martes, 17 de marzo de 2009

¿No soy más que una naranja mecánica?


Kubrick es de esos directores geniales, y lo que más me llama la atención es que se burla sistemáticamente del espectador. Su estilo es conciso e irónico. Por ejemplo, en Eyes wide shut, el protagonista -para vengarse de su esposa, quien le confesó una “infidelidad” de pensamiento- sale en busca de sexo fuerte, gratis y a granel, pero se mete en más problemas y no logra pero ni masturbarse. Al final, todo se arregla -esa especie entre confusión y celos mal infundados- de una sola forma, como le dice su esposa: cogiendo. Tan fácil como eso.


Kubrick manipula al espectador, y le hace parecer normal escenas anormales, como el final de Full metal jacket, en donde no parece tan extraño que los soldados se caminen sobre un campo destruido en Vietnam, cantando la musiquilla del Club de Mickey Mouse.


En la misma Full metal jacket, sus irónicas contradicciones son elementos de muchos análisis, como el periodista que escribe en su casco “Nacido para matar”, pero que lleva en su solapa un pin con el símbolo de la paz.


También, la genial escena en que toda una patrulla del Ejército gringo no puede contra una mujer militante en la resistencia vietnamita; ella solita les empieza a quebrar el sereguete, y cuando por fin logran emboscarla, el que llevaba escrito “nacido para matar” se queda estático y no puede dispararle, y más bien es el fotógrafo -que no había matado ni un alma- quien le pega el tiro (asombrosa metáfora, que representa el papel de los medios de comunicación en el “engrandecimiento” de las tropas de Estados Unidos en Vietnam).


Pero no hay duda que su mejor película fue La naranja mecánica, basada en la novela de Anthony Burgess.


Burgess presenta una novela bastante buena y atractiva. La línea argumental es parecida al de la película, sólo que en la novela el protagonista es un adolescente, de unos 15 años, pero Kubrick le sube la edad, para evitar conflictos con la censura. De todas formas, lo censuraron.


Pero existe una gran diferencia entre la novela y la película, y es que ésta no incluye el último capítulo. No fue cuestión de Kubrick, sino más bien del editor estadounidense, que para ahorrarse espacio y hojas omitió el último capítulo; para desgracia de Burgess, ésta versión se hizo más popular que la británica. Posteriormente, tras el éxito de la película, se reeditó la novela, con una aclaración de Burguess, que explica este incidente.


De cualquier forma, entre Burguess y Kubrick hubo una gran amistad. El escritor no se molestó porque su novela no estuviera completa. Me imagino que fue porque el mensaje fundamental fue trasladado.


La actuación de Malcolm McDowell en el protagónico es de una antología de las mejores actuaciones, sobre todo la golpiza que le propina al escritor, que lo patea al compás de Singing in the rain. Este evento, en su equivalente a la vida real, habría motiva a Burguess escribir la obra. Es decir, sufrir en carne propia la violencia.


La película y el libro tiene su nudo en que el protagonista, amante de las violaciones sexuales y la ultraviolencia, cae en la cárcel, por una traición de su banda. Para acortar su condena, acepta participar en el Plan Ludovico, que consiste en someterse a un tratamiento que lo incapacita para hacer el mal.


Este tratamiento debería ser declarado la escena cumbre del cine, por su gran dramatismo. Al final, el Plan Ludovico funciona, y el protagonista no puede hacer el mal... ¡está curado! Y por tanto, puede salir libre.


Este plan, por supuesto, está respaldado por las corrientes conservadoras de ultraderecha; pero no todos los sectores tradicionales lo apoyan. El punto central lo da a entender el capellán de la cárcel, en representación simbólica de las Iglesias:


Dios prefiere al hombre que elige hacer el mal, antes que al hombre que es obligado a hacer el bien.


Creo que a nadie sorprendo si cuento el final, pero para respetar a quienes no lo han hecho, me basta con decirles que la idea sobre la defensa de la libertad del ser humano, de su libre albedrío -incluso si se elige a hacer el mal- es fuerte y hace que la novela valga la pena. Pero Kubrick, encarna una visión bastante exacta. Al contrario de como sucede con otras adaptaciones literarias al cine, la película hace honor a la novela.


FICHA TÉCNICA

  • TÍTULO ORIGINAL: A Clockwork Orange
  • DIRECTOR: Stanley Kubrick
  • PRODUCTOR: Stanley Kubrick
  • ORIGINAL: Anthony Burgess
  • GUIÓN ADAPTADO: Stanley Kubrick
  • MÚSICA: Wendy Carlos
  • INTÉRPRETES: Malcolm McDowell, Patrick Magee, Michael Bates, Warren Clarke, Adrienne Corri, Miriam Karlin, James Marcus y Michael Tarn.
  • PAÍS: Reino Unido
  • AÑO: 1972
  • DURACIÓN: 131 min.

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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Tendrá algo que ver que al equipo de futbol de Holanda le llamen: "La naranja Mecánica", qué? ¿tienen una filosofía como la que marca el libro?
(perdón x la pregunta que pudiera parecer taaaaan tonta, pero i'm a Lady y no se mucho de fut)
Lady

Paranoica fierita dijo...

Ok, Lady, creo que tu pregunta no es tonta. En realidad, el sobrenombre al equipo holandés sí tiene relación con la película.

Cuando surge la película, en 1972, fue tan buena que quedó en el incosciente. Dos años después, cuando ya estaba bien compenetrado el título de la película, la selección holandesa, la de Johan Cruyff, era tan buen equipo, que fue considerada como una máquina perfecta, y por su color anaranjado de su camisola, rápidamente se le asimiló como el título de la película.

Filosóficamente, no tiene nada que ver la selección holandesa con la película, pero no creo que le hayan puesto el sobrenombre al equipo si antes no hubiera surgido la película.

Gracias por tu pregunta.

Anónimo dijo...

Gracias Por la Respuesta.
Lady.