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lunes, 24 de mayo de 2010

…Y dejen que los muertos entierren a sus muertos


La felicidad es la finalidad más final del ser humano. Quizá lo intuí siendo muy pequeño, al prometerme que, cuando fuera feliz, me suicidaría. ¿Para qué seguir viviendo, si la felicidad es la finalidad del ser humano?

Sin embargo, no cumplí mi promesa.

Ahora bien, el motivo de mi reflexión ahora es tratar de entender por qué la felicidad no es (o más bien, por qué la felicidad ha dejado de ser motivación para una) finalidad del ser humano.

Si preguntamos a cualquier persona si, en realidad, desea ser feliz, creería yo que sin sesgos dirían que “pues, sí, si no hay algo más”. El problema es que la felicidad es un tema con tanta discordia. Quiero decir, que el concepto de felicidad no es el mismo.

Las religiones, creería yo, se han preocupado por el tema de la felicidad, y parte de las doctrinas sirven o intentan servir para llegar a ser feliz. De hecho, la concepción más new age -una mezcla entre el conservadurismo religioso y las tendencias liberadoras de hoy día-, que más me gusta referir es que la condición natural del ser humano es ser feliz. Se encontraba en el Edén -visto desde la perspectiva judaicocristiano- y por su pecado fue expulsado.

Es decir, dejó de ser feliz cuando pecó; o, dicho de una forma más conciliadora, el único pecado en esta vida es NO SER FELIZ.

(Déjenme que me enrede un poco más.)

Sucede, pues, que las religiones, sobre todo las judaico-cristiana-occidentales, intentan definir las reglas para llevar una vida de santidad, la cual es sinónimo, desde estas teorías, a felicidad.

De esa cuenta, las codificaciones de leyes (que se bifurcan de la codificación político-religiosa del judaísmo) tienen la misma intención. Constituciones, Cartas Magnas, e incluso las Declaraciones de Derechos Humanos, se basan en la premisa de que toda persona tiene derecho a LLEGAR A SER FELIZ, siempre y cuando DEJE SER FELIZ A LOS OTROS.

Léase:
  • No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti. (enfoque religioso general)
  • Ama al prójimo como a ti mismo. (enfoque judeocristiano)
  • Trata a los demás como quieras que te traten. (enfoque confuciano)
  • El respeto al derecho ajeno es la paz. (enfoque mexicanista)
  • Propiedad privada. (enfoque neoliberal)
  • Actúa según como creas que es permisible actuar para todo el mundo. (enfoque kantiano)
  • No desearás a la mujer de tu prójimo (ni a tu prójimo). (enfoque feminista-gay-lésbico)

Todas estas reglas intentan establecer un estado de bienestar-santidad que conducen a la felicidad personal (incluso colectivo). Sin embargo, no hay una regla general, porque la felicidad personal depende también de la felicidad del otro, como la otra regla de oro para la satisfacción personal, ésta de Abraham Lincoln:

  • No puedes enriquecer al pobre, robándole al rico.

Es decir, la felicidad (y la libertad, así como la ambición, el progreso, la verdad, la justicia, etc.) tiene limitantes cuando se topa con los demás.Y así, vamos en este mundo, topándonos con los demás, como si fuesen nuestros enemigos, anhelando felicidad. Y la felicidad se topa de narices con la felicidad de otros.

Sin embargo, LA FELICIDAD ES UN BUEN GANCHO COMERCIAL. Sectas religiosas, equipos deportivos, estaciones de radio, incluso países, utilizan el concepto de “querer ser feliz” para enganchar a la gente.

Se nos hacen conocidos conceptos como: “Viva feliz con casa propia”. U “Obtenga el cuerpo que siempre soñó y sea feliz”. “Aprenda a tocar guitarra y sea el alma de las fiestas”. “El auto soñado”. “La cerveza que te pone a la par de las mujeres bellas”. “El cigarro que te hace ganador”. “La droga que te hace alucinar lo que quieres ser”. “La medalla de oro”. “El cetro de la Liga de Campeones”. “El karaoke para cantar como el cantante que siempre quisiste ser”. “Alcance sus metas, estudie Administración de Empresas”. “Se busca Ejecutivo de Ventas con salario competitivo, todas las prestaciones de la ley. Ambiente agradable. Seguro Médico. Posibilidades de crecer con la empresa” Etc. Etc. Etc.

Sin embargo, cuando las personas se embarcan en alguno de estos proyectos, se dan cuenta que pueden llegar a ser muy infelices por el enorme esfuerzo que implica alcanzar las metas. Y, cuando tienen la casa de sus sueños, o cuando comprar el auto del año, se dan cuenta, en fin, que no son felices.

¿Se puede alcanzar la felicidad? Si es posible alcanzarla, ¿acaso no chocaría con la felicidad de alguien más?

CREO, PUES, para darle conclusión a este infructuoso tema, que quizá hayamos equivocado el enfoque. La felicidad no es un objetivo final, sino que el estado original de las personas. Nacemos felices, y por ideas que nos confunden creemos que no lo somos, y tratamos toda la vida de querer ser algo que ya lo fuimos, pero por querer alcanzar la felicidad, nos llenamos de casas, carreras, odios, derechos ajenos, sueños de gloria y dinero, creyendo que eso nos hace felices, cuando lo que nos hace felices es desligarnos de todo ello y darnos cuenta que somos felices a pesar de ellos.

Es como el relato mítico del Edén, en que no se dieron cuenta que eran felices, pero buscar algo más. Según los teólogos más novedosos, Adán y Eva no fueron expulsados, sino que ellos mismos salieron.

Es cierto, soy feliz, e incumplí mi promesa, pero fue porque me di cuenta de que la felicidad no es un final, sino un inicio.

Y mi felicidad no podría, así, chocar contra la felicidad de nadie, porque no necesitamos nada para ser felices, sólo el serlo. Ya bien lo decía Jesús: “Dejen a los muertos que entierren a sus muertos”. Y los felices, simplemente que vivan.



Sintonice este su Diario Paranoico, mañana, a la misma hora (quizá un poco más tarde) con el tema Dios también se ha equivocado.

jueves, 12 de noviembre de 2009

existencialismo.com


EXISTENCIA

Pienso, escribo ese pensamiento en mi status de Facebook, y luego existo.


INEXISTENCIA

Cuando abro mi correo electrónico, y sólo encuentro spam.


CERO A LA IZQUIERDA

Cuando abro mi correo electrónico, y no encuentro ni siquiera spam.


¡TE VI!

24.86.178.160 es tu nombre en la red, y aunque me lo niegues, el código html me revela que has visitado mi blog.


A LO ERNESTO CARDENAL

Si tú estás en mi lista de amigos en Facebook,

en mi Facebook no hay nadie más.

Si tú no estás en mi lista de amigos de Facebook,

en mi Facebook no hay nadie.


ALEGRÍA

Que entre los 300 correos diarios que recibo, haya tan sólo uno tuyo.


INTERNACIONALIZACIÓN

Cuando el Clustermap revela que alguien en Amatitlán visitó mi blog.


A LO HEIDEGGER

Cuando nadie visita tu blog, el suicidio (del blog) es la única solución posible. Si decides continuar pese a ello, significa que tu blog vale la pena.


BAJA AUTOESTIMA EN FACEBOOK

Diario Paranoico te ha sugerido ser fan de Diario Paranoico.


AGNÓSTICO

Dios no existe, porque no tiene usuario en la Web.


NIHILISTA

Si Dios no existiera, entonces le crearíamos un usuario.


ANGUSTIA

La angustia es la disposición fundamental que nos advierte que no hay video en YouTube de lo que buscamos.


CONDENA

El hombre está condenado a registrarse en Facebook.


INFIERNO

El Infierno es Hi5. (Dicho por un usuario de Facebook)


LA VERDAD ESENCIAL

La vida es un spam.


jueves, 3 de septiembre de 2009

Quién soy yo si no soy todos


- Doctor... he venido por varios meses y usted aún no me ha diagnosticado. ¿Qué sucede en mí?

- Bueno, quería hacerle más pruebas para estar seguro..., pero creo que su problema es que padece de personalidades múltiples.

- Claro, pero todas las personalidades funcionan al mismo tiempo, ¿no?

- No le haga caso, doctor; nosotros nunca aceptaremos ese diagnóstico.

- ¿Y por qué no? Siempre haz sido el más negativo.

- Lo que sucede es que vos siempre te fijas en todo.

- No..., yo creo que vos siempre andás dormido y nunca te das cuenta de nada.

- ... o te das cuenta de todo... nada se te escapa.

- Yo creo que debemos enfrentar el problema y tratar de superarlo, muchachos.

- Mejor no hagamos nada. Total, todo está perdido.

- ¡Ya salió el que nunca habla!

- ¡Y ya salió el que “siempre” habla!

- Señores, mantengamos la calma.

- Nada de eso, nosotros siempre tenemos la razón. Deberíamos golpear al doctor.

- Pero, señores, alguien quiere explicarme; no he entendido nada.

- No te preocupés... yo te explico luego.

- Sí, verdad. Es que vos crees que lo sabés todo.

- No, él cree que es el centro del universo.

- Yo leí en un libro que en verd...

- Siempre vos y tus libros... y ya no tardarás en cantar, ¿verdad?

- Si no mal recuerdo, en otras vidas nos sucedía lo mismo.

- No hubo otras vidas..., ésta ha sido la única y la estamos desperdiciando.

- No la desperdiciamos..., todavía hay tiempo.

- No le hagamos caso al doctor, mejor vámonos todos juntos... vonós, vonós.


viernes, 28 de agosto de 2009

Pequeños adioses

“Estoy de vuelta”, dijo un tipo que nunca fue a ninguna parte.

Joaquín Sabina



Ya regresé. No estaba muerto, sólo distraído, porque sólo cuando se está distraído, la vida pasa sin que te enteres. A veces es gracioso que, por buscarte, te pierdes más, como ese poema que escribiste, y que -¡la mala hora!- quisiste mejorar, y en realidad lo empeoraste.


Algunos, a la distracción, le llaman depresión. Sí, porque sólo deprimido te olvidas de lo bueno de los alrededores.


Y haces de todo para que todo aquello que fue siga siendo como era. “Todo tiempo pasado era mejor”, dirían las viejitas. “Por eso aún estoy en el lugar de siempre, en la misma ciudad y con la misma gente, para que tú al volver no encuentres nada extraño”, diría Juan Gabriel.


Dicen las malas lenguas que Ulises, cuando se reinstaló en Itaca, constantemente salía de viaje, porque necesitaba hallarse. Y lo creo, porque, no sé por qué maldita razón, siempre necesitamos estar en movimiento para ir detrás de algo que consideramos nuestro, pero que jamás hemos tenido.


Es de corazones aventureros largarse lejos, a buscarse; pero es de sabios retornar. Sin embargo, el retorno es traumático, porque todo aquello que añorábamos, seguramente ya no está ahí. La felicidad, según Homero, era un perro viejo tirado sobre excrementos.


Por eso creo que, más que salir en búsqueda de algo, en realidad estamos renunciando a todo. Decimos adiós constantemente, sin saber a qué, pero, más doloroso, sin saber a quién.


Es decir que somos lo que renunciamos. Nuestros adioses nos forman nuestro ánimo.


Como dije, estaba deprimido (distraído). Recuerdo cuando era más joven (porque todo tiempo pasado), para salir de un mal estado de ánimo, pegaba sobre las paredes de mi habitación las cosas que me hacían sentir bien: cartas de amor, sobre todo. Cada día, quitaba uno de estos detalles, que me hacían sentir bien, como para hacerme sentir bien cada día; al terminar la terapia, ya no necesitaría de nada de ello para sentirme bien.


¡Qué fácil era sentirse bien antes! Pero ahora, por más que lo intento, no podía recuperarme. Sólo, hasta que nos hartamos de buscar por otro lado, nos recordamos el punto en que todo se descompuso, como en El ángel exterminador, y regresamos; pero sólo para darnos cuenta de que muchas cosas ya no están, que se han ido.


Vivimos diciendo adioses, y no nos damos cuenta.


Y, por si ya no nos vemos (o leemos), adiós a vos también ;D




FOTO: antondiego.blogspot.es

sábado, 11 de julio de 2009

Nuestros muertos de la era digital

Las últimas décadas del siglo XX estuvieron marcadas por varios hechos históricos, pero sobre todo tecnológicos. La sociedad guatemalteca recién salía de su adormecimiento al cual fue condenada por la castración de la libertad de expresión y su iniciativa durante la guerra interna, y la entrada a la globalización fue un fuerte golpe, al cual no le costó acostumbrarse.


Y es que, según las teorías de Karl Marx, los cambios en la infraestructura (es decir, la tecnología y los modos de producción), son mucho más rápidos que los cambios en las ideologías, y que ésta se ve transformada con los avances de la ciencia. O sea, que las nuevas tecnologías van transformando nuestra forma de ver la vida, y no al revés, que la tecnología es producto de la ideología, como a veces se suele pensar.


De un momento a otro, las emisoras de radio empezaron a proliferar, y la televisión de pronto se convirtió en un gran negocio. La era digital mostraba avances cada vez más asombrosos, como esas grandes computadoras que prometían una gran revolución, o los juegos de video, como el Atari, le quitaban el sueño a los niños que estaban acostumbrados a sólo jugar arrancacebolla.


Los revelados de fotos empezaban a ofrecer sus servicios de menos de 48 horas, y la apertura de los videoclubs se dispararon, ofreciendo películas sin mucho interés. Estamos en la década de los ochenta, cuando Guatemala estaba encaminándose al retorno democrático, y he aquí una crónica del nacimiento, vida, reproducción y muerte de la tecnología que nos deslumbró y nos ha cambiado la vida.


VIDEOS, CINE Y TELEVISIÓN


Para la primera mitad de la década de los ochenta, los canales de televisión se esforzaban por conseguir todas esas series de moda que causaban furor en Estados Unidos. Claro, la programación estaba más diversificada, aunque probablemente tampoco representaba un meganegocio.


El estatal Canal 5 sembraba en el inconsciente colectivo del guatemalteco con sus panfletos, que aún hoy día pueden ser coreados sin titubeos: “Mamá me han contado que eres un buen soldado”, canción que hacía a los niños cuadrarse, sin saber por qué.


Por la poca capacidad económica de poder costear los programas de moda, había más producción nacional. El tradicional programa Campiña, con todo y Taco y Chalío, era uno de esos pocos programas que realmente unían a la familia, como fue la utopía inicial de la televisión. Venga con Chalo Venga, y los eternos Mentes Santas, ¡ASÍ SE CONTESTA! y Cuestión de minutos, ofrecían contenido nacional.


La Liga española era un evento lejano, y a nadie le importaba si se contrataba en el Real Madrid a Cristiano Ronaldo, a Hugo Sánchez o a cualquiera. Aquí lo único que contaba era ver en dónde jugaría Oscar La Coneja Sánchez, porque eso aseguraba que el equipo sería competitivo.


Como parte del retorno democrático, las estrategias del mercado se encaminaban cada vez más en atraer a los jóvenes, como clientes potenciales, y por ello, se aprovechó la explosión de la industria del video clip para crear programas en torno a esa temática; Musicales del Trece, que hace referencia a este canal que tenía, entonces, poca audiencia, creaba verdadero furor en las horas vespertinas, sobre todo cuando transmitía infinitas veces los videos del ahora finado Michael Jackson, o la conmoción que causaban los videos de Queen, especialmente el escandaloso I want to break free, en donde salían vestidos como mujeres, dando pie a la proyección del movimiento gay lésbico.


De a poco, el gusto empezó a refinarse, sobre todo por la inclusión de la llamada televisión por cable, hoy día tan común como los celulares. Antes de ello, ver programas de otros países sólo era potestad de familiar suficientemente ricas para poder comprar una antena parabólica. Sin embargo, el cable vino a conquistar, poco a poco, el gusto de la gente.


También los videoclubs empezaban a adquirir películas para rentar, gracias a los también ya accesibles videoreproductor. Por el momento, no había vendedores de películas pirata en la Sexta Avenida, e, incluso, no se atormentaba con el (ahora denominado) delito de copiar sin autorización del productor una película.

Sin embargo, los videoclubs apenas podían ofrecer películas viejas, ya que los estrenos aún continuaban siendo potestad de las grandes salas de cine: Lido, Capri, Lux, Aries, y los entonces lujos Capitol.


La concepción hoy día es diferente. La televisión ofrece mayor diversificación de su programación, y la piratería de películas afecta al negocio de las salas de cine, que deben ofrecer, ahora, otros servicios, como comodidades especiales, o visiones en tercera dimensión.


La televisión, frágil y sin mucha programación, es ahora hasta criticada por su poder político y por el tácito monopolio.


En cuanto a los videocasetes, se han convertido ya en uno de los cuantiosos cadáveres de la era digital, sobre todo por la venida del DVD y del Blue Ray, además de YouTube y otras formas de ver programas por Internet.


WALKMAN, KCT Y LP

Recientemente, acaba de cumplir 30 años de vida -si es que aún viviese- el walkman. Este aparato fue una verdadera revolución cultural. Anteriormente, ya había radiograbadoras que operaban con baterías. Sin embargo, las dimensiones eran enormes, y la bulla, quizá, molesta. En los inicios de los ochenta, se veían personas con grandes radiograbadoras montadas sobre sus hombros, para hacer la música portátil, pero eso no era muy cómodo.


Con el walkman, la música empezó a ser portátil y personalizada. Aunque, también, ello tuvo costos sociales, como la abstracción del ambiente de las personas que se desvanecen al tener sus audífonos puestos.


Claro, con el walkman, también proliferó el cassette, que ya existía anteriormente, pero que no había desarrollado todas sus posibilidades. Tal es el caso del famoso regalo entre enamorados, en que alguien le daba a su persona amada un cassette con la “música romántica favorita para que pienses en mí”, como decían las leyendas de esas formas de almacenaje musical.


Claro, las posibilidades de grabar era muy escasas, sobre todo porque no todos tenían el equipo de sonido capaz de grabar de disco de vinil a cassette, y los aparatos de doble cassettera aún no habían sido inventados. Por tanto, la opción más factible era grabar las canciones de las radios, para crear colecciones personalizadas.


Por supuesto, las radios también se enfocaron mucho en esa nueva población joven que proliferaba. Las emisoras de radio de noticias o de marimba iban desapareciendo, para dar paso a emisoras más frescas que alternaran a Vicky Carr, José José y Roberto Carlos, con la nueva música de rock en inglés que empezaba a invadir su mercado latinoamericano, como Bon Jovi o Deff Lepard.


El cassette también ofrecía una mejor posibilidad a los discos de vinilo, que se rallaban con facilidad, y que en costos era hasta cuatro veces mayor. Claro, hoy día, tanto los cassettes y los discos son otros cadáveres más. Éste murió con el disco compacto, quien también está muriendo, junto con los cassettes, con la nueva tecnología digital, el MP3, el iPod y otras formas de almacenamiento electrónico, propiciado por las computadoras.



COMPUTADORAS Y MÁQUINA DE ESCRIBIR


El único contacto que, en la década de los ochenta, se tenía con las computadoras, era ese recibo de la Empresa Eléctrica que venía con perforaciones que representaban los 1 y los 0 de la computadora que emitía ese documento de pago.


Fue hasta finales de los setenta, en Estados Unidos, que la Apple empezaba a ver las posibilidades de la computadora personal. “¿Quién quiere una computadora personal? Te aseguro que no se venderá”, le decían a Steve Jobs, fundador de la Apple, las personas a quienes acudía para financiamiento.


El tiempo le dio la razón a Steve Jobs. Y dinero. Mucho dinero por su idea.


Total es que ver una computadora personal en la década de los ochenta era un verdadero lujo. Pero tenerla, no aseguraba nada. De hecho, casi no servía, y se limitaba su uso para expertos.


En la década de los noventa, las computadoras empezaron a ser más comunes, como esas -ahora odiosas, pero entonces- amadas 486, que operaban sin disco duro ni memoria RAM. Para hacerla funcionar, era necesario andar con un juego de por lo menos diez disquetes, para ingresar, primero, al sistema operativo DOS, y poder hacer más de algo.


En esos tiempo, todo programa cabía en un disquete de 1.44 megabytes, lo que hoy día es casi nada. Hay documentos en Word, o fotografías en jpg que son más grandes que eso. Y antes de esos disquetes, estaban aquellos de 5 ¼, aún peores por su tamaño.



Los disquetes, así como los discos de vinilo, era muy frágiles, y se arruinaban con facilidad. Era necesario llevarlos en cajas especiales, y cuidarlos como si se llevaran figuras de cristal.


Por entonces, los programas Word Perfect y Professional Write, daban una opción para la escritura rápida, dando avisos de la muerte de la máquina de escribir.



Pronto, las computadoras personales incluyeron discos duro, cada vez más y más grandes, memorias RAM y dispositivos de almacenamiento, tan grandes, que en una pequeña USB ya es capaz de tener la misma cantidad de información que cabría en 200 disquetes.


¡Qué tiempos aquellos! Príncipe de Persia, uno de los juegos más asombrosos para computadora, cabía en un disquete. Hoy, el disquete, ese juego y las máquinas de escribir, son cadáveres de la era digital.


VIDEOJUEGOS


Las computadoras también permitieron la entretención, como los ya mencionados juegos. A principios de los ochenta, hubo una especie de computadoras, bastante específicas, que ofrecían exclusivamente juegos, como pinpón electrónico, juegos de tanques y el popular Pac-Man, esa criaturita que se alimentaba de puntos titilantes, huyendo de los fantasmas del pasado, y que obtenía el éxito si acababa con todos los puntos (como buen mensaje del consumismo convulsivo).



Uno de las consolas más populares fue el aún recordado Atari, que consistía en un control de una palanca y un botón. Poco a poco, estos juegos de video se han ido haciendo más y más complejos, ofreciendo opciones como el Nintendo y el PlayStation, que llegan ya a niveles de poder captar el movimiento del cuerpo para poder jugar.


FOTOS BLANCO Y NEGRO


En las últimas semanas, grupos organizados de fotógrafos han realizado protestas en las calles y avenidas de la ciudad de Guatemala, porque con el nuevo documento de identificación -que sustituye a la cédula de vecindad-, se ha puesto fin (qepd) a los comercios de fotografías tamaño cédula.


Ya habían dado avisos cuando se eliminó el antiguo formato de la licencia de conducir, y con el nuevo pasaporte, los cuales captan la fotografía digital. Sólo la cédula de vecindad les permitía su última trinchera.


Como víctimas de la era digital, los fotógrafos agremiados no se resignan a tener que buscar formas innovadoras de atraer a la gente para tomarse fotografías de estudio. Aunque para ello, también deban luchar con la explosión de las cámaras digitales, que cada vez son más sofisticadas, pero a la vez amigables con el usuario.


La fotografía, anteriormente, era sólo cuestión de expertos. Practicar como aficionado la fotografía representaba dilapidar mucho dinero en rollos arruinados y fotografías limitadas a tomar 12, 24 o 36, únicamente. Hoy día, los flashazos surgen por centenas, ya que no hay problemas en tomar malas fotografías, simplemente se eliminan a la hora de revisarlas.


De esa forma, los revelados de fotografía también han reducido sus ventas, ya que antes se estaba obligado a revelar todo un rollo, aunque sólo una foto sirviera. Ahora, las fotos que se revelan son contadas y especiales.



Desde aquellos lejanos inicios de la década de los ochenta, en tiempos en que se había convocado a una Asamblea Nacional Constituyente para redactar una nueva Carta Magna en un Congreso que carecías de tablero electrónico, hasta hoy día, en que todo parece haber cambiado, menos los conflictos políticos, la sociedad guatemalteca observa las formas culturales de manera diferente: el cine, la televisión, la música, la fotografía, etc.


Nuestras sociedades, cada vez más enclaustradas en su propio hogar debido a la excesiva violencia, deben equipar sus hogares de mejor manera para no morir de aburrimiento. Una sociedad que no sabe explicar a dónde va ni de dónde viene, pero que tal vez sí sabe identificar los cambios sufridos a través de la tecnología, sobre todo con los maravillosos avances de la era digital.


Descanse en paz la tecnología análoga.



miércoles, 8 de julio de 2009

Sobre Premios Literarios


El reciente anuncio del Premio Nacional de Literatura “Miguel Ángel Asturias” 2009 para Gerardo Guinea Diez, me ha traído a la mente el eterno tema de los premios literarios, que siempre crearán controversia, sobre todo entre los mismos concursantes.


En primer lugar, creo que la percepción casi generalizada sobre los premios literarios (cualquiera que sea) es que alguien dará un golpe de suerte, pero lo más chilero, es que lo dará de zopetón.


¡¿Quién no quisiera ganarse el Premio Alfaguara, sobre todo por el monto en efectivo!?


Pero alejándonos un poco del contexto que se da en algunos (o más bien muchos) premios literarios, hay que reflexionar sobre ellos un poco.


Sí, es cierto, un premio literario te puede dar mucho dinero en efectivo, casi instantáneamente. Pero cuando vemos que la obra ganadora -de un concurso prestigioso, por supuesto- llevó como proceso cinco o hasta diez años de escritura, uno empieza a hacer cuentas, y a veces el monto es justo, y pocas veces más que justo.


Ganarse un premio de 2 mil dólares, por ejemplo, para un novela o poemario que tardó en salir al menos un año, las cuentas ya no salen mensualmente.


Pocos premios resultan ser súper remunerados, como el Premio Alfaguara, que da 175 mil dólares, pero las novelas concursantes a veces son procesos de más de cinco años, lo cual desestima a cualquier aficionado.


A la larga, los premios literarios es una especie de compensación entre el monto, el jurado calificador y las obras ganadoras. Todo ello debe conjugarse para que, de a poco, empiece a ser -o mantenga su status de- prestigioso.


Por eso, muchos premios hoy son y mañana serán pasto que se queman en un horno, y lo peor, que quienes ganan premios desprestigiados -o descontinuados- ya no pueden utilizarlo en su palmarés.


EL MONTO


Pero, vamos de a poco. Por ejemplo, analicemos el monto de los premios. Si un premio ofrece un áccesit de 50 mil al ganador, y se indica que, además, sirve como adelanto a los derechos de autor, entonces, en realidad, no están premiando una obra, sino que están pagando estos derechos, e intentarán potenciar las ventas del libro ganador con un cintillo en la portada que indique que fue “Ganador del Premio (Nacional, Centroamericano, Mesoamericano, Latinoamericano, etc.) de tal y tal”.


Claro, que esto es mucho mejor que llevar el manuscrito a una editorial, que a la larga no va a dar las regalías de las impresiones (y las invisibles reimpresiones).


Creo, pues, que el premio debe ser otorgado sin la condición de obligatoriedad de ceder los derechos de autor, los cuales deberían ser negociados, sobre todo en torno a temas de regalías y reediciones. Esto exceptúa los casos cuando son editoriales quienes convocan al premio (como Alfaguara, Seix Barral, Anagrama). Pero en el caso de Guatemala, ninguna editorial ha mantenido una convocatoria anual, pero muchos premios sí ofrecen la impresión como parte de la dotación.


EL JURADO


En torno al jurado, es una de las variables que más desprestigia a un premio. En primer lugar, como casi siempre se sientan en las bases, los jurados deben ser de reconocido prestigio, y eso es un aspecto muy difícil, porque este “prestigio” muchas veces es una variable demasiado subjetiva; así que la obligación del Comité Organizador del premio debe ser siempre escoger un jurado idóneo.


Si es premiación de poesía, entonces convocar a poetas. Si es novela, novelistas. Además de que cada quien en su rama, se deben escoger criterios dispares, para que haya una discusión para otorgar al premio.


Asimismo, considero que las premiaciones deberían dar a conocer los criterios de los jurados, y en los casos en que la unanimidad no sea una condición, se debería dar a conocer qué jurado estuvo a favor, y quién en contra.


El Premio Mesoamericano de Poesía Luis Cardoza y Aragón establece, entre sus normativas, que no necesariamente debe haber consenso entre el jurado; sin embargo, de poco sirve eso, si no dan a conocer el resultado de la votación.


Todo ello con la finalidad de la transparencia. Yo me imagino que todo esto debe ser igual a la tan mentada, hoy día, Ley de Comisiones Postuladoras, iniciativa que obliga a ser totalmente transparentes, ya que son puestos públicos.


Asimismo, sobre todo cuando el premio es convocado por una o varias instituciones estatales, es obligatorio que todo sea transparente, porque al fin de cuentas es dinero público, y es fácil que pueda ser regalado a cualquiera sin más ni más.


Por ello, también es importante que los jurados sean ajenos a la comunidad literaria potencial que participe, para que no haya malintepretaciones con compadrazgos, clientilismos y amiguismos. Ayuda, en parte, la solicitud de los pseudónimos, aunque la mayoría de concursos ya están optando para que ya no haya esto, a fin de evitar “suertazos” increíbles. Es mejor, pues, que si un jurado, por casualidad, tiene conflictos de intereses, se abstenga de participar en la elección.


LAS OBRAS GANADORAS


¿Qué mayor prestigio para un premio escoger a una buena obra? No digo que la mejor, porque ello puede tener diferente criterio. Sin embargo, se da el caso que quien resulta ganador no tiene la suficiente calidad, y eso demerita a la larga al Premio.


OTRAS OPCIONES PARA LOS PREMIOS


Un premio literario puede servir para diferentes opciones. Puede ser para interesar a escritores inéditos, y así hacerlos entrar a un nivel más profesional.


También para descubrir -más que autores- obras literarias, que se agarren del empuje que tiene el prestigio del premio y así proyectar más a un autor, séase inédito o no.


Así como el Premio Nacional de Literatura, básicamente está galardonando a un escritor consumado, que aunque aún siga publicando, es de suponer que el grueso de su obra ya fue publicada anteriormente. Es decir, es el premio a una carrera (por lo cual, es muy poco dar 50 mil quetzales por toda su obra).


Pero de esa misma forma, un Estado debe propiciar otro tipo de galardones, y no sólo premios para escritores consumados. Por ejemplo, un premio anual a la mejor obra de un autor inédito; la mejor novela o poemario publicado a lo largo de un año (como el Premio Rómulo Gallegos, de Venezuela); también buscar premiar todas las disciplinas literarias (texto dramático, ensayo literario, crónica, aforismos, periodismo literario, etc.).


Por ejemplo, Léster Oliveros me comentaba que en Francia hay una especie de premio que le es otorgado a un escritor con cierta trayectoria, pero que ya se ha quedado desfinanciado; esas opciones también son válidas.


Además de premios, también es deseable otorgar becas para que alguien pueda dedicarse a un tiempo para escribir un texto, así como financiar proyectos, como investigaciones hemerográficas, estudios literarios, instituciones de crítica literaria y personas que se dediquen a la traducción a las más diversas lenguas.


Asimismo, convocar a escritores para enviar sus obras, las cuales puedan ser publicadas gratuitamente en editoriales estatales (o privadas con financiamiento estatal), con una apertura clara de cuántas plazas se otorgarán; es decir, como un premio, pero sin monto en metálico.


Ello también podría ser factible para grupos de teatro, que podrían presentar sus propuestas de puesta en escena, para que sean financiadas por el Estado, y que luego fueran presentadas con entrada libre durante una temporada (como ocurría con el teatro en la Grecia clásica).


En fin, creo que bien manejado el tema de los premios y concursos literarios, es ventajoso para la literatura de un país. Pero si los premios están amañados, en vez de ayudar, la calidad literaria se resiente.


Creo, también, en el ámbito personal, que un premio literario también sirve de motivación para un escritor y apretarse el cinturón para terminar una obra; a la larga, pudiera no ser premiada, pero podría estar lista para presentarse a editoriales y esperar a que publiquen el texto.


¿QUÉ OPCIONES HAY?


Si tomamos en cuenta las decenas de convocatorias que hay en municipios para participar en los Juegos Florales (de poesía, casi siempre), podríamos decir que hay muchas opciones para presentar en concursos literarios.


Sin embargo, a veces los montos monetarios no son atractivos, o bien el premio no goza del suficiente prestigio.


A riesgo de pecar de ignorante y dejar afuera un premio prestigioso (o incluir un premio no tan prestigioso), ofrezco una lista de opciones que los escritores inéditos, y otros que tengan alguna obra publicada, puedan participar y gozar los beneficios de los premios:


En Guatemala

  • * Premio Centroamericano Monteforte Toledo (aunque creo que es mejor esperar la modalidad de novela, que será hasta el 2010; este año convoca cuento).
  • * Premio Mesoamericano de Poesía Luis Cardoza y Aragón
  • * II Premio de Novela Corta Luis de Lión (que dejó de convocar hace mucho tiempo, pero que se retoma este año)
  • * Juegos Florales Hispanoamericanos de Quetzaltenango, en modalidades de cuento, poesía y texto dramático (aunque ha perdido un poco de calidad, aún goza de cierto prestigio, aunque sus resultados no son mediatizados)
  • * Premio Único 15 de Septiembre (a veces convoca a concursos literarios, aunque el año pasado fue para músicos)


En el extranjero

  • * En Editorial Alfaguara: premio de novela
  • * En Editorial Anagrama: premio de novela y de ensayo especulativo
  • * En Editorial Seix Barral: premio de novela de bolsillo
  • * En Radio Francia Internacional: para cuento y poesía, usualmente


Valga decir que estos últimos también requieren una inversión para el envío, que debe considerarse, además de que la calidad literaria de los jurados y los ganadores es mayor.


Quizá más tarde tenga un tiempito para incluir algunos links permanentes para que conozcan las bases de estos concursos.


Si conocen otro que crean que deba estar, o si adversan a uno de éstos, coméntenlo.