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sábado, 25 de julio de 2009

Les Funérailles de Monna Lisa

Desde febrero pasado, en el mítico museo de Louvre, en París, se exhibe la muestra Les Funérailles de Monna Lisa (Los funerales de Mona Lisa) del artista Yan Pei-Ming, nacido en China, pero desarrollado en Francia.

Yan Pei-Ming nació en Shanghai en 1960, pero desde hace 25 años que vive en Francia. Su obra se caracteriza por trabajos de tamaños gigantes y por la utilización de tonalidades blanco y negro, o rojo y blanco. Trabaja con grandes brochas, las cuales mueve con rapidez, a fin de llenar los espacios del lienzo.

En febrero de este año, el museo del Louvre anunció su exposición Los funerales de Mona Lisa, el cual permaneció hasta mayo. Precisamente, se decidió instalar esta exposición en la sala contigua a la célebre Gioconda de Leonardo Da Vinci, quizá la pintura que más llama la atención de turistas del museo, o más de Francia.

El Louvre es lo suficientemente grande como para no ver todas las obras en un día, ni siquiera en una semana. Y, a pesar de esa amplitud, la sala en donde está expuesta la Mona Lisa siempre está repleta de turistas que desean tomar(se) una foto.

Entre tanta gente, es casi imposible apreciar el cuadro, el cual, además, está protegido por un cerco, para evitar que se acerquen demasiado, lo cual no ocurre con la mayoría de obras expuestas.

Es pues, que la Mona Lisa se ha convertido en un objeto de consumo turístico, el cual ni siquiera llega a ser apreciado en su totalidad, y basta, para ello, tomar una fotografía para creer que se ha poseído.

Quizá la razón de este consumo, es que la Mona Lisa es uno de los símbolos de París, y tomarse una foto en esa sala, significa la permanencia en París, y por extensión, se podría pensar que esta ciudad también se ha convertido en una especie de objeto de consumo, el cual no puede poseerse, sino sólo en fotografías.

Pei-Ming, siguiendo la escuela de desmitificadores, al estilo de Warhol, creó esta exposición en la cual el sentido es éste: la Mona Lisa, la obra de arte -quizá perfecta- de Leonardo, ha dejado de serlo para convertirse en un fetiche turístico.
Vista general de la Mona Lisa de Pei-Ming. Nótese la intencionalidad del efecto de gotas que corren, como si evocaran sangre o lágrimas.

Otra de las obras de Pei-Ming, expuestas en la misma sala. Nótese las proporciones gigantes de la obra.Entre las características de Pei-Ming está el monocromismo y el gusto por las figuras desahuciadas.


La sala donde se exhibe la Mona Lisa, asediada por turistas y cámaras fotográficas. El cuadro está cercado, además de tener un vidrio antibalas.

sábado, 27 de octubre de 2007

Ramón Ávila: en busca de su identidad

Ramón Ávila es un pintor y diseñador gráfico, nacido en Barcelona; de ahí adquiere su formación, tanto profesional como artística. Luego, se traslada a Brasil. A principios de la década de los sesenta, llega a Guatemala, en donde se adhiere pronto a los grupos artísticos del país, como el Grupo Vértebra.
Estéticamente, ha sido clasificado, en su etapa temprana, como uno de los pioneros de las vanguardias, no sólo en Guatemala, sino que en Latinoamérica; en una etapa intermedia, se adaptó a las características del fotorrealismo norteamericano, para luego, en su etapa más reciente, volver a la abstracción.
Ha logrado conciliar su trabajo profesional en el diseño gráfico con su actividad artística. La objetividad del diseño gráfico y su campo de acción en la publicidad, le ha mostrado a capturar la esencia de las cosas, lo cual ha sabido trasladar esta práctica al ámbito artístico.
Por su parte, su ejercicio estético también lo ha incrustado dentro de su profesión, logrando aplicar las teorías del color, la abstracción y la belleza estética, dentro de la publicidad.
Pese a que, como se mencionó, nació en España, Ávila se siente guatemalteco. Ha residido por más de 40 años en el país, y su estética ha sido influida por la experiencia de la sociedad nacional.
Entre sus características pictóricas están: la inclinación por el abstraccionismo, por lo orgánico (influido por el intenso contacto con la naturaleza guatemalteca) y la utilización de técnicas no tradicionales, como la mancha y el tachismo, que lo acerca a que sus cuadros sean simbólicos, figurativos y esencialistas.

Trayectoria estética
A lo largo de la trayectoria de Ramón Ávila dentro del arte, se denota una preocupación por el quehacer estético. Él, a su vez, con este ejercicio, también fue aportando al arte guatemalteco con las nuevas estéticas que provenían del extranjero.
Como se mencionó, Ávila nació en Barcelona. Como publicista viaja a Brasil, y luego se radica en Guatemala. Estos datos no caen únicamente en el biografismo, sino que cada lugar le influyó de alguna manera en su estética.
Como español, Ávila trajo consigo las grandes renovaciones artísticas del siglo XX, especialmente en tres vanguardias: el Surrealismo, el Expresionismo y, fundamentalmente, el Dadaísmo.
Guatemala había caído en un receso en cuanto a las posturas artísticas y a su renovación. La represión de los años sesenta, década de inicio del conflicto armado interno, hizo que muchos intelectuales se exiliaran. Al parecer, sólo los pintores lograron reconstruir y quedar en pie de batalla; sin embargo, había que recuperar el tiempo perdido, y la estética vanguardista aún no había entrado al país, no más de lo que habían ofrecido Carlos Mérida y compañía.
Corresponde, pues, a Ávila y al Grupo Vértebra (entre otros), recuperar esta estética para el país, y relacionarse con las tendencias que marcaban a nivel internacional. Por supuesto que Ávila, al venir en ese contacto desde Barcelona y Brasil ofrece un enorme aporte.
Éste es el aporte que se muestra en las pinturas que se muestran en estas páginas, que forman parte de su producción de 1962. Huye de los neorrealismos, y se aproxima más a una estética Dadá.
Su formación como diseñador gráfico también le ayuda en su estética: usualmente en la publicidad es necesario caputrar la esencia de los objetos, para evidenciarla y que el público lo compre. En pintura, Ávila también logra caputrar la esencia de los objetos, y la codifica para logar un verdadero símbolo que tenga trascendencia para cualquier época y espacio.


Una búsqueda
Estos primeros trabajos tienen mucho de vanguardista. Sin embargo, durante una época, por influjo también del diseño gráfico, Ávila se involucró en los movimientos Fotorrealistas, provenientes de Estados Unidos. Sin embargo, se puede considerar que esta es una etapa, ya que, en general, su estética global se puede ubicar en el Figurativismo, con matices organicistas.
Este aspecto organicista, probablemente, le viene del contacto de países como Guatemala y, por qué no, también Brasil, en donde la naturaleza aún forma parte fundamental del paisaje.
La naturaleza, codificada con técnicas Dadaístas, como la mancha, el gesto, el tachismo, la abstracción, el geometrismo, conducen a que los cuadros de Ávila indiquen una forma de ver la vida.
Los paisajes son transformados, siguiendo una tradición realista, a imagen fotográfica, pero más afín a su compatriota español Goya, esperpentizandola. La naturaleza adquiere en Ávila otra realidad: las manchas, los tachones, las líneas, son en realidad árboles, piedras, tierra, montañas, cultivos, vegetales, etc., unidos artificialmente, lo que ofrece su visión particular.
En todo ello, la búsqueda que se refleja en Ávila es constante: en su obra se dennotan características del arte español (europeo), brasileño y guatemalteco, pintando paisajes de nuestro país.
Ávila se considera y es guatemalteco; este país ya lo hizo suyo. Sin embargo, su andar por otras latitudes del globo le han dado las suficientes herramientas para proyectar una nueva visión del país. Su eterna búsqueda: conciliar sus raíces españolas, su experiencia brasileña y su nacionalidad guatemalteca, en su obra pictórica.


El Grupo Vértebra
Ramón Ávila, rápidamente, al llegar a Guatemala, se incluyó dentro del grupo pictórico Vértebra. Sin embargo, la historia del arte del país casi no lo incluye dentro de esta agrupación.
El Grupo Vértebra se formó por Marco Augusto Quiroa (1937-2004), escritor y pintor; Roberto Cabrera (1939), pintor, escultor, grabador, crítico de arte e investigador, y Elmar Rojas (1937), artista y arquitecto.
Este grupo se constituyó como uno de los renovadores de la plástica nacional, luego de que las condiciones sociopolíticas no permitieran mucha difusión del arte.
Ramón Ávila, al llegar a Guatemala en 1969, se incluyó dentro de este grupo espontáneamente. Se sintió muy cómodo con esta renovación artística.
El Grupo Vértebra surgió en la década de los sesenta. El 6 de marzo de 1969 fue publicado el manifiesto del Grupo Vértebra, y se presentó la primera exposición de este grupo, uno de los más importantes en la historia de la plástica guatemalteca.
Ese mismo año, en 1969, Ramón Ávila participó en una muestra colectiva en la Galería Vértebra, y, más tarde, realizó en la misma casa de arte una exposición individual.

miércoles, 29 de agosto de 2007

Un nuevo mural

El pasado miércoles, en un homenaje realizado a Roberto González Goyri por parte del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), se anunció la próxima obra pública de este pintor y escultor.
Como se sabe, González Goyri realizó el mural del edificio central del IGSS que da sobre la 7ª. avenida. En esta ocasión, el mural vestirá la fachada sobre la 6ª. avenida.Los bocetos ya fueron diseñados por el artista, y el proceso de elaboración se encuentra actualmente en México, en donde se están realizando los mosaicos que conformarán este mural.
En su totalidad, el nuevo mural es una alegoría sobre la seguridad social; su conceptualización fue explicada por González Goyri, con los bocetos que tiene en su estudio.
El lateral izquierdo, hay varias alusiones a la familia, como el centro de la seguridad social; sin ésta, las personas no pueden convivir con tranquilidad. Además, en el centro de esta sección, aparece el rostro del presidente Juan José Arévalo Bermejo, creador del seguro social ("y fue quien me dio la oportunidad de ampliar mis horizontes artísticos", expresó González Goyri).
A la derecha, una mano femenina con una flor, que simboliza, según su autor, la sensibilidad de la gente y el recuerdo de que nunca debemos perder nuestra capacidad de asombro.
La parte central, dice González Goyri, es simplemente la diversidad de las facetas que tiene la seguridad social. En esta parte, se pueden observar los distintos servicios que presta el IGSS.
Además, al centro, un poco a la derecha, un trabajador mueve unos engranajes con una palanca, para simbolizar el trabajo de la sociedad, fundamental para el desarrollo, según el autor.Arriba de este trabajador, hay un sol, que representa una ventana al mundo, y que permite la entrada de la luz, que es la vida y que permite ver todas las cosas buenas.
En el sector de la derecha, bastante visible aparece una persona de la tercera edad, que simboliza el derecho a que todas las personas puedan tener una vejez tranquila y segura, satisfaciendo sus necesidades básicas.
Por último, cinco niñas juegan a la ronda, pues la vida es eso, un juego, es alegría. Con ello, González Goyri representa que al final de todo la alegría por la vida debe prevalecer, y debe ser el fin último.
Técnica
La técnica que se empleará es la de los mosaicos, que consiste en calcar en papel en forma inversa lo que se desea, para imponerlo en pequeñas piezas que, una vez armadas, permiten observar la totalidad del mural.
Una de las ventajas de esta técnica, expresa González Goyri, es que permite representar los matices de los colores, plasmar los degradados.
Además, todas las figuras estarán estilizadas, incluso la del presidente Arévalo, que en este bosquejo aparece bien definido, pero que en el mural tendrá el mismo estilo que todas las figuras.
Satisfacción
En el homenaje del pasado miércoles, González Goyri indicó que con este mural se siente satisfecho ya por su obra. De esa cuenta, el artista logró estar en dos momentos claves del IGSS: el primero, en el momento de su creación, cuando el presidente Arévalo Bermejo lo creó. En este año, época cuando el IGSS obtuvo su autonomía real y empieza a recuperarse poco a poco de las malversaciones y desfalcos del pasado.

Radiografía del artista

Hablar de Roberto González Goyri, es más, rendirle homenaje, es imperativo en esta sociedad guatemalteca (pese a que ésta no estimula el arte), pues es el último gran artista que queda de la Revolución guatemalteca.
Hablar de Roberto González Goyri, es más, rendirle homenaje, es imperativo en esta sociedad guatemalteca (pese a que ésta no estimula el arte), pues es el último gran artista que queda de la Revolución guatemalteca.
Más que eso, González Goyri forma parte de esa generación de artistas que revolucionaron el arte en Guatemala, que hasta el momento de aparición, en la década de los 40, apenas se asemejaba a un arte de tendencia oficialista, tradicional, aburrido y sin complejidades.Su generación había sido introducida por artistas como Carlos Valenti y Carlos Mérida. Sin embargo, las condiciones políticas no permitían que un artista se expresara con libertad.
El gobierno de Jorge Ubico impulsaba las artes, pero sólo las de carácter oficial; por ejemplo, se preocupó por la decoración del ahora Palacio Nacional de la Cultura, y que encargó, por ejemplo, a Julio Urruela la elaboración de sus vitrales; ahí, ya estaba presente el joven González Goyri.
La Revolución de octubre despertó, además, una revolución artística. La mayoría de artistas que se encontraron en este período, buscan universalizarse en otros países. Así, González Goyri viaja a Nueva York, donde entra en contacto con las vanguardias, con los proyectos ambiciosos de arte, con la pasión.
Al regresar, participa en la gloriosa reunión de genios de la plástica, que se dieron a la tarea de crear el Centro Cívico, ese museo callejero que ha reunido las obras de los mejores artistas de la época.
Pese a los problemas económicos y pese a que tanto González Goyri, así como otros artistas, pasan inadvertidos, debido a que los habitantes de esta ciudad no miran murales o bajorrelieves maravillosos, sino que observan edificios en donde tienen que realizar tediosos trámites.
Pero González Goyri ya no puede pasar desapercibido; su obra monumental, como los bajorrelieves del Centro Cívico o el Tecún Umán del Bulevar Liberación, son parte de la ciudad.
Su obraRoberto González Goyri es un artista multifacético. Escultor y pintor; es difícil definirlo en un párrafo, pues su obra no admite simplificaciones conceptuales.Por un lado, inició siendo escultor; la figura humana siempre fue su pasión; el movimiento, las formas. En sus esculturas menores (por tamaño, no por calidad), obligatoriamente hay que recordar a "El prisionero político desconocido", que le dio reconocimiento internacional.
Su obra mayor o monumental es tan grande que ya forma parte del inconsciente colectivo del guatemalteco, como los mencionados Tecún Umán o los relieves del IGSS y el Banco de Guatemala.
Su obra pictórica, más prolífica en sus últimos años, se caracterizan por el intenso color, las visiones como si se estuviera dentro de un sueño, las formas, las constantes alusiones a los pájaros (que son, según este artista, alusiones al deseo de libertad), las mariposas, el mundo prehispánico maya, la realidad actual, y toda la polisemia que le imprime a sus obras, hace de González Goyri como el mejor artista plástico vivo de la actualidad guatemalteca.