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jueves, 8 de julio de 2010

“Dr. Fukuyama, aquí lo saluda la historia”


Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia, comentó que en Washington, en 2007, tuvo la oportunidad de saludar a Francis Fukuyama -aquel intelectual que se apresuró a declarar, en 1989, el Fin de la Historia, aduciendo que la Humanidad había alcanzado la perfección a la luz del Neoliberalismo.

García Linera había recibido un consejo de parte de un asistente suyo, que le sugirió saludar en tono de broma: “¿Cómo está Dr. Fukuyama? Aquí lo saluda la historia”.

Esta historia está referida en el Prólogo del libro ¿En el umbral del posneoliberalismo? Izquierda y gobierno en América Latina del doctor guatemalteco en Sociología, Carlos Figueroa Ibarra, el cual se presenta hoy por la noche, bajo el sello de F&G Editores.

martes, 8 de junio de 2010

Consejos del Manual del Manager



Cuando el partido de béisbol está muy aburrido y cuando el equipo propio va perdiendo, el manager del equipo puede llegar a aprovechar cualquier decisión dudosa para salir a protestar aireadamente contra el umpire, de tal forma que debe hacerse expulsar.

Inclusive, si no logra tan rápidamente su propósito, debe patear el suelo, a fin de llenar de polvo los zapatos del umpire, hecho que lo enoja gravemente. Tras esto, es inevitable la expulsión.

Pero, ¿por qué un manager querría hacerse expulsar? Si el partido está aburrido, el público debería estar apagado, y con una falta de respeto así a la autoridad, es bastante probable que el público se anime.

lunes, 31 de mayo de 2010

En busca de la ciudadanía perdida


En tiempos no tan inmemoriales, durante el surgimiento de la democracia en las ciudades-Estado de lo que ahora se conoce como Grecia, la democracia se ejercía tal y como se debería entender, es decir, el Gobierno para el pueblo y por el pueblo.


Yo sé que diré muchas cosas que ya todos saben. La antigua cultura griega fue más bien una casualidad, una confluencia de valores y tradiciones en común, que unió a varias ciudades entre sí. Sin embargo, éstas tenían sus propias autoridades, sus propias decisiones, incluso sus propios dioses y leyes.


Es decir, la ciudad se regía por sí misma. Y por ello, constituían un pequeño Estado y Nación. Esta ciudad-Estado era tan pequeña que alcanzaba para que toda la población participara activamente en la discusión de los problemas y en la propuesta de las soluciones.


Ello significaba que los ciudadanos participaban activamente en la legislación y regencia de la ciudad. No se aceptaba una ley sin que todos la conocieran. No se iba a la guerra sin no hubiera mayoría real. No se condenaba a una persona, o no se aceptaba a un nuevo dios, sin que hubiera un consenso.


Esto, claro está, significaba un gasto enorme en la utilización de energía y tiempo de los propios ciudadanos. Estar activamente involucrado en la vida política significaba que quedara poco tiempo para otras actividades, como las comerciales o las hogareñas.


De esa cuenta, el sistema democrático total de Grecia, sólo podía sostenerse con un sistema económico a base de la esclavitud. Mientras los hombres libres hacían vida pública, los esclavos deberían hacer las labores domésticas y trabajo productivo.


Obviamente, el mismo colapso griego se produjo al crecer de una manera peligrosa este mismo sistema. El número de esclavos era tres veces mayor al de ciudadanos libres, y, también, ante el crecimiento de las ciudades, era difícil mantener la democracia participativa.


Hoy día, como todos saben, el sistema democrático es el mayor aceptado en todo el mundo, sólo que se ha degenerado peligrosamente en una democracia representativa, en que, en teoría, todos elegimos a nuestro representante en la toma de decisiones, ante la imposibilidad de que los Estados puedan albergar una discusión de millones de ciudadanos.


El problema, al menos en países como Guatemala, es que el sistema no es representativo. El sistema político nos indica que es una “obligación y derecho” elegir a nuestras autoridades. Pero, esto de apoco tiene menos de “derechos” y cada vez más es una “obligación”.


Es decir, el sistema político se ha convertido en que los “ciudadanos” sólo emiten su voto, pero no para elegir representantes, porque las autoridades cada vez menos nos representan.


Entonces, el sistema pareciera que cada vez se torna más parecido al sistema griego, sólo que bastante tergiversado, ya que para que se mantenga el sistema para que los políticos puedan hacer vida pública, necesitan un pueblo que trabaje casi como esclavos.


Lo supe este fin de semana, cuando limpiaba la arena volcánica que expulsó el Pacaya. La actividad era agotadora. No es que me moleste realizar labores de limpieza. El problema es que me sentía estar haciendo una labor muy pesada, mientras que las autoridades del Estado, nuestros “representantes”, no le hallaban ni pies ni cabeza a la tragedia nacional, que combinó una erupción volcánica seguida del ingreso de una tormenta tropical, todo en menos de 48 horas.


Decía que el sistema de democracia representativa se estaba degenerando peligrosamente, sobre todo porque hemos abandonado la práctica de la ciudadanía. Es decir, la capacidad que tengo de participar activamente en la discusión y solución de la cosa pública. Hemos dejado en manos de nuestros “representantes” sólo para darnos cuenta de que no nos representan, y que hacen vida pública sin tomarnos en cuenta. Como hacían los antiguos ciudadanos griegos, que no tomaban en cuenta a sus esclavos.


Creo yo que deberíamos reformar nuestro sistema político electoral para que se convierta realmente en representativo, así como propiciar actividades para retomar el uso y práctica de la ciudadanía, es decir, que aunque tengamos representantes, hacerles sentir que las decisiones las tomamos todos, y él sólo se limita a dar voz y voto a nuestras aspiraciones.


Foto: arena volcánica expulsada por el volcán de Pacaya, el pasado jueves 27 de mayo sobre Escuintla, Sacatepéquez y Guatemala.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Cuarenta grados centígrados


Es increíble que hace unos 30 años, se nos llenaba la boca de satisfacción al denominar a nuestro país como el de la Eterna Primavera. Sin embargo, desde hace muchos años el Inguat ya no ha podido utilizar este enganche publicitario, y ha cambiado a Corazón del Mundo Maya, quizá para restar esta característica a México.

Lo cierto es que nuestro país ya perdió su primavera. La promoción que se hacía, sobre el clima de este país, ya se tiró a la basura. Sólo ayer, al ver el termostato, éste marcaba 35 grados centígrados. ¡35 grados en la capital, en plena meseta central, con una altitud bastante favorable! Aún peor, en otras zonas más cálidas -como Zacapa, Izabal y la Costa Sur-, la temperatura superó los 40 grados centígrados.

Nuestro país, el cual ha sido condenado por los latifundistas al modelo agroexportador, está en peligro de muerte, porque el cambio climático amenaza con herir nuestra esencia, que es el clima. Lamentablemente, las autoridades no se han dado cuenta de ello, o bien parece que no les importa.

La esencia del modelo económico de Guatemala es, o al menos debe ser, la característica microclimática del país. Sin embargo, cada año es más perceptible el aumento de la temperatura en nuestro país. Hace unos diez años, era muy raro el lugar (quizá sólo Zacapa) que sobrepasaba los 30 grados centígrados, pero ahora debemos hablar de más de 40 grados, un evidente síntoma que nuestro país tiene fiebre.

En fin, el modelo de producción necesita, imprescindiblemente, conservar nuestra eterna primavera. Por ejemplo, el café de altura -que tanto orgullo le ha dado a los agroexportadores en los últimos diez años- perdería su calidad con tan sólo se aumentasen dos grados más al promedio de la temperatura en el territorio. Sin las condiciones adecuadas, el café de altura se convertiría en café de sombra, de mucha menor calidad y que no serviría para la exportación.

Y aunque las causas no iniciaron sólo de hace poco, y aunque las autoridades se quieran lavar las manos, el Estado sí tiene alta incidencia en estos efectos y, por tanto, tienen una alta injerencia en la solución.

El equilibrio ecológico del país se está perdiendo por los grandes problemas al cual el Estado hace oídos sordos. El tema de la explotación minera y petrolera, sin regulación ni estudios de impacto ambiental, es una de las causas del desequilibrio climático en el país. La contaminación del 80 por ciento de los ríos y lagos del país provendría de la falta de control estatal en las empresas explotadoras de recursos no orgánicos.

La expansión de la frontera narcoagrícola en la Franja Transversal del Norte, hace que se estén consumiendo anualmente centenas de hectáreas de bosques y selvas. Grave demagogia es que el Gobierno les eche la culpa a campesinos que supuestamente invaden, porque éstos no podrían crear un impacto tan grande como los carteles del narcotráfico.

La frontera narcoagrícola ya está afectando los vestigios de las antiguas ciudades de la cultura maya, y dentro de poco ya no podremos anunciar al país como "Corazón del Mundo Maya", así como ya no podemos anunciarlo como "el de la Eterna Primavera".

Pero tal parece que al Estado, especialmente al Gobierno, no le interesan estos problemas; como solución, proponen que esa especie de Superministerio de Cohesión Social se haga cargo de los daños colaterales del cambio climático; es decir, se hacen cargo de la contaminación del lago de Atitlán, u ofrecen Bolsas Solidarias a las víctimas de la desertificación del Corredor Seco. Pero ninguna solución de fondo.

Al Gobierno le quedan sólo diez meses. En enero del próximo año, la mayoría de sus funcionarios renunciarán para tener posibilidades electorales. Y las decisiones presidenciales estarán con manos atadas para no crear mala imagen a la candidata presidencial. Así que, como consejo sano, el Gobierno debería dejar de intentar acaparar tantos programas, y enfocarse únicamente en dos ejes transversales (que atañen a todos los ministerios): cambio climático y seguridad. Si no se logran avances importantes en estos dos temas, dentro de dos años el país se convertirá en un desierto infernal, violento y caliente, de más de 40 grados centígrados.

jueves, 11 de marzo de 2010

Un gigante dormido y homónimo


El sábado 27 de febrero, la Universidad de San Carlos (Usac) inauguró su ciclo de cursos libres. Para dar inicio, se invitó al doctor Carlos Castresana, jefe de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), para que brindara el discurso de apertura.


Usualmente, hemos escuchado a Castresana explicar la investigación de complicados e increíbles casos de inmolaciones que, ¡sólo en Guatemala!, pusieron de cabeza al país, y de otros casos de impunidad e investigaciones que no se daban antes de la CICIG en el país.


Pero el discurso inaugural que ofreció en la Usac se salió de esta tónica de tecnicismos criminalísticos y se enfocó en una de las realidades más profundas del país. Parafraseando a Castresana, dijo algo así: es importante impulsar el estudio académico, porque el país se está convirtiendo en un pueblo de SIERVOS.


Creo entender el mensaje, porque si bien la impunidad y el crimen organizado nos tienen de rodillas, en realidad estos fenómenos se dan sólo en un país que permite que le pasen por encima. Fueron necesarios 36 años de guerra, 150 años de dictaduras, 500 años de conservadurismo y los últimos años de cinismo crudo y pelado, para que los guatemaltecos nos sintamos de manos atadas.


Para muestra, varios botones. Si regalan 300 quetzales mensuales con la condición de mostrar fidelidad al Gobierno, somos capaces de alzar el machete para exigir que se respete "nuestra privacidad". Pero si una empresa privada exige datos privados para que nosotros tengamos el "privilegio" de utilizar su servicio de transporte, entonces hacemos cola como SIERVOS por varias horas, a fin de no quedar fuera del juego.


De la misma forma, aceptamos hacer largas filas para obtener un documento de identificación, como ratones de laboratorio que le imponen un laberinto sin salida. Aceptamos, sin posibilidad de hacer nada, que nuestras estructuras estatales, Policía, Justicia, Gobierno, Congreso, etc., esté dominada por el crimen organizado.


Y es que no es casualidad. La primera estrategia para que el Imperio del Mal reine en un país es destruir la moral del pueblo, hacerle transfusiones de sangre y ponerle horchata en sus venas. De esa forma, es más fácil que las mafias se apoderen de NUESTRO Estado.


Mientras tanto, los guatemaltecos sólo agachamos la cabeza; aceptamos sin protestar nuestro destino, de un país lleno de peligros en donde se juega a la ruleta rusa con la vida, porque no sabemos si hoy o mañana, quizá a más tardar pasado mañana, nos toque la bala, y pongamos fin a nuestra servidumbre.


En Guatemala, nos han dorado la píldora y nos han hecho creer que el país progresa, que la familia progresa y que la gente progresa. Pero no. No es así. Lo único que hemos progresado es en nuestra creciente depresión social que tiene a nuestra autoestima como un eunuco.


Para nuestras autoridades no somos individuos, somos un gigante que está bien dormido, y que constantemente nos arrullan con cuentos de hadas y, cada cuatro años, hasta nos cantan canciones de cuna convertidas en proselitismo. No somos uno, somos un gigante homónimo, de 44 mil homónimos, pero que bien podemos ser sólo un gran homónimo... total, a nadie le importa cómo se llame usted ni cuáles son sus ambiciones, a menos que una empresa de transporte quiera lucrar con sus datos, aunque después le preste un servicio como que si fuéramos sardinas.


miércoles, 3 de marzo de 2010

El ajedrez del presidente Colom


Yo no sé si el presidente Álvaro Colom sabe jugar ajedrez; me imagino que sí, porque en la carrera de Ingeniería es muy común la práctica de este deporte. De más está decir que es recomendable la inclusión de este juego dentro del pensum de estudios como que si fuese una materia adicional, o, al menos, como contenido obligatorio dentro de la clase de Matemática.

El ajedrez, ya lo había descubierto Jorge Luis Borges, es una de las mejores metáforas que hay en la vida. Malba Tahan, seudónimo de Julio César de Mello e Souza, narraba en “El hombre que calculaba”, que el ajedrez enseña a cuidar todas las piezas, y que a veces deben sacrificarse sólo sí es para alcanzar un objetivo mayor.

Quizá el presidente Colom no juega ajedrez, o quizá sí y no se ha dado cuenta que ha sacrificado la mayoría de sus piezas importantes. Desde el inicio careció o nunca tuvo sus torres, el símbolo de la fortaleza, utilizadas sobre todo para la defensa y que, cuando llega el momento, se convierten en fuertes atacantes.

Dentro del esquema del ajedrez del Gobierno de Colom, las Torres (las piezas, no las hermanas) representan las fortalezas del presidente Colom. Inicialmente, quiso basar su política de seguridad, la cual había prometido que sería con inteligencia, dándole continuidad al proceso de seguridad democrática que venía del Gobierno anterior, pero que se truncó con el deceso de Vinicio Gómez; perdió una de sus Torres.

La otra Torre es aún el ministro de Finanzas, quizá la pieza con más preparación y aptitud dentro del Gabinete de Colom. Sin embargo, esta Torre pareciera estar arrinconada, y no ha podido salir más adelante en el tablero de juego, debido a que la oposición ha logrado bloquear un presupuesto adecuado y el financiamiento del Estado. En conclusión, las funciones de las Torres del ajedrez, no han servido.

Los Caballos -que dentro del ajedrez son las piezas ofensivas más utilizadas- representan los programas y políticas sociales de Colom, es decir, los programas de Cohesión Social, y los programas de Educación y Salud, que inician con la gratuidad en ambos sistemas, y una buena relación con los sindicatos.

Como buenos Caballos, se mueven para crear la ofensiva, y se retiran para protegerse de ataques. Sin embargo, a pesar de que se reconoce lo positivo de estos programas, la falta de transparencia en Cohesión Social y las exigencias irreales que piden los sindicatos, sobre todo el de Educación, han hecho que estos Caballos permanezcan más tiempo en posición de defensa o aorillados, donde los equinos no hacen su función.

En cuanto a los Alfiles, que representan ofensivas sorpresivas, es donde, al igual que las Torres, el Ajedrez de Colom falla. Los Alfiles pudieran estar representados con sus políticas de comunicación, fallidas por el poco acercamiento a otros grupos de poder, como la Iniciativa Privada, o por un discurso de división entre ricos y pobres que ha optado. En este año, el discurso de Colom ha mejorado y ha intentado ser de más unidad, pero en ello debe trabajar mucho. Otro Alfil que no ha funcionado es la Cancillería, ya que Guatemala no logra formar buenas relaciones con otros países, y se ha quedado silbando en la loma en temas como el diferendo con Belice, el conflicto hondureño, o el acercamiento con Petrocaribe y el grupo ALBA.

Ante las fallas en las piezas, es evidente que Colom ahora piensa jugar con los peones. En los tres ministerios que ha habido destituciones, se han reemplazado con personas con poco perfil y sin experiencia en los cargos. La justificación de Colom es que prefiere tener gente de confianza y combatir la corrupción, a tener gente preparada pero que le juegue la vuelta. Esta estrategia le puede funcionar, y basta recordar que en el Ajedrez real, cuando un peón logra traspasar la mitad del tablero, se vuelve una pieza muy valiosa. Varios peones bien adelantados sirven, además, para evitar opciones de jaque, situación que el Presidente ya ha estado en varias ocasiones, como con el conflicto generado con el asesinato de Rosenberg.

En fin, sólo basta establecer si este juego de Ajedrez sirve para proteger al Rey o a la Reina, y si en realidad Colom está jugando con las piezas blancas o con las negras. ¿Usted cómo ve las posiciones en el tablero?

lunes, 1 de marzo de 2010

El desgaste del No Gobierno de Colom

La salida del ahora ex ministro de Educación, Bienvenido Argueta, representa un duro golpe, no sólo para el Gobierno, sino para todo el país. Argueta, como bien han defendido muchos, es uno de los expertos en educación, con reconocimiento internacional. Su prestigio académico es (o era) muy valioso, y que él llegara como Ministro de Educación fue un punto muy bueno para una tecnocracia guatemalteca que aún no se asienta. Lo lamentable es que, como consecuencia, se fortalece esa idea de que los expertos en materia no deberían estar involucrados en el Gabinete de Gobierno, sino que, más bien, el papel de los Ministros de Gobierno es eminentemente político y que están expuestos a los juegos del poder.

La Unidad Nacional de la Esperanza, o mejor dicho, el equipo del ahora presidente Álvaro Colom, tuvo más de diez años para cimentarse, debido a que él participó en tres elecciones, ganando la tercera. Durante ese período, él pudo, tal como lo utilizó como parte de los mensajes de su campaña, afianzar un equipo de ministros.

Sin embargo, ello no fue del todo cierto. Es sabido entre los círculos de poder, que el presidente Álvaro Colom, incluso antes de asumir el puesto, insistió con varios expertos para que lideraran los Ministerios. Su ideal fue llevar un equipo con tendencia socialdemócrata, tal y como él se define ideológicamente. Sin embargo, esa sabido también que la mayoría de estos expertos no aceptó la convocatoria, ya sea porque no era afín a Colom, o simplemente porque no quería desgastar su imagen.

Argueta, reconocidísimo intelectual pedagógico, incluso en círculos como la UNESCO y universidades nacionales y extranjeras, aceptó participar pero como coordinador de programas educativos, como el de Escuelas Abiertas que, como muchos otros de la llamada Cohesión Social, están destinados a combatir los males de los más desprotegidos. El programa, ciertamente, tiene más elogios que críticas. Sin embargo, es muy distinto ser asesor o coordinador de programas, que ser Ministro, un puesto eminentemente político, y que conlleva consecuencias políticas, como la que le ocurrió de ser destituido por la Corte de Constitucionalidad, convirtiéndose en el primer deshonroso caso de nuestra reciente historia.

Tras esta destitución forzada de Argueta, Colom ha tenido que afrontar tres nominaciones de ministros: Agricultura, Educación y Gobernación, tres de las carteras más difíciles. Y en las tres, ha tenido que echar mano de gente de confianza, y no tan experta en el tema.

El caso más sonado puede ser el de Carlos Menocal, con experiencia como periodista (cabe decir que con buen prestigio), pero que fue criticado porque aparentemente no tiene experiencia en seguridad nacional.

La tendencia que se puede observar es que el Gobierno tiene menos gente “experta” a la cual recurrir (primero, desde el inicio del Gobierno de gente que no quiso estar, y luego por el desgaste político de este gobierno, que hace huir a los pocos expertos que tiene a la mano).

Es lamentable la situación, porque en países como el nuestro, los expertos y académicos han rehuido a conducir las riendas de los ministerios, y hemos tenido que conformarnos con personas que están improvisando, sin que esto sea exclusivo del presente Gobierno.

De los ministerio que no han sufrido cambios, están el de Ambiente, el de Cultura, el de Energía y Minas, el de Finanzas, el de Relaciones Exteriores y el de Trabajo.

El de Cultura, como todos sabemos, no huele ni hiede, al igual que el de Ambiente; pese a esto, el ministro de Ambiente, Ferraté, ha encarado a las grandes empresas por la contaminación, e, incluso, llegó a negar la licencia a Montana Exploradora, una empresa que, más que tener trabas de los Gobiernos, ha tenido facilidades. Ferraté ha sido uno de los pocos coherentes con la supuesta socialdemocracia del Gobierno.

El de Finanzas es otro que ha sido coherente, pero cuyo desgaste ha sido notorio. Incluso, se rumora que su reciente desmayo se debe a la gran presión que le ha provocado este Gobierno, por exigirle un gran presupuesto, sobre todo para beneficiar los programas de cohesión social, pero ante una reacción del sector privado de no querer colaborar en los ingresos del Estado, es decir, que Fuentes Knight debe malabarear un presupuesto desfinanciado, en los dos años y medio de la gestión.

Energía y Minas no ha tenido mayores complicaciones, debido a que la crisis financiera provocó una caída de los precios del petróleo. Meany ha tenido buenas relaciones con el sector energético, el cual no le ha provocado desestabilización y, por consecuencia, ahí está tranquilo.

Relaciones Exteriores, más enfocado en ampliar los acuerdos comerciales de Guatemala con otros países o bloques, no ha podido tener un sonado éxito en su agenda, sobre todo en el tema de migrantes, el mismo de relaciones comerciales; tampoco ha definido una política de ser buenos vecinos, y Guatemala se mantiene sin quedar bien con ninguno de los bloques americanos, hecho demostrado en la negativa de Fidel Castro de aceptar la visita de Colom. La Cancillería tampoco ha tenido un buen manejo del Caso Belice, que no ha echado a andar.

El Ministro de Trabajo, que ha sabido mantenerse pese a la presión de sindicatos, se sabe que no ha estado muy contento, e incluso quiso participar en la pasada elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia, y estaba dispuesto a renunciar de la cartera.

En cambio, Agricultura, Salud y Comunicaciones, carteras que son apetecidas por los grandes negocios que se manejan, han sido sumamente inestables. Ello debido a que, tres procesos de elecciones generales de parte de Colom también significan adeudar muchos favores, y el clientelismo en estas carteras ejerce mucha presión.

Ese fue el caso de Agricultura, que por conflictos con Roberto Dalton, empresario agroquímico y financista de campaña, hizo tumbar al reciente ministro por no haber favorecido el proceso de licitación de fertilizantes. Lo mismo ocurre con el Ministerio de Comunicaciones, que actualmente tiene grandes candados en su presupuesto por deudas del anterior gobierno.

Educación y Salud presentan panoramas similares, ya que la UNE logró el apoyo de algunos sindicatos, sobre todo el de Maestros y Médicos, pero que actualmente hacen pagar la factura. En el caso de Educación, la relación Gobierno-Magisterio es evidente.

En el caso de las Secretarías de la Presidencia, éstas se han mantenido un poco más estables. Sólo el caso de la SAAS y la SAE fueron evidentes por la salida de Quintanilla y Solano.

En conclusión, el Gobierno se ha desgastado más de la cuenta, y ello ha hecho que sus expertos no quieran desgastarse, como le ocurrió a Bienvenido Argueta. Los financistas y colaboradores (como los sindicatos) de campaña tienen gran poder y no dejan que los tecnócratas ejerzan su labor.

A como van las cosas, el Gobierno podría presentar este año un Gabinete sin experiencia y sin conocimientos técnicos necesarios para conducir al país. Eso se sumaría a que ya tienen un Presupuesto desfinanciado, como producto del enfrentamiento con el sector privado. Sin Gabinete de expertos y con un presupuesto desfinanciado, en realidad éste debería ser llamado un No Gobierno, porque carece de dos elementos esenciales para su formación.

La UNE, que tiene intenciones de reelegirse, también deberá sopesar quién querrá formar parte de su posible próximo Gobierno, porque sería difícil incluso que puedan terminar el presente período con un Gabinete aceptable.

miércoles, 17 de febrero de 2010

¿Cuál es el interés en el IDPP?


La telenovela que ha padecido el Instituto de la Defensa Pública Penal (IDPP) no parece tener final. Esta institución que pareciera no tener mayor conflicto, se convirtió en el centro de una pugna de poder que pareciera increíble.

En primer lugar, el IDPP tiene como principal objetivo brindar el servicio de defensa ante el sistema de justicia a quien no tiene cómo pagar un servicio privado. Es decir, está destinado a personas sin recursos. Cualquiera creería que la mayor parte de personas que deben enfrentar un proceso preferirían pagar a un abogado de confianza, por lo que contar con los servicios del IDPP sería una desventaja para salir sin castigo.

Como objetivos secundarios, el IDPP brinda otros servicios, como traductores en casos de conflictos en el idioma, o asistencia legal a víctimas, sobre todo a mujeres que sufren violencia intrafamiliar.

Por eso, no se mira por dónde podría estar el interés en la disputa de dirigir esta institución y que ha provocado ya tantos problemas, y que va camino a romper el récord de la Corte Suprema de Justicia de permanecer acéfala.

Para resolver esta duda, basta ver algunos de los casos en que abogados del IDPP han tenido que brindar su servicio. Narcotraficantes, pandilleros ligados a casos de alto impacto (como la llamada masacre de Villa Hermosa) y, más recientemente, el anuncio de que asumirán la defensa de Alfonso Portillo en el caso que se le sigue por peculado.

En estos casos, se duda de que los implicados en realidad carezcan de recursos para costear a un abogado personal, hecho que fue criticado por algunos diputados que, pese a ello, votaron por la continuidad de esta situación en el IDPP con la elección de Remberto Ruiz, a quien se le señala de ser el delfín de Blanca Stalling, directora saliente de la institución.

Obviamente, los abogados del IDPP ya adquirieron la suficiente experiencia en el teje y maneje de nuestro corrompido sistema judicial, por lo que, en vez de ser un handicap tenerlos como defensa, se puede convertir en una ventaja, por la forma en que logran entrampar los procesos.

Baste como muestra el hecho que, pese a que confesaron ser los autores materiales, los implicados en la masacre de Villa Hermosa han sido absueltos, gracias al buen oficio de la defensa del IDPP.

Dirigir el IDPP se ha convertido, pues, en una de las herramientas más efectivas para la impunidad, y, obviamente, las redes criminales que obstaculizan la justicia estarían plenamente interesadas en mantener este canal de obstrucción.

Me imagino que en la cabeza de los constituyentes, era bastante buena la idea de que hubiera procesos complejos de postulación para dirigir el IDPP, la CSJ, la PDH, el MP, la Contraloría y otros puestos que se logran por medio de comisiones, las cuales, pese a una ley específica para transparentar la elección, han sabido sortear las legalidades para que sea finalmente a dedazo.

Sin embargo, simple y sencillamente, estas instituciones deben ser dirigidas por tecnócratas, es decir, por personas que hayan hecho carrera de, al menos, unos 30 años, para conocer a fondo cómo funciona.

El proceso de postulación se ha politizado, porque la Carta Magna establece que lo elijan, finalmente, entes políticos (sino politiqueros). Sin embargo, sería deseable que estas instituciones (incluido el INE, Conred e Insivumeh, entre otros), sean dirigidos por tecnócratas, es decir, que se tecnocratice la elección.

Sería difícil, porque para cambiar estos es necesario cambiar algunos puntos de la Constitución. Sin embargo, nada impide que desde el proceso de postulación se tenga voluntad y se favorezca a quienes hayan hecho larga carrera, y no poner a cualquier "pelón" que se dedique sólo a viajar y a obstruir los procesos.

jueves, 28 de enero de 2010

El error de Portillo


Según la estrategia de defensa del ex presidente Alfonso Portillo, se impugnará el proceso de extradición en México por supuestas anomalías.

  • a. En primer lugar, se quejan de que la extradición se tramitó a través de las relaciones diplomáticas, y no a través de la Procuraduría General de la República de México.
  • b. En segundo lugar, se quejan de que si México extraditó a Portillo a Guatemala para ser procesado por peculado, se le debe procesar primero por este delito, previo a conocer otro proceso de extradición, porque si no quedaría sin efecto el tratado de extradición entre México y Guatemala.

Sin embargo, el error de Portillo fue que, en el momento de su retorno de México a Guatemala, en octubre de 2008, él no fue extraditado, sino que se ENTREGÓ VOLUNTARIAMENTE a las autoridades de México, que sólo hizo el traslado vía aérea, mas no lo extraditó.

Este argumento le habría servido para que el juez Julio Jerónimo Xitumul lo dejara libre bajo fianza, haciéndole valer el hecho de que SE ENTREGÓ VOLUNTARIAMENTE. En caso contrario, el juez hubiera incurrido en una ilegalidad, porque no hay libertad bajo fianza a un recién extraditado, porque, si no, también quedaría sin efecto el acuerdo de extradición Guatemala-México.

En ese caso, Portillo no tendría defensa en impugnar la extradición de México a Guatemala, porque él declaró que se entregó voluntariamente, por lo que no hubo extradición, sino una entrega.

Así debe constar en su declaración el 7 de octubre de 2008. Ése será su error. El pez por la boca muere.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Entre sapos y tigres (del Norte) te veas


Murió el Jefe de Jefes, señores. Qué curioso. Estos intocables se mueren justamente cuando los momentos políticos más importantes lo ameritan.


Según Estados Unidos y su Plan Colombia/Mérida, el narco ya estaba retrocendiendo. Según los colombianos, Álvaro Uribe es un semidiós que le ha devuelto la tranquilidad al país, haciendo retroceder al narco, y por ello va por la tercera reelección.


Ante un buen retroceso de los negocios del narco, éstos (creería yo) han optado por buscar otros puntos con mayor impunidad y seguridad, como México o Guatemala, para operar más tranquilos. Además, como parte de la estrategia, ahora se han estado metiendo en la cultura popular.


Ya no basta que la barriada dé la vida por ellos, porque son generosos para organizar las kermeses del pueblo, a cambio de un cómplice silencio y estar dispuestos a ser barricada humana.


Ya no basta, decía. Ahora es necesario pagar a escritores y a guionistas para que escriban novelas/telenovelas, en las cuales el pueblo alharaquero vea a través de la pantalla chica las bondades del narco, es decir, estar rodeado de bellísimas mujeres, dispuestas a operarse las tetas con dinero de la cocaína, para que los narcos las manoseen y se las cojan a placer. Qué extraño. Cabal cuando empezaban a mermar sus ganancias, aparecen estas telenovelas sobre la buena vida de los narcos.


Sí, pues. Buena vida la del narco, vaa. Eso, y nadar en billetes de a cien dólares. Todo, menos estar preocupado por el cierre de las fronteras, cada vez más militarizadas.


Pero, los gobiernos, sobre todo el Plan Colombia/Mérida no se quedan atrás en shows publicitarios.


¡Qué curioso! Justo en la semana cuando Calderón propone su reelección, capturan al Jefe de Jefes. Esperaron que el presidente mexicano se fuera a Copenhague, tranquilo, para hacerse el desentendido.


Me pregunto si narcos y gobiernos no han contratado al mismo publicista.


Qepd, el Jefe de Jefes


lunes, 14 de diciembre de 2009

Entendernos a vergazos



El golpe que le dieran ayer a Silvio Berlusconi no fue producto de la casualidad. Si bien, muchos no desaprovecharían la ocasión para pegarle a un presidente o figura similar de su país, creo que muy pocos nos animaríamos a hacerlo, sobre todo tomando en cuenta la cantidad de seguridad personal que tiene, además de la implicaciones que tendría penalmente perpetrar un magnicidio.

Ya con la mente serena, los medios de comunicación italianos analizaban hoy que el golpe contra Berlusconi no era más que el hecho concreto de la frustración de un pueblo italiano, que poco a poco se siente más desilusionado, especialmente porque su primer ministro se ha visto más envuelto en polémicas que en gobernar.

Creo que no hay presidente que no diga en su discurso inaugural que desea la unidad nacional y que “trabajará por todos”. Ésas son frases hechas y su repetición las ha convertido en cursis. Y pienso en ello con la confrontación que surge ahora en Guatemala por diversos temas, sobre todo por los programas de Cohesión Social, impuestos y presupuestos, y nuestros gobernantes y diputados, lejos de ser figuras de diálogo, consenso y reconciliación, propician la elevación de la ira reprimida en la piel de cada persona.

Hemos visto en el Congreso peleas; se arrojan agua como que si fueran chuchos rabiosos; declaraciones altisonantes, fuertes acusaciones, etc.

Si nuestros gobernantes son así, ¿por qué se sorprenden de los linchamientos? ¿No son motivados por la misma rabia?

Por eso, me gustaría ver a nuestras autoridades ser figuras de reconciliación, y no que nos provoquen darles su buen vergazo de vez en cuando.


martes, 30 de junio de 2009

Lo que cambió en mí después de Thriller


El principio de la década de los ochenta no era una época muy buena para mí. Sobre todo porque casi no recuerdo nada. Únicamente, en las noches cálidas del verano de 1983.


Yo tendría, si mucho, cinco años, y viví muchos meses confundido, porque mi familia se había mudado de casa; no me acostumbraba a mi nuevo ambiente. Además, por varias semanas, el traslado no fue completo, y unas veces dormía en una casa, y otras, en la otra.


Recuerdo una escena de Parvulitos, cuando unos amiguitos, muy emocionados, comentaban sobre el video de un tal Michael Jackson, con calacas y todo, que recién habían estrenado, tardíamente, en la televisión de Guatemala una noche antes.


Ésa creo que fue la primera noticia que recibí del que murió la semana pasada, y que quiera o no, mis primeras impresiones conscientes de una estación de radio provienen de Thriller.


Musicales del Trece, el único desahogo para los adolescentes del momento, repetía diariamente el video, incluso, a veces, hasta dos reproducciones en el mismo día.


A donde mi familia se había mudado era el Barrio Moderno, ese sector de la zona 2 de la ciudad, que se encuentra al bajar del Cerrito del Carmen. Escuché a viva voz, de varias personas, que juraban haber visto al Sombrerón y a la Llorona, en una mala noche en donde casi el Diablo les gana el alma.


Ese Barrio Moderno, cuyo nombre me parecía irónico por ser un gran caserío viejísimo, era un clima perfecto para que una canción como Thriller pudiera convertirse en un éxito. De todos modos, Michael Jackson no necesitó de las leyendas guatemaltecas para convertirse en la mayor estrella mediatizada del arte comercial.


El centro de la ciudad (en ese entonces no se llamaba Centro Histórico) era aún un lugar de cierto respeto. La Sexta Avenida aún poseía los mejores almacenes, y sus vitrinas eran ampliamente vistas, ya que no había vendedores callejeros que se pusieran enfrente.


Además, Guatemala estaba recién saliendo del período más duro de la guerra interna. Tras el derrocamiento de Efraín Ríos Montt, se logró cierta libertad, sobre todo para jóvenes que no se reunían para desestabilizar al país (como se creería hoy día), sino para reunirse sanamente (a veces no tan sana).


El centro de la ciudad aún no aprendía a convivir con su configuración social. Tras el terremoto de 1976, cientos de familias emigró del interior hacia la capital, ocupando espacios marginales, sobre todo la zona 18. Sus hijos, quizá aún niños, para 1983 ya eran adolescentes deseosos de aumentar sus redes sociales (ya que aún no había Facebook).


A ello, había que agregar que el centro de la ciudad aún era un lugar de élite, por lo que hijos de familias acomodadas aún permanecían en sus alrededores, sólo alejados por las manifestaciones de tímidos sindicatos que aún no gozaban de plena libertad para protestar.


Y esa configuración, de familiar migrantes del interior del país y los hidalgos coloniales, aunado con la incipiente libertad de reunión tras duros años de guerra, el ahora Centro Histórico se veía con algunos grupos de jóvenes deseosos de convivir; sobre todo, en el entonces lujoso centro comercial Capitol.


El Barrio Moderno, por estar en la periferia del Centro Histórico, se convertía, más bien, en un lugar de reunión nocturno. Su carácter residencial lo hacía muy seguro y con muchos jóvenes que vivían cerca.

En la colonia Ciudad Vieja, en la 11 avenida de la zona 2, detrás del monumento a José Martí, cercana a la Calle que lleva el nombre del prócer, donde ha estado desde hace años el colegio Vanguardia Juvenil, era un centro de reunión.


El breakdance era la delicia de los jóvenes. Se admiraba a quien hacía mayores contorciones.

Pero Michael Jackson fue el amo y señor de esa generación. Su coreografía de Thriller era imitada a la perfección por esos grupos que, ocupando toda la calle, hacían los pasos de baile. Tanto Chepe, el adulto de más de 30 años, que era repartidor del gas en el expendio de don Max (Maximiliano, en realidad), hasta un niño de cinco años (como yo), participábamos en la coreografía.


Después, la mayor libertad social en Guatemala, las primeras deportaciones de Estados Unidos a nuestro país, y la polarización que existe en nuestro territorio desde la Conquista española, se juntó en un buen caldo de cultivo que permitió el inicio de las primeras maras en el país.


Ese conflicto entre los breakeros y los burgueses surge de las diferencias de clase que eran más que obvias en esos primeros grupos de baile que imitaban la coreografía de Thriller. Después, no fue este video, sino Beat it, o Bad, más agresivos, que mostraban a toda Guatemala la cultura de pandilleros de Estados Unidos, además de las deportaciones de los salvatruchas centroamericanos.


Sé que a Michael Jackson no se le puede culpar de ello. Ni tampoco quiero. Tampoco quiero recordar sus conflictos con la justicia, su aparente pederastia, su cambio de color y sus eternos problemas mediáticos. Sólo quiero señalar que, en verdad, mi despertar social y el rompimiento de mi capullo familiar, fue de la mano con Michael Jackson, y después crecí con él.


Sé que muchas cosas van a cambiar con su muerte. O, mejor dicho, muchas cosas han estado cambiando desde hace años, y nos daremos cuenta ahora con la muerte de Michael Jackson. Por ejemplo, la cultura de la radiograbadora, el recuerdo de los Musicales del Trece, y la cultura del disco. La sociedad guatemalteca también ha cambiado desde 1983, pero no por ese video, aunque es mucha casualidad recordar todo ello ahora.


Todo ello, ha sido sustituido ya por Youtube y por las descargas de música por Internet. Creo, por eso, que es imposible que ahora un disco venda más copias que Thriller. Quiero reconocer que muchas cosas cambiarán en la industria de la música, y que la muerte de Jackson sólo será un punto de inflexión.

Tampoco tengo temor de reconocerlo: yo también lloré por We are the World. Que en paz descanse Michael Jackson.



sábado, 14 de febrero de 2009

Sobre cobardes y otros mañosos


Ahora que ya viene el Día del Cariño (¡ahhh... suspiro), me viene a la mente aquella canción de amor de Silvio Rodríguez, que dice: "Los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan ahí; ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar".

Y es que, ahora que me acuerdo, no quería escribir sobre amor, sino sobre la cobardía, característica de nuestra sociedad actual. Pero no es culpa nuestra; esto sólo es una consecuencia de la impunidad en la que ha estado sumido el país en el último medio siglo.

Y es que cuando ocurren leves atisbos de valentía, nos inundan estas acciones y hasta las alabamos; por ejemplo, el caso de la señora que ayer, que al verse asaltada por dos hombres motorizados les tiró el carro encima, arrollándolos y obligándolos a huir malheridos.

El nivel de impunidad en que vivimos ha obligado a la población a empezar a tomar acciones por mano propia, como ésta, o como el caso -en enero de este año- cuando el pasajero de un bus mató a dos hombres que habían subido a asaltar.

Lamentablemente estas acciones son celebradas por la gente; basta leer los comentarios que los lectores han escrito en la página de Internet de La Hora acerca de estas noticias, donde felicitan a estas personas que no se dejaron robar.

Y es que digo "lamentablemente" porque no deberíamos llegar a esos extremos; pero ya llegamos, y supongo que la población ya está cansada de que las autoridades hagan poco o nada para aliviar nuestras necesidades, sobre todo en el tema de la seguridad.

Y como muestra, ahí tenemos a nuestro sistema de justicia, que posee jueces cobardes que no son capaces de hacerse cargo de un caso de alto impacto, como la narcomatanza de Zacapa. Claro está, se prefiere ser cobarde vivo, a valiente casi muerto por la falta de seguridad personal; pero, mientras tanto, los magistrados no son capaces de elegir a su presidente; ¡QUÉ COBARDES!

Y es que digo cobardes por no decir mañosos, porque obviamente mucha de la inacción que existe en nuestro sistema de justicia y seguridad no es por cobardía, sino por mañosería. Pero prefiero llamarlos ¡COBARDES!, porque es una palabra más fuerte, más fea, y porque la mañosería -al fin de al cabo- se purga con la cárcel o con la muerte, mientras que la cobardía se trasfiere a siete generaciones de su descendencia.

La violencia y la agresión -incluso contra delincuentes- no es justificable; sin embargo, estos hechos sólo son una señal del cansancio de la población, y si las autoridades no se quitan sus mañas para solapar al crimen, la gente empezará a poner en boga aquel dicho que reza: "El valiente vive hasta que el cobarde quiera".

Al final -así como empecé- quiero terminar recordando una canción de amor, esta vez de Joaquín Sabina, que canta: "Que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena".

FOTO: el martes 10 de febrero, en la zona 12, unos asaltantes en moto quisieron robarle a una señora dentro de su carro, aprovechando la cola. Los ladrones no sabían que la señora era bien pelada y les tiró el carro encima. La moto quedó debajo del vehículo y la señora chocó contra un colegio. FOTO JOSÉ OROZCO

miércoles, 4 de febrero de 2009

Belice, o la pérdida de nuestra oreja


Nuestra imaginación es capaz de ver figuras humanas en todas partes, incluidas las nubes y los mapas. Yo, al ver la cartografía guatemalteca, me da pena imaginarme el territorio sin Belice dibujado, porque siento que -como a Van Gogh- le han cortado su oreja.

Con esa oreja, podíamos escuchar sonidos que provenían del Caribe profundo, un ambiente que aún es muy ajeno a nuestro país tropical. Nuestro país, pese a tener salida a dos océanos, aprovechamos muy poco los recursos marítimos.

Con esa oreja beliceña, también, hubieramos podido escuchar las historias de piratas en tiempos de la Colonia. Sí, esos piratas que hicieron tambalear al Imperio Español, que por su necedad comercial y sus cerradas politicas de relaciones exteriores, obligaron a sus vecinos a contragolpear en la ilegalidad de la piratería.

La piratería, entonces, era un interesante juego de poder. Las mismas coronas de Inglaterra, Francia y Holanda, intentaban establecer relaciones con España a nivel democrático, pero financiaban a los piratas para hacerse de los ricos productos de América. Habrá que aceptar, aquí, que ese asunto de los piratas es apasionante.

Según dicen algunas fuentes –poco confiables, por cierto- Belice debe su nombre al pirata Wallace (fonéticamente /baliz/, en los sonidos filibusteros). Este personaje, al parecer, tuvo gran influencia en los primeros años de la presencia inglesa en ese territorio, por lo que el nombre se fue transmutando hasta ser lo que hoy es el nombre oficial de ese país.

Hoy día, sólo nos queda el Castillo de San Felipe y algunos vendedores de la Sexta Avenida, como muestra de la piratería en el país. Hoy día, los vendedores de “piratería” siguen ejerciendo el papel de contrapeso ante los reducidos espacios comerciales que deja caer la clase alta.

Pero volviendo a Belice colonial. En ese tiempo, a las autoridades españolas, poco o nada le importaba ese territorio; de hecho, la Corona firmó varias concesiones que de a poco restaban territorio a la capitanía general. En el momento de la independencia, nuestros torpes criollos –que poco sabían de comercio internacional y de relaciones exteriores- ni siquiera se percataron de Belice.

De hecho, la actitud criolla hacia el resto del territorio era despectiva; sólo les importaba la Meseta Central de nuestro país. Por ello, el Reino de Guatemala -tras ser conocido así casi toda Mesoamérica- hoy día casi sólo se refiere a un reducido espacio, relativamente hablando. Incluso, si no mal recordarán, por poco Guatemala aún se hubiera fragmentado con el Estado de los Altos, que hoy día es una región pobre, como muestra de que poco o nada le interesan a nuestras autoridades que se centran en la capital.

Aceptar que Belice ya no es nuestro, es aceptar que el poder hegemónico en el país falló estrepitosamente –así como falló descaradamente la Selección Nacional- en el intento de dar cohesión a todo el territorio. Belice, al igual que Petén, el occidente indígena, la Laguna del Tigre, Jocotán y Camotán, y otros que sería tedioso enumerar, han sido territorio sin importancia para los sectores poderosos del país.

Belice representa la torpeza de nuestras autoridades coloniales que nos fue heredada y que hoy día nos sigue lastimando.

Con Belice, perdimos mucho más que territorio. Perdimos una población acostumbrada a la resistencia cultural, que habla inglés en los actos oficiales, pero creóle en su casa. Perdimos a excelentes músicos y deportistas. Perdimos a los mopanes, otro grupo con raíces mayenses. Perdimos a nuestras únicas islas, los cayos. Perdimos, simplemente. Ya no se puede recuperar, pase lo que pase.

FOTO: El hoyo azul, una de las maravillas naturales de Belice. Tomado de www.skyscrapercity.com

miércoles, 28 de enero de 2009

La Constitución tiene fecha de caducidad

La Constitución ni siquiera ha cumplido 25 años, y ya ha habido varios “pronunciamientos” para modificarla, incluidas dos consultas populares –una fallida-. La Carta Magna sirvió de instrumento para la vuelta a la institucionalización (que no es democratización) de los años ochenta, pero, a pesar de su corta vida, hoy día es obsoleta.

Obsoleta, porque en vez de favorecer la democratización, entorpece la elección del presidente del Organismo Judicial, los cateos en las madrugadas de la Policía Nacional Civil, la depuración del Congreso, la sustitución del Fiscal General, etc.

Nuestra Constitución fue el intento para que Guatemala dejara de ser un Estado terrorista; pero a cambio hoy día tenemos un Estado pusilánime, incapaz de hacer frente a los retos del siglo XXI, como el crimen organizado trasnacional, los excesos del “libre mercado”, los monopolios y la inevitable pérdida de territorio a manos de Belice.

Con esos antecedentes, el presidente Álvaro Colom manifestó el lunes que no se descartarían plantear reformas constitucionales, quizá para fin de año. Pero esas declaraciones habrá que contextualizarlas. En realidad, ese día, el mandatario felicitó al pueblo boliviano por el referendo constitucional, pero en cuanto a reformas en nuestra constitución, casi no profundizó en ello, pero a Prensa Libre le bastó y le sobró para redactar una extensa nota, titulada “Álvaro Colom no descarta impulsar reformas a Carta Magna”.

Sin qué ni por qué, en esa noticia, publicada por el matutino, se incluyen declaraciones del grupo ProReforma, en donde se ponen sus moños y dicen que tendrían que conocer esas supuestas reformas planteadas por el presidente.

Ya salió el peine.

Me imagino que en Guatemala debe de haber cierta preocupación por el clima político que existe actualmente en Latinoamérica, en donde la mayoría de países se está inclinando por una izquierda –que va desde el populismo hasta la socialdemocracia-, con sus respectivos cambios constitucionales. Y más aún, con el inminente triunfo de Mauricio Funes, del FMLN, en El Salvador, país baluarte del conservadurismo.

Por eso, los sectores hegemónicos deben estar preocupados ante una probable propuesta constitucional, sin importar que ProReforma ya tiene varios meses (dos años, quizá) sin lograr dar impulso a su propuesta.

Lo de ProReforma debería ser tomado en cuenta. Al final de cuenta, en Guatemala casi nadie se toma el tiempo de hacer propuestas. Sin embargo, hay puntos en esa propuesta que no van acorde a los tiempos, sino que buscan mantener el control del poder por parte de la hegemonía. Por ejemplo, el Senado gerontócrata, que se encamina a ser un Senado candado para evitar el perjuicio de sectores poderosos; o la de pedir la depuración del Congreso o la renuncia del Presidente, en dado caso no guste el actuar a los sectores de poder económico.

Las modificaciones en la Constitución son urgentes, para poder crear un Estado más fuerte, menos burocrático y con menos trabas. Sin embargo, estas reformas no deberían ser propuestas por un Congreso o una Asamblea Constituyente, ya que, como todos sabemos, quienes logran acceder a esos puestos representan intereses de monopolios, trasnacionales evasoras y crimen organizado –salvo excepciones-, que son precisamente los grandes males que hay que combatir con una nueva Carta Magna.

Por ello, me parece que las reformas a la Constitución deben ser discutidas desde grupos técnicos de discusión, que evalúen las posibilidades –no de una cirugía plástica del Estado- sino de los cambios mínimos para que Guatemala pueda avanzar en el siglo XXI.


Otras entradas sobre el tema

ProReforma (críticas)

Colom: entre reformas constitucionales y pseudo movimientos liberales como ProReforma


miércoles, 21 de enero de 2009

El terrible problema del tránsito

Hemos terminado un período “glorioso” para el tráfico capitalino; durante las vacaciones escolares, las calles de la ciudad se libera un poco. Las trayectorias automovilísticas se hacían en el tiempo que se deben hacer.

Sin embargo, cuando inicia la semana escolar en enero, nos damos cuenta que nuestra ciudad es una ratonera, que nos obliga a ir, como roedores en un laberinto, por donde se puede y no por donde se quiere. Lo que en diciembre se hacía en veinte minutos, hoy lo hacemos en una hora.

En la ciudad capital, los agentes de la Policía Municial de Tránsito (PMT) intenta coordinar el fluir de los vehículos. Habrá que aceptar que en algunos puntos de la ciudad, la presencia de estos agentes ayuda a destrabar el tráfico.

Yo he sido testigo de puntos en donde empieza a intervenir la PMT, y pasan algunos días tomando notas sobre el flujo vehicular, para después tomar acciones: desviar vehículo, impedir el paso de camionetas, intervenir el semáforo...

Sin embargo, estas acciones siempre perjudicarán a más de alguno, y obviamente se molestará, ya que cuando hay atrasos aparentes, uno desearía que predominara el caos y se rigiera por la ley del más abusado. El problema es que en estos puntos de intervención de la PMT, son agentes humanos quienes controlan; esto corresponde al eterno problema de los deportes y los árbitros, quienes siempre se equivocarán, a pesar de lo mucho que se apliquen. Los agentes de la PMT son humanos, y sería recomendable que estos apuntes se sistematizaran en la coordinación de semáforos o señales, ya que los agentes usualmente se equivocan y hasta actúan de forma perniciosa, sobre todo si les bocinan para que se apuren.

En primer lugar, considero que gran parte de nuestro problema de tránsito es la falta de educación vial que tenemos. Si el tránsito ya es de por sí pesado por el enorme flujo de vehículos, cuando existe un accidente se vuelve imposible. Y precisamente esos accidentes se deben, en su mayoría, por conductores que hacen acciones indebidas.

La educación vial debe ser incluida, de urgencia nacional, dentro del pensum de estudios de la educación primaria. Aunque la mayoría de personas no pretenda optar a tener un vehículo, los peatones también deben aprender a conducirse por las calles.

Conducirse con un vehículo ofrece una visión distinta de las vías. Cuando un piloto camina como peatón, sabe probablemente qué hará un vehículo que se aproxima: si cruzará, si parará para dejarlo pasar, etc.

Un ejemplo es que muchos accidentes ocurren frente a los agentes de la PMT, luego de que éstos intentan coordinar el flujo del tránsito. El problema es que, probablemente, los agentes no sepan conducir un vehículo o no tienen mucha experiencia en ello, y por eso no saben pensar como piloto, y eso les impide conocer la psicología del tránsito.

Otro ejemplo, quizá más claro para todos, de nuestra poca educación vial, simplemente se observa en las aceras de la ciudad, o en establecimientos comerciales, como los supermercados. Nuestro caminar se entorpece a cada momento, ya que quien va en la misma vía se detiene, se queda parado, quiere pasar por donde vamos, no ofrece la vía, etc.

Somos un pueblo que no es solidario. Casi siempre, nos importa sólo nuestras narices y su derecho de vía; justificamos nuestra imprudencia al conducir por el simple hecho de “ir tarde” a una cita, sin tomar en cuenta que, en realidad, todos queremos llegar lo más pronto posible.

El tránsito mejorará sensiblemente con medidas certeras en la señalización y semaforización, eliminando el criterio humano de los agentes -ya que éstos usualmente se equivocan-, y fomentando la solidaridad en las vías, acción que únicamente nos la dará la educación vial.

PS: el primer video que preparo para colgar en este blog es sobre el tránsito en la ciudad.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Una ley antinarcomatanzas

Nuestra forma de actuar como chapines es poco efectiva. Si evaluáramos cada una de las actividades que realizamos, seguramente reprobaríamos en la mayoría, ya sea porque navegamos sin rumbo, no tenemos objetivos, o, simplemente, no obtenemos ningún resultado.


Desde tiempos atrás, estamos acostumbrados a subirnos al pedalazo, es decir, cuando ya todo va caminando, tenemos que encaramarnos sí o sí. O, en otras palabras, no hemos podido nunca sentarnos a platicar qué país es el que queremos, planificarlo y empezar de cero.


Lastimosamente, esto ha lacerado nuestras políticas y los resultados están a la vista. Nos hemos acostumbrado a hacer “chapuces” y ahí la vamos pasando. Pongamos algunos ejemplos.


En los últimos días, está surgiendo una propuesta para “legalizar” que en las motocicletas sólo se conduzca un pasajero, es decir, sólo el piloto. Esto surge tras la repitencia de asesinatos, en que dos sicarios en moto, uno conduciendo (con casco en la cabeza) y otro con pistola en mano para matar y salir huyendo (éste va sin casco, para no obstruirle la visual).


Pregunto: ¿Qué más da hacer una ley para que sólo vaya un pasajero en la motocicleta? Hasta donde yo sé, para iniciar, el simple asesinato, ya sea en moto o a pie, es un delito condenado por la ley. También sé que está prohibido, so pena de multa, viajar en motocicleta sin casco. ¿No sería legislar sobre algo que ya está penado? Si fueran impuestos, más de alguien ya hubiera interpuesto un amparo en la CC para que no haya carga impositiva sobre algo que ya paga impuestos.


Volviendo a la improbable “Ley contra el Sicarismo Motorizado”, más pareciera una iniciativa para favorecer el creciente negocio de las motocicletas, el cual ha gozado de una gran inversión en los últimos meses, debido a las alzas de los combustibles de principio del año.


Otro ejemplo: el anuncio que han hecho un diputado y un vicepresidente para legislar sobre la regulación de incluir a las organizaciones no gubernamentales, más conocidas como ONG, dentro del Presupuesto de Ingresos y Egresos de la Nación. Desde su mismo nombre, las ONG estipulan que no tienen vínculos con el Gobierno ni, por ende, con el Estado. Entonces, ¿por qué legislar contra algo que por naturaleza no lo permitiría?


Vivimos en una “moda” de legislar para todo y crear leyes específicas, en lugar de incluirlas en marcos generales. Además, los nombres de nuestras leyes son tan específicos, que a veces es hasta difícil de recordar, como la Ley de Acceso Universal y Equitativo de Servicios de Planificación Familiar, que -pese al revuele y espectativas que generó- no se lleva a la práctica.


Nuestra forma de actuar, legislativamente, es más o menos así: a) tenemos un problema; b) los periódicos publican hasta el aburrimiento; c) los grupos afectados intentan obtener apoyos para que se legisle sobre ello; d) la iniciativa tarda mucho en ser redactada, revisada y aprobada; e) entra en vigencia; f) jamás se aplica.


Nuestro sistema legal carece de sentido común, además de ser complejo, ya que hay temas que se repiten, leyes en desuso, y leyes generales que no incluyen todo lo que es. Nuestros legisladores hasta para eso son perezosos, para revisar las leyes añejas y modificarlas para que continúen vigentes.


De nada nos sirven las leyes, ya que nadie las cumple. En la impunidad en Guatemala, intervienen los tres organismos del Estado. El Judicial, el mayor responsable, por no castigar a los culpables; el Ejecutivo, por no velar que se cumpla la ley, y el Legislativo, por mantener un sistema legal inoperante. Y, lo peor, es que jamás damos en el clavo, como la frustrada Ley de Armas y Municiones, en donde los diputados no son capaces de darse cuenta de que no es importante quién regule las armas (si Gobernación o Ejército) sino desarmar a los delincuentes.


Quizá, más de algún diputado iluso, estará preparando hoy día una iniciativa para la Ley Contra Toda Forma de Calcinamiento en el Oriente del País, o la Ley Antinarcomatanzas.