Cada cual expresaba, tocando o cantando, los asuntos que la pampa le dictaba".
Aun cuando fue escritor y estudioso del folclor, es más recordado como músico, de donde no se le puede separar de su guitarra. Intentó con el violín, del cual fracasó, pero su puro amor fue la guitarra.Nuevamente, en El canto del viento, comenta sobre su instrumento musical:
"Muchas mañanas, la guitarra de Bautista Almirón llenaba la casa y los rosales del patio con los preludios de Fernando Sor, de Costes, con las acuarelas prodigiosas de Albeniz, Granados, con Tárrega, maestro de maestros, con las transcripciones de Pujol, con Schubert, Liszt, Beethoven, Bach, Schumann. Toda la literatura guitarrística pasaba por la oscura guitarra del maestro Almirón, como derramando bendiciones sobre el mundo nuevo de un muchacho del campo, que penetraba en un continente encantado, sintiendo que esa música, en su corazón, se tornaba tan sagrada que igualaba en virtud al cantar solitario de los gauchos."
Desde joven empezó a firmar sus poemas como Atahualpa Yupanqui. Su conocimiento de la cultura quechua le hizo componer este nombre, que significa, etimológicamente, "el que viene de lejanas tierras para contar algo".
La revista del Partido Comunista de Argentina publicó una entrevista con el también artista gaucho Mocho Mierez, uno de los entrañables amigos de Atahualpa Yupanqui, a manera de homenaje en su centenario. Algunos fragmentos de esta entrevista está transcrita a continuación.
¿Dónde lo conociste?
En un subsuelo de Av. de Mayo, con mi papá, mi mamá, eran maestros, y mis dos hermanitas. Era como ver cristalizado un sueño, por que vos ibas flotando en el medio del Paraná e ibas mirando las ciudades, el campo, en esa época había yacarés y los veíamos como se acercaban...
Estamos hablando de un pibe de 6 años que viene en ese viaje mágico a Buenos Aires y vive un momento mágico: encontrarse con Atahualpa.Yo lo conocí a Atahualpa porque mi papá era un gran admirador y gran amigo de él, tal es así que tenía todas las ediciones de su música y las de Gardel. Mi papá tocaba la guitarra, tocaba muy bien. Fue mi primer maestro de guitarra y eso nos unió?
Y cómo fue ese momento, en que lo viste por primera vez?
En la peña Mi Rancho, que estaba en un hotel, hasta hace unos diez años, no recuerdo cómo se llamaba, pero bajábamos a la izquierda, estaba atestado y mi papa pidió permiso, porque tenía entradas, nos sentamos y antes de escucharlo fuimos a saludarlo, todavía no estaba actuando. "Le vengo a presentar a mi hijo". "Buena astilla tiene que ser", dijo Atahualpa. Después nos vimos en distintas oportunidades. Aquí en Buenos Aires, siempre fue revelador, se sentaba conmigo a tomar un café interminable. No me daba cuenta de lo que pasaba; cuando murió mi papá él estaba en Europa, como a los tres o cuatro años viene, lo voy a ver y le digo: "Don Ata, mi papá se ha ido, me dejó encargado que lo saludara". Me abrazó diciendo: "Usted tiene con qué consolarse, tiene su guitarra".
¿Qué es lo que hoy, pasados unos cuantos años, valorás de lo que aprendiste de Atahualpa?
A cantar siempre la verdad. Así me esté cayendo voy a cantar la verdad, porque en las arenas bailan los remolinos, la primera canción que hizo, y las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas, está todo ahí, todo resumido ahí, en su primera canción.
Matarlo y callar una voz que hoy, a cien años de su natalicio, sigue totalmente viva?
Viva no solamente en la canción folclórica, se ha trasladado al rock, al tango, a infinidad de modalidades que no registramos, porque es el más cantado. Y sería aun más cantado si tuviéramos un posibilidad cierta en un mundo no tan contradictorio como éste, una posibilidad de difusión de la canción folclórica. Hay infinidad de artistas que no tienen la posibilidad de grabar, ni siquiera de actuar.

miércoles, 30 de enero de 2008

Revolucionarios sin causa


James Dean marcó con su imagen en el cine, al rebelde sin causa, clisé que atrapó a miles de jóvenes de ese entonces y que lo incrustaron en su genética para inyectarlo a la próxima generación. Lo que pasa es que también la imagen del Che Guevara se metió por ahí, y más que rebeldes, en Latinoamérica la gente se creía revolucionarios sin causa.
El contexto de la Guerra Fría en nuestro continente favoreció para que muchos tomaran posiciones de izquierda, sin que supieran necesariamente qué significaba eso. Claro está, hubo muchos que sí estaban comprometidos, y de ahí surge un grupo élite de intelectuales; sin embargo, la mayoría de éstos, lamentablemente, debieron exiliarse, algunos por presión de los grupos hegemónicos, y otros por la misma izquierda, pero la izquierda de revolucionarios sin causa, que no sabían ni qué ni para qué luchar.
Yo estoy de acuerdo, como dice Palmieri, que de los muertos sólo hay que decir cosas buenas, pero hay que aceptar, recordándolo por la proximidad de su muerte, que Hugo Arce era de esos revolucionarios sin causa. Sus polémicas habitualmente no estaban destinadas a mejorar la sociedad. La fórmula nihilista que planteaba Nietzsche de destruir la falsedad, la inmoralidad y lo tradicional inservible, debe ser destruido, para luego construir nuevos cimientos. Pero atacar sólo por atacar, no se logra nada, ni siquiera si la persona destinataria de los ataques se los mereciese.
De igual forma, veo ahora a un gran grupo de personas, en especial jóvenes, que toman actitudes de vida que usualmente han sido ligados a grupos "revolucionarios": los rockeros de pelo largo; los neohippies con símbolos de amor y paz, o los jóvenes de ropa "guangocha" que se emocionan con el perreo. Y, pese a que se han de considerar revolucionarios por no seguir los parámetros de la normalidad, no se dan cuenta que sus imágenes también son imitaciones de modas, sobre todo de Estados Unidos.
No es, por ejemplo, como Atahualpa Yupanqui, quien mañana cumpliría cien años de nacido. Su célebre verso de "es demasiado aburrido seguir y seguir la huella", lo marcaron. En una época donde la mayoría de artistas latinoamericanos le cantaba a París, él, como verdadero revolucionario, se salió de los cánones de la moda artística del momento.
Otro ejemplo es que esos mismos "rebeldes" que intentan imitar una desgastada imagen rockera de los años ochenta de Estados Unidos, se creen revolucionarios con el rock, y desechan movimientos más originales, como el del cantante colombiano Juanes, que a pesar de su imagen favorecida por los medios y su éxito de ventas, tiene una propuesta de mezclar el rock con ritmos latinoamericanos (guayno, cumbia, entre otros), que a la larga es más revolucionario que un puro rock duro.
Nuestra generación, es decir ésta, la mía, de gente que nació entre 1975 y 1985, creció sin conocer de cerca la guerra interna de Guatemala, por lo que es comprensible que haya un cambio de actitud: de evitar la confrontación sólo por que sí, pero sí el de buscar otras opciones que sirvan como alternativa ante una sociedad que aprendió hacerlo todo a trancazos.
Para mí, y para otros de mi edad, revolucionar el mundo no es atacar violentamente a lo malo y lo feo, sino poner en serias dudas al stablishment, incluso buscando otras vías de expresión. Para nosotros, polémica es opinar diferente, y no rebatir sin fundamentos sólo para llamar la atención. No por ello quiero decir que toda esta generación es revolucionaria; la mayoría, sí, aún pertenece a ese gran rebaño que no piensa..., otros serán también revolucionarios sin causa; pero dos o tres ya están marcando la diferencia.

lunes, 28 de enero de 2008

Reseñar y pergeñar

Les incluyo un texto que escribió el columnista de Siglo XXI Jaime Barrios Carrillo, donde toca un importante tema. Él, como indica, pretende abrir la discusión sobre las reseñas de libros literarios de Guatemala. Por favor, opinen.


En su intenso y lúcido ensayo “Good bya to all that”, Steve Wasserman informa y analiza críticamente la situación de las reseñas de libros en los periódicos norteamericanos. Wasserman recalca el crudo economisismo ( todo cuesta y las prioridades no están ahora en la cobertura ediotrial) que embarga muchas de las desiciones y políticas en los medios gringos; así como los desafíos que la expansión del Internet ha implicado para la lectura en papel. Las reseñas van en retirada, ocupando cada vez menos espacios en los Estados Unidos.
Si esto es verdad para el país “más podersoso” del mundo, que no podría decirse de la situación de las reseñas de libros en Guatemala, donde la lectura es todavía a estas alturas una ausencia estructural y la industria editorial, a pesar de sus indudables avances, sigue siendo incipiente.
Resulta necesario recordar ahora una experiencia de años recientes. Desde el año 2001 hasta mediados del 2004 el suplemento dominical Magazine 21 del diario Siglo XXI, mantuvo una sección de reseñas al cargo y cuidado de José Mejía y Jaime Barrios Carrillo, dos plumas guatemaltecas pomposamente activas en Europa. El concepto que utilizamos fue el siguiente: una reseña es un subgénero cuya función primordial es brindar una guía crítica para el lector. Decir mucho en poco espacio, para aportarle elementos de juicio al que no haya leído la obra reseñada y también para el que ya lo hubiera hecho. Por lo tanto no es crítica literaria propiamente dicha. Tampoco comentarios impresionistas y condescendientes ( o lo contrario mordaces y destructivos) sobre un libro. La reseña debe ser un texto breve que presente a la obra en su conjunto (contenido y forma), de información sobre el autor, la obra y los créditos editoriales, situando el libro reseñado y abriendo la espectativa de lectura. En ciertos casos la reseña puede discutir y analizar el valor literario y/o científico del libro reseñado. Nuestra sección de reseñas tenía como objetos a reseñar sólo los libros nacionales (exclusivamente) y de reciente publicación.
Ni Pepe Mejía ni yo, pretendíamos descubrir la rueda ni el agua caliente, pero nos comprometimos en este proyecto de reseñar, convencidos del auge de la industria editorial guatemalteca y del poco y casi nulo seguimiento crítico y la bajísima cobertura en los medios. Existían algunas publicaciones o revistas que presentaban “reseñas” pero en gran medida sin ningún concepto y eran más bien una especie de “contratapas” para dar publicidad a las obras (es el caso de las que publicada la desaparecida revista Magnaterra). Lo que es válido, desde luego, ya que toda editorial debería tener sus catálogos con presentaciones de los libros ( en España y otros países literariamente desarrollados, se suelen incluír en esos catálogos reseñas tomadas de los medios y revistas).
Nosotros tuvimos que comenzar visitando (coincidimos con Pepe en Guatemala en el 2001), también llamando y enviando mensajes a las editoriales nacionales, para que nos dieran sus libros recién publicados. No fue fácil, pues si bien es cierto que hubo respuestas positivas directas, como las de la editorial F y G, otras editoriales no comprendían que para reseñar un libro hay que donarlo y pretendían que nosotros los “reseñadores” les compraramos los libros. Escuche alguna vez decir: “no podemos regalar nuestro trabajo” y excentricidades nacionales por el estilo. Pero poco a poco se fueron convenciendo. Y gracias a una labor bien coordinada por la entonces directora de Magazine 21, los libros que “pasaban a dejar” las editoriales al diario nos eran enviados por correo a Pepe y a mi. También hubo que explicarles a muchas editoriales que el hecho de entregar un libro no implicaba la obligación de reseñarlo. Y repetíamos una y otra vez que en los países con desarrollo literario, las editoriales contemplan un número de ejemplares para ser distribuidos gratuitamente a los medios y a los criticos, con miras a que sean reseñados y/o comentados.
Todo el tiempo hicimos recalcar nuestro propósito de objetividad, distanciamiento y ausencia absoluta de compromisos previos con autores o editoriales. Por supuesto que la responsabilidad de lo expresado en las reseñas siempre la asumimos. Mejía y Barrios Carrillo trabajaron tenazmente en Europa con los libros chapines, para semana a semana entregar las reseñas.
Pronto nos dimos cuenta que nunca alcanzaría con dos personas porque la cantidad de libros publicados nos superaba con creces. Propusimos algunos nombres que fueron aceptados y pudimos de esta manera cubrir más ediciones. Debo recalcar que este trabajo de reseñista era remunerado por el diario, un pago pequeño si se quiere, pero remunerado. Esto para favorecer el profesionalismo y asegurar que no se trataba de “colaboraciones”espontáneas ni textos de “amigos”. La meta era reseñar la mayor cantidad posible de libros de todos los géneros y temas. También reseñamos publicaciones periódicas como revistas y algunos catálogos de arte y fotografía. Hay que mencionar que a nuestro esfuerzo se sumo el aporte de Jorge Carro con la interesante sección “Biblioteca para armar”, que incluía comentarios sistemáticos sobre libros (sobre todo de autores extranjeros) . Por un momento breve Magazine 21 llegó a ser un suplemento dominical de orientación literaria y cultural único en el país.
Reacciones? Fue interesante ( y a veces alucinante!) como bastantes autores se comunicaban con nosotros. Incluso para pedirnos que “por favor no los reseñáramos” o lo contrario “que por qué no lo habíamos hecho?”. Algunos llegaron a pedir aclaraciones y defendieron públicamente su obra de las reseñas que consideraron negativas. Y escriubieron artículos en tono de “derecho de respuesta” y/o columnas de opinión donde defendieron, no pocas veces coléricamente, sus obras que había sido “mal reseñadas”. La señora de Alfaguara se quejó porque consideró desfavorable alguna reseña. La gente de Magnaterra le dió por atacar a Pepe por un par de reseñas. Incluso en un editorial de la revista defendieron ardorosamente sus libros ante lo que que consideraron injustas y erróneas reseñas de Don Pepe Mejía. El país no estaba acostumbrado a una cobertura de este tipo. Recalco que es rarísimo en otras partes que un autor que se respete, entre a polemizar con un reseñista. Menos una editorial. También reaccionaron algunos “elefantes blancos” del medio literario, criticando en sus columnas de opinión y por otros medios, la labor de cobertura de reseñas que el dúo dinámico Mejía/Barrios Carrillo se había atrevido a iniciar. Estos elefantitos blancos cuando se sienten tocados a causa señalarles alguna “chaturra literaria” que no los deja volar, la emprenden con un ímpeto desproprocionado ( escribiendo columnas autoapologéticas y agresivas), que mejor harían en aplicar esa energía para corregir sus propios textos. Y como siempre hubo fuertes dosis de liquidacionismo que resumimos en las siguientes frases: “nos quieren imponer sus criterios”, ”favorecen a sus cuates”, “pretenden dictar líneas” y otras hierbas malas por el estilo. De todas maneras “se movió el cotarro” y “pasó algo”. Ahora no pasa nada. La cobertura está reducidísima.
Insisto en señalar que nuestra genuina espectativa, era que el trabajo de cobertura editorial y reseñas se multiplicara. Que incluso los diarios de la competencia hicieran lo suyo.Y hubo algunos intentos en otros medios y se comenzó a hacer algún tipo de reseña. Digo algún tipo pues ni Prensa Libre ni elPeriódico tuvieron nunca una sección fija de reseñas y menos un concepto propio para las mismas.
Surgieron como siempre las voces que criticaban el hecho de que reseñaramos sólo obras nacionales (sin haber comprendido nuestro concepto). Y pedían reseñas de best sellers y de autores extranjeros. Por supuesto que nunca hemos estado en contra de que se reseñen autores extranjeros pero en aquel momento esto no entraba en nuestro concepto ni había recursos (comenzando por la adquisición de los libros). Después de la renuncia de la directora de Magazine, así como a causa de la reorganización que siguió, la sección se fué reduciendo. Hasta que finalemente despareció junto a la misma Magazine 21. Y la cobertura se acabó y me atrevo a afirmar que con la excepción de las reseñas que ahora hacen en el suplemento de La Hora ( Blandon y Cordero y sobre todo el primero), hay un enorme vacío en la cobertura. Por ejemplo elPeriodico y su Acordeón se niegan a desarrollar una sección de reseñas y prefieren bajar textos del internet y/o publicar refritos de El País ,etc. Prensa Libre se dispara a veces un “cabalgalibros” o un imperativo “lea esto o aquello y no pierda el tiempo” pero nunca puede equiparse esto a una cobertura sistemática, orientada a lo nacional y con algún concepto reseñal. Más bien son “recomendaciones” acorde al gusto del poeta que las escribe; concedo que “peor es nada”. Quedarían las reseñas que se incluyen en la revista de la Universidad de San Carlos, mas son académicamete orientadas ( por el carácter de la revista) y por razones de cronología y espacio no pueden cubrir la producción editorial del pais, además de que no se especializan en la misma. Es preciso también señalar que han reseñado a veces inútiles best sellers como “El código da Vinci “.
Las críticas de Steve Wasserman, no dejan de resonarme al pergeñar estas líneas. Porque es lamentable que haya tanto autor nacional que sabe pergeñar bien y nadie le pueda reseñar sus textos. Aplicadas las apreciaciones de Wasserman a nuestro medio, me confirman que hay un enorme vacío. Que sin reseñas que acompañen a la producción editorial, el desarrollo de la misma se hará más lento y el aliciente a la lectura menor. También estoy convencido que el gremio editorialista, los escritores individualmente o por medio de sus organizaciones (están organizados realmente los escritores en Guatemala?) deberían alzar sus voces, pedir que se reseñe y que haya secciones profesionales de cobertura editorial en los medios.
Finalmente, cuando pensamos en la situación de la juventud guatemalteca y el problema de maras y muchos otros problemas que afrontan los jóvenes, no dejan de ser aleccionadoras las palabras finales del ensayo de Wasserman:
“I shall never forget overhearing some years ago, on the morning of the first day of the annual Los Angeles Times Festival of Books, a woman asking a UCLA police officer if he expected trouble. He looked at her with surprise and said, “Ma’am, books are like Kryptonite to gangs.” There was more wisdom in that cop’s remark than in a thousand academic monographs on reforming the criminal justice system. What he knew, of course, is what all societies since time immemorial have known: If you want to reduce crime, teach your  children to read. Civilization is built on a foundation of books.” ( a los que no hablan la lengua del Imperio pido disculpas pero no alcanzo ahora a traducir este párrafo, que en esencia dice que los libros son como la kriptonita para las maras o pandillas, recordando el efecto letal de la kriptonita en las series de Superman. Yo parto de que no sabrán inglés pero conocerán las hazañas y por menores de Superman y sus amigos del alma.. En todo caso, la frase final del ensayo de Steve Wasserman, literalmente traducida dice: “La Civilización está construída ( o talvez sea mejor traducción “se levanta”) sobre una fundación de libros”. Para el que quiera y pueda leer todo el ensayo, está disponible en la siguiente dirección:
http://www.cjr.org/cover_story/goodbye_to_all_that_1.php?page=all
Si a las reseñas ! No a la indiferencia!
Reseñar o morir!
Usted dirá!!!
Jaime Barrios Carrillo Estocolmo 27 de enero 2008.

viernes, 25 de enero de 2008

Balam (final)

Escena novena

(Se apaga la música y se encienden las luces paulatinamente. Todos los personajes principales aparecerán sin sus investiduras de batalla. Sólo BALAM conserva aún las plumas. Todo el CORO se encuentra alrededor del trono. BALAM, sentado sobre éste, tiene la cabeza baja oprimida por sus manos. BATZ entra llorando desconsoladamente por la derecha. BALAM al escuchar los quejidos levanta la cabeza.)
BALAM.— ¿Qué ha sucedido? ¿Dónde se encuentra tu alegría que tanta falta me hace en este momento?
BATZ.— Balam, vos mejor que nadie debés saber que no todo en esta vida es alegría. En cuanto a mi llanto, debo decirte que se debe a una de las mayores desgracias que ha ocurrido al pie de estos azules y altos montes. Pero, mejor miralo por vos mismo. (Por la derecha entra QUEJ cargando el cuerpo sin vida de TIXL. Lo coloca al centro del escenario.)
BALAM.— ¿Qué ha ocurrido?
QUEJ.— Que nuestro querido hermano, glorioso nieto de los ahuehuetes, Tixl ha muerto defendiendo nuestra amurallada ciudad.
BALAM.— Pero, ¿acaso nuestros dioses se han olvidado de nosotros?
ICBOLAY.— (Aparece por la derecha.) Vos mejor que nadie sabés que las guerras no son justas, y que muchos grandes hombres y mujeres(4) han muerto en ellas. (BALAM se lanza saltando en cuatro patas sobre TIXL y llora enterrando la cara en su pecho. Silencio prolongado para provocar mayor tensión.) Además, no son las únicas noticias malas. (BALAM se repone y se pone de pie.) La comida se acabó por completo. Incluso, ya hemos comido hasta nuestra ropa.
BALAM.— (Camina en cuatro patas en círculos por todo el escenario.) Pero debemos seguir luchando. (Al CORO.) Odio verlos ahí con tanto temor, y sobre todo con hambre. He aquí un hombre que dio su vida y su muerte por la libertad de nuestra amurallada ciudad. Si lo conocí como ciertamente sé que lo hice, sabría que Tixl quisiera dar más por su pueblo, hasta su última gota de sangre. Así que, aquí (Señalando a TIXL.) tienen su alimento. Devórenlo sin escrúpulos, porque ustedes saben que esta muerte debe tener un saldo positivo para el pueblo. (El CORO, con la mirada perdida, se abalanza a empujones hacia TIXL, y se lo llevan por la izquierda.)
ICBOLAY.— ¿Pero, qué te sucede? Acaso no te das cuenta de la realidad.
BALAM.— Claro que sí; y la realidad me ha mostrado que mi mejor guerrero está muerto.
QUEJ.— Ahora hablás en singular, cuando es la costumbre de nuestros abuelos hacerlo en plural. Yo siempre he sido el portador de la palabra, sea ésta buena o mala, y he de decirte que en tus palabras ya no se denota el sentimiento de que eres pueblo.
BALAM.— Claro que no soy pueblo. ¡Yo soy su líder!
BATZ.— El pueblo ya no ríe. El pueblo sufre. Ni siquiera puede cubrir sus necesidades básicas, las físicas como comer, ni las espirituales como reír.
BALAM.— A veces hay que sacrificarse...
ICBOLAY.— Debo hacerte una última advertencia. Has roto tu destino, y éste concluirá trágicamente si no recapacitas. No te has dado cuenta que desde hace mucho tiempo hemos estado devorándonos entre nosotros. Y hoy es la muestra última, que hemos arrancado a mordidas la carne y el espíritu de nuestro hermano Tixl. ¿Hasta dónde puedes continuar? (Se apagan de golpe las luces, pero sin sonar aún la música triste.)
BALAM.— (En oscuridad.) Ya no puedo continuar.
Escena décima
(Se encienden las luces paulatinamente. BALAM está arriba del escenario. El CORO y QUEJ se encuentran muertos esparcidos por todo el escenario. ICBOLAY sale por la izquierda y BATZ por la derecha. Ambos con la cabeza baja. Caminan hacia el centro del escenario, ven hacia el público, y se arrodillan vencidos. BALAM baja, con la cabeza agachada sale por la izquierda, y camina hacia el centro del escenario; se coloca entre BATZ e ICBOLAY. Cae violentamente de rodillas. GONZALO entra galopando como un caballo triunfante. Empieza a sonar fuertemente la música triste. GONZALO, después de unas cuantas vueltas jubilosas por todo el escenario, se coloca detrás de BALAM. GONZALO se para y le quita una por una las plumas a BALAM, reteniéndolas en la mano. Ríe estrepitosamente. Al tener todas las plumas, se acerca al público, y lanza las plumas al aire. Se apagan las luces. Y la música suena más alto.)
TELÓN
FIN DE BALAM
4 Pon atención, querido director, y date cuenta de que, si Icbolay fuera mujer, este párrafo tendría una gran carga emotiva.

jueves, 24 de enero de 2008

Balam (4/5)

Escena séptima
(Se apaga la música y se encienden las luces paulatinamente. La mitad del CORO se halla como pollos acurrucados alrededor del trono de BALAM. La otra mitad, está mirando desafiante hacia la derecha. BALAM se encuentra en la parte de arriba. QUEJ entra por la derecha. Al verlo, BALAM baja al centro.)
QUEJ.— Valiente varón, varón de Zaculeu, dueño de los azules y altos montes, Balam, Kaibil Balam, astuto estratega. Te traigo las últimas noticias de nuestros ejércitos.
BALAM.— Habla, por favor, veloz Quej, que corre igual que el viento trayendo las nuevas buenas y malas.
QUEJ.— La batalla ha seguido igual. Nuestros dioses no han permitido que nos hagan daño; sin embargo, los dioses de los Hijos del Sol tampoco han permitido que nosotros podamos agredir a sus protegidos. (Entra TIXL.)
TIXL.— (Habla como si continuara el párrafo anterior.) Así es valiente rey de los mames. Nuestro pueblo ha sabido defender nuestra poderosa ciudad.
BALAM.— Entonces que alguien me explique la actitud de éstos. (Señala al CORO que está alrededor del trono. Reptando por la izquierda, entra ICBOLAY.)
ICBOLAY.— Recuerda, poderoso rey, que en la guerra no sólo es importante atacar o defender. También debes seguir proveyendo seguridad y bienestar a tu pueblo. Por si no te has dado cuenta, hemos dejado nuestras actividades cotidianas para centrar nuestra total atención en la guerra. Y sabes cuáles son las consecuencias.
BATZ.— (Gritando desde adentro.) Yo sí la sé... (Entra por la izquierda.) Se acaba la comida.
BALAM.— ¿Cómo es posible?
ICBOLAY.— Ya no hemos producido, y no es imposible salir a abastecernos.
QUEJ.— ¡Claro!, si nos tienen rodeados.
BALAM.— Pero debemos seguir. La libertad de nuestro pueblo es primero.
ICBOLAY.— ¡Claro que es primero! Pero no es lo único.
BALAM.— Debemos seguir. Todos, a sus puestos de combate.
(La luz se apaga de golpe, e inicia la música triste.)
Escena octava
(Se apaga la música y se encienden las luces paulatinamente. Suena el tun. Tres cuartas partes del CORO están acurrucados alrededor del trono de BALAM, en donde está sentado éste. Parece que BALAM se encuentra un poco fastidiado por la actitud de éstos. El resto del CORO permanece desafiante y de pie, viendo hacia la derecha. BATZ entra por la izquierda.)
BATZ.— (Viendo alrededor del trono.) ¿Y éstos?
BALAM.— (Viendo al horizonte.) Callate, que hoy no estoy para bromas. (QUEJ entra dando saltos de venado por la derecha.)
QUEJ.— Valiente varón, rey de los mames, vos que gobernás desde la cima de tus azules y altos montes, te traigo dos nuevas: una buena y otra mala.
BALAM.— (Rugiendo desde su trono.) ¡Qué dices! Habla ya, astuto Quej.
QUEJ.— La noticia buena es que al parecer nuestros dioses han decidido luchar en nuestro favor en la batalla, y han mandado la peste a los ejércitos de los Hijos del Sol, y han disminuido en número.
BATZ.— ¡Vaya! Al parecer no son tan valientes.
BALAM.— (A BATZ.) ¡Otra vez! (A QUEJ.) Y, ¿cuál es la mala?
QUEJ.— La mala noticia, valiente varón, es que finalmente nos hemos quedado sin comida.
BALAM.— Y supongo que por eso, nuestro pueblo se haya aquí acurrucado; porque tiene hambre.
ICBOLAY.— (Saliendo por la izquierda.) Al fin estás pensando consecuentemente.
BALAM.— Pues, si comida quieren, comida tendrán. (Empieza a quitarse sus investiduras de guerra, principiando con su collar de elotes. Se queda únicamente con su taparrabos. Lanza una por una sus investiduras en forma violenta hacia el CORO que está acurrucado. Éstos se lanzan vorazmente hacia las investiduras, especialmente hacia el collar de elotes, devorándolo con grotescas mordidas. BALAM únicamente conserva sus plumas.)
TIXL.— (Entrando por la derecha.) Balam, Kaibil Balam, valiente varón, tenés visitas... (Sin esperar ser anunciado, entra GONZALO, con andar de caballo y visiblemente enfermo.)
GONZALO.— Oh, valiente varón. Ahora veo que la fama que tenías entre los k’iche’s no era falsa, y que tu epíteto de astuto estratega no ha sido otorgado en vano. Veo que has conducido muy bien nuestro enfrentamiento. Déjame decirte que hemos recibido una señal de Dios, Nuestro Señor, quien nos ha enviado la peste, como muestra de que ya no quiere que sigamos peleando. Así que he venido a plantearte nuevamente tu rendición, para que se cumpla nuestro destino, tú como vencido, y yo como vencedor. Además, es harto sabido que tu pueblo no tiene comida. Con tu rendición, obtendrán la libertad para producir su alimento.
BALAM.— A pesar de que estás muriendo, aún pides nuestra rendición.
GONZALO.— A pesar de que tienes hambre, aún quieres seguir luchando. (Se congela la escena. La luz se apaga paulatinamente, e inicia la música triste.)

miércoles, 23 de enero de 2008

Balam (3/5)

Escena quinta


(Se apaga la música y se encienden las luces paulatinamente. El CORO ha formado un semicírculo al fondo del escenario. Algunos de ellos cargan las investiduras de guerra de los personajes. TIXL observa desde la izquierda, mientras que BALAM, BATZ, QUEJ e ICBOLAY se encuentran en el centro del semicírculo. Suena el tun.)
(Mientras sigue sonando el tun, el CORANTE que tiene las vestiduras de guerra de BALAM se pone al centro al igual que éste; el ritmo debe ser cadencioso y ceremonial; investirá a BALAM; asimismo, en su orden, seguirán QUEJ, ICBOLAY y BATZ. Al quedar los personajes principales investidos, caminarán armónicamente hacia el centro; luego, se les unirá TIXL. Los cinco observarán con pasión y valentía al público; incluso, deberán buscar entablar contacto directo con los ojos de algunos espectadores. Iniciarán los diálogos, siempre buscando las miradas, con tono desafiante.)
BATZ.— Al pueblo, pan y circo, pero, sobre todo, libertad.
CORO.— ¡Sí!
ICBOLAY.— Cuando las palabras no cambian la historia, hay que luchar por la transformación.
CORO.— ¡Sí!
QUEJ.— Si nuestro sino es trágico, debemos usar nuestra tragedia para que el pueblo se beneficie con ella.
CORO.— ¡Sí!
TIXL.— De qué sirve la lucha, si esta no trae libertad para nuestros hijos.
CORO.— ¡Sí!
BALAM.— Por la vida y por la libertad; ¡por una vida en libertad! (El CORO empieza a aletear eufórico alrededor de los héroes. BALAM, después de un tiempo, se dirige al CORO) ¡Calma! (El CORO deja de aletear. A TIXL.) Informe de guerra...
TIXL.— Ocho mil hijos de la montaña dispuestos a que ésta permanezca libre para nuestros ojos.
BALAM.— ¿Venceremos?
ICBOLAY.— Venceremos. (La luz se apaga de golpe, e inicia la música triste.)
Escena sexta
(Se apaga la música y se encienden las luces paulatinamente. BALAM en su trono. ICBOLAY, BATZ y TIXL en posiciones desafiantes que caractericen a su animal símbolo. QUEJ entra por la derecha.)
QUEJ.— Balam, Kaibil Balam, nieto de los ahuehuetes, tenés visita. El hijo de la Puerta del Sol pide audiencia ante vos.
BALAM.— Que pase. (GONZALO entra por la derecha, con ademanes de caballo.)
QUEJ.— Gonzalo de Alvarado, comandante de los ejércitos de ultramar. (BALAM salta del trono, y cae en cuatro patas con actitud agresiva. GONZALO se pone de pie; después, BALAM.)
GONZALO.— Valiente varón, Balam, excelente estratega. Ante ti se presenta don Gonzalo de Alvarado, que viene de parte del Rey de la Puerta del Sol. (Los héroes indígenas adoptan una posición de batalla.) Como tú sabes, hemos rodeado tu fortificada ciudad, dejando a tu pueblo sin escapatoria. Debo advertirte que mi Dios se ha molestado mucho contigo, ya que no permites el progreso de tu pueblo. Debes saber que hemos sido escogidos, como pueblo legítimo de Dios, para gobernar en tus tierras; Él nos conducirá como hizo con los hebreos contra las murallas de Jericó. La destrucción y la fatalidad para tu pueblo son inminentes. Tu muerte y la de tu nación será el destino, y te advierto que no dejaremos piedra sobre piedra. Sin embargo, nuestro Dios, al igual que nuestro Rey y que nuestra gente, tiene aún misericordia. Por tal razón, vengo a ofrecerte tu pacífica rendición, para evitar un derramamiento inútil de nuestra sangre.
BATZ.— (Irónico.) Disculpa nuestra humildad, pero creo que vos ni siquiera has intentado atacarnos. (Los actores adquieren una postura más relajada.)
BALAM.— ¿Qué te hace creer, valiente varón, que puedes llegar a vencernos? De la misma forma, nuestros dioses han estado con nosotros, y confiamos en ellos para que nuestro pueblo no sea vencido, al menos en la guerra.
GONZALO.— (Se para en cuatro patas.) Al parecer les ha molestado que me haya revestido de humildad para proponerles lo que al fin de cuentas es destino. (Levanta sus patas delanteras y relincha con gran ferocidad.) Nuestro Dios es tolerante y pacífico, pero nos ha prometido la tierra, y yo no soy quién para oponerme a sus deseos. Así que si no aceptas, nos veremos obligados a luchar por nuestra hegemonía divina.
TIXL.— Al parecer tendrás guerra.
GONZALO.— Yo no la tendré; ustedes, sí.
BALAM.— Muy bien; si buscar el bienestar del pueblo es guerra, entonces la tendré. (Gritando hacia la derecha.) Alisten la salida. Nuestro distinguido visitante ya se va.
BATZ.— Sí, sí, que se vaya. (GONZALO y BALAM en cuatro patas, caminan hacia el centro, y se rodean mutuamente con miradas feroces. GONZALO sale corriendo galopando. Al salir éste, BALAM lanza un rugido, reincorporándose en dos patas.)
BALAM.— Hijos de esta ciudad amurallada, a la sombra de estos azules y altos montes, nietos de los ahuehuetes, prepárense para la guerra. (El CORO adquiere una actitud firme y guerrera, que denota mucha seguridad. Se presentan sin miedo ante TIXL, quien los conduce hacia la salida de la derecha. Antes de empezar a salir, empieza a sonar la música triste. Por último salen QUEJ, ICBOLAY y BATZ. BALAM queda solo, mientras se apagan poco a poco las luces.)

martes, 22 de enero de 2008

Balam (2/5)

Escena tercera
Música fade out y luces fade in. El CORO aparece en fila por la derecha, con la cabeza un poco baja, y el cuerpo como si estuviera llevando una carga no tan pesada. Pasea, siempre en fila, por todo el escenario, dando muchas vueltas, pasando por el centro, hasta terminar por la derecha. BALAM sale por la izquierda, y observa los movimientos del CORO.

BALAM.— ¿Qué es ese mal agüero que pesa sobre ustedes? (El CORO permanece mudo, respondiendo únicamente con gestos de decepción, como mover los hombros. BALAM gritando.) ¡Batz! ¡Batz!, vení inmediatamente. (Aparece BATZ por el balcón, y al ver lo que sucede en escena, pone cara de susto, y salta para caer en el espacio central.)
BATZ.— ¿Qué sucede? Por lo visto, señor, tu pueblo no está contento.
BALAM.— ¡A callar! Vos no sos mi consejero; hacé lo que te corresponde: entretené a mi pueblo.
BATZ.— La alegría del pueblo no es manipulable, señor. Es nada más un síntoma del bienestar popular.
BALAM.— Te repito que vos no sos mi consejero...
ICBOLAY.— (Aparece por la izquierda.) Sin embargo, tu histrión tiene razón. Debés prestar mayor atención al ánimo de tus súbditos; así serás un buen gobernante. (Las luces se apagan, y se alternarán luces de distintos colores sobre los miembros del CORO que intervendrán a continuación.)
CORANTE 1.— (Sobresale del grupo, alejándose aleteando. Sobre él una luz verde. Se dirige al público, mas no a un espectador específico.) Nuestro pueblo, fusión de varias culturas milenarias, ha asimilado componentes culturales de varios pueblos. Nuestra ciudad, nuestra hermosa ciudad, fue construida en la decadencia de una época; reverdeció; sin embargo, hoy nos encontramos en el cruce de los caminos. Fuimos, y seremos recordados como un pueblo en desarrollo; excelentes comerciantes, pero mejores guerreros; solamente un pecado: insolidaridad.
CORANTE 2.— (Sobre él una luz azul. Se aparta del grupo aleteando.) En nuestros azules y altos montes construimos un fortín a prueba de toda batalla; únicamente hay una flecha que nos toca: la desunión. Desde aquí podemos divisar al enemigo; sin embargo, preferiríamos enclaustrarnos y morir, antes de luchar cara a cara y vivir peleando.
CORANTE 3.— (Se separa de la misma forma. Sobre él, luz amarilla.) Nuestro líder, digno representante del pueblo, afronta los problemas a tun batiente. Pero le falta lo más importante: escuchar a su pueblo. Nosotros creemos en él; lo seguiríamos a donde nos enviase, sólo esperamos que él desee nuestro bien.
CORANTE 4.— (Se separa. Luz roja.) El peligro como siempre está acechando. Estamos ya acostumbrados a vivir con el miedo. Sólo hay dos opciones: lucha o mediocridad. (Las luces se encienden de golpe. TIXL aparece por la derecha, corriendo en cuatro patas.)
TIXL.— Balam, Kaibil Balam, valiente varón de los azules y altos montes, mostrá tu cara combatiente, pues tengo malas nuevas. (El CORO se reagrupa y se instala atrás de los actores principales.)
BALAM.— Cuando es necesario presento mi cara de guerrero ante vos y ante cualquiera, y ante cualquier contrariedad; no tenés por qué pedirla, yo sé cuándo debo hacerlo.
TIXL.— Glorioso guerrero, rey justiciero, no quise desconfiar nunca de tu valentía. Sólo es que, con las noticias que te traigo supongo que sabrás responder a mi pedido.
ICBOLAY.— Habla ya, a grandes problemas, iguales reacciones.
TIXL.— Seré directo. El enemigo, los hijos de la Puerta del Sol, han partido ya, desde las quebradas y profundas tierras de Chuimeneká, segunda ciudad k’iche’, con 40 guerreros luminosos montados sobre sus nahuales; otros 80 a pie, y dos mil guerreros k’iche’s, con rumbo a nuestras tierras, para enfrentarte a vos, por ser considerado traidor del rey de las tierras de la Puerta del Sol. (BALAM camina en cuatro patas de un lado a otro, con cara feroz y preocupación. Después de unas cuantas vueltas por el escenario, ICBOLAY detiene su paso, señalando al CORO, que ha observado la escena asustado. BALAM se levanta.)
BALAM.— Sabio, como vos, pocos, prudente consejero, virtuoso Icbolay. (Al CORO.) No teman, que su rey sabrá responder a sus temores. (A TIXL.) Prepará a tu ejército; supera en número a sus hombres. Emboscá al enemigo al pie de nuestros montes. (Se escucha el sonido del tun. El CORO se tranquiliza, y toma una actitud ceremonial. Forman un semicírculo alrededor de la siguiente acción.) Preparen los avatares de la ceremonia. (QUEJ entra por la izquierda con las investiduras de guerra de TIXL. Mientras tanto, BALAM y TIXL se posicionan en el centro del escenario.) El pueblo mam no se rinde. (Mientras el tun sigue sonando, BALAM murmura palabras incomprensibles al mismo tiempo que inviste a TIXL. Al terminar, con el dedo señala a la derecha y con un gesto de mandato TIXL se va en esa dirección, mientras suena la música triste y se apagan de golpe las luces.)
Escena cuarta
(Se apaga la música y se encienden las luces paulatinamente. Por medio de varias pirámides humanas, el CORO debe dar la idea de un castillo enclaustrado. En escena, además, ICBOLAY y BALAM, en el centro.)
ICBOLAY.— Me imagino, valiente varón, que habrás aprendido a escuchar a tu pueblo. (BALAM voltea bruscamente y observa las pirámides del CORO.)
BALAM.— Aún no entiendo. A veces creo que tengo la razón siempre, y que lo que yo decido, es lo mejor para todos nosotros. (BATZ entra corriendo por la izquierda, moviéndose como mono.)
BATZ.— Audaz rey, sensible líder, desde las alturas de nuestros montes, he divisado la figura fuerte y guerrera de Tixl. No tardará demasiado en llegar.
BALAM.— (Gritando hacia la derecha.) ¡Abran la puerta al guerrero! (TIXL entra trotando en cuatro patas por la derecha, sensiblemente herido. Al llegar ante BALAM se levanta con dificultad.)
TIXL.— Valiente varón, Balam, Kaibil Balam, poderoso rey de los montes altos, vengo directamente del enfrentamiento con el enemigo.
BALAM.— No hagás esperar más a mi fiero y sigiloso corazón, y decime qué ha pasado?
(Se apagan las luces, quedando sólo una alumbrando a TIXL, quien parece extraerse de la escena y se dirige a la cuarta pared, como si estuviese hablando solo.)
TIXL.— Al filo de nuestros azules y altos montes, hemos logrado sorprender a nuestros enemigos; no hubo choque directo, sino que, con base en trampas y artificios de guerra, los emboscamos, logrando matar a 40 infieles k’iche’s, ocho hijos del sol, y a tres de sus naguales, bestias de cuatro patas que han decidido acompañarlos, dejando montarse. Además, logré personalmente herir a su cacique, un tal Gonzalo de Alvarado, hombre de nívea piel y que se distingue por su ambición y agresividad, tanto en la guerra como en la paz. Sin embargo, el ataque sorpresa debió suspenderse debido a que los de la luz luminosa, pidieron a sus dioses que de sus extrañas lanzas plateadas salieran relámpagos estruendosos, hiriendo a varios de nosotros los ahuetes, entre ellos yo, como podés ver, poderoso rey Balam, Kaibil Balam. (La luz vuelve a encenderse poco a poco, y TIXL, asimismo, toma conciencia de que está en la escena.)
BATZ.— Grande y glorioso Tixl (Burlón.), es decir, que ni los truenos pueden matarte.
ICBOLAY.— Talvez el tiempo no esté acorde para ironías, apreciado Batz. Observen, y sobre todo tú, Balam, príncipe de las alturas, al pueblo temeroso. (Todos voltean a ver al CORO.)
BALAM.— ¡Pueblo insensible! Acaso no han oído que apenas nos han herido, y que nosotros hemos logrado varias muertes.
TIXL.— No te apresurés, valiente varón, ya que la huida de la batalla fue sólo precautoria, ya que son lanzas de trueno y fuego son muy poderosas.
ICBOLAY.— ¡Eso!, no te apresurés, y sobre todo, como ya te dije, observá a tu pueblo. (BALAM voltea a ver, con un gesto de incomprensión. El CORO en este momento cae estrepitosamente, desarmando la pirámide.)
BALAM.— ¿Será esto un mal sino?
ICBOLAY.— Creo que el deseo de tu pueblo es permanecer unido en la guerra; si un cae, será como ocurrió en este momento: todos caerán.
BALAM.— Estoy seguro de que, con tus consejos, no me equivocaré. (Al CORO.) Pueblo, prepárense, que a partir de esta noche nos refugiaremos en nuestra fortificada ciudad. (La luz se apaga de golpe, e inicia la música triste.)

lunes, 21 de enero de 2008

Balam (1/5)

Escenario
El escenario presentará el salón central del Palacio de Zaculeu, capital del Reino Mam. Al fondo una pared formada por grandes bloques de piedra blanca. Por la derecha del espectador, habrá una abertura que es la puerta al exterior del Palacio. Por la izquierda, otra abertura que será la entrada hacia el balcón; éste se encuentra al centro y arriba del muro. En el salón central del Palacio, habrá un trono, preferiblemente de piedra blanca, que estará revestido de una piel de jaguar. Habrá objetos que denoten un pueblo guerrero: lanzas, macanas, escudos... Todas las armas estarán hechas con roca, madera, piedras preciosas y obsidiana.
Personajes
BALAM: Rey mam. Actúa como un jaguar. Es un hombre alto, moreno, fuerte, casi llegando a los 40 años. Su temple es fiero y guerrero, aunque sus decisiones denotan humanidad. Viste un taparrabos amarillo y su cabeza está adornada con largas plumas verdes. Tiene un cetro de unos cincuenta centímetros de piedra porosa verde, que tiene incrustadas piedras preciosas. Su vestimenta de guerra es una capa con piel de jaguar y un collar hecho de maíz.
QUEJ: mensajero mam. Actúa como un venado. Rápido, sensato, noble. Hombre de unos 30 años. Viste un taparrabos anaranjado oscuro. Para la batalla se le investirá con cuernos como los de un venado.
BATZ: mezcla de bufón y de hechicero. Actúa como mono. Distraído, solidario. Aunque no es su naturaleza, defiende cuando es necesario y ataca con agilidad. Hombre de unos cuarenta y tantos años. Taparrabos negro y una capa del mismo color. Para la guerra se le investirá con una garras filosas hechas de madera, cuero y obsidiana.
ICBOLAY (1): consejero de Balam. Actúa como una serpiente. Sensato, sabio, cauteloso. Hombre de unos treinta y tantos años. Taparrabos verde. Su cabeza está adornada con pequeñas plumas negras, rojas y amarillas. Se le investirá para la batalla con una especie de casco con incrustaciones de jade.
TIXL: jefe guerrero mam. Actúa como un tapir o danta. Fuerte, perseverante y musculoso. A pesar de su juventud de unos 25 años, su sabiduría y fuerza es sorprendente. Taparrabos rojo y una lanza de unos 2 metros con punta de obsidiana. Se puede adornar sus brazos y piernas con detalles rojos y amarillos.
GONZALO DE ALVARADO: conquistador español. Actúa como un caballo. Arrogante, negligente, feroz y firme. Viste una armadura ligera de metal y ropas azules, rojas y amarillas. Tiene armas de fuego antiquísimas.
CORO: representa al pueblo mam. Actúa y viste como pájaros de diferentes colores y especies (deberá haber aves grandes y feroces como halcones, hasta pequeños como colibríes.) Comentan las acciones, intervienen en las conversaciones, pero sus opiniones no pesan. Aprueban o desaprueban las decisiones de Balam. Es importante que ellos investirán a todos los nobles mames, salvo a TIXL, para la guerra. En general, pesa sobre ellos el augurio de la derrota.
Inicia la acción.
Escena primera
Antes de descorrerse el telón, iniciará una música triste (2), que aparecerá recurrentemente. Al abrirse el telón, aparecerá el escenario descrito, con BALAM parado en el balcón, preferiblemente de espaldas. El coro estará dividido, algunos entrarán por la derecha, otros estarán en el centro del salón y otros saldrán por detrás de los espectadores. Al llegar todos al centro, caminarán sin dirección, sin verse las caras y sin toparse, simulando la vida cotidiana del pueblo. Al cesar la música, los integrantes del coro moverán sus brazos como alas y harán movimientos propios del ave que representan. Al entrar QUEJ por la derecha, se detienen y le abren espacio en el centro. QUEJ entra dando unos pequeños saltos ágiles, como un venado.
QUEJ.— (A Balam.) Valiente varón, vos que reinás cuanto ves desde tu balcón, Balam, Kaibil Balam, prestame atención. (BALAM voltea su cuerpo dando un rugido felino.)
BALAM.— Noble varón, audaz mensajero, Quej, que corrés por la selva como jugueteando con las aguas, ¿qué noticias me traés?
QUEJ.— Nuestro pueblo amigo, el reino K’iche’, ha sucumbido ante los invasores del norte, del negro norte.
BALAM.— (Asustado.) ¿Cómo? ¿Y no siguieron el consejo que les di?
QUEJ.— Valiente guerrero, astuto estratega, Balam, Kaibil Balam, Rey de los ahuehuetes. Tu consejo fue audaz y tu plan tenía augurios de éxito. Vos dijiste, vos aconsejaste que los k’iche’s se hicieran pasar como amigos del invasor, e invitar, pacífica y cordialmente, al conquistador, al invasor, hijo de la Puerta del Sol, a que junto con su ejército entraran a su territorio, y de noche, incendiar la ciudad con el conquistador dentro. Pero la sospecha y la traición previnieron a Luz en el Rostro, y mató a Oxib Queh y a Beleheb Tzi, príncipes k’iche’s.
BALAM.— (Como pensando en voz alta.) ¡Qué mal sino! (Desciende al salón central. Mientras tanto, el CORO empieza a aletear.)
CORO.— K’iche’, el Reino K’iche’ ha sido derrotado. Ya no seremos más su colonia. Nos hemos librado de la opresión k’iche’.
CORANTE 1.— Sin embargo, habrá que registrar en la historia que el glorioso reino Mam fue servil ante su opresor.
CORANTE 2.— Pero piensa. Talvez, por la decisión de nuestro jefe y Rey, Balam, Kaibil Balam, de ayudar a nuestro opresor, nos hemos librado.
QUEJ.— Yo mismo estuve en la batalla en las afueras de Xel’ hu. El príncipe guerrero Umán, Tecún Umán, peleó con gran ferocidad, hasta que su sangre tiñó el río Xequijel. Al ver este mal augurio, Balam pensó en el peligro de un invasor tan fuerte como los Hijos del Sol.
CORO.— Nuevos tiempos vendrán para nuestro pueblo, los nietos de los ahuehuetes.
CORANTE 2.— Balam complació a los dioses, y éstos lo complacieron con la emancipación de nuestro pueblo.
CORANTE 1.— ¡Cuidado! Me parece que esta historia no ha terminado.
CORO.— Nos parece que nuestra historia no ha terminado. (Dicho esto, el CORO empieza a aletear como aves de mal agüero. BALAM sale por la izquierda, acompañado por ICBOLAY. BALAM entra caminando en cuatro patas y, al llegar al centro, se para dando un salto ágil. ICBOLAY entra muy cadenciosamente, como deslizándose.)
BALAM.— (A Quej.) Quiero que me confirmés la noticia. ¿Los k’iche’s han sido derrotados? Habla, valiente varón, expresalo claramente aquí, junto a mi consejero (3) Icbolay.
QUEJ.— Los guerreros del k’iche’ han sido derrotados, y sus príncipes herederos, muertos.
BALAM.— (Al coro.) Y ustedes, ¿qué es ese mal agüero que acongoja su corazón?
CORO.— Nos parece que nuestra historia aún comienza.
BALAM.— Nada de eso. Es tiempo de celebrar.
ICBOLAY.— Tené cuidado, Balam. La derrota de nuestros hermanos no merece la alegría de nuestro corazón.
BALAM.— (Enfático.) ¡Pero eran nuestros opresores!
ICBOLAY.— (Colérico.) ¡Y vos les eras servil! (Se calma.) Además, tené en cuenta que un enemigo más fuerte está cerca, y no vaya a ser...
BALAM.— ...si se atreven a atravesar nuestras azules montañas. (Al CORO.) Celebren, celebren, que hoy, nuestros dioses se han acordado de nosotros.
CORO.— Nuestra historia está por comenzar.
CORANTE 1.— Nuestra historia aún no ha terminado.
CORO.— Nuestra historia aún no ha empezado.
CORANTE 2.— Nuevos tiempos vienen para nosotros.
CORO.— Nuevos e incógnitos tiempos vendrán para nosotros.
CORANTE 1.— Nuestra historia está por terminar.
CORO.— Nuestra historia está por comenzar. (El CORO aletea mientras se empieza escuchar la misma música triste y las luces se van apagando totalmente. Al llegar la oscuridad total, la música estará en su más alto volumen.)
Escena segunda
Luz paulatina mientras desaparece la música. El CORO se encuentra concentrado a la derecha. BALAM está sentado en su trono. A su derecha, ICBOLAY, y a su izquierda, TIXL. BATZ está al centro haciendo suertes para entretener a BALAM y a los demás; por ejemplo, puede imitar animales, suertes con fuego, malabares... QUEJ interrumpe bruscamente la función. Al ver interrumpida la función de BATZ, se acerca a BALAM dando pequeños saltos, como los de un venado.
QUEJ.— Valiente varón, rey guerrero, Balam, Kaibil Balam, el favor de los dioses aún no ha sido completo.
BATZ.— (Burlón.) No te favorecerán si seguís interrumpiendo la alegría del pueblo.
BALAM.— ¡Calla, Batz! No es momento para tus bromas. (A Quej.) ¿Qué sucede?
BATZ.— Tras caer los príncipes herederos, Tepepul, heredero del reino K’iche’ en la línea que marca el Tz’olkin, ha tomado el mando.
ICBOLAY.— Tepepul siempre tuvo envidia de tus azules montes y de tu ciudad amurallada, Balam, rey misericordioso.
BATZ.— Seguramente fue llorando tras el conquistador. (Burlándose.) ¡Buaa, buaa! Yo debo ser el nuevo rey. ¡Buaa, buaa! Hijo del Sol, déjame ser rey.
BALAM.— ¡Basta! Ningún enemigo merece el ridículo.
QUEJ.— Lamento decirte, Balam, jaguar justiciero, que Batz tiene razón; justamente fue con Luz en el Rostro y reclamó su trono, aunque no de manera tan ridícula como lo hizo Batz.
BATZ.— Es que nunca me cayó bien...
ICBOLAY.— Pero el conquistador no es benevolente. Debe de haber algo detrás...
QUEJ.— Como siempre, tienes razón, astuto Icbolay; te mueves con precaución y tus comentarios son siempre certeros. El conquistador puso una prueba de amistad a Tepepul para que pudiera gobernar; éste informó sobre nuestro reino, que estábamos sometidos al k’iche’ y que vos, rey Balam, ideaste la estrategia para acabar con el conquistador.
TIXL.— Traición... Después de que nos unimos al k’iche’ para enfrentar al invasor. Yo mismo estuve en la batalla.
BATZ.— (Con burla.) Luz en el rostro, nosotros te queríamos recibir con cordialidad, pero el pueblo mam se sublevó... Ellos tienen la culpa. ¿Los castigarás?
TIXL.— Yo mismo pude comprobar en la batalla de Xequijel que el invasor era fuerte, pero poco numeroso. Únicamente debemos temer por sus lanzas que mandan fuego y truenos.
QUEJ.— Pues, para terminar de ganarse la confianza del invasor, Tepepul ofreció dos mil guerreros para invadirnos. (BALAM salta de su silla y cae en cuatro patas, camina en círculos y se detiene bruscamente dando un grito felino. Luego se para.)
BALAM.— Tixl, a prevenirse, alistá a tus hombres y enviá dos emisarios para que puedan ver más allá de nuestros azules montes. (Con desconsuelo.) Icbolay, necesito tu ayuda.
ICBOLAY.— Recuerda siempre acudir a los dioses.
BALAM.— ¡Los dioses...! (Asustado, sale corriendo.)
CORO.— (Al ver a BALAM salir corriendo, empieza a aletear.) ¡Los dioses! ¡Los dioses! (Aletea más asustado.)
CORANTE 1.— Nuestra historia ya comenzó.
CORO.— Nuestra historia está terminando.
CORANTE 2.— Nuestra historia empieza a acabarse.
CORO.— Nuestra historia ya terminó. (Las luces empiezan a apagarse y la música triste empieza a sonar, subiendo el volumen.)
Referencias de la primera y segunda escenas
1 Querido director: te reto a que implementes este personaje en una mujer. Aunque es inverosímil para la historia, la personalidad de Icbolay está más adecuada a una mujer. Te apuesto una pluma de quetzal que al público le encantará. En este caso, usarás un vestido, de una sola pieza, verde, con el decorado en la cabeza que se describió.
2 Querido director: ¿has escuchado Noche de luna entre ruinas? Te la recomiendo para esta obra.
3 Querido director: si aceptaste el reto de hacer que una mujer interprete a Icbolay, debes cambiar el masculino por el femenino de los diálogos.

viernes, 18 de enero de 2008

Tragedias guatemaltecas

Debido a que últimamente no he tenido buenas ideas para escribir en este blog, prometo a partir del lunes de la otra semana (escribo esto un viernes), ofrecer una pequeña obra de teatro que escribí. Para no saturar mucho el espacio ni la vista de los lectores, la dividí en cinco, para que aparezca un post durante cada día.
Esa obra, que titulé Balam, es apenas la quinta parte de un proyecto de crear cinco obras de tragedia, de personajes guatemaltecos que me parecen tan conmovedores como Edipo y Antígona. Recuerdo que Federico García Lorca dijo en su tiempo que España necesitaba un teatro para llorar y reflexionar, y que la comedia tendría espacio después. Precisamente, España estaba entrando en su período más triste: el gobierno de Franco.
Veo dentro del teatro guatemalteco la oferta de comedia. No estoy en contra de que la gente se divierta, pero creo que una comedia al menos no debería ser una secuencia de chistes de gallegos, que igual se adaptan en cualquier país: en Guatemala, como huitecos; en México, como yucatecos; en Nicaragua, como leoneses, etc.
Por eso considero importante darle variedad a las obras de teatro, especialmente a las producidas en Guatemala, pues tampoco quiero negar el importante aporte de grupos como Rayuela que nos traen lo mejor del teatro mundial.
Esta obra, Balam, como les dije, es apenas una de cinco tragedias que ya tengo en mente. Balam la presenté a un concurso de obras de teatro en el 2005, pero ni siquiera ganó una mención de "qué aburrido" de parte de uno de los jurados, quienes dieron por ganadora la reflexiva y profunda comedia de salón "El chompipe de la fiesta" del renombrado dramaturgo internacional José Antonio García Urrea (lo dije con ironía, por si no se habían dado cuenta).
Como no es muy larga, mi intención final sería presentarla junto con sus otras cuatro hermanas, pero les podrá servir para darse una idea. Creo que la obra no es precisamente buena, pero al menos es una opción para salirse de lo común, aunque la tragedia sea tan vieja como la maña de leer Prensa Libre sentados en el baño.
Así que a partir del lunes esperen las primeras dos escenas (son diez escenas, de un único acto, así que serán dos diarias).

lunes, 14 de enero de 2008

Diez años sin Severo Martínez Peláez



Hoy, hace diez años exactos, ocurría la muerte de uno de los guatemaltecos que dio un vuelco a la historiografía guatemalteca: Severo Martínez Peláez.
Este historiador nació y vivió como buen quetzalteco, quien vio la luz de la famosa Luna de Xelajú el 16 de febrero de 1925. Martínez Peláez destacó como buen estudiante, y, además, fue un amante de las causas políticas; tanto así, que fue miembro participativo de la Revolución de Octubre de 1944.
Fue uno de tantos que cruzó por la Facultad de Humanidades, recién inaugurada por el gobierno de Juan José Arévalo Bermejo. Sin embargo, no logró culminar su pujante educación, pues el movimiento contrarrevolucionario lo obligó a exiliarse en México, país que lo acogiera en más de una ocasión, por lo que se convirtió en su segunda casa.
En el vecino país mexicano, logró asilo y también pudo continuar con sus estudios, cursando el Doctorado en Historia en la prestigiosa Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El exilio no duró mucho, y una vez como doctor en Historia, retornó al país, en donde se dedicó a la enseñanza universitaria. Para 1957, ya se le observaba por los pasillos de la Facultad de Humanidades, presto a ofrecer sus conocimientos adquiridos durante sus largos y conscientes estudios.
Diez años después, la Universidad de San Carlos, en gratitud a sus servicios y en pro del avance científico guatemalteco, le otorgó una beca para que se dedicara a la investigación, por lo que viajó al Archivo General de Indias, en Sevilla, España, donde terminó de recabar los datos para la redacción final de su magna obra La patria del criollo.
Esta obra, estudio consciente de la realidad colonial guatemalteca, a través del análisis de las crónicas de Francisco Fuentes y Guzmán, fue publicada en 1970 por la Editorial Universitaria. Severo Martínez y Peláez propuso una obra con varios años de reflexión: tardó 17 años en redactarla.
El libro tuvo una amplia aceptación dentro y fuera de Guatemala, especialmente entre los círculos intelectuales. Sin embargo, la misma obra fue motivo para que buscara de nuevo el exilio, el cual lo realizó en un terreno conocido para él: México, país que lo acogería por segunda vez como perseguido político.
Por ese entonces, el conflicto armado interno se había agudizado, y Severo Martínez Peláez había creado un enorme revuelo con su publicación. Además, los círculos intelectuales del país, especialmente los investigadores históricos, no volvieron a ser los mismos, ni sus publicaciones. La patria del criollo había sentado una nueva escuela historiográfica.
Mientras tanto, Severo Martínez Peláez ya no retornaría a asentar su hogar en Guatemala; solamente regresó una vez más, para recibir el doctorado honoris causa de parte de la Universidad de San Carlos de Guatemala.
Por su parte, Martínez Peláez continuó investigando para nuevos libros. La Universidad Autónoma de Puebla fue, esta vez, su casa y su centro de investigación, y también el lugar donde la muerte lo llegara a buscar para viajar a la otra vida, hecho que ocurrió, como ya se mencionó, hoy hace diez años.
Sus aportes
Con la publicación de La patria del criollo, en 1970, se transformó una forma de pensar dentro de los intelectuales de Guatemala, sobre todo en aquellos que luchaban desde la izquierda ideológica del país.
Severo Martínez perteneció, como se observó en su biografía, a esa generación de intelectuales que encontró su espacio dentro de la Revolución de Octubre y su posterior Primavera Democrática.
Uno de los más grandes aportes de este historiador, aparte de su obra, fue que se atrevió, por primera vez en Guatemala, en aplicar un análisis marxista de la realidad guatemalteca, revisándola desde sus orígenes coloniales.
Hasta antes de La patria del criollo, la historiografía era una ciencia sin que poseyera recursos ideológicos fuertes que lograra explicar, y sobre todo convencer, sobre el proceso que condujo a ser como es la sociedad guatemalteca.
La fuente primaria de Severo Martínez fue Recordación florida de Francisco Fuentes y Guzmán, vista por él como una genuina muestra del proyecto criollo durante la Colonia. Sin embargo, en el transcurso de la investigación, el autor fue incluyendo a otros cronistas coloniales, configurando en esencia cómo era la sociedad de aquel tiempo.
Advertencia
Inevitablemente hará quienes, motivados por un patriotismo falso y mal intencionado, dirán que en este libro se atenta contra ciertos "valores nacionales" -así entre comillas?.No hallarán otro recurso cuando comprueben que el análisis científico remueve la máscara bajo la cual se oculta el verdadero rostro de nuestra realidad colonial. Sin embargo, el autor sabe que esa reacción sólo ha de darse entre minorías interesadas en mantener aquella ficción histórica. Un número creciente de guatemaltecos intuye, sin equivocarse, que nuestra afirmación como pueblo exige que aprendamos a renegar de nuestro pasado en tanto que es un pasado colonial; o lo que es lo mismo: la necesidad de reconocernos y afirmarnos más bien en nuestras posibilidades latentes proyectadas hacia el porvenir.Aunque este libro no se propone exaltar ni negar valores, sino explicar realidades, el lector abierto a la verdad encontrará en él, si tal cosa busca, sólidos puntos de apoyo para una enérgica afirmación de nuestro ser social. Es solamente la vieja idea de patria criollista la que en este estudio pone al desnudo sus limitaciones. Con ello se despeja el camino para la formación de un concepto cada vez más amplio de patria guatemalteca, más integrativo, a tono con las exigencias democráticas de la época que nos ha tocado vivir.
Severo Martínez Peláez
Prólogo a La patria del criollo (fragmento)

sábado, 12 de enero de 2008

Audrey Hepburn

Audrey Hepburn murió a causa del cáncer de colon en su casa de Tolchenaz, en Suiza, el 20 de enero de 1993 a los 63 años de edad. Ese mismo día, Elizabeth Taylor dijo "Dios estaría contento de tener un ángel como Audrey con él".


El nombre de Audrey Hepburn no es muy conocido, pero su figura, su belleza y su encanto ante las cámaras, son inolvidables hoy día. Largamente imitada, sin que en se sepa, en este mundo globalizado, que ella es el arquetipo de mujer frívola, que logró arrebatarle, apenas, a Marylin Monroe.
El próximo 20 de enero, Audrey cumplirá quince años de haber muerto, dejando un lugar vacío en la historia del cine. Aún su recuerdo sigue vivo; el año pasado, el vestido que usara en su película más famosa "Desayuno con diamantes" fue subastado en más de 7 millones de quetzales, lo cual sirvió para obras de caridad para dos escuelas de Bengala.
Sufrió los horrores de la Segunda Guerra Mundial; quiso ser bailarina, pero tuvo problemas con sus maestras porque su estatura no era la ideal. A punta de encanto y de belleza, logró entrar en Hollywood, de donde obtuvo fama y fortuna, que no utilizó únicamente como beneficio personal, sino que también fue una constante activista de obras de caridad.

Testimonio vivo de la guerra
Audrey nació el 4 de mayo de 1929, en Bruselas, Bélgica. Padeció los horrores de la Segunda Guerra Mundial, como testigo de primera mano. Sufrió la pobreza, justo en el momento de su adolescencia, mientras vivía su propia guerra personal, pues el ballet, su gran afición, no fue un camino fácil para ella; sus maestras no la recibían bien, ya que su cuerpo no se adaptaba a las exigencias del baile.
Pasó la guerra, y Audrey la sobrevivió. Buscando una vida mejor, y gracias a un particular encanto personal que siempre le abrió las puertas en cualquier lugar, llegó a Estados Unidos. Ahí, pese a algunas deficiencias en el baile, logró ingresar al musical Broadway Gigi (1951). Su salto al cine fue casi instantáneo, y su éxito inmediato.
Sin embargo, esos años de guerra fueron inolvidables. Fue en el año de 1940, cuando el Ejército alemán invadió Holanda, lugar de residencia de Hepburn. Por esa época, Audrey se cambió el nombre a Edda van Heemstra, ya que su nombre original era inglés, lo cual era peligroso para los acérrimos enemigos nazis de entonces.
En 1944 Hepburn ya era una buena bailarina. Durante esta época bailaba secretamente y el dinero que recaudaba lo donaba a la resistencia holandesa. Sobre esta época ella dijo después: "las mejores actuaciones que yo he hecho nunca acababan sin un solo sonido". Con el desembarco de las tropas aliadas en Normandía el dia D, la situación en Holanda empeoró drásticamente.
Para 1944, en el recrudecimiento de la guerra, Holanda se encontraba completamente anémica, al igual que ella, pues los nazis confiscaban todos los alimentos. No había comida, ni ropa, ni madera para quemar y dar frío en el duro invierno holandés.
Audrey estuvo a punto de morir, pero el ingenio, al igual que gran parte de la población, le hizo sobrevivir. De los tulipanes, famosos en Holanda, extraían harina, y con él cocinaban galletas y pasteles, que les ayudó.
En 1991 Audrey dijo: "tengo recuerdos. Recuerdo estar en la estación de trén, veía como se llevaban a los judíos, y recuerdo en particular a un niño con sua padres, muy pálido, muy rubio, usando un abrigo que le quedaba muy grande, estaba parado en el tren. Yo, una niña, observando a un niño".

Otra Anna Frank
Al igual que la famosa Anna Frank, de quien se encontró su diario escrito por ella previo a morir en los campos de concentración nazi, Hepburn tenía su misma edad. "Tenia exactamente la misma edad que Anne Frank. Ambas teniamos 10 cuando empezó la guerra y 15 cuando acabó. Un amigo me dio el libro de Anne en holandes en 1946. Lo lei y me destruyó. El libro tiene este efecto sobre muchos lectores, pero yo no lo veía así, no solo como páginas impresas, era mi vida. No sabia lo que iba a leer. No he vuelto a ser la misma, me afectó profundamente", comentó Audrey en una ocasión, previo a su muerte.
"Vimos fusilamientos. Vimos a hombres jóvenes ponerse contra la pared y dispararles. Cerraban la calle y despues la volvían a abrir, podías pasar por ese mismo lugar. Tengo marcado un lugar en el diario, en el cual Anne dice que han fusilado a cinco rehenes. Ese fue el dia que fusilaron a mi tio. En las palabras de esa niña yo leía lo que aun sentía en mi interior. Esa niña que había vivido entre cuatro paredes había hecho un reportaje completo de todo lo que había vivido y sentido", concluyó en esa ocasión.
Probablemente, por esa terrible experiencia, el glamour de Hollywood nunca transformó a Hepburn y, más que endiosarse, nunca olvidó su trabajo caritativo.
En sus últimos años de vida, lejos de la presión de las cámaras de la Meca del Cine, Audrey se dedicó a la caridad, siendo, incluso, embajadora de Buena Voluntad de la UNICEF.
Audrey derramó sus últimos alientos (y su último dinero) en las obras de caridad. A pesar de un cáncer que le afectaba, viajaba constantemente para defender causas a favor de los enfermos del sida o de los niños malnutridos. Tres meses antes de morir, viajó a Somalia, en una misión de la UNICEF, caso que fue muy sonado y recordado.

Bienvenida a Hollywood
En su primera película, "Vacaciones en Roma" (1953), ganó el Oscar a la mejor interpretación femenina. De ahí en adelante, Hepburn fue una de las actrices más cotizadas de Hollywood.
Tuvo más de 30 años de éxito en el cine, hasta su última película en 1988.
Después de "Vacaciones en Roma" trabajó con Humphrey Bogart y William Holden en la comedia romántica de Billy Wilder Sabrina. Audrey fue enviada a al diseñador Hubert de Givenchy para que decidiera su vestuario en la película. Cuando le dijeron a Givenchy que "Miss Hepburn" venia a verle, penso en Katherine Hepburn, no en Audrey. En un primer momento rechazo vestirla, pero al final rectifico. Audrey y Givenchy mantuvieron una fuerte amistad durante el resto de sus vidas. Durante la filmación de Sabrina, Audrey y William Holden mantuvieron una relación amorosa, ella pensaba que acabarían casandose y teniendo hijos, pero la relación llegó a su final cuando William le contó que le habían practicado una vasectomía. Su papel de Sabrina le valió una nominación al Oscar (premio que finalmente fue a parar a manos de Grace Kelly).
En 1954 Audrey volvió a los escenarios para protagonizar Ondine, junto al que mas tarde seria su marido, Mel Ferrer. Siguió protagonizando la obra durante el resto del año. Ese mismo año recibiría el Globo de Oro a la mejor actriz y el Oscar por su papel en Vacaciones en Roma. Seis semanas después de recibir el Oscar Audrey recibió el premio Tony por su obra Ondine, convirtiendose así en una de las tres únicas actrices en ganar el Oscar y el Tony el mismo año (las otras dos son Shirley Booth y Ellen Burstyn).
A mediados de los 50 Audrey no solo era una de las mayores estrellas de Hollywood, sino un icono de la moda. Su estilo, tan personal y elegante era admirado e imitado. Además, era muy admirada por el público, como lo demuestra su Globo de Oro a la actriz mas querida en todo el mundo en 1955.
Siendo ya una de las actrices mas taquillera de Hollywood, Audrey contaba con compañeros de reparto de la talla de Humphrey Bogart (Sabrina), Fred Astaire (Una cara con ángel), Maurice Chevalier y Gary Cooper (Love in the Afternoon), Tony Curtis (Encuentro en París) George Peppard (Desayuno con diamantes), Cary Grant (Charada), Rex Harrison (My Fair Lady), Peter O'Toole (Como robar un millón) y Sean Connery (Robin and Marian). Muchos de estos actores se convirtieron en personas muy cercanas a la acriz. Rex Harrison la llamó su "principal dama" (Audrey se hizo muy amiga de la bailarina británica Kay Kendall, que era la mujer de Rex); Cary Grant amaba el sentido del humor de Audrey, "todo lo que pido por Navidad es otra película junto a Audrey Hepburn" dijo una vez; y Gregory Peck se convirtió en uno de sus amigos mas íntimos. Después de la muerte de la actriz Peck fue a la camara y recitó su poema favorito, "Unending Love" de Rabindranath Tagore. Algunos creen que Audrey y Humphrey no mantuvieron su amistad, pero eso es falso, Bogart lo hizo mejor con Audrey de lo que lo haría cualquiera. Como ella después diría: " A veces los tipos mas duros resultan ser los mas sensibles, como Bogey lo es conmigo".
Su interpretacción de Holly Golightly en Desayuno con diamantes (1961) se convirtió en un icono del cine americano. Ella defininió su papel como "el mas jazz de mi carrera". Preguntada sobre su nuevo papel dijo: "Soy introvertida, actuar ser una chica extrovertida es la cosa mas difícil que he hecho en mi vida". El elegante vestuario que usó en la película estaba diseñado por Givenchy. Además se puso mechas rubias en el pelo, look que también conservó fuera de la pantalla. Este papel, sin lugar a dudas el mas popular de su carrera, estaba originariamente pensado para Marilyn Monroe (Truman Capote, el autor de la novela en que se basa la película, ademásde guionista, era un gran amigo de la polémica actriz). Cuando Marylin rechazó el papel debido a que quería dejar de interpretar a "chicas ingenuas" y este le llegó a Audrey, el personaje de Holly sufrió varios, entre ellos el personaje dejaba de ser bisexual para ser heterosexual, ademássu trabajo de prostituta de lujo queda mucho mas difuso y en ningún momento se hace la mas mínima referencia a este hecho. Su magnífica interpretacción recibiría otra nominación a los Oscar, premio que fue a parar a la italiana Sophia Loren.
Hepburn se había establizado como una de las actrices más populares de América. En 1963 le cantó el Feliz cumpleaños al presidente Kennedy como Marilyn Monroe había hecho un año antes. A pesar de todo ello, Audrey vivió una vida mucha mas reservada y humilde que la mayoría de las estrellas de Hollywood, como demuestra el hecho de que viviera en casas, no en mansiones, y que cualtivaba su propio huerto, además de su vocación por UNICEF y sus multiples viajes a África.
"Desayuno con diamantes"
"Desayuno con diamantes" (en inglés "Breakfast at Tiffany's") fue la consagración de Hepburn en 1961. Dirigida por Blake Edwards, basada en la novela homónima de Truman Capote y con una banda sonora de Henry Mancini y Johnny Mercer, de donde se extrae la famosa canción "Moon river".
La película trata de dos personajes, ambos de no muy buena reputación. Primero, la mujer llamada Holly (interpretado por Audrey Hepburn), quien es de clase mediera, pero que ama la buena vida, las fiestas, la champaña y, sobre todo, los diamantes, especialmente los de Tiffany's, la famosa joyería de la Fifth Aveneu de Nueva York.
Por su parte, Paul (interpretado por George Peppard) es un escritor que no escribe, y que también anda en busca de buena vida. Al igual que Holly, su interés es encontrar quién los mantenga, a cambio de un poco de compañía. Al final, ambos se conocen cuando uno vive en el departamento del piso de arriba del otro. La película, al igual que la novela, parece con una trama insignificante, pero Capote supo reflejar bien la frivolidad y el interés de la burguesía neoyorquina.
Tanto Hepburn como Peppard llegaron como segunda opción a la película, pues los inicialmente escogidos fueron la también glamourosa Marylin Monroe y el galán Steve McQueen. Monroe no aceptó, pues todos los papeles realizados por ella hasta esa fecha eran sobre mujeres frívolas, y ella quería quitarse esa imagen. Por suerte, para Hepburn, quedó estereotipada con esa película, pues la figura de una mujer fumando con un largo filtro, vestido largo, diamantes, le ha pertenecido y ha sido largamente imitada.
Aparte, la novela homónima de Capote, escrita unos años antes, celebra este año sus bodas de oro, como uno de los libros fundamentales de la narrativa estadounidense, sobre todo la de posguerra. Capote ha sido uno de los escritores insignia de la Gran Manzana.
Actualmente, la película ha sido inspiración para el cine actual, especialmente en los filmes del director español Pedro Almodóvar, quien parece moldear a sus protagonistas mujeres con el temple de Hepburn.

martes, 8 de enero de 2008

Política, etnia y fútbol

Desde la firma de los Acuerdos de Paz, los guatemaltecos y guatemaltecas nos hemos esforzado por buscar una nación más incluyente; la palabra "interculturalidad" se nos ha metido en nuestro idioma y, aunque no la entendamos, queremos aplicarlo.
Sin embargo, no estaría de más señalar que todo eso es letra muerta y que, aunque nuestro racismo no es tan violento, mentalmente seguimos manteniendo las mismas estructuras de pensamiento. He ahí el recién nombrado Gabinete de Colom, donde sólo sobre sale un indígena (en una cartera donde, pareciera, ser maya es requisito para dirigirla) y una mujer; algunos pocos mestizos y la mayoría criollos. Por que sí, habría que aceptar que existe diferencia entre criollos, ladinos, mestizos y extranjeros, varios grupos que se han escudado a lo largo de décadas bajo la denominación de "ladinos".
Claro está que Colom no tiene la culpa, y que de la noche a la mañana no puede
producir un indígena experto en integración centroamericana, o un garífuna con un doctorado en Medio Ambiente o una mujer para dirigir el Ministerio de Defensa. Es como que, de repente, el seleccionador de fútbol se inventara un volante creativo; si no se elige es porque no hay.
La culpa es del sistema que no los ha producido, pero tampoco se ve que se realizan esfuerzos por producirlos de aquí a 40 años.
Las relaciones humanas en Guatemala aún siguen dictaminándose por la etnia. Habría que notar, como dije, el Gabinete de Gobierno. Pero no sólo eso: los decanos de las universidades, los directores de las ONG, los altos ejecutivos de las grandes empresas, el seleccionador de fútbol, todos ellos necesariamente son criollos o extranjeros; ni siquiera mestizos o ladinos, mucho menos indígenas o garífunas.

La política en Guatemala es como la selección de fútbol de Brasil: los que "hacen el juego" son mestizos, entre más oscura la piel más talentosos, pero el entrenador necesariamente debe ser un "blanquito", como Lobo Zagallo, Parreira o Dunga; nunca Pelé o Romario, mestizos por donde quiera que se les vea.
Y otros ejemplos pueden surgir en nuestro país, en donde la etnia no ha sido factor determinante, pero sí termina de inclinar la balanza. Surge, por ejemplo, la extraña falta de apoyo en las últimas semanas de parte de la clase hegemónica a la campaña de Pérez Molina, que no precisamente podríamos decir que es un criollo. O el cierre de Bancafé: ¿no habrá influido la falta de alcurnia de los González? E, incluso, ¿no se le habrá erizado el pelo a más de algún criollo ante la fuerza de Guayo para la presidencia? Si un director de un periódico matutino o los críticos de literatura que en él trabajan, realizan una lista de los mejores libros del 2007, referirán sólo los libros de los criollos o de extranjeros, pero dejan en el olvido a los de los mestizos e indígenas, no digamos de los garífunas.
Y, para recalcar en el tema de moda, en el Caso Parlacen, ese "temible criminal" al que el Ministerio Público dio por llamar Montaña 3, y que hace algunas semanas había asegurado que era un empresario, el mestizo que ahora se conoce por ese mote, no pareciera ser la cabeza de la banda. No cabe duda que la alcurnia ahí implicada ya se lavó su carita, y dejó metido a un Manolito Castillo que, aunque se lo mereciera, hay una clara intención de involucrarlo, dejar fuera a los criollos guatemaltecos y salvadoreños (de quienes nada se han dicho si han estado implicados). O tal vez remontarnos a la furtiva y veloz decisión de la Corte de Constitucionalidad de rechazar que la justicia española caiga sobre generales de Guatemala; ¿no habrá metida una razón étnica (criolla) ahí metida? No lo sé; sólo divago.

viernes, 4 de enero de 2008

Reflexiones acerca de los libros del 2007


Sin entrar de lleno a los infinitos problemas que aún tiene la literatura guatemalteca, deseo en este artículo revisar las tendencias de las publicaciones literarias (y otras) ocurridas en el país durante el año pasado. Recordar y catalogar son dos acciones necesarias para el inicio de las categorías, tal como usualmente hacía Aristóteles.
Digo que no deseo entrar de lleno en los problemas de la literatura, ya que es evidente que aún sigue habiendo poco espacio para publicar impresamente, que la distrubución y la publicidad aún no es la ideal para los libros y los escritores, que la crítica y las reseñas literarias aún son muy subjetivas, que los libros son demasiado caros (los nuevos y en algunas ventas de libros usados) y que, sobre todo, aún no hay mucha costumbre de leer, y mucho menos autores nacionales.
En cuanto a la producción de libros, la salud editorial del año pasado fue muy saludable, ya que constantemente se estaba realizando una presentación de libro. Los ámbitos de las publicaciones fueron muy diversos, desde Sociología hasta pasando por la Biología, Medicina, fotografía, entre otros.
Sin embargo, sólo me referiré a la producción de la literatura, pues es el campo que más interés representa al lector recreativo promedio.
Diversas editoriales estuvieron muy activas el año pasado. Es de resaltar a la F&G Editores y la Editorial Cultura, que tuvieron una destacada participación en la producción nacional. Asimismo, es resaltante que Editorial Norma, cuya central está en Colombia, ya haya empezado a publicar producción guatemalteca.
Editoriales
Otras editoriales resaltantes son Ediciones del Pensativo, Piedra Santa, Letra Negra, Óscar de León Palacios, Magna Terra, Serviprensa y la siempre activa Artemis Edinter.
Entre los autores más prolíficos, se encuentra Ronald Flores, quien publicó dos novelas y un libro de crítica literaria, y Adolfo Méndez Vides, con tres novelas. Es difícil encontrar que un escritor publica tal número de libros en Guatemala, pues normalmente el proceso es dificultoso. Sin embargo, creo que este número de publicaciones fue más bien producto de coincidencias, de retrasos en imprentas y en las dificultaes de encontrar editorial que publique.
Clasificaciones
De los libros publicados, se pueden establecer tres clasificaciones: reediciones, de tendencia tradicional y de tendencia innovadora.
Las reediciones, que no suponen mucha explicación, son libros que habían sido editados años atrás, y que, por alguna razón, volvieron a publicarse este año.
Los libros de tendencia tradicional se refiere a libros de autores que se rigen a los mismos géneros: novela, poesía, teatro, ensayo, y que continúan con la tradición de técnicas de la segunda mitad del siglo XX.
Los libros de tendencia innovadora se refiere a los de escritores que buscan resolver los nuevos problemas y retos literarios que plantea el siglo XXI.
Reediciones
Aunque es fácil de explicar en qué consiste esta categoría, lo difícil es establecer por qué un libro se vuelve a editar en Guatemala. Una reimpresión es más sencilla, pues se refiere a que una editorial agotó el tiraje y vuelve a realizar otro, con las mismas placas de impresión.
Usualmente, una reedición se realiza cuando un autor decide cambiar de editorial y, terminada el tiraje y los derechos de publicación de la primera editorial, se toma la decisión de imprimir, bajo nuevos criterios, una edición.
Por ejemplo, “De una ciudad y otros asuntos” de Manuel José Arce, reeditado por Piedra Santa; “Diez colores nuevos” de Otto Raúl González, por Letra Negra, y “Señores bajo los árboles” de Mario Roberto Morales, de Editorial Cultura, fueron relanzados debido a la imposibilidad de conseguir las primeras ediciones.
F&G Editores tuvo el acierto de reeditar varios libros, que de igual forma son dificultosos de conseguir, pero que, además, representan un enorme aporte a la literatura y estudios de Guatemala. Es el caso de “Enrique Gómez Carrillo. El Cronista Errante” de Edelberto Torres Espinoza, y “Guatemala: linaje y racismo”, de Marta Elena Casaús.
Otras reediciones de novelas fueron “La llama del retorno” de Carlos René García Escobar, y “Miculax”, Jorge Godínez, quienes publicaron con la Editorial Óscar de León Palacios.
El tema de las reediciones podría tornarse interesante, pues una reedición normalmente se debe al éxito de un libro, pero no necesariamente es así. Otro criterio, aunque ligado al anterior, podría ser el agotamiento del tiraje, razonamiento que genera ciertas dudas, ya que los tirajes en Guatemala normalmente no pasan de los mil ejemplares, un número considerablemente bajo si se toma en cuenta ediciones de otros países.
Un motivo, más valedero, de reeditar es el de permanecer activo en la literatura. Los nombres de escritores suenan mientras éstos den de qué hablar, y para ello incluso el volver a lanzar una novela añeja es un buen mecanismo, en lugar de escribir un libro nuevo. En los casos anteriores, Torres Espinoza, González y Arce, son escritores muertos, y la decisión de publicarlos fue de la editorial. En el caso de “Guatemala: linaje y racismo”, es reedición, pero es la primera vez editada en Guatemala. En el caso de Mario Roberto Morales, como expliqué en un artículo anterior, la edición había sido boicoteada, por lo que todos estos ejemplos sí son justificables para la reedición.
Choque generacional
En cuanto a la diferencias entre literatura tradicional y literatura innovadora, probablemente aún no es muy notoria la diferencia. Existen dos grupos de escritores: uno entre 20 y 40 años, y el otro de más de 40 años. El primero busca la innovación, a veces en las estructuras formales literarias, y la mayoría de las veces con aportes en nuevas temáticas y en un lenguaje más estético y rico.
En cambio, el segundo grupo habitualmente no se sale de sus líneas de géneros literarios tradicionales (cuento, novela, poema, obra de teatro, ensayo literario), y normalmente busca un lenguaje claro, sencillo, florido, gramatical y ortográficamente correcto, y sin salirse del mismo costal de temáticas.
Entre los libros representantivos del grupo tradicionalista, se encuentran las novelas de Méndez Vides, incluida “La lluvia”, y “El árbol de Adán”, de Gerardo Guinea Díez, ambas publicadas por Editorial Norma. En la poesía, “Épica del ocio”, de Enrique Noriega, ganadora del Premio Mesoamericano de Poesía “Luis Cardoza y Aragón”, y publicado por Editorial Cultura (como parte del galardón). La mejor novela de este grupo, sin duda, es “Caballeriza”, de Rodrigo Rey Rosa, publicado por Ediciones del Pensativo.
Por su parte, el grupo de literatura innovadora está representada por “El informante nativo” y “Un paseo en primavera”, novelas de Ronald Flores, publicadas por F&G y Artemis Edinter, respectivamente; “Legajo anudado” de Rogelio Salazar de León, por F&G; “Serenatas al hastío”, cuentos de Eduardo Juárez, por Editorial Letra Negra; “El club de los aburridos” de Jessica Masaya, por Magna Terra, y con nota de sobresaliente, “Síncopes” de Alan Mills, quien no se cansó de presentarlo en varios países.
Aunque por la edad pertenecería a un grupo anterior, “Rituales sobre la piel”, de Delia Quiñónez, sería un buen ejemplo de un poemario excelente.
Crítica literaria y más
Aunque aún no está bien establecido, en Guatemala se empieza a establecer la costumbre de publicar libros sobre crítica literaria. Los ejemplos sobresalientes son “Signos de fuego” de Ronald Flores (Editorial Cultura), “El canto del clarinero”, de varias autoras, por Magna Terra, y “Raíz desnuda”, de María del Carmen Alonzo, publicado por Editorial Universitaria.
Cabe mencionar también que se empiezan a diversificar las publicaciones, pues géneros como el ensayo, donde cabe mencionar “Los fusiles de octubre” de Mario Payeras, por Ediciones del Pensativo, el diario “Las fugaces horas”, de Roberto Díaz Castillo, por F&G Editores, y la tesis de Miguel Ángel Asturias, por la Editorial Universitaria.
A riesgo de dejar muchos libros afuera, sobre todo de las editoriales más activas en el 2007, como F&G Editores y Editorial Cultura, esa sería la lista de la producción nacional del año pasado.

Los mejores del género

Novela: “El informante nativo” de Ronald Flores y “Legajo anudado” de Rogelio Salazar de León (ambas por F&G Editores)

Poesía: “Síncopes” de Alan Mills (Zignos) y “Rituales sobre la piel”, de Delia Quiñónez (Cultura)

Cuentos: “Serenatas al hastío” de Eduardo Juárez (Letra Negra) y “El club de los aburridos” de Jessica Masaya (Magna Terra).

Sociología: “Guatemala: linaje y racismo” de María Elena Cassaús (F&G Editores)

Testimonio: “Señores bajo los árboles” de Mario Roberto Morales (Cultura)

Ensayo: “Fusiles de octubre” de Mario Payeras (Pensativo)

Biografía: “El cronista errante” de Edelberto Torres Espinoza (F&G Editores)


Reedición: “De una ciudad y otros asuntos” de Manuel José Arce (Piedra Santa) y “Diez colores nuevos” de Otto Raúl González (Letra Negra)