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viernes, 25 de abril de 2008

"Cartografía de la ausencia" de Silvia Donoso López


Cartografía de la ausencia es un poemario de la española Silvia Donoso López, escrito durante su estancia en Guatemala; fue publicado a finales del año pasado por F&G Editores.
Básicamente, Donoso López sigue una tradición de poesía escrita por mujeres en Guatemala (y en Centroamérica), en donde se caracteriza por ser un grito estético a favor de la dignificación femenina.
Desde la publicación de Poemas de la izquierda erótica de Ana María Rodas, ha sido una constante en nuestra literatura. Por lo mismo, las poetas nacionales tienen el difícil reto de superar esta obra.
Es habitual que en este tipo de poemarios se refieran autodefiniciones de la mujer a través de su cuerpo, sus deseos y el establecimiento de su erotismo. Estos campos contienen imágenes ilimitadas, pero comúnmente se cae en repeticiones que ya rozan el cliché.
Sin embargo, en Cartografía de la ausencia hay novedad. Por ejemplo:
Para libar de tu cuerpo
el tibio elixir
reptará mi boca
hasta tu sexo (página 48)
Pero Donoso López va más allá que el erotismo. A pesar de que este tipo de poesía ya tiene décadas, aún tiene validez porque las demandas de mujeres siguen sin practicarse en la sociedad.
Las mujeres continúan padeciendo una situación de desventaja ante el hombre, ya sea en los ámbitos personal, familiar, laboral o social.
Esta situación es simbolizada por Donoso a través de la imagen de la ausencia, porque las desigualdades y las injusticias son como vacíos, que no deberían estar, pero se descubren cuando se buscan para abrazar cosas o personas que deberían ocupar ese lugar.
Un poema, “El brazo”, expresa bien este sentimiento:
Acabo de tener otro terrible ataque de tristeza.
A veces pienso
que me someto a la realidad de no tenerte
con la misma resignación de un hombre
que ha perdido un brazo.
La pérdida es definitiva y real,
y sin embargo,
a veces el hombre siente el brazo
y cree poder moverlo.

¡Qué dolorosa ilusión!

Y ahora,
con el corazón hecho llaga
volver a casa,
donde otro hombre
piensa aún,
que yo soy su brazo. (página 47)
La ausencia es el tema central de este poemario de Silvia, que podría interpretarse en casi todos los campos en que se desenvuelve la mujer. Por ejemplo, en las relaciones sexuales:
En tu ausencia
se me ponen los senos tristes
y la vagina melancólica. (página 56)
También en la maternidad:
Los hijos que pudimos tener
y no tuvimos
se atrincheran en mi vientre,
pequeñas muertes clavadas en mi costado
mordiéndome el alma y
arañándome por dentro,
desgarrándome. (página 22)
O en su cotidianidad:
De tristezas clandestinas,
traigo el cuerpo lleno de señales
y me sobra dolor para darlo de mamar. (página 77)
Como dije antes, este tipo de poesía ya tiene más de 30 años de producirse en Guatemala; pero todavía sigue vigente, sobre todo porque en nuestras sociedades no se ha dado ese proceso de dignificación de la mujer; a eso apunta este poemario, que representa el sentir de cierto grupo de mujeres.
Termino con estos versos de Donoso López que son como la síntesis de su poemario:
En permanente tránsito
ardió cuanta nave me pertenecía,
sin retener la vida,
sin alcanzar la muerte.

¿De qué o quién soy trofeo?
¿Qué parte no entendí? (página 69)
FICHA TÉCNICA
DONOSO LÓPEZ, Silvia. Cartografía de la ausencia. Guatemala: F&G Editores, 2007. 84 páginas. Precio aproximado: Q.40.00.

sábado, 29 de marzo de 2008

Reseñar o pergeñar, ¿o perder el tiempo?

Ayer, en Diario La Hora, publiqué un comentario sobre el libro de Godo de Medeiros, quien a pesar de su nombre portugués es guatemalteco, en donde seguí los mismos criterios con he publicado otros comentarios, es decir, describir a grandes rasgos el libro (narativa, poesía o teatro; cuántos cuentos; temática, etc.); a continuación escribí valoraciones positivas y negativas. Así lo he hecho con otros libros, incluso de autores con mucho renombre que gozan del respeto del público por lo que decir cosas que no son de ellos podría hacer caer mi credibilidad.
Sin embargo, el señor De Medeiros, molesto, me escribió refutándome algunos puntos de mi comentario, incluso poniéndose en contra de las valoraciones positivas, lo cual me hace creer que no entendió nada.
Anteriormente, nos enfrascamos en una larga discusión que inició con las reseñas literarias y continuó con el periodismo cultural, en donde, al menos yo concluí, que deberíamos dar apertura a todo, pero sin dejar de ser críticos.
Sin embargo, ¿cuánto están dispuestos los artistas y los escritores a ello? Durante la discusión sobre periodismo cultural, las posturas de Michelle Juárez, editora de Piedra Santa, o de Alan Mills, escritor, eran válidas, pues demostraron que los medios guatemaltecos no les han dado apertura a sus proyectos literarios, y así me imagino que hay decenas de artistas que se les han cerrado sus puertas.
Pero, repito, ¿qué tan dispuestos están los artistas a un periodismo crítico? Digo, con esto, que el periodismo cultural no debe basarse únicamente en ser anuncios solapados sobre los carísimos conciertos o reseñas amigables para las ventas de la editorial, sino que debería ser una guía para que el país marche bien o mal en ese ámbito. Así lo es en el periodismo de política o economía, en donde los reporteros se muestran críticos contra las figuras públicas, a veces por antipatías, pero la mayoría de veces porque estas figuras públicas no van por buen camino.
Con ello, no quiero decir que el periodista cultural no se pueda equivocar, pero al menos debería estar bien legitimado para poder ofrecer al lector un panorama amplio de la variedad cultural que hay en Guatemala, así como procurar la mejora de los fenómenos artísticos.
Así, pues, que ofrezco los enlaces para que los lectores lean la crítica al libro de Godo de Medeiros, despúes la respuesta que él me hizo, y luego mi contrarrespuesta.

"Los crímenes de Cerro Quemado" de Godo de Medeiros
Respuesta de Godo de Medeiros
Contrarrespuesta

jueves, 13 de marzo de 2008

Pa' qué... (elija la mejor opción)

Tras el panel organizado por Libros Mínimos y Sophos, el cual terminó ayer, sobre el periodismo cultural, me surgieron dos frases desde el fondo de mi pancreas. Pongo a disposición para que marque la opción que más le guste:
a) pa' qué putas...
b) pa' qué vergas...
He eliminado las dos para no recibir las quejas de las mujeres por la clara intención machista en las dos frases.
Sin embargo, es la verdad.
No hubo logros. Todo parece indicar que debemos conformarnos con lo que hay, y al que no le guste, que hable con los dueños de los periódicos y con los departamentos de mercadeo, para pedir que los muertos de hambre editores/reporteros de cultura tengan más recursos, más pisto, más reporteros, más huevos, más ovarios, etc.
No soy tan optimista como Michelle, en ver avances en el periodismo cultural.
Anoche quise expresar (no sé si lo logré) que el periodismo cultural no era atractivo, y que por eso debía tener una revisión profunda para mejorar. En la medida que mejore, mejorarán los espacios y los recursos.
Tras el final del conversatorio, una pesadez cayó sobre mí, sólo el pensar que en realidad no habrá cambios y que dentro de dos o tres años, los editores/reporteros de turno en el periodismo cultural estarán quejándose de nuevo, diciendo: "No se puede, muchá; a mí no me pagan y no tengo tiempo para ir a las cosas culturales, y a mí sólo me dan una página para cultura".
Yo estoy seguro de que si ponemos a disposición una página (sólo una) en un periódico para que alguien quiera hacer algo creativo con respecto a la cultura, habría varios interesados.
Peor aún después de escuchar los comentarios: el señor Rolando nos llamó "héroes" (gracias, pero no lo somos) y la señora Olga nos sugirió más chispa (gracias, también), y alguien más se quejó de nuevo de los pocos recursos (no sé quién, no le vi la cara), la pesadez se hizo más grande.
El periodismo cultural debe cambiar, y las propuestas no las voy a repetir, porque ya las dije. En un comentario de los lectores, alguien me llamó mediocre, y no me considero así, sobre todo porque no soy conformista. Mediocre es quien sabe que algo está mal, pero se conforma diciendo "puede estar peor". La invitación es a no ser mediocres, a no creer que somos héroes y que es mejor lo que está a como estuvo, o que podría ser peor.
En general, Michelle Juárez describió las dificultades que ha tenido como editora para lograr que los medios le ofrezcan una cobertura a las actividades que promueven; el emergente Luis Alejos también ofreció su experiencia desde dentro y desde fuera del periodismo cultural; Juan Carlos Lemus describió algunas interioridades y los pocos recursos para el periodismo cultural en Prensa Libre, y enumeró algunos de los logros que ha tenido en la apertura de los espacios; y yo que ya les comenté mis propuestas y lo que sentí después. Lo mejor de la noche, fue la risotada sincera de Ronald Flores en algún momento de la intervención.
Hay una tercera opción para este título que me ocurría mientras escribía, una forma más castiza y con el uso más correcto del idioma castellano:
c) Pa' qué mis tenis...
El audio y video del conversatorio, de las dos semanas, están disponibles en la página de Sophos.

lunes, 10 de marzo de 2008

El periodismo cultural debe mejorar

Al leer las percepciones de Alan Mills sobre la actividad sobre el periodismo cultural, me preocupa que los editores y reporteros de cultura de Guatemala se consuelen diciendo: “bueno, ése es el periodismo cultural que hay; si quieren bueno, si no, también”.
Es muy cierto, el periodismo cultural de hoy día es lo que tenemos y no hay muchas ideas de dónde sacar para cambiar. Pero hay algo que sí es cierto: debe cambiar. ¿Por qué?
Recuerdo yo que desde adolescente, aparte del deporte y los chistes, también me gustaba ver las páginas de “cultura” de los periódicos, porque desde pequeño tuve la intención de escribir y pensaba en informarme para prepararme para ello; pero nada, casi siempre era la decepción de que nunca (o casi nunca) encontraba algo que me interesara.
De hecho, hoy día abro los periódicos y no encuentro algo que me llame la atención. Adicto a las noticias, tengo la necesidad de comprar los periódicos, incluso los domingos, para medir mi trabajo, no sólo en la cultura sino en la política, la economía, deportes e internacionales; yo le llamó autoevaluación, porque observando el trabajo de los demás, se me ocurren ideas.
Pero, hablemos hoy sólo de cultura; y sigue igual. De vez en cuando sale algo interesante, pero normalmente no paso del titular y de leer el pie de foto. Nada sorprendente. No es interesante.
En Sophos, a las 18:30 horas, este miércoles 12 de marzo, es el segundo round, y ahí estará Michelle Juárez, Juan Carlos Lemus, Juan Pablo Dardón y yo.
ANÁLISIS
El punto central del inicio de la discusión fueron las reseñas literarias; éstas son un antiguo género periodístico que las ejercían personas que sabían de literatura. Por alguna razón, la discusión se fue más allá, tal vez por ardores añejos, se alcanzó a analizar el periodismo cultural.
Para hablar de periodismo cultural, hay que hablar primero de periodismo en general. Obviamente, a partir de las últimas décadas del siglo XX, el periodismo dejó de ser propiedad de quijotes y pelagatos, para que las grandes empresas se apropiaran de esa actividad. El periodista desde entonces cambió su prestigio por dinero y ahí se fregó la cosa.
En general, el periodismo moderno (salvo honrosas excepciones de los mejores periódicos del mundo) se basa en criterios comerciales.
De ese cuenta se explica por qué Siglo XXI despotrica en contra de Petrocaribe o por qué CNN insiste en declarar como la mejor candidata a Hillary Clinton, porque son criterios eminentemente comerciales, y no periodísticos que, por principios, deberían tener ecuanimidad, es decir, no inclinarse por ninguna opción, sino ofrecer panorámicamente el fenómeno.
El periodismo en Guatemala tiene el enorme defecto que no refleja fielmente la realidad. Si la CC bendice a los generales genocidas, los periódicos simplemente dejan de dar la noticia por algunos días, y pasado una semana, cuando ya se venció el plazo para interponer cualquier recursos para revertir la decisión, la publican, diciendo “upss, se me pasó”.
Lo mismo ocurre cuando quieren favorecer ciertos intereses: aprobar la ley del etanol, meterle el nabo a Joviel Acevedo, reducir el número de diputados, rechazar Petrocaribe, satanizar a Chávez y beatificar a Uribe, etc.
Ahora, trasladen todo eso al periodismo cultural, y nos daremos cuenta de que no refleja fielmente la oferta cultural de Guatemala. Si atendemos a los periódicos, en Guatemala sólo debe de haber unos diez o quince poetas, y unos tres pintores; las obras de teatro sólo representan huitecos, y los espectáculos más o menos serios sólo se dan en el IGA.
Nos estamos perdiendo de una amplia gama de artistas y de expresiones culturales. En Guatemala, hay tantos pintores que podríamos hacerle una entrevista diaria a uno, y nos duraría ad infinitum. Por de pronto, creo que actualmente habrá más de mil.
De los escritores, no sólo Halfon, Méndez Vides y Rey Rosa merecen la pena, criterio que tal vez es tomado porque son mentados en periódicos extranjeros.
¿Y la cultura en los departamentos? Los periódicos de Guatemala ni siquiera llegan a las expresiones culturales de Mixco o Villa Nueva. Si mucho, La Antigua Guatemala, pero eso no creo que dé cuenta de la cultura departamental.
PODEMOS MEJORAR
Si en el periodismo de noticias políticas, existe una especie de competencia entre periódicos por conseguir las primicias, con consecuencia en las inmejorables puteadas de parte de los directores de los otros periódicos a sus reporteros por no conseguirla primero, en el periodismo cultural no parece existir esa evaluación ni el deseo de ofrecer lo mejor. Simplemente es una página más para rellenar entre Internacionales y Deportes.
Por supuesto, que las críticas que hago y que podré hacer, son también autocríticas, y no sólo yo, sino en La Hora, en donde tenemos la facilidad de que no somos muchos y que podemos conversar de lo bien y de lo mal que hacemos las cosas.
En mi caso, me gusta la cultura, pero no es lo único que hago. La mayor parte del tiempo ando pensando en política y economía. Y, en los ratos libres, me dedico al periodismo cultural. Más de alguno me dará la razón, pero no he publicado exclusivamente a mis cuates, y, de hecho, he ido en busca de las personas en cuanto me entero de que sacará algún proyecto artístico. Pero, la verdad, es que no tengo mucho tiempo para ello, pero no quiero que eso sirva de excusa para que el periodismo cultural no mejore.
¿CÓMO MEJORAR?
  1. Hay que separar las noticias culturales, en nacionales, internacionales, columnas de crítica, agenda cultural y farándula. Habría que dar un espacio fijo a cada una de ellas. Actualmente, todo está un poco revuelto, aunque la farándula ya se ha desligado de la cultura. En cuanto a la agenda cultural, la sección cultura se basa en desarrollar las actividades culturales, pero no realizan verdaderos reportajes. La mayoría de lecturas de un periódico se hace por Internet, y de personas que no precisamente están en la ciudad de Guatemala. De nada les sirve saber que un evento fabuloso se desarrolla en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, si no pueden ir.
  2. Los editores deben quitarse esa idea de que la cultura no interesa, porque es una de las secciones que más interesa a los lectores.
  3. El Diario Oficial también debería mejorar su oferta de noticias culturales. (Por cierto, ¿qué pasó con su suplemento cultural?)
  4. Debería haber una gama más amplia del concepto de cultura. Hasta el momento, sólo se transmiten entrevistas o reportajes de eventos que van a realizarse en Guatemala, y esto sólo favorece a los eventos pagados. Habría que hacer análisis y reportajes balanceados sobre la cultura y el arte, para que éstos puedan favorecer lecturas críticas para quienes gustan de estas notas.
  5. En el caso de noticias internacionales, se deben publicar sólo aquellas que puedan contribuir a la cultura nacional. Por ejemplo, ¿a quién le interesa leer sobre un libro publicado en España y que no se consigue aquí?
  6. Por supuesto, la profesionalización de las secciones culturales debe empezar por mejorar el perfil de los periodistas de estas áreas. Muchos reporteros no tienen la especialización; igual los ponen a cubrir la noticias de economía, que las políticas o las culturales. Ejemplo es Prensa Libre en donde ahora hay una editora de Cultura que antes lo era de Departamentales, como si no hubiera especialización en ambos temas.
  7. Las escuelas de periodismo, por su parte, deberían tener opciones para que los estudiantes se especialicen, no sólo en periodismo cultural, sino en económico, deportivo, político, etc. En muchas carreras, se han creado los diplomados que pueden alcanzarse si es que demuestran cierta profesionalización, que pudiera ser por medio de diez o más cursos opcionales cursados y aprobados.
  8. Las columnas de crítica de arte (actualmente hay críticos de literatura, arte, lenguaje, música, historia, etc.) deben ser desarrollados por expertos. Eso sí, los periódicos deberían garantizarles una remuneración económica, a cambio de la profesionalización de las columnas. Un buen ejemplo de crítica de música es el de Paulo Alvarado, sobre todo la crítica que reciéntemente realizara a la marimba.
  9. Dar cabida también a las actividades culturales de los departamentos, así como de los centros culturales que usualmente no pueden costear anuncios. Los periódicos que se dicen
    Siempre hay nuevos artistas, y hay que ir en busca de ellos, y no esperar que ellos lleguen a los periódicos a mendigar promoción.
  10. Las actividades culturales están muy dispersas. Existen agendas culturales, pero no existen centros que promuevan a los artistas. Esta función debería estar a cargo del Ministerio de Cultura y, en otro caso, los artistas y promotores deberían formar grupos (pero no cerrados, de aquellos que sólo aceptan a sus cuates) para promocionarse. La Casa Cervantes y Manifestarte son ejemplos de estas agrupaciones que apoyan la difusión de artistas y se contactan con medios.
  11. Hace falta más noticias “post actus”. Las noticias de cultura sólo anuncian los eventos, pero casi no se refiere cómo fue. Personalmente, no observo a muchos supuestos “reporteros” de cultura cuando yo voy a los eventos culturales. Antes, sólo miraba a Jessica Masaya de Siglo XXI, pero ahora ella está en otra área; hace falta su reemplazo. Además, el reporte de lo ocurrido en los eventos culturales pasan a publicarse, un mes después, en las secciones de Sociedad, en donde interesa más quién fue y no qué pasó.

Y... QUÉ SÉ YO. APENAS SE ME OCURREN ALGUNAS IDEAS. QUISE PUBLICARLAS DOS DÍAS ANTES DEL EVENTO, PARA QUE USTEDES PUEDAN OPINAR Y QUE YO ME EMPAPE ANTES DE... CUALQUIER OBSERVACIÓN, PARA CONTRARIARME O PARA AUMENTAR, HÁGANLA POR FAVOR.

viernes, 7 de marzo de 2008

Periodismo cultural: vuelve la mula al trigo

Esta semana fue el "primer round" (como dice Julio) del debate sobre el periodismo cultural en Sophos, en donde participaron como los primeros "gallos" Alan Mills, Luis Aceituno, Raúl Figueroa, Fidel Celada y Philippe Hunziker. Al parecer hay personas que se siguen tomando eso como un ataque personal, y no se dan cuenta de la necesidad de reflexionar sobre el tema.

La otra semana sigue el debate, siempre con Philippe Hunziker, pero ahora con Juan Carlos Lemus, Michelle Juárez y este paranoico servidor. Mis puntos de discusión irán más allá de revisar simplemente el periodismo cultural, porque éste adolece de lo mismo que los otros tipos de periodismo, pasando por el de opinión, el económico, el deportivo, etc.; pero, eso sí, me enfocaré en el cultural. Pero eso, tal vez, lo exponga la otra semana.

Mientras tanto, transcribo el comentario de Alan Mills sobre la actividad del miércoles:

Otra buena noche la de antenoche, pero diferente. En lo particular siempre me da un pequeño pero vivo placer poder escuchar y aprender de las personas que conforman nuestra pequeña ciudad letrada. Esta vez el pretexto era un tema muy complicado, porque despierta pasiones de varios frentes. Lo que ocurre con el periodismo cultural guatemalteco, ahora lo veo más claro, es que es “lo que hay” y sus principales productores están contentos con ello. Es lo que percibí anoche de parte de Luis Aceituno y lo que logré entrever de los mails de Juan Carlos Lemus. Nos dicen: no estamos preparados para ningún cambio y nadie lo va a apreciar. Agradezcan lo que tenemos.

Y si te vi, no me acuerdo.

Por eso lo que nos toca, está claro es seguir propiciando el debate y documentar la larga discusión al respecto. Que lleva años. Julio Serrano y Libros Mínimos se encargará de editar un documento que recogerá estas inquietudes (además de los resultados de esta misma discusión hace un par de años) y podrá servir como referencia para los periodistas y editores del medio. No ya para aspirar a grandes cambios en sus políticas, que se ve cuesta arriba, sino para tener un panorama claro que permita definir nuevas y alternatives apuestas.

De anteayer, ya en seco, me llamaron la atención varios puntos (haré mi mínimo análisis de la intervención de cada uno):

1. Raúl Figueroa Sarti: Lúcido y al punto, defendiendo ideas que hacen parte de su interés como editor y de su gesta de crear un páis de lectores. Su principal aporte es precisamente el de demostrar que en la medida que el periodismo cultural guatemalteco no cambie, será cada vez más difícil hacer despegar el cachalote alado o, mejor, el albatros herido que resulta nuestra industria editorial.

2. Luis Aceituno: Cometió el error de tomar la actividad como un ataque personal. Aunque lo murmullen: no somos “adolescentes violadas”. Lo único que hacemos, Luis, es señalar algunos datos que se consideran de posible y deseable mejoramiento. Más allá de eso, no me es posible emitir juicio sobre su intervención, prefiero que ustedes lo escuchen de viva voz en la grabación de Sophos.

3. Philippe Hunziker: Convirtiéndose en el mejor informado y más audaz comentarista de la literatura guatemalteca (y sus relaciones con el mundo), logró atizar muy bien la llamarada líquida de la discusión y sus contornos. Gracias Philippe por crear estos espacios de democracia.

4. Fidel Celada: Creo que fue fundamental escuchar a un luchador “desde dentro” del periodismo cultural guatemalteco, su pragmatismo y conciencia de que algo no está funcionando del todo bien, resulta muy saludable para aquellos que desean encontrar caminos de mejoría.

CONCLUSIÓN: Optimismo, pues las posiciones están cada vez más claras al igual que el rol que cada actor desea asumir. Mi punto fundamental al respecto sigue siendo el mismo: al no profesionalizar el periodismo cultural, le restamos muchas posibilidades de desarrollo a diversas esperiencias artísticas, intelectuales y sociales, con lo que quedamos privados de serios matices que permitirían, al mismo tiempo, la construcción de un público más crítico y la ampliación de mercados y espacios de acción general. Insisto, aunque sientan que están ganando, jóvenes, están perdiendo. Y no solo buen pisto, se pierden la posibilidad de engrandecer a una comunidad que, en sus falencias y contradicciones, les dirigiría un buen chorro de respeto.

Pero caminos hay muchos, queridos arrieros.

Con un fuerte abrazo para todos,

Alan Mills

viernes, 15 de febrero de 2008

Épica del Ocio, de Enrique Noriega

El año pasado, la Editorial Cultura publicó el poemario Épica del Ocio del guatemalteco Enrique Noriega; esta edición fue parte del paquete del Premio Mesoamericano de Poesía Luis Cardoza y Aragón 2007, que contó con el apoyo, también, de la Embajada de México.
El poemario está compuesto por 39 poemas, distribuidos en seis grandes apartados, los cuales gozan de una unidad estructural y temática.
Estas secciones carecen de nombre; sólo están separados por páginas con asteriscos. La primera sección está compuesta por dos poemas, que se refieren a ejercicios lúdicos de la lírica. En cambio, la segunda y tercera partes están más centradas en poemas de tipo narrativo.
La cuarta sección posee once poemas, la mayoría breves, que los acercan al aforismo. En la quinta parte, vuelve al poema narrativa, para terminar en la última sección, con tres poemas, al igual que la primera parte, lúdicos.
Aspectos positivos
La mayoría de poemas son estructuralmente buenos y temáticamente complejos; pese a la brevedad de toda la obra, en algunos segmentos hay una fuerza de significados, que no es tan visible a primera vista.
Llaman la atención los poemas de la primera y sexta parte, por su ludicidad, pero que van acorde a sentimientos del ser humano de hoy día. En el titulado "IMPERATIVO DE LA MEMORIA", en donde se muestra reacio a 'olvidar':
Contra nuestra voluntad dejamos
Que la épica de lo nuestro no se pierda
lo que conduce a reflexiones de que nuestra sociedad, usualmente, olvida (y perdona las faltas graves).
También, imágenes que se refieren a nuestro tiempo; en su caso, el poeta intenta respirar ante el bombardeo globalizante del mundo. Así lo dictamina en "DE UN TAL ALONSO":
Por lo regular
Para mi talla escojo entre medium o large
Al llegar a casa vi la etiqueta
Era GAP small
(Al probarme las camisetas elegí una GAP small)
con base en ello, hace una gran reflexión, sólo
por comprar una camiseta, en donde reflexiona que el ser humano no es lo que viste (o posee), sino lo que es.
Aspectos negativos
No todos los poemas muestran una evolución en el poeta. En algunos, sobre todo los narrativos, Noriega repite estrategias de anteriores poemarios, como Oh, banalidad y Post actus, en donde las imágenes sexuales se repiten constantemente.
En Épicas del Ocio, versos como los de "PASTEL DE BODA":
Mas si ella cantaba
Todo estaba perfecto
Yo lo escribí
Cien veces en su calzón
Cien veces
repiten temáticas de poemarios anteriores.
También, usa mucho de imágenes gastadas, en los tiempos en que el “poeta era un inadaptado social”, más afín a la Generación Beat de los años cincuenta en Estados Unidos, con versos como:
Yo estaba loco
Si hubiera estado cuerdo
Ahora no escribiría
No amara
No fuera lo que soy
Sería un señorito
Con una corbata
En la oficina
Soñando
o
Yo me entretenía
Con mis propios
pensamientos
Ante un tarro de cerveza
que son imágenes que rayan en lo aburrido.
Por último, entre lo negativo, hay que admitir que no existe una línea, ni estructural ni temática, que le dé cohesión al poemario, y ni siquiera se infiere el por qué del título elegido por el autor.
Valoración final
Como todo libro, siempre es un aporte necesario y la sociedad guatemalteca debe hacer una fiesta cada vez que se publica uno. En general, en un balance, el libro es bueno; los poemas novedosos son la mayoría, y al leer éstos el lector se entretiene un buen rato tratando de descifrar lo expresado por Noriega. Me parece que los jurados del Premio Mesoamericano de Poesía que ganó, hicieron una decisión aceptable.